(ca) Chile, Ante la militarización y la precarización que azota a nuestros barrios, la Federación Anarquista de Santiago declara (en)

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Jue Jun 11 08:03:10 CEST 2020


1- Desde la llegada de Virus a la región chilena el Estado y el gobierno ha gestionado una política genocida, en donde se ha privilegiado 
las ganancias de las grandes empresas por sobre la vida de millones de personas, es por ello que al día de hoy tenemos las cifras de 
contagio por millón de personas más altas del planeta, con una cantidad de contagiadxs que supera las 138.000 personas, cuestión que nos 
tiene entre los 13 territorios más afectadxs por el virus. Respecto a la mortalidad, según los datos del gobierno, han fallecido alrededor 
de 2400 personas (cifras entregadas con fecha 07 de junio), no obstante, se advierte que esta cifra es mayor, ya que se están contabilizando 
solo a quienes tienen la confirmación mediante examen de ser casos positivos, es decir, quedan fuera todas las personas que murieron por el 
virus sin realizarse el examen (que se paga), por ello las cifras debiesen ser superiores.

El gobierno insiste en culpar a las personas por el caos sanitario que existe, sin embargo nada dice de años y años de políticas de 
precarización de la salud pública, nada dicen de la falta de insumos médicos, nada dicen del colapso de toda la red hospitalaria pública de 
la región chilena, que año a año se evidencia en invierno. Sebastián Piñera y Jaime Mañalich son unos asesinos, que han jugado con la vida 
de millones de personas, sin importarles la muerte, el hambre, el miedo y la incertidumbre que inunda nuestras poblaciones, son unos 
criminales que solo han protegido los intereses de la clase dominante, mientras el gobierno y los partidos de orden insisten en su agenda 
represiva, sin avance alguno en materia de salud y sanidad.

2- Este sistema de miseria e injusticia, ha condenado la vida de miles de trabajadorxs, a cuerpos feminizados, racializados y migrantes. El 
hambre y la cesantía han golpeado fuertemente nuestras puertas, ante la pandemia y las medidas de confinamiento. Entre lxs más afectadxs 
están lxs trabajadorxs informales quienes han quedado sin la posibilidad de llevar el sustento a sus hogares, y que en su desesperación por 
alimentos y techo han salido a las calles intentando sobrevivir, siendo fuertemente reprimidxs por pacos y milicos. Así también, quienes 
tenían trabajos más estables, han quedado en el más completo abandono a causa de las medidas pro-empresa del gobierno. La Ley de protección 
al empleo, ha favorecido el despido injustificado y la precarización laboral de cientos de trabajadorxs, siendo mujeres un número elevado de 
ellas, por parte de grandes empresas y PYMES. Esta situación se ha dado mayoritariamente en el sector retail y construcción, llevando las 
cifras más altas de desempleo a nivel país desde hace 35 años, representando a un total de 469.284 cesantes, según cifras oficiales. Los 
efectos de esta situación que solo afecta a lxs marginados y excluidxs: la clase oprimida, desde hace semanas ya se comienzan a vivir en 
nuestros territorios innumerables protestas, junto con acampes frente a las embajadas de diferentes países en donde lxs migrantxs claman por 
ayuda de los diferentes Estados genocidas, que claramente se olvidaron de ellxs.

Frente a esta compleja situación, en donde una vez más el Estado, como buen aparato de la clase burguesa se ha alineado con el empresariado, 
instalando el "sálvese quien pueda" como discurso oficial, mientras que en los territorios se han ido organizado diferentes embriones de 
vida comunitaria para atenuar los efectos de esta problemática, así han surgido ollas comunes, comedores populares, redes autogestivas de 
abastecimiento, comprando juntos, etc. Frente a la indiferencia del Estado, los pueblos han respondido con solidaridad y apoyo mutuo, 
reactivando nuestra memoria de clase, experiencias que nos enseñaron en los años más difíciles de nuestra historia que en base a la 
organización y resistencia, lxs oprimidxs podemos vencer todo obstáculo.

3- En este contexto han surgido protestas y movilizaciones en diferentes puntos de la región chilena, en donde barrios y poblaciones se han 
movilizado, denunciando el hambre y la represión que les azota. Los aprendizajes populares de la revuelta social, las organizaciones 
territoriales algunas más y otras menos maduras han incentivado que a pesar de la pandemia es necesario estar en la calle movilizadxs, y que 
esta es la única herramienta que tenemos para terminar con la precarización de la vida y encaminar un proceso revolucionario desde abajo. La 
auto-organización popular y la capacidad de acción directa que germina en diferentes territorios nos trazan el camino para afrontar este 
nuevo ciclo político marcado por la crisis social, ecológica y económica que ya se venía acumulando, pero que en un contexto de pandemia, ha 
visibilizado aun más las contradicciones gestadas desde el estallido social, y que además abre escenarios de disputa radical en el marco de 
un proceso restituyente en curso a favor de una posible oxigenación democrática en la región chilena.

Debemos prestar atención a la respuesta que el Estado ha tenido en nuestros territorios a partir de esta crisis. Este ha respondido con una 
fuertísima represión y con medidas miserables, tal como el reparto de canastas básicas, las cuales fueron adquiridas a los grupos SAIEH, 
CENCOSUD y WALLMART, es decir, mientras lxs dominadxs pagamos los costos de esta crisis, los empresarios siguen llenando sus bolsillos con 
nuestras necesidades. Se anunciaron 2,5 millones de canastas a repartir entre las familias más pobres pero que concretamente sólo daría una 
cobertura de menos del 40% de la clase más precarizada, estas migajas del Estado han dado pie a un aberrante show mediático y al oportunismo 
de los politiqueros y burócratas, quienes han llegado a nuestras poblaciones para hacer entrega de mercadería en cajas con sus nombres y 
fotografías. Nuestra hambre, nuestra miseria, es para ellxs una oportunidad para hacer campaña política. De lo anterior, especial análisis 
hay que prestarle a la alcaldización de la política territorial quienes a partir de sus redes clientelares y el asistencialismo, han logrado 
gestionar la crisis por los cauces institucionales, a partir de entrega de beneficios sociales, ollas comunes y bonos en dinero, lo cual 
juega en contra de los intereses de nuestra política territorial de carácter autogestivo y de lucha. Es urgente madurar nuestras 
experiencias organizativas y darle una perspectiva que permita construir y posicionar una alternativa territorial clasista, solidaria, 
feminista y ecológica, proyectos políticos que sean a favor de la resistencia por la vida.

4- Las medidas represivas adoptadas por el gobierno se intensifican cada día más. Nuestros barrios y poblaciones periféricas están asolados 
por hordas de Boinas Negras, famosos en este territorio por los crímenes que realizaron durante la dictadura de Pinochet. Los esbirros del 
ejército junto a las fuerzas especiales de los pacos deambulan por nuestras calles reprimiendo e infundiendo el miedo, su tarea es clara: 
por un lado proteger la propiedad privada, los intereses de la clase dominante, y por otro lado encargarse de reprimir a pobladorxs que 
organizan la rabia con barricadas y piedras, resistiendo a este sistema de muerte y miseria. Vemos con preocupación está avanzada represiva 
del Estado de Chile y su dominación en todos territorios a lo largo de la región chilena y Wallmapu, porque se inscribe en una lógica de 
control social y militarización y que nuevamente cobra la vida de un hermano mapuche, el werken Alejandro Treuquil de la Comunidad Autónoma 
We Newen el pasado 4 de junio.

El gobierno busca empujar nuevas leyes represivas como la Ley de Inteligencia, que viene a atacar directamente a los núcleos de organización 
popular, criminalizándoles y creando, tal como en décadas pasadas, la figura del "enemigo interno", transformando a la Agencia Nacional de 
Inteligencia en una nueva policía política y represivas, tal como lo fue le DINA, la CNI y la Oficina. Por otro lado, también se avanza en 
la Ley de Infraestructura Crítica, que busca mantener zonas estratégicas para la circulación de mercancías, fuertemente militarizadas en 
cualquier tipo de contexto, es decir, mantener dotaciones de Fuerzas Armadas de manera permanente en las calles.

Cabe recordar, que estas leyes se vienen a sumar a la fuerte agenda represiva que ha levantado el gobierno desde el estallido social, con el 
fin de desarticular la organización popular, prohibir las expresiones de protesta social, y extender el Estado de Excepción Permanente. Es 
por eso que en los primeros días de la pandemia, el gobierno recibía nuevos carros lanza aguas y lanza gases, y no respiradores o insumos 
médicos, sus prioridades están claras.

5- Clara ha sido la posición del Estado y su gobierno neoliberal frente a la economía, han protegido las ganancias por sobre la vida de las 
personas, toda su batería de leyes ha ido a salvaguardar los intereses de la burguesía y por lo tanto precarizar aún más nuestras vidas. Sin 
embargo, queremos hacer mención a un aspecto que no debe ser descuidado por los pueblos en lucha y por las organizaciones que defienden 
territorios. Según los últimos datos entregados por el Banco Central el IMACEC (Indicador Mensual de Actividad Económica) la economía cayó 
en un 14,81% no obstante la actividad minera solo cayó en un 0,1%, esa estadística nos permite visualizar el escenario que se está gestando 
en cuanto a la reactivación económica que la burguesía clama, esta reactivación va a pasar necesariamente por una profundización del 
extractivismo y extensión de los proyectos extractivos de diversos territorios, gravísimas son las resoluciones del Sistema Nacional de 
Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) que han autorizado un 2,5% más de proyectos extractivos en comparación al año anterior, y la 
inversión en esta materia se ha duplicado. El Estado y el empresariado van a justificar el sacrificio de territorios y ecosistemas bajo la 
excusa de recuperar empleos y el normal funcionamiento de la economía, es por eso que nos parece necesario generar este estado de alerta, en 
pos de la defensa de nuestros cuerpos y territorios.

6- Desde los medios tradicionales de comunicación, desde los diversos partidos políticos, y desde el gobierno se ha insistido en el discurso 
de la unidad nacional, buscando mediante un discurso nacionalista ponerle paños húmedos a la situación que enfrentamos, queremos ser clarxs, 
la crisis que vivimos es un conflicto de clases, y los puntos expuestos anteriormente así lo confirman, la clase dominante nos ha condenado 
a la muerte, al hambre y a la miseria, y gracias al ingenio y la iniciativa popular es que hemos podido construir para nosotrxs y nuestras 
comunidades iniciativas de abastecimiento y seguridad alimentaria. Todo este llamado a la unidad es una sucia jugada que tiene como objetivo 
darle validez al bullado Acuerdo Nacional, en donde se busca generar un plan de reactivación económica y "paz social", que transcienda la 
crisis sanitaria, anticipando la contención de un segundo tiempo de la revuelta social y de medidas a favor de la clase burguesa en el marco 
del proceso restituyente.

A este Acuerdo Nacional han sido invitados partidos políticos, organizaciones de clase de la burguesía (CPC y SOFOFA), Fundaciones 
empresariales y ONGs, buscando por tanto, diseñar un plan económico, el cual vendrá claramente a precarizar aún más nuestras vidas, 
fortaleciendo la propiedad privada y las ganancias empresariales. Desde ya hacemos un llamado a rechazar este acuerdo de hambre, a este 
acuerdo que solo viene a reafirmar la política genocida y ecocida del Estado-nación chilena.

7- Desde el anarquismo organizado vemos fundamental hoy más que nunca, fomentar y poner en práctica los valores antagónicos a los de este 
sistema de dominación. Hacemos un llamado a las comunidades en lucha a redoblar los esfuerzos organizativos y solidarios, y a multiplicar 
los embriones de auto-organización por la defensa de la vida, ollas comunes, comedores populares, redes abastecimiento, redes de cuidados 
comunitarios, iniciativas de economía solidaria y feminista, asambleas territoriales, entre otras, muchas de ellas nacidas al calor de las 
luchas de la revuelta social, junto con la memoria y herencia histórica de siglos de lucha de la clase dominada. Es urgente complejizar la 
organización territorial intentando diversificar y ser lo más audacez posibles, tanto en las áreas de lucha reivindicativa como en las de 
autoconstrucción, puesto que son procesos dialécticos de transformación social. Respecto a las actividades de cuidado y de reproducción de 
la vida relegadas históricamente a los cuerpos feminizados, creemos necesario problematizar que es en momentos de mayor contradicción entre 
el patriarcado, el capital y la vida, donde las mujeres corren el peligro de terminar administrando la crisis, siendo sus cuerpos verdaderos 
bastidores de la violencia estructural, por ello es importante no romantizar su rol en las ollas comunes o en iniciativas de abastecimiento, 
e intentar que estas tareas sean socializadas sin distinción de género La crisis de cuidados y de reproducción social de la vida son 
expresión de la crisis sistémica y estructural del sistema patriarcal y capitalista del mundo.

El ciclo político inaugurado con la revuelta social sigue abierto, la pandemia agudizó la crisis sistémica y junto con ello la acción 
represiva del Estado, pero contrariamente también la capacidad organizativa de los pueblos en lucha. Es por esto que las principales 
disputas se siguen dando en el plano de las subjetividades (lo cultural, los sentidos, la opinión pública, lo que se dice y se habla en la 
calle) y de las alternativas políticas que podamos generar en este escenario, en donde la nuestra es la construcción de poder autogestivo 
revolucionario de la clase oprimida. Nuestra alternativa debe ser capaz de desarrollar repertorios tácticos más legitimados y efectivos que 
los del Estado, permitiéndonos asegurar la subsistencia; procesos de educación política en los espacios sociales; de construcción 
programática y de la apertura de una política territorial en clave autogestiva, capaz de definir objetivos políticos junto con formas de 
organización que permitan al territorio desarrollar experiencias de lucha y de solución a problemas prácticos del territorio, para de esta 
forma ir madurando los pilares de un programa político y revolucionario desde abajo. Sin la maduración de estas organizaciones 
territoriales, la cual no es posible por fuera de la confrontación radical con la institucionalidad estatal, no será posible abolir los 
efectos de la actual crisis, ni los desafíos que conllevan la revuelta social y la coyuntura restituyente en curso.

Desde los territorios hay que ir madurando nuestros esfuerzos organizativos hacia el federalismo y la autogestión social. Cada empeño 
organizativo, asociado a las necesidades básicas del territorio (salud, comunicaciones, educación, abastecimiento, violencia patriarcal, 
cuidados comunitarios, gestión hídrica comunitaria, etc.) que podamos levantar en los lugares donde habitamos es una posibilidad de ir 
prefigurando, en la construcción de comunidad organizada en resistencia, la sociedad que llevamos en nuestros corazones.

Por último, sabemos que son momentos aciagos, pero en la medida de las capacidades y sentires, llamamos a apoyar las colectas y actividades 
generadas para el apoyo de lxs miles de presxs politicxs que repletan las cárceles del Estado, quienes están viviendo situaciones de riesgo 
e incertidumbre constantes.

¡SI EL ESTADO NOS CONDENA AL HAMBRE Y A LA MUERTE!
¡NUESTRA RESPUESTA ES ORGANIZACIÓN POR LA VIDA!
¡A MULTIPLICAR LA SOLIDARIDAD y EL APOYO MUTUO!

¡A MULTIPLICAR LAS COMUNIDADES ORGANIZADAS!

¡LIBERTAD A LXS PRESXS POLITICXS!
¡A ENRRAIZAR EL ANARQUISMO!

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