(ca) grupo via libre: Este 1ero de mayo la clase trabajadora necesita soluciones otras,BY ADMIN · PUBLISHED 2 MAYO, 2018 · UPDATED 2 MAYO, 2018

a-infos-ca en ainfos.ca a-infos-ca en ainfos.ca
Dom Mayo 6 12:02:51 CEST 2018


Teniendo en cuenta las experiencias pasadas y presentes, aquellas que se presentan a 
partir de la caída del bloque soviético, después del progresismo y de los últimos 
coletazos del guerrillerismo propios de nuestro pedazo de tierra, abrimos hoy todo un 
nuevo ciclo de luchas. Lejanas de la resignación o la impotencia alzamos el grito de una 
tradición obrera que hoy recuerda a nuestros compañeros anarquistas, a los 8 mártires de 
Chicago; conscientes de que su muerte es un motor histórico de la lucha de toda la clase 
trabajadora, un impulso a nunca acomodarnos, a nunca doblar las rodillas, a siempre buscar 
alternativas al modelo, a siempre estimular y promover la lucha, la organización y la 
esperanza del pueblo trabajador. Esta es nuestra oportunidad, pues las anarquistas 
encarnamos otra propuesta: una perspectiva más libre, más igualitaria, más democrática, 
una perspectiva libertaria y solidaria.

Radiografía del momento

Los 282 líderes y lideresas asesinadas en los últimos 3 años, unido a los duros golpes que 
ha vivido el proceso de paz en nuestro país, no es más que una muestra más amplia de la 
re-configuración del capitalismo en nuestros tiempos. El informe de OXFAM llevado a la 
cumbre de Davos del año 2017[1], señaló que en el 2010, 386 personas -las más ricas del 
mundo- poseían la misma riqueza de los 3,500 millones más pobres, mostrando cómo en 2016 
ya eran solo 62 personas las que poseían ese capital y a estas personas se les había 
incrementado su capital en ese período en 43%, mientras a la mitad de la población mundial 
se le ha disminuido en un 38%. ¡Las desigualdades de nuestro modelo económico son 
alarmantes! La OIT ha solicitado a algunas universidades un estudio sobre pérdida de 
trabajos con la entrada del internet de las cosas y la cuarta revolución industrial -la 
del trabajo inmaterial y los sistemas de la ciencia artificial- mostrando en un informe 
reciente cómo 200 millones de personas han quedado desempleadas esperando 8 millones de 
nuevas desempleadas en los próximos 2 años[2].

En Colombia por los tiempos que corren encontramos la presencia de un importante sector 
informal, con bajas tasas de asalarización, grandes problemas de precariedad e 
inestabilidad laboral. A junio de 2017, según estadísticas del DANE, el número de personas 
ocupadas asciende a 22,8 millones, mientras que las desempleadas sumaron 2,2 millones de 
personas, esto significa que la tasa de desempleo (número de desempleadas/población 
económicamente activa) fue de 8,7%. De ellas, las subempleadas (por tiempo o inadecuación 
por competencias) alcanzaron a 7,3 millones (29,1%); y la tasa de informalidad nacional 
(empleadas u obreras que desempeñan su actividad en unidades pequeñas de baja 
productividad, sin contrato laboral ni seguridad social) es de 14,6 millones de 
trabajadoras, el 63,7%. Ello quiere decir que solo 900.000 colombianas. Adicionalmente, el 
28,3% de las jóvenes en edades entre 15 y 24 años hacen parte de los "ninis": ni estudian 
ni trabajan (2,4 millones).

Por otro lado, Colombia está en el rango de los países con menor tasa de sindicalización 
del mundo, y es el único país en América Latina en el que el gobierno tiene la facultad de 
disolver un sindicato por vía judicial. A la vez, es el país del mundo con el mayor número 
de asesinatos de sindicalistas, concentrando el 63% de los casos y la impunidad supera el 
96%. En nuestro país, el número de sindicalizadas supera ligeramente el millón de 
trabajadoras (4,4% del total), con una amplia concentración de los afiliados en los 
sectores de la educación (280.000 afiliados a Fecode), industria (90.000), agroalimentario 
(36.000), minero energético (42.500), suministro de servicios públicos (26.000) e 
intermediación financiera (28.000). Adicional al problema de la baja densidad, el 
sindicalismo criollo padece otra grave dificultad que le resta aún mayor eficacia: su alta 
fragmentación, el número de sindicatos es cercano a los 5.000.

Disputar el discurso y la acción

Frente a esta situación, nuestra disputa, es, por un lado, contra las élites históricas de 
la burguesía criminal del país, y, también, contra la forma en que los proyectos que dicen 
llamarse "revolucionarios" han reproducido lo mismo que deseaban cambiar, lo mismo por lo 
que hoy no son ninguna referente para las inmensas mayorías sociales necesitadas y 
precarizadas por el capitalismo salvaje de nuestros días.

Si queremos salir del momento indigno en el que vivimos las trabajadoras debemos hacer una 
renovación de nuestros imaginarios y nuestras prácticas. El largo camino de la modernidad 
nos tienen hoy ante el desafío de viejas tendencias que le han permitido al capitalismo 
construir un relato único del mundo (autoritario, patriarcal, monocultural, racista y 
desigual), de depredación y degradación de la naturaleza, del desprecio de ciertos grupos 
sociales y de la restricción de la libertades colectivas de los más desfavorecidas, bien 
sea en su versión capitalista neoliberal o bien sea en las vilipendiadas experiencias del 
socialismo del siglo XXI o el progresismo latinoamericano. Creemos que debemos escapar de 
una vez por todas de esos lugares en donde siempre intentamos resolver los asuntos de la 
política y de la economía, como el utópico y vacío horizonte de las elecciones o de la 
toma del poder.

Así, defendemos el anarquismo social y organizado porque plantea la solidaridad, la ayuda 
mutua, la acción directa y la autonomía de la clase trabajadora por sobre todas las cosas, 
porque busca articular las luchas anti sistémicas con nuestra subjetividad y con los 
escenarios locales y territoriales en los cuales se ejerce la resistencia. Por ello, lo 
alternativo de estos tiempos se comienza  a partir de múltiples caminos de poder 
alternativo; creemos que los cambios son una construcción que debemos labrar día a día en 
una lucha con nuestra subjetividad y con la manera cómo reproducimos esas formas de 
control y de poder en los procesos y en las organizaciones, así discursivamente las 
llamemos "revolucionarias". Necesitamos reconocer lo diferente, lo diverso, la 
integralidad del mundo y la manera cómo  buscamos y construimos nuevas formas alternativas 
que sean la base sobre la cual refundar la sociedad desde abajo.

Por esto no queremos decir que el anarquismo sea solo un proyecto intelectual y de 
lenguaje rimbombante, el anarquismo es solo una herramienta siempre inacabada, pues es 
sobre todo un hacer cotidiano y práctico, con estrategia y posibilidad de convertirse en 
un proyecto de mayorías. Debemos hacer crecer y disputarnos los sindicatos, las 
organizaciones barriales, agrarias, comunicacionales, las escuelas y las universidades de 
todo tipo, pero escogemos el anarquismo, justo como lo hicieron los 8 mártires de Chicago, 
pues consideramos que a través de él, los corazones rebeldes y las mentalidades 
alternativas logran ser reactivadas en la vida de las organizaciones de la clase 
trabajadora, en cuanto no hay materialidad organizativa y de vida colectiva que no esté 
mediada por los discursos y las prácticas correspondientes que se colocan en un horizonte 
de transformar la vida. En ese sentido, es necesario articular todos los sujetos de la 
vida sindical a formas organizativas que van más allá de lo social y lo político y que 
deben ser reinventadas en lo micro, lo meso y lo macro de la sociedad, de manera que la 
organización de las trabajadoras sea una estructura ejemplar para la sociedad futura.

A partir de lo anterior, las anarquistas planteamos cosas concretas para las 
organizaciones  de las trabajadoras, que deben renovarse para ajustarse a los cambios del 
mundo del hoy y plantear salidas alternativas a los problemas que nos acosan.  Proponemos 
como primeros pasos algunas lineas de trabajo en la organización de los trabajadores, 
dispuestas a contrastarse con el trabajo concreto.

1) Emerger en nuevas formas de construcción de lo político popular, desde la raíz, pues 
son nuestras prácticas y nuestras costumbres cotidianas las que hacen un verdadero cambio 
a largo plazo. Por eso, defendemos la solidaridad, la ayuda mutua, la horizontalidad y la 
democracia directa como principio de toda política.

2) Fomentar el crecimiento de la sindicalización, pero mirando el mundo del sindicalismo 
más allá del trabajo y de las constipadas interpretaciones históricas-legales o 
estatalistas. La organización sindical es una de las herramientas más importantes que 
tenemos las trabajadoras si podemos pensar los desafíos actuales más allá de nuestras 
condiciones laborales, incluyendo aspectos como el medio ambiente, las relaciones 
jerárquicas, la diferencia, la diversidad, el género, las opciones sexuales, las 
económicas solidarias y cooperativas, sabiendo impulsar formas de lucha adecuadas a cada 
dimensión y momento.

3) Visibilizar y luchar contra las contrarreformas laborales, pensionales, tributarias y 
educativas impuestas por las burguesía criminal del país y que afectan la calidad de vida 
de la clase trabajadora. Pero bajo el planteamiento de que cada gremio tenga una visión 
amplia y sea consciente de su responsabilidad con los asuntos de la sociedad entera.

Grupo Libertario Vía libre

1 ro de Mayo de 2018

[1]         OXFAM. Informe Oxfam 2017: desigualdad y concentración mundial. Londres. 
Oxfam. 2017.

[2]         OIT. Informe 2017.

https://grupovialibre.org/2018/05/02/este-1ro-de-mayo-la-clase-trabajadora-necesita-soluciones-otras/


Más información sobre la lista de distribución A-infos-ca