(ca) federacao anarquista gaucha: O Estado é responsável -- Carta de Opinião da Federação Anarquista Uruguaia Maio de 2018

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Lun Mayo 28 11:32:28 CEST 2018


La impunidad sigue golpeando los corazones de los uruguayos. Más de 210 desaparecidos, un 
número similar de asesinados durante la dictadura, bebés secuestrados, decenas de miles de 
exiliados, presos, despedidos, destituidos... Un precio muy alto pagó nuestro pueblo. Las 
clases dominantes sacaron a la calle al aparato militar para reprimir y masacrar a los de 
abajo, de modo de barrer las organizaciones populares y la lucha que pujaba un mundo 
nuevo. Eso estaba en juego en aquellos años, donde el Imperio tiñó de dictaduras todo el 
Cono Sur y el Plan Cóndor fue la coordinación represiva que desapareció y asesinó a 
decenas de miles de compañeros en estas tierras. ---- Hoy se sabe bastante sobre la 
represión de aquellos años. Bastante conocemos del "Plan Cóndor", de la implicancia 
norteamericana en la represión, del papel de políticos y militares en esos hechos, aunque 
falta aún conocer buena parte de la verdad. Pero todo ello tiene nombre: Terrorismo de 
Estado, Genocidio, una guerra declarada por la burguesía latinoamericana y yanqui contra 
los pueblos resistentes, en combate. Los responsables tienen nombres y apellidos: se 
llaman Bordaberry, Juan Carlos Blanco, Gavazzo, Ramas, y un largo etcétera de represores 
que han vivido gozando de impunidad. Pero también han sido responsables y gozan de total 
impunidad los empresarios que fueron los golpistas detrás de bambalinas: la Asociación 
Rural, la Unión de Bancos, la Unión de Exportadores, la Federación Rural, la Cámara de 
Industrias. Todo el conglomerado de entidades patronales, representantes de los intereses 
de lo más pituco de nuestra sociedad, de los que hacen sangrar al pueblo día a día, de los 
que niegan una vida a los hijos de esta tierra. También fueron y son responsables los 
Romay, los Scheck, los Strauch, los Gari, los Peirano, y toda esa gama de apellidos de 
abolengo.
Ellos mandaron detener, torturas y desaparecer a nuestros compañeros. También amparándose 
en el decreto del 4 de julio de 1973, despidieron a la mayor parte de los militantes en 
las fábricas y diversos lugares de trabajo. Destilaron todo su odio de clase contra los 
mejores hijos del pueblo.
Una tenaz y porfiada Resistencia del pueblo uruguayo -y de los pueblos de la región- 
obligó a los militares a retirarse a los cuarteles, no sin que antes dejaran clavadas unas 
estacas muy jodidas en el corazón de la sociedad: la impunidad y la imposición del modelo 
económico neoliberal y sus nefastas consecuencias sociales, que continuaron y 
profundizaron los diversos gobiernos desde los ´90 hasta hoy, con diversos matices.
Pero en lo estructural, los cambios que impuso la dictadura en nuestro país permanecen 
vigentes. Basta remitirse al discurso de Familiares en acto del 1º de Mayo, donde 
denunciaban el mantenimiento de la impunidad sin mayores remordimientos por parte del 
Estado. La fuerza política en el gobierno ha sido sostén de la impunidad y ha impedido que 
las investigaciones avancen. Papel por demás lamentable tuvo el ya fallecido Fernández 
Huidobro al frente del Ministerio de Defensa, lugar desde el cual difamó a las diversas 
organizaciones de Derechos Humanos y al conjunto de instituciones populares. La "teoría de 
los dos demonios" expresada en su política de encubrimiento de los militares.

La impunidad es una política de Estado
En 1984 militares y políticos sellaban el Pacto del Club Naval, del cual si bien 
participaron solamente el Partido Colorado y el Frente Amplio, al aprobarse la Ley de 
Caducidad, se sumó el Partido Nacional con un fuerte protagonismo de su caudillo Wilson 
Ferreira Aldunate. En dicho pacto se acordó explícita o implícitamente que los militares 
no serían juzgados por los crímenes cometidos durante la dictadura ni tampoco en el 
período del Pachecato. Ello ha sellado la política estatal de mantenimiento a rajatabla de 
la impunidad y del silencio que los militares han guardado. Un verdadero pacto de silencio 
que atraviesa toda la estructura militar, pero sobre todo a la oficialidad.
Vino la Ley de Caducidad en 1986, apenas asomaban los primeros intentos de citar a 
militares a los juzgados. Luego el Referéndum del Voto Verde para anular dicha ley y la 
derrota del mismo, donde la política del miedo al retorno de los militares jugó un 
importante papel . Luego los años del silencio, donde nada pasaba en torno al tema, donde 
parecía que la derrota había cundido. Sin embargo, esa porfiada Resistencia de nuestro 
pueblo encontró canales. Fueron los primeros escraches y la Marcha del Silencio las 
acciones que pusieron el tema nuevamente arriba de la mesa.
En 2009 el voto rosado y esa derrota fraudulenta, los intentos parlamentarios de anular la 
Ley de Caducidad y la aparición de los inefables lame botas dispuestos a inmolarse por 
mantener el pacto de silencio e impunidad. Las interpretaciones que van y vienen, los 
escasos restos encontrados, las burlas y mentiras constantes de los distintos milicos al 
frente de las FFAA, las acciones de comandos contra el GIAF y las amenazas del Comando 
Barneix; y las investigaciones que nunca llegan a nada.
Esa inmunda institución de las FFAA no es "reformable". No alcanza con cambiar los planes 
de estudio para modificar la ideología que allí se reproduce con gran precisión desde hace 
décadas. Fue justamente Fernández Huidobro que nombró en la cúspide del Ejército a 
miembros de la logia Tenientes de Artigas, cumpliendo con el pacto entre el MLN y dicha 
logia que es conocido desde los años ´90, al menos.
Las FFAA y los militares no se van a permear de "humanismo"; son instituciones 
constitutivas del sistema capitalista, último reaseguro del poder burgués, y salieron a la 
calle cuando esta clase vio peligrar sus privilegios, en el marco de una política imperial 
para el área.
No existieron los militares peruanistas o de izquierda, al contrario, esas FFAA estaban 
nutridas de unos cuantos discípulos de Hitler y el fascismo. Y aún hoy continúa siendo así.
Tomemos ejemplo...
La impunidad continúa siendo un pilar esencial del sistema de dominación en nuestro país. 
Ello no va a cambiar porque cambien los partidos políticos en el gobierno; ello ya ha 
quedado demostrado. Esta impunidad sólo va a ser derrotada con una incontenible lucha 
popular en las calles, donde la memoria y la reivindicación de justicia tome como centro 
el ejemplo de los compañeros caídos, víctimas del Terrorismo de Estado. Aquellos 
compañeros que luchaban por sus ideales, por un mundo más justo, donde no existieran 
Ejércitos ni gendarmes, ni patrones ni alcahuetes, esos compañeros que hoy no están nos 
hablan e interpelan desde su lucha.
Como decía uno de esos compañeros, Alberto "Pocho" Mechoso (asesinado por la dictadura 
uruguaya y argentina en el marco del Plan Cóndor), luego de fugarse de un cuartel antes 
del golpe de Estado de 1973, en una entrevista que le hiciera Eduardo Galeano:
"Desde el 6 de agosto hasta ahora, me parece que he aprendido más, mucho más de lo que me 
enseñaron los 6 años que pasé en Punta Carretas, me parece que he aprendido mucho más que 
en los 35 años que llevo de vida. Por un lado está la experiencia de adentro del Cuartel, 
el enfrentamiento a los verdugos, la mano solidaria de los compañeros...
Y todo esto que uno vive tan intensamente, lo están viviendo de un modo u otro, centenares 
de miles de orientales. Son muchos los chiquilines separados de sus padres, porque están 
presos o porque tienen que irse a otros lados a buscar trabajo que aquí no encuentran.
Son muchas las madres que no ven a sus hijos, porque están perseguidas o porque trabajan 
de sol a sol para ayudar a parar la olla.
Son muchas las mujeres que al final de una vida de trabajo no tienen un techo donde 
guarecerse, porque no pueden pagar con jubilaciones miserables, o porque la mente podrida 
de los verdugos venga en ellos la rebeldía los hijos que con inmenso cariño ellas supieron 
criar.
Y ante todo esto, ¿qué otro camino nos queda? Ante todo esto, ¿de qué manera vale la pena 
vivir la vida?
Hay un solo camino, hay una sola manera de vivir, sin vergüenza: peleando. Ayudando a que 
la rebeldía se extienda por todos lados, ayudando a que se junten el perseguido y el 
hombre sin trabajo, ayudando a que el "sedicioso" y el obrero explotado se reconozcan como 
compañeros, aprendan luchando, que tienen por delante un mismo enemigo..."

Ese camino de lucha sigue vigente y nos llama a recorrerlo.
¡A DERROTAR LA IMPUNIDAD EN LA CALLE!
¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR!

¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

federación Anarquista uruguaya

https://federacaoanarquistagaucha.wordpress.com/2018/05/22/o-estado-e-responsavel/


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