(ca) ENTRE LA CRISIS ACTUAL Y LAS POSIBILIDADES LATENTES: APRECIACIONES SOBRE LOS RETOS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL COLOMBIANO de Acción Libertaria Estudiantil ALE Bogotá

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Sab Nov 3 08:21:25 CET 2018


El movimiento estudiantil colombiano ha estado signado por un vaivén constante; unos ires 
y venires a lo largo de su trayectoria que ha dejado victorias, avances, pero también 
muchos estancamientos, lo cuales han producido un inmovilismo y un limitado accionar 
defensivo que ha sido nombrado en muchas ocasiones como "el coyunturalismo del movimiento 
estudiantil". En ese sentido, en el marco de la actual coyuntura que busca responder 
principalmente al problema de la desfinanciación de la educación superior pública 
quisiéramos dejar algunas reflexiones: ---- El acercamiento a otras experiencias de 
organización y movilización estudiantil e incluso popular, así como la construcción de 
memoria histórica, puede evitar un presentismo que cierra el diálogo con otras 
generaciones que también se enfrentaron a retos, discusiones y obstáculos similares, y que 
pueden permitir a las generaciones de estudiantes actuales un aprendizaje político con 
perspectiva histórica.

El desarrollo de un permanente trabajo organizativo y político de base que permita retomar 
experiencias pasadas, pero también que resulte creativo puede ayudar al movimiento 
estudiantil a salir de su eterno retorno a un punto cero, es decir, a la pérdida constante 
de acumulados organizativos y políticos que imposibilitan la construcción de una 
perspectiva estratégica y que desemboca en una capacidad limitada de actuar en las coyunturas.

El movimiento estudiantil, al igual que otros movimientos sociales, no puede ser 
comprendido como una agrupación o una masa homogénea. En su interior, hay distintos 
actores, apuestas políticas, formas de ser, sentir, pensar y vivir en el mundo, y como 
consecuencia, hay disputas, tensiones y conflictos. De ahí, que hacer una lectura adecuada 
y rigurosa del movimiento nos permitirá construir apuestas y caminos más certeros y 
adecuados. Nuestro accionar político y organizativo debe tener presente esto para no caer 
en prácticas vanguardistas, mesiánicas o miopes.

La construcción de un movimiento estudiantil unitario, pero no homogéneo es una tarea 
fundamental para superar el fraccionalismo. Sin embargo, la pregunta central es ¿cómo lo 
hacemos? De ahí que, el diálogo cultural y de saberes se presente como una opción válida y 
efectiva para la construcción de un tejido social sólido.
El diálogo nos permite reconocernos como sujetos y actores dentro de un movimiento, al 
tiempo que nos posibilita crear vínculos y construir caminos comunes. Esto no significa la 
ausencia de conflicto, por el contrario, implica el desarrollo de un conflicto con 
capacidad creadora, aunque también destructora en la medida en que, estamos dispuestas a 
exponer nuestras ideas e incluso a romperlas, deformarlas y recrearlas con las otras. No 
obstante, esto solo será posible en la medida en que haya una voluntad política para 
construir colectivamente y un ejercicio de la política en donde la ética juegue un papel 
central. Por este motivo, aunque el diálogo debe ser nuestro sur, debemos tener cuidado 
con ser ingenuas, pues podemos terminar acumulando a proyectos políticos que reproducen 
las lógicas del sistema actual.

Si nuestra apuesta es superar el inmovilismo y el limitado accionar defensivo del 
movimiento estudiantil debemos apuntar a su organización. Esto implica la construcción de 
formas organizativas de abajo hacia arriba, es decir, desde las unidades más locales hasta 
su articulación nacional; fomentando espacios y mecanismos permanentes de participación 
democrática directa. Así como la construcción pliegos de exigencia y planes de lucha 
locales que estén articulados a un programa común que tiene como base las particularidades 
de los programas y las instituciones educativas y las necesidades de las comunidades 
educativas, los territorios y el pueblo.
Hoy, esta posibilidad de organización se ve representada en la construcción de consejos 
estudiantiles y de la Unión de Estudiantes de Educación Superior (UNEES), espacios que, 
aunque con grandes problemáticas y retos, se presentan como un fermento interesante de 
organización y democracia estudiantil y universitaria que vale la pena potenciar.

Insistiendo en que la lucha es larga y no siempre acumulativa, es importante construir 
espacios de autocuidado y cuidado colectivo. Bien sabemos que, aunque el movimiento 
estudiantil tiende a ser una expresión viva de la creatividad y una cuna para la 
esperanza, también suele ser un espacio para la desilusión y la frustración.
Por este motivo, la construcción de un tejido social sólido que contenga una perspectiva 
de largo aliento es algo clave, pues permite generar capacidad de frustración, además de 
comprender que la construcción de la educación y el mundo que soñamos no es algo que surge 
de la noche a la mañana, sino que requiere esfuerzo, dedicación y mucha paciencia. Esto no 
significa un conformismo ante las derrotas o un falso triunfalismo, significa el 
reconocimiento de los errores, la reflexión permanente y la puesta en marcha de toda 
nuestra capacidad creadora.

Este es un llamado a la incomodidad, a la inquietud y al constante cuestionamiento. Es un 
llamado a un diálogo sensato y sincero. Es un llamado a superar el inmovilismo, el 
vanguardismo, e incluso, a problematizar el accionar de nuestros propios proyectos 
políticos en la construcción del movimiento estudiantil en el país.

Acción Libertaria Estudiantil
Octubre 2018

https://alestudiantil.wordpress.com/2018/10/22/entre-la-crisis-actual-y-las-posibilidades-latentes-apreciaciones-sobre-los-retos-del-movimiento-estudiantil-colombiano/


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