(ca) FAI, Tierra Y Libertad #358 - Primero de Mayo contra la guerra

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Vie Mayo 11 08:31:13 CEST 2018


Ni un hombre, ni un arma para el Estado. Así de contundente fue el compañero anarquista 
Rudolf Rocker en el congreso de los obreros de la industria del armamento en Erfurt en 
marzo de 1919, antes del inicio de lo que se conoció como II Guerra Mundial. Una 
reivindicación que a día de hoy sigue siendo necesaria, dado el panorama bélico que existe 
hoy en el mundo. ---- Por un lado, en España se sigue fomentando el culto al ejército y a 
cualquier tipo de fuerza armada. Se adoctrina a los niños en el nacionalismo, la sumisión 
al Estado y a la admiración al ejército o a cualquier tipo de fuerza armada en los 
colegios, en ferias infantiles, en actos religiosos etc. El Ministerio de Defensa, a 
través de los medios de comunicación y otros lugares de propaganda, gasta miles de euros 
en campañas de marketing para vendernos una cara amable de ejército, promocionar el día de 
la Hispanidad como la fiesta nacional de España (con la carga negativa que supone esa 
fecha para muchos pueblos y sociedades americanas), el reclutamiento en el ejército 
profesional como una salida laboral, o hacernos creer que se practica el humanitarismo, 
como si fuese una especie de ONG.

Por otro lado, el negocio de las armas entre empresas transnacionales, Estados y grupos 
armados mueve millones en todo el mundo. El principal foco de inversión e innovación 
tecnológica que financian los Estados no está precisamente en luchar contra el cáncer o el 
sida, sino en todo lo que tiene que ver con la guerra y la muerte. Estas empresas, a 
través de sus marionetas políticas, hacen contratos millonarios para vender armamentos de 
guerra a países que participan de forma directa o indirecta en conflictos armados. El 
ejemplo más cercano lo tenemos en la visita del príncipe de Arabia Saudí, Mohamed bin 
Salman, a España para cerrar tratos millonarios en armamentos, bases militares y lo que no 
nos contarán por la prensa.
Las consecuencias de que la guerra sea un rentable negocio son fácilmente palpables. La 
guerra sacude diversas partes de los cinco continentes. En África, un continente 
literalmente devastado, detrás de los conflictos étnicos y religiosos se esconde el 
neocolonialismo de países europeos y empresas transnacionales que buscan la obtención de 
materias primas clave para el desarrollo tecnológico a bajo coste. Y lo consiguen 
manteniendo el flujo de armas desde el mercado negro y la escalada de tensión, violencia, 
muerte, sufrimiento, en una espiral de miseria que nunca tiene fin. Apoyados por los 
gobernadores corruptos títeres del FMI y del Banco Mundial.
Asia se sacude principalmente en la zona de los países árabes, como Yemen, Palestina y 
Siria, sin olvidar otros tantos países que actualmente son Estados fallidos gracias a la 
intervención imperialista de EE UU, como Iraq o Afganistán. Actualmente, Siria se 
encuentra inmersa en una guerra civil desde hace años y está en el punto de mira de los 
intereses geopolíticos de Estados Unidos-Unión Europea-OTAN, Rusia, China e Irán. Una 
guerra civil que se recrudece cada vez más. El 14 de abril, EE UU, Francia y el Reino 
Unido bombardearon de forma arbitraria Damasco y Homs a espaldas de los organismos 
internacionales con la excusa de las bombas químicas. Actuación que guarda mucha similitud 
con lo que produjo la guerra de Iraq. Ni contaba con la aprobación de la ONU, ni el Reino 
Unido tenía permiso del Parlamento británico. Otra vez queda patente que las normativas 
nacionales e internacionales no valen nada si no están supeditadas a los intereses 
económicos y políticos de Estados Unidos. Tampoco Turquía necesitó la aprobación de los 
organismos internacionales para entrar en el enclave kurdo-sirio de Afrin, dejando decenas 
de muertos y miles de desplazados. Las víctimas de esta guerra son, como siempre, la gente 
humilde y obrera, que ve destruidas sus viviendas, su familia y su forma de vida. Obligada 
a huir, malvive hacinada en campos de concentración, muere ahogada en el mar Mediterráneo, 
y los que llegan a Europa son rechazados por una Unión Europea racista que solo busca el 
beneficio económico de esta guerra de la que forma parte.
"Ni un hombre, ni un arma para el Estado. Contra la guerra, la movilización hacia la 
huelga general indefinida". Una de las ideas por la que Rocker lanza esta proclama no es 
otra que denunciar cómo a través de la producción armamentística realizada con el sudor de 
los trabajadores se reprime y se acaba con los movimientos obreros revolucionarios, y para 
que los obreros de la industria armamentística rechazasen la producción de material de 
guerra, y los talleres en los que se producía este material se convirtiesen en talleres 
para el trabajo de la paz.
A día de hoy la producción de la industria armamentística sigue produciendo material 
bélico que acabará en manos de las fuerzas represivas de los Estados o de grupos 
paramilitares, asesinando a muy diversas poblaciones del globo. Además, se ha visto cómo 
el ejército y la policía tienen un papel fundamental para, a través del uso de la fuerza, 
garantizar el funcionamiento de los servicios, reventando huelgas y acabando con cualquier 
tipo de movilización obrera que no interese al Estado.
Contra las guerras, para los anarquistas sigue habiendo unos puntos clave como son: el 
boicot y la deserción de los cuerpos de seguridad del Estado (policía, Guardia Civil, 
ejército, etc.); el boicot a la industria armamentística, tanto en la producción como en 
la distribución; romper con el racismo institucional y con el pensamiento racista que nos 
inculcan en la escuela y medios de comunicación, ya que solo sirve para dividir a los 
trabajadores de cualquier país, allanar procesos económicos como la gentrificación y 
justificar la represión contra las personas migrantes, así como la pobreza y la guerra en 
sus países de origen; romper con los partidos de la izquierda parlamentarista y los 
sindicatos oficiales (CC OO y UGT), los cuales hacen usos partidistas y electorales del 
discurso del "no a la guerra", mientras apoyan, son cómplices y silencian los genocidios 
imperialistas como el ocurrido en Libia, o los conflictos actuales.
Ante la miserable situación en la que nos encontramos los trabajadores, no solo en España 
sino en todo el mundo, por los intereses económicos capitalistas de las élites políticas y 
económicas, sigue siendo necesaria la unión, construir redes de solidaridad y apoyo mutuo, 
al margen de las instituciones del Estado, y trabajar por la huelga general indefinida, 
una de las herramientas más poderosas que tenemos los trabajadores para parar esta 
dramática situación.
"Pero la misión de aquellos que, como nosotros, buscan la abolición de todas las 
opresiones y de la explotación del hombre por el hombre, consiste en despertar la 
conciencia del antagonismo entre dominantes y dominados, entre explotadores y explotados, 
así como en fomentar la lucha de clases en todos los países y la solidaridad entre todos 
los trabajadores allende cualquier frontera, contra todos los prejuicios y todas las 
pasiones raciales y nacionales" (Errico Malatesta).

Grupo Tierra

https://www.nodo50.org/tierraylibertad/358articulo2.html


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