(ca) CGT-LKN Euskal Herria: Lanaren Konfederakunde Nagusia - Tonterías, ni media, Pablo: de la anécdota a la categoría (Por Rafael Cid )

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Jue Mayo 24 10:17:12 CEST 2018


La tribuna de los más desfavorecidos, los jóvenes pillados en la burbuja del ladrillo 
("casas sin gente, gente sin casas"), los activistas de la Plataforma de Afectados por las 
Hipoteca (PAH) o los damnificados de las preferentes por la codicia de las entidades 
financieras. A todo eso y aledaños los dirigentes podemitas acaban de decirles "no os 
representamos". ---- Hay una postverdad oficial y recurrente. La de los de arriba, la de 
los propagandistas. Grandes corporaciones o Estados que fabrican opinión a su favor o en 
contra de sus adversarios sin importar que sean meros bulos bien diseñados. Contra eso 
estamos más o menos vacunados. De toda la vida los poderosos han apañado la desinformación 
y la publicidad para engañar a la gente. Se trata de que consumamos, votemos y paguemos 
los impuestos sin rechistas.

En la lógica de la servidumbre voluntaria. No ocurre igual cuando la postverdad viene de 
abajo, de "uno de los nuestros", de la "casa común". Entonces lo normal suele ser tirar 
balones fuera, mirar para otro lado, por aquella bobada de no hacer el juego al enemigo. 
Estúpida consigna utilizada para encubrir ese estado de gracia sin fecha de caducidad que 
parece acompañar a la sedicente izquierda.

Sobre todo activada cuando la pillan con el carrito de los helados. Términos como 
"intoxicación" y expresiones del tipo "campaña de desprestigio" son algunos de los 
reclamos manejados para quitarse de encima el marrón y seguir como si tal cosa. Si no se 
echa mano de la burda comparación ("y ellos más") para zanjar la conversación cuando los 
hechos son tozudos. Antiguamente a esto lo llamaban agitprop

Es lo que acaba de ocurrir con la "exclusiva" sobre el nuevo hogar de la pareja 
Iglesias-Montero, un casoplón de 268 metros de superficie situado una de las zonas 
exclusivas de la sierra madrileña, que soporta una hipoteca bancaria de casi 540.000 euros 
a pagar en 30 años a un interés muy ventajoso (la media actual en España es de 120.000 
euros en 24 años).

La noticia solo sería un cotilleo más del capítulo de ecos de sociedad y del amarillismo 
periodístico sino fuera por la trascendencia pública de sus titulares, el secretario 
general y la portavoz parlamentario de Podemos, el partido anticasta por excelencia. La 
tribuna de los más desfavorecidos, los jóvenes pillados en la burbuja del ladrillo ("casas 
sin gente, gente sin casas"), los activistas de la Plataforma de Afectados por las 
Hipoteca (PAH) o los damnificados de las preferentes por la codicia de las entidades 
financieras. A todo eso y aledaños los dirigentes podemitas acaban de decirles "no os 
representamos".

Han pasado a formar parte de esa selecta jet society que tiene la inmensa fortuna, en solo 
cuatro años de ejercicio político, de brincar de un vivir de alquiler en un modesto piso 
de Vallecas a instalarse en una espléndida finca con piscina, casa de invitados y zona de 
confort de 2.000 metros cuadrados. Eso sí, "para vivir, no para especular".

Dinero público a cuatro manos (en mayor medida) con rendimientos que ya quisiera para sí 
uno de esos tahúres de los negocios buitres que Robespierre-Iglesias suele tirotear en 
momentos de exaltación vindicativa. Por más que algunos de los voceros de Podemos 
sostengan que no hay que sacar las cosas de quicio. Como el secretario de Organización 
Pablo Echenique ("es lo normal, lo que muchas familias han hecho"), multado por la 
Inspección de Trabajo y Seguridad por tener un asistente personal sin contrato (bien como 
asalariado o como autónomo).

O Juan Carlos Monedero, que tira de ironía victimista: "Los insensatos van a pagar de por 
vida una letra de 500 euros en vez de haberse ido de alquiler a pagar 1.000. Malditos 
rojos que no viven debajo de un puente. Terminarán por querer estudiar en la universidad". 
Trola piadosa que su amigo Pablo se ha encargado de desmentir a renglón seguido. Los jefes 
de Podemos tienen que acoquinar 1.600 euros mensuales de hipoteca, dos veces el salario 
mínimo y casi tres de la pensión media de jubilación. Tonterías, ni media, Monedero.

Claro que al pintoresco fundador de Podemos, ahora en la reserva táctica, también le 
parecía lógico tener una mercantil para facturar trabajos a gobiernos latinoamericanos sin 
tributar por IRPF (lo hizo por sociedades, como todos los linces del escaqueo) y de paso 
infringir la Ley de Incompatibilidades que rige en la Universidad donde profesa. Lo que le 
valió una multa de Hacienda de 200.000 euros y una suspensión de empleo y sueldo de 6 
meses por la Complutense.

¿Anécdota o categoría? Lo primero, claro, si fuera un caso aislado, o dos. Una golondrina 
no hace verano. Pero es mucho más delicado si los signos de desfachatez e impostura (ande 
yo caliente...) pasan a formar parte del paisaje cotidiano de la marca Podemos. En esa 
saga tenemos el antecedente de Tanía Sánchez, tercera en discordia del ticket de Podemos 
para la Comunidad. Que siendo concejala de Rivas por IU otorgaba importantes y reiteradas 
subvenciones a empresas de su hermano, sin al parecer saberlo, aunque la familia Sánchez 
solía verse todos los días a la hora del almuerzo. O el caso de Íñigo Errejón, cabeza de 
lista en la misma candidatura que hoy ya habla de entenderse con "el Ibex 35" de Rivera, y 
su contrato de investigación de la universidad de Málaga para realizar un estudio sobre la 
vivienda en Andalucía, con privilegios similares a los del master-full de Cifuentes. 
También está la inaudita pantomima del ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio 
Rodríguez, el mando militar que tras ser fichado por el pablismo declamaba sentirse 
antimilitarista y pacifista.

Actitudes todas ellas que crean tendencia. Y ahí precisamente es donde la cuestión 
adquiere una dimensión política relevante. Descartado el eje derecha-izquierda, que aunque 
cada vez más difuminado aún servía para diferenciar clases, actitudes, sensibilidades y 
mentalidades en conflicto, se ha instalado como "nueva política" el trágala mecanicista 
arriba-abajo, cuyo objetivo-diana es alcanzar el poder sin mirar a quien. Eso significa 
descartar la coherencia democrática y la ética política como valores. Imponiendo de paso 
el mensaje populista de una deshumanización cuyos estragos son las cada vez más variadas y 
letales formas de corrupción.

Basta ver al propio Pablo Iglesias haciendo compatible (es legal porque el Congreso lo 
permite) su función como representante político de izquierdas con producir, dirigir y 
presentar un programa de entrevistas en un emisora televisa patrocinada por el régimen de 
Irán, un Estado teocrático, sanguinario y homófobo, continuamente denunciado por Amnistía 
Internacional por la bárbara represión a mujeres transgresoras y homosexuales (ejecuciones 
en público, torturas, mutilaciones y flagelaciones como prácticas represivas regladas).

O el caso paradigmático de los liberados de CCOO y UGT rodeando el Banco de España en 
demanda de mejores jubilaciones sin importar un ápice que hayan sido precisamente sus 
respectivos sindicatos los primeros que pactaron con la patronal y el gobierno de Zapatero 
la contrarreforma estructural del sistema público de pensiones (aparte de ofrecer ellos 
mismos planes privados asociados con la banca). Todo vale, todo se aprovecha, de un cuerno 
se hace una percha.

Lo grave es que aparte de empezar a ser tendencia, la "nueva política" de deshumanizar al 
contrario (da lo mismo que sea a nivel político que a nivel de raza, género, clase o 
religión) se está convirtiendo en trending topic mundial. La prueba está en esa política 
oxímoron que comienza a practicarse como alternativa al justo derrumbe del bipartidismo 
socio-liberal que derivó la crisis sobre las espaldas de los ciudadanos. La fórmula que 
garantiza tomar el poder consiste en matrimoniarse con el enemigo ideológico de siempre en 
régimen de gananciales.

Lo vimos de forma pionera en el gobierno griego de Siryza, una coalición radical de 
izquierda, aliándose con el partido ultranacionalista y xenófobo Griegos Independientes. 
Pero entonces, como el actor principal era "uno de los nuestros", se pusieron paños 
calientes y se ahogaron las críticas con el consabido mantra de que se hacía el juego al 
enemigo.

Pero ahora ya no se puede pasar por alto, porque acaba de producirse en Italia, la tercera 
economía europea, con el amancebamiento entre el Movimiento 5 Estrellas, de estirpe 
antisistema de izquierdas, y la Liga, un referente del populismo postfascista. Antes de 
tomar el poder, sus líderes Luigi Di Maio y Matteo Salvini se lo han repartido a tramos en 
su programa de gobierno. El M5E aporta a la boda la parte populista progre (renta básica 
de ciudadana y tarifa plana fiscal), y la Liga la populista retro de los "italianos 
primero" (acabar con lo que llaman "el negocio de la inmigración" de las ONG, incluso 
repatriando en masa a los inmigrantes).

Los dos amenazan con salirse de la eurozona y coinciden en levantar las sanciones a la 
Rusia de Putin por anexionarse militarmente Crimea. La deshumanización del adversario 
puede producir monstruos y hace extraños compañeros de viaje. Ahora hace ochenta años en 
que Stalin y Hitler, enfrentados ideológicamente hasta las cachas pero con una misma 
visión sobre la "nueva política", cruzaban plenipotenciarios para pocos meses después 
desencadenar la Segunda Guerra Mundial contra el decadente orbe capitalista. No hay 
estética sin ética.

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