(ca) puerto real cnt.es: 11 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE FERNANDO FERNAN GOMEZ

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Lun Nov 26 06:59:13 CET 2018


Lo más probable, como él mismo escribe en sus memorias,[1]es que naciese en Lima el 28 de 
agosto de 1921, por más que su partida de nacimiento indique que lo hizo en la capital 
argentina, Buenos Aires. La razón de esto responde a que su madre, la actriz de teatro 
Carola Fernán Gómez, estaba de gira por Sudamérica cuando nació en Lima, por lo que su 
partida de nacimiento fue expedida días más tarde en Argentina, nacionalidad que mantuvo, 
además de la española, que le fue otorgada en 1984. Hijo extramarital, su padre fue el 
también actor Luis Fernando Díaz de Mendoza y Guerrero, hijo de María Guerrero, quien 
impidió el matrimonio entre los padres de Fernando Fernán Gómez.[2] ---- Tras algún 
trabajo escolar como actor, estudió Filosofía y Letras en Madrid, pero su verdadera 
vocación lo condujo al teatro. Durante la Guerra Civil, recibió clases en la Escuela de 
Actores de la CNT, debutando como profesional en 1938 en la compañía de Laura Pinillos; 
allí le descubrió Enrique Jardiel Poncela, quien le dio su primera oportunidad al 
ofrecerle, en 1940, un papel como actor de reparto en su obra Los ladrones somos gente 
honrada. Tres años más tarde le contrató la productora cinematográfica Cifesa y así 
irrumpió en el cine con la película Cristina Guzmán, dirigido por Gonzalo Delgrás, y ya al 
año siguiente le ofrecieron su primer papel protagonista en Empezó en boda, de Raffaello 
Matarazzo. En efecto, trabajó como actor hasta principios de los cuarenta para dedicarse 
después al cine, primero como actor (en éxitos como Balarrasa o Botón de ancla) y como 
director más tarde, sin descuidar su vocación de autor de teatro y director de escena, y 
escritor y guionista asiduo de la tertulia del Café Gijón.

A partir de 1984 vuelca su cada vez más intensa vocación literaria en la escritura de muy 
personales artículos en Diario 16 y el suplemento dominical de El País, produciendo además 
varios volúmenes de ensayos y once novelas, fuertemente autobiográficas unas e históricas 
otras: El vendedor de naranjas, El viaje a ninguna parte, El mal amor, El mar y el tiempo, 
El ascensor de los borrachos, La Puerta del Sol, La cruz y el lirio dorado, etcétera. Fue 
un gran éxito su autobiografía en dos volúmenes, El tiempo amarillo, de la que corren dos 
ediciones, la segunda algo más ampliada; pero acaso su éxito más clamoroso lo haya 
obtenido con una pieza teatral prontamente llevada al cine, Las bicicletas son para el 
verano, sobre sus recuerdos infantiles de la Guerra Civil.

Se casó y divorció de la cantante María Dolores Pradera (1947-1959), con la que tuvo una 
hija, la actriz Helena Fernán Gómez, y un hijo, Fernando, relacionado también con el mundo 
de la cultura. Se volvió a casar en 2000 con la actriz Emma Cohen, con la que mantuvo una 
relación desde los años 70, tras participar en un episodio de una serie de TVE donde Emma 
era protagonista (Tres eran tres, 1973) junto a Lola Gaos.

De su mano entró el cine en la Real Academia Española, de la que fue elegido miembro en 
1998[3]y tomó posesión del sillón B el 30 de enero de 2000. Fue galardonado con el Premio 
Príncipe de Asturias de las Artes en el año 1995.

Polifacético, querido y respetado por los profesionales de la industria y por varias 
generaciones de espectadores, encontró la popularidad como actor casi al principio de su 
carrera cinematográfica con el clásico de la comedia negra Domingo de carnaval (del 
célebre realizador Edgar Neville), que protagonizó junto a Conchita Montes en 1945. Dos 
años antes había aparecido como secundario en otro notable título del cine español de los 
cuarenta como Cristina Guzmán. Ese mismo año acompañó a una ya consagrada Imperio 
Argentina y al recordado galán Alfredo Mayo en la exótica comedia Bambú, y también 
participó en un pequeño clásico de la comedia fantástica como El destino se disculpa, de 
José Luis Sáenz de Heredia, siguiendo el estilo del subgénero norteamericano en boga 
durante esos años (La pareja invisible, de Norman Z. MacLeod, Me casé con una bruja, de 
René Clair, Dos en el cielo, de Victor Fleming, etc.). A partir de entonces encadenó 
títulos de éxito que hoy críticos y cinéfilos califican de indispensables, trabajando con 
Gonzalo Delgrás (Los habitantes de la casa deshabitada); Carlos Serrano de Osma (Embrujo, 
junto a Lola Flores y Manolo Caracol); Sáenz de Heredia (La mies es mucha, Los ojos dejan 
huellas); Ramón Torrado (Botón de ancla), José Antonio Nieves Conde (Balarrasa, El 
inquilino); Luis Marquina (El capitán Veneno). En aquella época también trabajó en 
Barcelona como actor de doblaje.

En la década de 1950, se consolidó como actor principal en toda serie de comedias (El 
fenómeno), dramas (La gran mentira) y cine religioso (Balarrasa), o folclórico (Morena 
clara) propagandísticos o directamente escapistas (lo que en muchos sentidos también se 
considera propaganda para los historiadores), al tiempo que interviene en una de las 
primeras avanzadillas de lo que luego será el «Nuevo cine español»: Esa pareja feliz de 
Bardem y Berlanga. También ahora participa en algunas co-producciones de interés como La 
conciencia acusa (del genial Georg Wilhelm Pabst) o El soltero (de Antonio Pietrangeli) 
junto a Alberto Sordi, y por último, inicia una incipiente carrera como director, con 
obras de encargo de desigual fortuna: en este sentido, sobresale su versión de la novela 
de Wenceslao Fernández Flórez El malvado Carabel y dos excelentes comedias en las que 
compartió química y cartel con la deliciosa Analía Gadé, una de sus parejas más 
recurrentes, como son La vida por delante y La vida alrededor.

Al hilo del cine español de los sesenta, su filmografía como actor y director se llenó de 
comedias de todo tipo (La venganza de Don Mendo, Adiós, Mimí Pompón, Ninette y un señor de 
Murcia o Crimen imperfecto), excepción aparte de sus trabajos de dirección en El mundo 
sigue (1963), un durísimo drama naturalista, inspirado en la novela homónima de Juan 
Antonio Zunzunegui, donde se enfrentan dos hermanas de concepciones vitales opuestas en 
plena sociedad de posguerra española, su primer éxito como director, y de su filme El 
extraño viaje (1964), en el que retrata, con casi mayor penetración que el propio 
Berlanga, el clima cicatero y opresivo de la sociedad española del Franquismo y que 
permanece como una de las cumbres del cine español de todos los tiempos; ambas 
producciones tuvieron tremendos encontronazos con la censura. Por otra parte, es ahora 
cuando inicia relación profesional con otra de sus parejas más emblemáticas, Concha 
Velasco, con la comedia negra Crimen para recién casados.

En los setenta, Fernán Gómez se convirtió en uno de los actores más solicitados de la 
llamada Transición española, con títulos dorados de esos años como El espíritu de la 
colmena, El amor del capitán Brando, Pim, pam, pum, fuego, Mi hija Hildegart, Los restos 
del naufragio, Mamá cumple cien años o ¡Arriba Azaña!. Con ello inició una exitosa 
colaboración al lado del notable director Jaime de Armiñán y una también estrecha relación 
profesional con Carlos Saura, ganándose con ello un justo prestigio como actor y director 
además de reconocimiento por su ya larga trayectoria. En 1976 intervino en un título de 
indudable valor, si bien no para el gran público, como El anacoreta, premiada en el 
Festival de cine de Berlín. También dirigió e interpretó dos exitosas producciones para 
TVE (el telefilme Juan soldado y sobre todo la serie El pícaro) que se cuelan en la 
memoria del gran público. Tras la muerte de Franco y la legalización de la CNT-AIT, tuvo 
una militancia activa en el Sindicato de Espectáculos de Barcelona participando en el 
anarcosindicalista Mitin de Montjuïc de 1977 junto a su compañera Emma Cohen.

En 1981 protagonizó un film memorable, Maravillas de Gutiérrez Aragón, y comenzó a 
encadenar éxitos de crítica y público (La colmena, Stico, Los zancos, Réquiem por un 
campesino español, La corte del faraón, La mitad del cielo y El viaje a ninguna parte). 
Termina la década con excelentes trabajos en filmes no muy bien acogidos pero de calidad: 
Esquilache y El río que nos lleva. En 1986 rodó en Argentina un título muy a tener en 
cuenta, Pobre mariposa, de Raúl de la Torre, junto a un reparto internacional (Bibi 
Andersson, Vittorio Gassman, Fernando Rey, Graciela Borges); y también es ésta la década 
en que se encuentra más activo en sus trabajos para TVE (Ramón y Cajal, Fortunata y 
Jacinta, Las pícaras, Juncal o Cuentos imposibles).

La década de 1990 presencia el inicio de un período de menor actividad profesional 
derivada de algunos problemas de salud y de, seguramente, falta de papeles de envergadura 
para un actor como él. Salvo Belle Époque y el Oscar que consigue la cinta como mejor 
película extranjera, debemos esperar hasta 1998 para volver a verle en dos cintas tan 
distintas como importantes (cada una a su manera) como son El abuelo (nominada al Oscar y 
gran éxito de taquilla) y Pepe Guindo (homenaje-ficción al gran actor por parte de un 
director infravalorado pero nada mediocre como Manuel Iborra). Entre medias, estuvo varias 
temporadas en la serie de TV Los ladrones van a la oficina, que le devolvería la 
popularidad a él y otros grandes nombres de la interpretación como Agustín González, 
Manuel Alexandre o José Luis López Vázquez. Después recupera fuelle con tres grandes 
películas (Todo sobre mi madre, Plenilunio y el éxito popular La lengua de las mariposas).

Más recientemente rodó Visionarios, de Gutiérrez Aragón; El embrujo de Shangai, con 
Fernando Trueba; Para que no me olvides, y la que probablemente quede como su última gran 
interpretación en la espléndida En la ciudad sin límites, de Antonio Hernández.

Marisa Paredes, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de 
España, en la entrega de la décima Medalla de Oro, lo describió a la perfección: «Por 
anarquista, por poeta, por cómico, por articulista, por académico, por novelista, por 
dramaturgo, por único y por consecuente».[4]

El 19 de noviembre de 2007 fue ingresado en el área de Oncología del madrileño Hospital 
Universitario La Paz para ser tratado de una neumonía. Falleció en Madrid, el 21 de 
noviembre de 2007, a los 86 años de edad.[6]Tras anunciarlo el presidente del Gobierno, 
José Luis Rodríguez Zapatero en la capilla ardiente del actor, el Gobierno de España le 
concedió el día 23 de noviembre, a título póstumo, la Gran Cruz de la Orden Civil de 
Alfonso X el Sabio.[7]También, el alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón anunció que el 
Centro Cultural de la Villa de Madrid pasará a llamarse Teatro Fernando Fernán Gómez.[8]En 
la capilla ardiente su féretro fue recubierto con una bandera rojinegra 
anarquista,[9]siendo posteriormente incinerado.

Fuente:  http://es.wikipedia.org
http://puertoreal.cnt.es/bilbiografias-anarquistas/6762-2018-11-21-08-21-22.html


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