(ca) vitoria-Gasteiz, cnt.es: LA RENOVACIÓN DE LA CONTRATA CONVIERTE LOS CONTRATOS DE OBRA O SERVICIO EN INDEFINIDOS - Cinco días

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Jue Nov 1 06:58:28 CET 2018


El Supremo modifica su criterio en tres recientes sentencias ---- El vínculo laboral se 
había extendido durante más de 15 años ---- A falta de medidas legislativas que aborden 
con determinación el abuso de la temporalidad en la contratación laboral, son los 
tribunales quienes han asumido el papel de ariete contra uno de los principales lastres 
del mercado de trabajo. Una nueva muestra de ello son tres recientes sentencias del 
Tribunal Supremo que abordan la problemática de la prórroga de los contratos de obra y 
servicios vinculados a una contrata, cuando esta se prolonga más allá de los límites 
inicialmente previstos. ---- La jurisprudencia ha admitido que el contrato por obra o 
servicio es una modalidad válida para cubrir las necesidades de trabajo derivadas de una 
contrata. De hecho, considera ajustado a la ley que se asocie la duración del vínculo 
laboral al tiempo que perdura la relación mercantil entre empresas.

Ahora bien, el alto tribunal en las resoluciones se plantea si ese encaje legal justifica 
que estos contratos temporales puedan alargarse junto con cada renovación o renegociación 
de la contrata, sin que ello lleve asociada una mejora en la protección de estos 
trabajadores frente al despido (fijado en 12 días de salario por año trabajado).

En este sentido, los magistrados concluyen que un contrato temporal puede entenderse 
transformado en indefinido "cuando la expectativa de finalización del mismo se torna 
especialmente remota, dado el mantenimiento inusual y particularmente largo" de sus 
funciones, por las "sucesivas modificaciones" de la contrata inicial. La resolución 
precisa que no se refiere a "meras prórrogas" de la misma, sino a situaciones en las que 
la continuidad de la relación laboral "desnaturaliza" la contratación temporal y 
"pervierte su objeto y finalidad".

En estos casos, según el Supremo, las sucesivas renovaciones de la contrata impiden que 
pueda considerarse que los contratos laborales de obra y servicio cubren necesidades 
aisladas, sino que se trata de una actividad que "la empresa ha incorporado a su habitual 
quehacer".

Abuso de derecho
Para que el contrato de obra o servicio sea válido, el artículo 15 del Estatuto de los 
Trabajadores exige que la actividad que empleado va a realizar cuente con "autonomía y 
sustantividad" dentro de la empresa. Además, su ejecución, aunque sea limitada en el 
tiempo, debe tener una duración incierta.

La jurisprudencia ha admitido que la suscripción de una contrata conlleva una necesidad de 
trabajo temporal y objetivamente definida que hace admisible el recurso a la modalidad 
contractual de obra o servicio.

Eso sí, como establece en la segunda de las sentencias, la "autonomía y sustantividad" que 
el legislador requiere para legitimar este tipo de contratos, "deja de concurrir cuando la 
contrata se nova y es sucedida por otra diversa". Admitir lo contrario, concluye el texto, 
"acaba desembocando en un abuso de derecho que deslegitima lo inicialmente válido".

Esto es, precisamente, lo que sucedió en los casos que fueron objeto de controversia. 
Varios trabajadores, contratados a través de la modalidad de obra o servicio, fueron 
despedidos después de desempeñar durante casi 15 años labores vinculadas a una contrata. 
Los empleados impugnaron su cese y reclamaron que se declarara su improcedencia. La 
diversidad de resoluciones en supuestos similares ha obligado al Supremo a unificar 
doctrina e, incluso, a rectificar algún pronunciamiento propio anterior.

En casos como los analizados, el tribunal considera determinante que no exista 
previsibilidad en la duración de la relación laboral. Un supuesto que, apunta, es distinto 
del de obras o servicios de duración "excepcionalmente larga", pero sin prórrogas ni 
novaciones, en los que "el abuso de la temporalidad solo puede marcarlo el legislador".

Por todo ello, las sentencias declaran que el cese de los empleados no es una válida 
terminación de un contrato temporal, sino que debe calificarse como el despido 
improcedente de trabajadores indefinidos.

Un límite máximo de tres años
Desde 2010. El artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores, en virtud de una reforma 
introducida en el año 2010, establece un límite más a la utilización de los contratos por 
obra o servicio: estos no podrán tener una duración superior a tres años (prorrogables en 
otros doce meses por convenio colectivo). Transcurrido ese tiempo, los empleados 
adquirirán la condición de fijos en la empresa. En los tres litigios resueltos por el 
Tribunal Supremo, este tope no opera porque los contratos se suscribieron antes de la 
entrada en vigor de la reforma.

Estabilidad. Tal y como reconocen las resoluciones, la temporalidad en las contratas es un 
tema especialmente complejo. De hecho, en la búsqueda de un mismo objetivo, la estabilidad 
en el empleo, los tribunales han ofrecido soluciones diversas e, incluso, contradictorias. 
Así, por ejemplo, en algunos casos se ha considerado que la novación de la contrata no 
fragmenta el vínculo laboral y este se mantiene como uno solo. En otros casos, sin 
embargo, ello ha supuesto que no se le haya podido reconocer al trabajador una protección 
mayor ante la cesación del vínculo laboral con su empresa.

http://vitoria.cnt.es/blog/2018/10/28/la-renovacion-de-la-contrata-convierte-los-contratos-de-obra-o-servicio-en-indefinidos-cinco-dias/


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