(ca) Belorusia, pramen: Nosotros, los malditos por las autoridades (en, pt) [Traducción automática]

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Sab Ago 22 08:49:52 CEST 2020


No importa si nació en la Unión Soviética o en la República de Bielorrusia. No importa en qué ciudad, pueblo o aldea naciste. Nacimos uno al 
lado del otro. Tan cerca y tan lejos ... ---- No nacimos en la familia de un funcionario o dueño de una gran firma... Tú y yo nacimos nadie. 
A ti y a mí nos han dicho todos los días que no somos nadie y que deberíamos ocupar nuestro lugar en este mundo. Terminar la escuela, la 
universidad, tal vez incluso la universidad y empezar a trabajar. ¡Trabajo Trabajo trabajo! No mires para otro lado. Cierra los ojos si te 
da demasiado miedo y ya no eres fuerte. ---- Tú y yo, tan diferentes y tan parecidos. Quizás algunos de nosotros desobedecimos y quizás 
incluso protestamos. Algunos de nosotros hemos soñado con un mundo en el que podamos estirar los hombros y vivir libremente. Pero este poder 
nos ha maldecido a todos.

Estamos maldecidos por el conocimiento que está en nuestras mentes y corazones. Recordamos la dispersión de manifestaciones y detenciones. 
Recordamos habernos buscado en las listas de detenciones en 2006, 2010, 2017. Recuerdo que me ayudaste después de que me despidieran porque 
la gente como yo no pertenece a una fábrica estatal.

Este poder nos maldijo cuando teníamos que ir a prisión durante años o quedarnos del otro lado del muro. Y vivimos con la idea de que 
deberíamos haber sido nosotros. Algunos de nosotros incluso nos fuimos, esperando que la maldición se pudiera olvidar.

Pero escuchamos, intentamos olvidar, intentamos seguir adelante. Hicimos nuestro mejor esfuerzo, pero la maldición nunca te dejará en paz. 
Incluso si en 2017 uno de nosotros salió a la calle y el resto de nosotros hizo todo lo posible para mirar hacia otro lado. Y no es culpa 
nuestra. Porque nos enseñaron de esa manera.

Porque nacimos aquí.

Esta maldición nos perseguía todo el tiempo: cuando teníamos que enterrar a nuestros amigos y seres queridos que murieron por el 
coronavirus. Y solíamos beber vodka, pero no para mantenernos saludables. Cuando nos ayudamos mutuamente a sobrevivir sin agua, y los 
funcionarios nos contaban cuentos de hadas.

Todos estamos maldecidos por las autoridades, y toda nuestra vida corremos entre esa maldición y tratar de deshacernos de ella. Pero es una 
maldición para siempre. Porque nadie olvidará las cabezas rotas y la sangre corriendo por las calles en las que crecimos. La sangre que 
pinta el asfalto de un rojo tan vulgar que nadie olvidará jamás.

Tú y yo en estas calles hemos soñado con una vida libre. Y tenemos balas de goma y gases lacrimógenos. No podemos olvidar la forma en que 
nos embestían los coches de la policía y nos volaban las granadas. Se quedará con nosotros para siempre.

Siempre tendremos que llevar con nosotros todos los horrores que nunca quisimos. Este poder secuestra, tortura y mata a nuestros hermanos y 
hermanas. Es el poder que nos hace raspar nuestra propia sangre de los escalones del metro.

Nos dicen que la protesta debe ser pacífica, que no debemos ceder a la provocación y que debemos seguir tirando de nuestro yugo. Tú y yo, 
tan diferentes, pero juntos. Y creo que cuando intenten golpearme o arrestarme o matarme, no me abandonarás. Te he visto en las calles de 
Minsk, Grodno, Brest, Baranovichi y decenas de otras ciudades y no dejaste que me agarraran.

Un amigo me dijo que la única forma de romper esta maldición es hacer arder el Palacio de la República en la misma guarida de la bestia. En 
el mismo corazón de nuestro mundo, tú y yo tenemos un castillo mágico que puede romper este horror.

¡No creas que creo en estas supersticiones! ¡Pero sé que este palacio arderá como el sol!

Y si no podemos deshacernos de esta dictadura ahora, nunca podremos volver a hacerlo. Sí, no podemos romper la maldición, pero podemos hacer 
todo lo posible para asegurarnos de que quienes vengan después de nosotros puedan respirar con todo el cuerpo.

¿Y saben qué, queridos amigos? Haremos que esta maldición sea nuestro poder. En lugar de bajar las manos y volver a casa, respiraremos 
profundamente el horror de esta dictadura y nos hará más fuertes. Ya no miraremos hacia un lado, solo miraremos hacia adelante, porque en 
algún lugar más allá del horizonte, nuestra libertad espera.

Sé que puedes oírme. Por eso tú y yo saldremos este viernes a las 7:00 pm por las calles de nuestras ciudades con los hombros bien abiertos. 
¡Y en el embrague, vamos a tomar este mundo que por derecho nos pertenece!

https://pramen.io/en/2020/08/we-the-cursed-by-the-authorities/


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