(ca) cgt catalunya: Devaluación de derechos y sistema punitivo - Artículo de Andrés García Berrio

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Sab Jul 14 06:41:10 CEST 2018


Estamos viviendo un proceso de devaluación de derechos civiles en el marco de un sistema 
que nunca se caracterizó por el respeto a los derechos civiles. Sin embargo, uno de los 
éxitos actuales del punitivismo es generar la sensación de que no hay remedio a esta 
devaluación de derechos. ---- sistema migratorio ---- Las políticas migratorias de la 
Unión Europea siempre han sido encaradas hacia la construcción de una pretendida Europa 
fortaleza vez que el objetivo real era generar herramientas para segregar el mercado de 
trabajo. No se trataba de que las personas no migraran, se trataba de que después de su 
viaje estuvieran con las condiciones jurídicas y sociales perfectas para asumir ejercer el 
trabajo de una manera mucho más barata y desprotegida. El riesgo de acabar en un CIE y / o 
deportada tiene efectos, sobre todo, de manera amplia en el conjunto de la población que 
tiene miedo de ser identificada y deportada. Uno de los aspectos nucleares de cualquier 
sistema punitivo es conseguir efectos generalizados por sectores de la población a través 
de la aplicación de las medidas punitivas a algunas representantes de este sector. No se 
trata sólo de las personas que van al CIE o que acaban deportadas, se trata del conjunto 
de personas que viven bajo la eventual miedo de acabar en un CIE o siendo deportadas, 
situación que puede durar 3, 4 o 6 años, según los casos. Las políticas migratorias y las 
políticas de extranjería forman parte del modelo punitivo aunque muchas veces se las 
excluya de la lógica punitiva. El riesgo de morir si migrar modo que no lo tienes que 
hacer, el riesgo a ser identificado por la policía bajo criterios de perfil racial, el 
riesgo de acabar en un CIE, el riesgo de ser deportada. El sistema de control migratorio 
tiene como una de sus puntas de lanza la construcción de un sistema punitivo formal (ley 
de extranjería) e informal (muertos en el estrecho) perfectamente calculado. se trata del 
conjunto de personas que viven bajo la eventual miedo de acabar en un CIE o siendo 
deportadas, situación que puede durar 3, 4 o 6 años, según los casos. Las políticas 
migratorias y las políticas de extranjería forman parte del modelo punitivo aunque muchas 
veces se las excluya de la lógica punitiva. El riesgo de morir si migrar modo que no lo 
tienes que hacer, el riesgo a ser identificado por la policía bajo criterios de perfil 
racial, el riesgo de acabar en un CIE, el riesgo de ser deportada. El sistema de control 
migratorio tiene como una de sus puntas de lanza la construcción de un sistema punitivo 
formal (ley de extranjería) e informal (muertos en el estrecho) perfectamente calculado. 
se trata del conjunto de personas que viven bajo la eventual miedo de acabar en un CIE o 
siendo deportadas, situación que puede durar 3, 4 o 6 años, según los casos. Las políticas 
migratorias y las políticas de extranjería forman parte del modelo punitivo aunque muchas 
veces se las excluya de la lógica punitiva. El riesgo de morir si migrar modo que no lo 
tienes que hacer, el riesgo a ser identificado por la policía bajo criterios de perfil 
racial, el riesgo de acabar en un CIE, el riesgo de ser deportada. El sistema de control 
migratorio tiene como una de sus puntas de lanza la construcción de un sistema punitivo 
formal (ley de extranjería) e informal (muertos en el estrecho) perfectamente calculado. 
Las políticas migratorias y las políticas de extranjería forman parte del modelo punitivo 
aunque muchas veces se las excluya de la lógica punitiva. El riesgo de morir si migrar 
modo que no lo tienes que hacer, el riesgo a ser identificado por la policía bajo 
criterios de perfil racial, el riesgo de acabar en un CIE, el riesgo de ser deportada. El 
sistema de control migratorio tiene como una de sus puntas de lanza la construcción de un 
sistema punitivo formal (ley de extranjería) e informal (muertos en el estrecho) 
perfectamente calculado. Las políticas migratorias y las políticas de extranjería forman 
parte del modelo punitivo aunque muchas veces se las excluya de la lógica punitiva. El 
riesgo de morir si migrar modo que no lo tienes que hacer, el riesgo a ser identificado 
por la policía bajo criterios de perfil racial, el riesgo de acabar en un CIE, el riesgo 
de ser deportada. El sistema de control migratorio tiene como una de sus puntas de lanza 
la construcción de un sistema punitivo formal (ley de extranjería) e informal (muertos en 
el estrecho) perfectamente calculado.

Hace unos años conseguimos generar la sensación de que podíamos cerrar los CIE, pero a día 
de hoy los más optimistas piensan que podremos resistir ante la apertura de nuevos CIE. 
Aquí está el principal éxito de la política punitiva global, su recrudecimiento actual. El 
contexto europeo bajo el auge de la extrema derecha ha generado un apoyo social a medidas 
absolutamente regresivas en materia de derechos civiles. Bajo un contexto de crisis, 
mensajes políticos punitivos han conseguido ganar terreno a los mensajes políticos 
contrarios a este contexto punitivo.

La última reforma del Código Penal (2015)

Una de las principales consecuencias, y que ha pasado prácticamente desapercibida, tiene 
que ver con el hecho de que lo que antes eran faltas, ahora son delitos leves. Lo que 
antes no generaba antecedentes penales, lo que activaba de forma más leve el proceso de 
etiquetado social como "delincuente" y su consecuente proceso de estigmatización, ahora sí 
que lo genera. Y de nuevo, las consecuencias son mayores para la población migrada sin la 
nacionalidad que ve dificultado su proceso de renovación de residencia por el hecho de 
contar con estos antecedentes o que ve imposibilitada su regulación por el mismo.

Y aquí, en la represión de la protesta y la libertad de expresión. Diferentes raperos 
están a punto de entrar en prisión, activistas sociales en la cárcel por el hecho de 
liderar organizaciones sociales como Òmnium Cultural, o activistas amenazados de ser 
criminalizados por su participación política en los CDRs y no por acciones concretas. Tal 
como ocurrió hace pocos años con el movimiento anarquista, pero en esta ocasión ensalzando 
el derecho penal hasta la eventual delito de rebelión, ya que parece no ser suficiente con 
el enaltecimiento hasta el delito de organización criminal. La construcción de un enemigo 
interno bajo el marco de las reivindicaciones independentistas y republicanas ha generado 
un proceso de devaluación generalizada de derechos que, de nuevo, parece no tener fin. Al 
igual que han conseguido que pensamos que no podemos hacer nada ante la actual política 
migratoria, parece que no podemos hacer nada para frenar la devaluación de derechos 
civiles y políticos de las personas criminalizadas por su acción política o por sus 
opiniones. Y la verdad es que se avanzaría muchísimo derogando las leyes mordaza, la 
reforma de la ley de seguridad ciudadana y del código penal aprobadas por la mayoría 
absoluta del PP en el 2015. Obviamente es mucho más complejo que eso, pero empezando por 
aquí muchas situaciones podrían cambiar en la práctica. Y sobre todo, estaríamos frenando 
el proceso de devaluación. Obviamente es mucho más complejo que eso, pero empezando por 
aquí muchas situaciones podrían cambiar en la práctica. Y sobre todo, estaríamos frenando 
el proceso de devaluación. Obviamente es mucho más complejo que eso, pero empezando por 
aquí muchas situaciones podrían cambiar en la práctica. Y sobre todo, estaríamos frenando 
el proceso de devaluación.

modelo penitenciario

Donde todo permanece, como siempre, donde los derechos no pueden estar más devaluados, es 
en el interior de las cárceles. Un modelo carcelario completamente punitivo y 
disciplinario que controla diariamente en qué momento te levantas y en qué momento debes 
recluirte. Un sistema que permanece intacto en la filosofía y en la práctica desde el 
siglo XIX, a pesar de los centros penitenciarios sean más modernos. La mayor parte de las 
personas que están presas lo están por delitos contra el orden socioeconómico (robos) y 
relacionados con la salud pública. Tanto en un caso como en el otro, las personas que 
acaban en prisión tienen que ver con procesos de exclusión sostenidos en el tiempo así 
como con su posición en la escala de las tareas del delito. Las cárceles siempre han sido 
principalmente llenas de personas excluidas, sobre todo en el caso de las mujeres, y lo 
siguen estando.

No son tiempos de cambio, son tiempos de resistencia en materia punitiva. Sin embargo, 
aunque es cierto que frenar la actual situación sería un éxito, no debemos dejar de mirar 
hacia un horizonte en el que poder abordar nuevos modelos de políticas migratorias, de 
seguridad y de resolución de conflictos en la sociedad .

* Andrés García Berrio es abogado y miembro de iridio. Artículo publicado en La Burxa

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article12892#.W0VzI59fjCI


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