(ca) cgt catalunya: Entrevista a Ermengol Gassiot reelegido recientemente como secretario general de la CGT

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Jue Nov 8 05:39:57 CET 2018


El egarense Ermengol Gassiot reelegido secretario de la CGT (entrevista) ---- La CGT de 
Cataluña ha celebrado su XI Congreso en Òdena los días 19 y 20 de octubre de 2018. El 
sindicato es actualmente el tercero en volumen de afiliación en Cataluña y, según los 
datos presentados en el encuentro, en un importante crecimiento sostenido. ---- El 
congreso debatió varias ponencias que, a pesar de la polémica previa, llegó a los 
siguientes acuerdos: ---- Primero, apoyar diversas medidas para potenciar el feminismo, 
tanto dentro como fuera de la organización. En este sentido, se produjo una intervención 
de mujeres de la CGT pidiendo máxima participación en las asambleas que decidirán 
próximamente si se realiza una convocatoria de huelga general para el 8 de marzo de 2019, 
día de la mujer trabajadora.

Se acordó también potenciar las luchas sindicales y sociales, manteniendo la centralidad 
de la actividad de la CGT en «el uso del conflicto como clave en la defensa de los 
derechos de los trabajadores».

También fue elegido el nuevo Secretariado Permanente, del que vuelve a repetir como 
Secretario General, el egarense Ermengol Gassiot, con varias secretarías de marcado perfil 
activista. El próximo periodo de 4 años el secretariado permanente, garantizan desde la 
CGT, «coordinará la puesta en marcha de los diferentes acuerdos y, como el resto de la 
organización, trabajará para seguir incrementando la lucha de la clase trabajadora contra 
toda forma de opresión y por la defensa activa desde sus derechos».

El balance de los pasados 4 años como secretario general de la Confederación General del 
Trabajo de Cataluña (CGT) es «difícil», explica a Malarrassa Ermengol Gassiot, acabado de 
ser reelegido en el congreso celebrado en Òdena (Igualada) el 21 de octubre: «por una 
parte, como organización, hemos crecido claramente en varios frentes: afiliación, 
delegadas a las elecciones, pero sobre todo ha crecido la acción sindical y el conflicto, 
que es lo más importante para nosotros».

  ¿Cuáles son los datos concretos de este crecimiento?

Primero, de afiliadas, hemos crecido en 2.000, pasando de 13.600 afiliadas y ahora somos 
15.600, en un momento en que los grandes sindicatos (como CCOO, que anunciaba un 
crecimiento de 1.000 durante el 2017, por primera vez desde el inicio de la crisis, o UGT 
que pierde afiliación según datos de finales de 2017 en varios medios). Es un 18% de 
crecimiento, que no es lo que nos gustaría en plano teórico, pero es considerable, somos 
el tercer sindicato por afiliación a Cataluña.

Paralelamente, hemos tenido crecimiento en las elecciones sindicales y hemos pasado de un 
2,2% a un 3% de las delegadas y delegados, en un contexto en que la ley orgánica de 
libertad sindical da prerrogativas a los dos grandes sindicatos del régimen . Es una cifra 
modesta pero considerable.

  Decías, sin embargo, que esto no es lo más importante ...

Exacto, porque el crecimiento que nos interesa medir es el de nivel de conflicto y acción 
sindical. Creo que la CGT ha estado en todos los conflictos importantes que ha habido en 
Cataluña, y aún más, según los datos de la misma CEOE, que mide las horas de huelga en el 
conjunto del Estado, la CGT es responsable de un 30% de horas de huelga después de 
descontar las convocadas por los comités de empresa, que responden del 40% de las horas. O 
sea que somos el sindicato que ha promovido más huelgas y más conflictos. Y hay que tener 
en cuenta que algunas huelgas como la de Metro de Barcelona se han promovido desde 
comités, pero comités donde tenemos una presencia muy fuerte. Por lo tanto, con respecto a 
la lucha hemos sido uno de los sindicatos relevantes.

  El congreso ha puesto de relieve resoluciones sobre participación de mujeres y jóvenes ...
Sí, nos preocupa mucho la situación de estos dos sectores. Y aunque hemos crecido 
ligeramente en afiliación de jóvenes y mujeres, no se nos escapa que somos un sindicato 
donde todavía hay poca gente joven, pocas mujeres, poca gente precaria y migrantes. Este 
es un reto y una reflexión que hacemos: hasta qué punto somos el sindicato que pretende 
ser la expresión de la clase trabajadora y una herramienta de los sectores más vulnerables 
y más explotados de la clase trabajadora cuando aún tenemos presencia limitada?

  Antes del congreso se había hablado de enfrentamiento sobre la posición de CGT en el 
último año en relación al Proceso vivido en el país

Hace 4 años había diferentes planteamientos y diferentes perspectivas sobre la acción 
sindical que, yo diría, llegaron a encontrar un espacio y perspectivas comunes para 
trabajar. Pero el último año, desgraciadamente, nos hemos encontrado en un ciclo en el que 
cada vez más el debate social principal no ha sido en términos de lucha de clases sino, 
diría, en términos del Proceso.

Por un lado, el gobierno de la Generalitat y aquellos que lo apoyaban para mantener un 
proceso que siempre ha sido transversal, con afinidades con la burguesía y muy 
institucional; y por otra parte, otro bloque que ha acabado articulándose en torno de la 
defensa de otro estado, un estado neofranquista como es el español y su constitución 
monárquica.

En este debate nosotros hemos estado fuera de juego, en general, salvo momentos puntuales 
y motivado más por dinámicas represivas. No hemos tenido capacidad como CGT ni los 
movimientos sociales alternativos o rupturistas de romper este monopolio, y eso nos ha 
condicionado. Si además ponemos sobre la mesa que en España ha habido un ciclo de poca 
movilización y de paz social, el escenario que nosotros queríamos, de intensificar las 
luchas, pues nos hemos encontrado a medio gas.

De todos modos, nuestra organización se ha mantenido como una organización de lucha, con 
las limitaciones mencionadas, y hemos conseguido romper el monopolio del debate en torno 
al Proceso, pero no de generar un foco de conflicto alternativo. Aunque empujar conflictos 
y luchas importantes, como el de FNAC, en 2014, o apoyar la huelga de Movistar y 
subcontratas, que rompió muchos esquemas, nosotros no la hicimos protagonizar pero 
apoyamos importante tanto dentro como con la solidaridad popular que generó. Y hay que 
considerar que es la multinacional más grande del Estado, con gente precaria, 
subcontratada, falsos autónomos, que demostraron que desde la precariedad se puede luchar 
contra la empresa más importante de España.

Al mismo tiempo, algunas huelgas, entre ellas las de buses y metro en Barcelona, pusieron 
sobre la mesa que dicha «nueva política», cuando llega a las instituciones, se queda corta.

  Qué destacas más de este congreso?

En el Congreso llegamos después de un hecho excepcional en Cataluña, también por el 
anarcosindicalismo: la convocatoria de una huelga que se escapaba del patrón que habíamos 
conocido hasta ahora. Gente de CGT piensa que fue una huelga política, y dentro de un 
sindicato de raíz anarquista esta es una situación muy extraña. Además, es una huelga que 
con la experiencia de las últimas décadas, con las huelgas generales con mucho peso de las 
grandes empresas y reivindicaciones laborales, negociando y pactando con la patronal la 
ejecución.

El 3 de octubre, de una forma totalmente inédita, la gente salió a la calle, se 
paralizaron muchas cosas, fue una huelga masiva. Nosotros la hicimos, pero no es 
patrimonio de nadie en concreto, y claramente se hizo a pesar de quien controlaba el 
proceso, la Generalitat e instituciones afines. Esto es una situación nueva, no prevista 
por nadie.

Ahora, sin embargo, esta movilización se ha desarticulado, claramente por parte de 
instituciones de diferente signo, no fuera que fuese demasiado lejos. Y eso nos ha 
afectado como sindicato. El debate identitario atraviesa toda la sociedad, también la 
clase trabajadora. Nos condiciona, pero es un debate que no es nuestro, y creo que todo el 
sindicalismo la hemos tenido, esta situación nos ha erosionado y nos ha hecho daño. Había 
miedo que al estar presentes con la población, el 3 de octubre, acabáramos haciendo el 
juego a intereses ajenos a la clase trabajadora, a través de las diferentes burguesías, ya 
sea catalana o española.

  Ha sido polémico?

Esto produjo que se presentaran dos candidaturas al secretariado permanente, que creo que 
reflejan dos maneras complementarias de hacer sindicalismo, y que ambas tienen cabida en 
la CGT. Pero una pone más énfasis en una acción sindical muy fiel a unos postulados 
teóricos de lo que debería ser el anarcosindicalismo, y otra que, reconociendo la 
importancia de estos postulados, está más dispuesta a abrirse a coyunturas que no 
controlamos , situaciones que mueven buena parte de la población y que nos interpelan. 
Finalmente, se tomaron acuerdos con mayorías considerables de las personas afiliadas, que 
mezclan planteamientos de un lado y otro y logramos generar un discurso coherente.

El primero, por unanimidad, es reafirmar el carácter de sindicato autónomo y de clase. 
Después, muy importante, hacer una política coherente con la perspectiva feminista, que a 
nadie se nos escapa que, probablemente, es el movimiento social más importante en España y 
también en Cataluña, si nos situamos fuera del Proceso. Basta con pensar en la huelga 
general masiva en cuanto a movilización y relevante en el mundo del trabajo del pasado 8 
de Marzo.

También la represión del Estado ha centrado atención. Ahora hay una mayor sensibilidad, 
una mayor conciencia de que la represión no afecta sólo a una minoría, sino que puede 
afectar cada vez a sectores más amplios.

En relación al derecho de autodeterminación, la CGT no defiende la creación de estados, 
nos desmarcamos de las opciones que defiende la burguesía, pero creemos que tenemos que 
estar en la calle con las aspiraciones de una parte importante de la población de Cataluña 
que defiende el derecho a la autodeterminación de la libertad, remarcando mucho que esta 
defensa no pasa por la reproducción de esquemas políticos que generan opresión.

  Retos de la próxima fase?

Ahora, hay que hacer frente a los retos que tenemos. Las condiciones de vida de la clase 
trabajadora han empeorado desde el inicio de la crisis, y nos preocupa que el sindicalismo 
mayoritario, ahora que Sánchez está en el gobierno, olvide reivindicaciones, cuando las 
consecuencias de esta se han hecho estructurales, con medidas muy agresivas contra la 
clase trabajadora.

Después, hay que dar respuesta al fascismo creciente en la sociedad, como se ve muy 
claramente en Europa y también aquí. Se acepta cada vega más, por ejemplo, que no todo el 
mundo puede vivir dignamente, o sea la desigualdad, y tenemos que hacer ver en el mundo 
del trabajo que hay cosas que son inaceptables, que además son cosas que se vuelven contra 
los nuestros intereses. No podemos permitir que, dentro la clase trabajadora, que se 
normalicen las horas extras, las externalizaciones o las dobles escalas salariales, que 
son herramientas de opresión hacia nosotros.

* Entrevista realizada por Pep Valenzuela en Sociedad terrasense Malarassa
https://malarrassa.cat/2018/11/02/el-terrassenc-ermengol-gassiot-reelegit-secretari-de-la-cgt-entrevista/

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article12962#.W973U99fjCI


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