(pt) Homenaje a Joe Hill: a un siglo del asesinato del rebelde en la tierra del dólar por José Antonio Gutiérrez D.

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Domingo, 10 de Abril de 2016 - 09:25:40 CEST


Con todo el peso que el imperialismo tiene en los asuntos de nuestra América Morena y del 
mundo, a veces se nos olvida que en los EE.UU. también hay luchas de clases y, por 
supuesto, pueblo. Aunque no siempre sea tan visible, existen importantes movilizaciones a 
todo nivel: laborales, feministas, ambientales, y por supuesto, contra el racismo. Las 
enormes y radicales movilizaciones contra la brutalidad policial que han enfrentado a las 
comunidades Afroamericanas contra el racismo estructural e institucionalizado en la tierra 
del dólar son apenas un botón de muestra de que en el “vientre de la bestia” también hay 
rebeldía, que no todo el mundo está alienado ni dominado. ---- Pero esto no es solamente 
un asunto del presente. De hecho, los EE.UU. tienen una larga tradición de lucha y 
rebelión, de organización obrera y de radicalismo político, que abarca un período de por 
lo menos 200 años; los Mártires de Chicago y la Huelga del 1º de Mayo de 1886, el caso 
Sacco y Vanzetti, y las luchas de los IWW, Industrial Workers of the World (Trabajadores 
Industriales del Mundo), organización sindicalista revolucionaria, fundada en 1905, que 
lideraría uno de los procesos más radicales de organización contra el capitalismo en su 
mismísimo corazón.

Esta es una parte de la historia que los poderosos han querido borrar de la memoria de las 
mujeres y los hombres. Por eso, como decía el cantautor libertario estadounidense, Utah 
Phillips, la idea más radical en los EE.UU. es la memoria histórica. Por eso creemos 
importante rendir un pequeño homenaje a una de las figuras más carismáticas de la IWW, que 
englobó en sí mismo todo lo que la organización era: trabajador temporal, no calificado, 
agitador sindical infatigable, inmigrante, artista, revolucionario, libertario, rebelde, 
irreverente, iconoclasta, escritor, pintor y músico. Esa figura es Joe Hill, cuya risa 
hacía temblar a la plutocracia yanqui como nada en este mundo.

Las y los IWW exaltaban, en medio de la deshumanizante línea de producción, el carácter 
humano del obrero: exigían control y poder para el obrero, exigían democratizar la 
economía, pero también desarrollaban una amplia cultura obrera, con caricaturas, obras de 
teatro, literatura, artes plásticas, y sobre todo, cantaban en las huelgas. Esas canciones 
se convertirán en la base del movimiento de canto popular que posteriormente tendrá entre 
sus máximos exponentes a Pete Seegers y Woodie Guthrie. Pero ellos, comenzaron cantando 
las ingeniosas canciones escritas por Joe Hill, ese inmigrante que recorría el país 
saltando de un vagón de tren a otro, sin pagar, durmiendo mal y comiendo menos.

Joe Hill nació en 1879 como Joel Emmanuel Hägglund en Gävle, en Suecia. Emigró a los EEUU 
en 1902 donde le cambiaron el nombre, como entonces se hacía (y aún se hace) con 
inmigrantes cuyos nombres las autoridades migratorias consideraban impronunciable. Se unió 
a los IWW en 1910, mientras trabajaba como estibador en California y desde entonces su 
vida se dedicó a la causa de la emancipación de las y los trabajadores. Organizó 
trabajadores manuales, precarios y temporales en varias partes de la costa Oeste de los 
EEUU; compuso canciones para animar las huelgas y las actividades sociales del sindicato, 
en las cuales se reía de los predicadores, del obrero conservador, de la burocracia 
sindical, de los rompe-huelgas y llamaba a la solidaridad de clase y la lucha 
revolucionaria. Fue un internacionalista convencido: apoyó a los revolucionarios mexicanos 
mediante la estrecha relación que existía entre la IWW y el Partido Liberal Mexicano 
(PLM), liderado por el anarquista Ricardo Flores Magón, y participó en 1911 en una 
cuadrilla insurgente en Baja California. Mientras los sindicatos conservadores chillaban 
contra los inmigrantes chinos, Joe Hill los organizaba y hasta aprendió a cocinar comida 
china, en una muestra de su interés en el ser humano y no en la mera cifra de afiliación 
sindical.

En 1914 lo arrestan y condenan en Utah, por cargo de supuesto homicidio. El juicio, o 
mejor dicho, montaje judicial, fue una farsa, su suerte estaba echada desde antes del 
veredicto que lo sentenciaba a muerte por fusilamiento. Cuando sus compañeros lo iban a 
visitar a su celda, su mensaje era claro: “no me lloren, ¡organícense!”. Difícilmente 
podía mostrar más convicción, valor y entereza alguien en esas circunstancias.

Los capitalistas yanquis lo mataron el 19 de Noviembre de 1915. 30.000 compañeros 
marcharon llevando su féretro. Joe Hill era el símbolo de las luchas obreras de EEUU, de 
la brutalidad de ese Estado y de sus capitalistas, simbolizaba lo mejor de toda esa 
tradición de lucha, por eso “Solidaridad” le rinde este tributo. Todos los magnates de ese 
país y su descendencia tienen sus manos manchadas con la sangre de Joe Hill. Con su 
muerte, no hicieron sino elevarlo a la inmortalidad, convirtiéndolo en un ícono de las 
luchas populares, uno de esos personajes en la historia cuya voz resuena con más fuerza en 
muerte que en vida, y nos recuerda que la solidaridad de los pueblos del norte con los del 
sur es un imperativo para derrotar al capitalismo antes que este sistema acabe con el 
mundo. Que la solidaridad de clase no debe reconocer fronteras ¡Seguiremos cantando y 
luchando para así recordarte y rendirte homenaje!

http://www.periodico-solidaridad.cl/2016/04/05/homenaje-a-joe-hill-a-un-siglo-del-asesinato-del-rebelde-en-la-tierra-del-dolar/ 



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