(ca) lasoli.cnt.cat: CONTRA EL IRRACIONALISMO: EN DEFENSA DE LA CIENCIA

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Jue Mar 19 07:35:34 CET 2020


Es extraño que, dentro de la tradición sindicalista revolucionaria, a la que pertenece nuestra organización, tengamos que poner este tema 
sobre la palestra. No obstante, no es la primera vez que el irracionalismo se cuela por la puerta de atrás. El ejemplo más claro de esto fue 
esa tendencia del sindicalismo revolucionario francés conocida como sorelismo que acabó derivando en el fascismo a principios del pasado 
siglo[1]. Este tipo de "sindicalistas" eran, no obstante, una minoría de intelectuales ajenos a la clase trabajadora. El grueso del 
movimiento dio gran importancia a la divulgación científica, ya desde las Bolsas de Trabajo promovidas por Fernand Pelloutier.[2]. También 
en la historia del anarcosindicalismo español se ha dado mucha importancia a la ciencia. La Escuela Moderna de Ferrer y Guardia, que quería 
sustituir la fe por el conocimiento científico, ilustra el hecho. Esta línea se mantuvo indiscutida hasta prácticamente acabado el pasado 
siglo, cuando desde aquel acontecimiento, inmerecidamente calificado de revolucionario, conocido como mayo del 68, los ataques a la ciencia 
fueron haciéndose cada vez más agresivos.

Nuestros actuales irracionalistas, los postmodernos, parecen a todas luces inofensivos.[3]Pero nada más lejos de la realidad: representan un 
verdadero peligro. Pretenden reducir el conocimiento científico a un discurso más al nivel de la magia o la religión; paradójicamente 
pretenden convertir sus opiniones -cargadas de sofismas- en verdad absoluta, en el discurso hegemónico que tanto critican. En este artículo 
reflexionaremos precisamente sobre ciencia. Por "ciencia" entendemos fundamentalmente un método para la obtención del conocimiento, para lo 
cual se recurre generalmente a la observación y la experimentación; también para referirnos a un tipo de conocimiento -cuyo objeto es la 
naturaleza- que se considera verdadero y objetivo. El método científico se caracteriza por su replicabilidad: diferentes individuos pueden 
obtener los mismos resultados si siguen el mismo proceso. La estrategia científica se inicia con el establecimiento de una serie de 
hipótesis (no verdades absolutas), a lo que sigue una recogida de datos, un posterior análisis de los resultados, una discusión y una 
emisión de conclusiones. Además de la descripción de fenómenos, se busca establecer leyes y teorías para explicarlos e incluso predecirlos.

REFLEXIONANDO SOBRE LA CIENCIA: FILOSOFÍA DE LA CIENCIA

La llamada filosofía de la ciencia es la disciplina que tiene por objeto de estudio la ciencia misma; se inició oficialmente con la creación 
del Círculo de Viena (1921-1936), que representó la corriente conocida como positivismo lógico, corriente que en realidad dominó hasta la 
década de los sesenta. Dentro del positivismo lógico destacaron personalidades como Moritz Schlick, Rudolf Carnap, Otto Neurath, Hans Hahn, 
Hans Reichenbach o Carl Hempel. Recogiendo la tradición empirista de Hume y positivista de Comte, se centraron en los fundamentos lógicos de 
la ciencia, teorizando sobre el llamado criterio empirista del significado. Las proposiciones protocolares -por ejemplo, "el cisne es 
blanco"- hacían referencia a hechos concretos, que podían verificarse o confirmarse. Mediante la inducción se llegaba de hechos particulares 
a proposiciones generales como leyes o teorías ("todos los cisnes son blancos"). Renegaban de la metafísica considerando que estaba formada 
por proposiciones sin significado real o pseudoproposiciones; simples confusiones del lenguaje (por ejemplo, "Dios existe"). El positivismo 
lógico utilizó el llamado lenguaje fisicalista, considerando que las demás ciencias podían ser reducidas a proposiciones físicas, siendo 
posible así la unificación de la ciencia. Defendieron además una visión del progreso científico acumulativa (de menos a más). Esta corriente 
fue atacada por aspectos como reducirlo todo a proposiciones, su verificacionismo o su inductivismo.

El falsacionismo, cuyo máximo exponente fue Karl Popper, levantó el vuelo durante la década de los sesenta. Con esta corriente tenemos un 
nuevo criterio de demarcación, opuesto al verificacionismo del positivismo lógico, mediante el cual se pueden establecer los límites de la 
ciencia, y diferenciarla de la pseudociencia. Las teorías sustituyen a las proposiciones protocolares como elemento de análisis. Popper 
cuestionó el principio de inducción razonando que mediante un número finito de observaciones nunca podíamos llegar a un enunciado 
universalmente válido. La simple observación de un hecho contrario (un cisne negro) desplomaría el enunciado. Esto se llama modus tollens; 
argumento según el cual podemos derivar de ciertos enunciados singulares la falsedad de enunciados universales. No podemos demostrar que 
"todos los cisnes son blancos", pero sí refutar el enunciado encontrando un cisne negro. Desde el falsacionismo se sostiene que nunca 
alcanzamos la verdad, sino que solamente nos aproximamos a ella mediante hipótesis. Aunque parece contrario al sentido común, una teoría 
científica debe tener falsadores potenciales -la pseudociencia no suele tenerlos, argumentando ad hoc en muchas ocasiones-, enunciados 
contradictorios con la teoría que la hagan falsable. Las teorías que mejor resisten a la contrastación con la experiencia serían las más 
verosímiles.

Imre Lakatos fue otro de los defensores del falsacionismo, aunque con algunas modificaciones. Según éste las teorías no eran refutadas 
mediante la observación sino simplemente reemplazadas por teorías rivales que tenían mejores características. Lakatos habló de los programas 
de investigación, dentro de los cuales se producía una sucesión de teorías. Muchas anomalías que contradicen las teorías se pasan por alto 
en la realidad científica cotidiana, como ilustra este autor. A parte del falsacionismo existieron otras concepciones menos conocidas como 
la concepción estructural (Patrick Suppes) o la concepción semántica (Suppe, Van Fraasen y Giere), en las que no vamos a entrar.

LA REACCIÓN IRRACIONALISTA CONTRA LA CIENCIA: EL "ANARQUISMO" EPISTEMOLÓGICO

Thomas Kuhn fue uno de los primeros filósofos de la ciencia en criticar la concepción acumulativa del progreso científico, común tanto al 
positivismo lógico como al falsacionismo. Introdujo la noción de paradigma (por ejemplo, la mecánica newtoniana), que no es más que una 
visión del mundo compartida por una determinada comunidad científica. En la práctica científica, según Kuhn, los científicos no intentan 
refutar teorías, y lo que ocurre en determinadas disciplinas es que se imponen nuevos paradigmas tras lo que se conoce como revolución 
científica. No tienen porque ser ni mejores ni peores; simplemente se imponen. Sería imposible desde esta perspectiva comparar unas teorías 
con otras (la llamada inconmensurabilidad entre teorías). Aun así, Kuhn valoraba la ciencia por encima de por ejemplo la magia o la religión.

Finalmente llegamos a Paul Feyerabend, una figura que entronca directamente con la tradición postmoderna. El hecho de que este autor hablara 
de anarquismo epistemológico/metodológico ha servido para seducir a muchos incautos. En realidad, Feyerabend era políticamente un liberal, y 
ante las confusiones acabó finalmente hablando de dadaísmo epistemológico/metodológico. Atacó cualquier tipo de racionalismo, manteniendo 
que no existían argumentos racionales posibles para diferenciar la superioridad de la ciencia sobre por ejemplo el mito o el arte. Defendió 
la regla o principio metodológico del "todo vale". El conocimiento científico quedaría reducido al rango de simple creencia, y las teorías 
degenerarían siempre en ideologías. A los ataques de Feyerabend se sumaron el reduccionismo sociologicista de personajes como Barnes o David 
Bloor, que repitieron la cantinela postmoderna de que "todo es una construcción social", incluyendo los hechos mismos, cosa que irónicamente 
quita cualquier validez a sus propios análisis al carecer de base alguna donde sustentarse. ¿Fin del recorrido histórico? Aquí sí han 
pretendido ver un progreso -y una verdad absoluta- nuestros postmodernos, y tener la última palabra. Veremos, no obstante, que se equivocan.

CONCLUSIÓN: EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO

Todas estas reflexiones dentro de la filosofía de la ciencia -desde los positivistas lógicos al irracionalismo de Feyerabend- se han 
centrado únicamente en un aspecto: la fundamentación racional o justificación del conocimiento científico (lo que se conoce como 
epistemología). El juego retórico o verbal. Pero se ha perdido de vista que la ciencia tiene un aspecto más destacable: el práctico; su 
capacidad de transformar el mundo. Esto se concreta perfectamente en la tecnología. Sirviéndonos de argumentos puramente pragmáticos podemos 
afirmar cosas como la existencia de un mundo objetivo, sin perdernos en retorcidos razonamientos sobre la naturaleza de la realidad 
(ontología). Los científicos no se pasan todo el día hablando, sino que hacen cosas (en el laboratorio o donde corresponda). Por mucho que 
digan nuestros postmodernos si un centenar de sujetos replican el mismo experimento y obtienen el mismo resultado, la teoría defendida tiene 
mucha más validez -y objetividad- que todas sus "teorías" de postal. Es más, ¿a qué no vais al chamán, sino al médico, cuando presentáis los 
síntomas de la gripe (o los del coronavirus)? Pues esto también es una aplicación de la ciencia, una de sus consecuencias. Si afirmáis por 
otra parte que no puede conocerse la verdad ni acercarse a ella lo mejor que podéis hacer es esto: la epojé (?????) o suspensión del juicio, 
una forma sutil de deciros que os calléis y dejéis de dar la brasa. Si nada tuviese veracidad, vuestros discursos... aún menos.

En el mundo real seguiremos con lo nuestro, ya que estas personas no proponen nada mejor, sólo juegos de palabras, y la ciencia ha mostrado 
ser mucho más útil que cualquiera de sus panfletos irracionalistas. A estos postmodernos, que cuestionan la ciencia, queremos invitarles 
finalmente a "contrastar" una ley muy conocida: la ley de la gravedad. ¿Cómo? Saltando por la ventana. Me imagino que toda vuestra 
charlatanería irracionalista y pseudocientífica se verá acallada ante la visión de vuestros sesos desparramados sobre el asfalto. ¿Verdad?. 
Recordad que el movimiento se demuestra andando, y no nos hagáis perder el tiempo con retórica sofista.

NOTES

[1]Podeu consultar a aquest respecte "El parany del nacionalisme: sindicalisme revolucionari i feixisme" a Solidaridad Obrera: primera 
(https://lasoli.cnt.cat/2019/12/16/cultura-el-parany-del-nacionalisme-sindicalisme-revolucionari-i-feixisme/) i segona part 
(https://lasoli.cnt.cat/2019/12/23/el-parany-del-nacionalisme-sindicalisme-revolucionari-i-feixisme-ii/).

[2]Si voleu més informació sobre el sindicalisme revolucionari francés teniu un article a Solidaridad Obrera al respecte: 
https://lasoli.cnt.cat/2019/04/11/internacional-el-sindicalisme-revolucionari-frances/

[3]Sobre postmodernisme teniu publicat a Solidaridad Obrera: 
https://lasoli.cnt.cat/2019/10/21/cultura-ciencia-pseudociencia-i-postmodernisme-i-introduccio/

BIBLIOGRAFIA

Chalmers, A.. (1987). ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?. Siglo XX de España Editores, S.A: Madrid.

Echeverría, J. (1989). Introducción a la Metodología de la Ciencia: la Filosofía de la Ciencia en el siglo XX. Barcanova: Barcelona.

* Foto de Paul Feyerabend

https://lasoli.cnt.cat/2020/03/15/opinio-contra-lirracionalisme-en-defensa-de-la-ciencia/


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