(ca) FAI, Tierra y Libertad #259 - La masacre de Gaza (en, it)

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Mar Jul 10 08:30:07 CEST 2018


En una situación regional cada vez más compleja y caótica, una nueva oleada de 
acontecimientos atraviesa la Franja de Gaza. La decisión israelo-estadounidense de 
trasladar la embajada norteamericana a Jerusalén, reconociendo a esta ciudad como capital 
de Israel, ha catalizado la rabia de cientos de miles de personas constreñidas a vivir en 
la cárcel al aire libre más grande del mundo. ---- El ejército israelí se ha dedicado a 
una execrable tarea de tiro al blanco sobre quien intentara asaltar a pedradas y cócteles 
molotov la barrera fronteriza. Los islamofascistas de Hamás han aprovechado para 
reivindicar a los caídos y apretar todavía más las tuercas de control sobre la población 
de la Franja. ---- Si el ejército israelí hace guardia en el recinto, las milicias 
islámicas marcan su presencia en el territorio. Tienen un objetivo común: mantener todo 
como está. Hamás conduce al enfrentamiento con Israel sin poder ni querer vencer, con 
medios que palidecen ante los potentísimos medios terroristas que la burguesía israelí 
tiene la posibilidad de desplegar. Hamás conduce la guerra contra los proletarios y 
subproletarios de la Franja de Gaza para poderlos controlar, para enriquecer a los 
caciques y a la burguesía local que se forra con el mercado negro y la especulación sobre 
unos bienes cada vez más difíciles de importar, combinada con la burguesía egipcia y la 
propia israelí. Gestiona la válvula de seguridad y lo hace egregiamente: siendo asquerosa 
e impresentable es la mejor enemiga que la burguesía israelí puedas tener, y por ello es 
su mejor aliada, evitando así que en la Franja arraiguen organizaciones laicas y de clase.
Estamos ante la enésima demostración de cómo el enemigo marcha siempre a nuestra cabeza. Y 
así en la Franja como en el West Bank gestionado por Al-Fatha, y en Israel. El estado de 
guerra permanente enriquece a la burguesía israelí, permite experimentar sobre el terreno 
armas y tecnología bélica que después se exportarán -lo último son los drones lanzagases 
lacrimógenos- desmoviliza a los trabajadores israelíes con la cuestión del nacionalismo 
para poder controlarlos mejor. En Israel el clima es cada vez más represivo y es cada vez 
mayor el poder de los sectores clericales y ultraautoritarios.
Quien ordena disparar sobre los habitantes de la Franja, no tendrá problemas para hacerlo 
también sobre los proletarios israelíes el día que levanten la cabeza. Miles de israelíes 
han salido a la calle contra los actos infames cometidos por el gobierno de Tel Aviv, ante 
el más absoluto silencio de los medios de comunicación, que han preferido ignorarlos en 
complicidad.
Quien se ha lanzado en Gaza contra la barrera fronteriza no lo ha hecho por seguir las 
indicaciones de Hamás -que incluso han desbordado las protestas- y probablemente está poco 
interesado en la ubicación de la embajada de Estados Unidos. Lo ha hecho porque la 
perspectiva de vivir en una cárcel al aire libre, con las necesidades básicas escaseando y 
vigilados por los recaudadores que esquilman las escuálidas finanzas domésticas, en una 
gigantesca cárcel en la que aumenta el consumo de drogas duras, una vida lúcida y 
terrorífica es una perspectiva de no vida, de mera supervivencia. La revuelta es la 
revuelta de los desesperados.
Quien frivoliza al considerar la defensa de las fronteras como legitimación de los 
sucesos, o tiene intereses personales en juego -por lo que es un criminal- o está empapado 
de ideología mortífera, por lo que es un cretino que no se da cuenta de que antes o 
después le puede tocar a él encontrarse en la parte equivocada de un punto de mira.
Ante lo sucedido, muchos acusan a Israel de no ser una verdadera democracia en cuanto a 
que se fundamenta en la opresión y la exclusión sobre bases étnicas. Bien, pero olvidan 
que todas las democracias han actuado siempre de este modo. La democracia moderna es 
excluyente y está profundamente ligada al racismo, aparte de a la opresión de clase. 
Israel es un Estado democrático que se comporta exactamente del mismo modo que otros 
Estados democráticos.
¿Nos hemos olvidado de los disparos de la Guardia Civil en Ceuta? ¿O de cómo las 
democracias francesa y británica gestionaron el colonialismo y la descolonización? Por no 
hablar de la inmigración dentro de las propias fronteras.
¿O del supremacismo blanco y democrático en los Estados Unidos? Todos los Estados actúan 
con violencia sistemática, y las democracias no van precisamente a la zaga: solo llegan a 
construir una legitimidad más amplia y un sistema ideológico más sofisticado en torno a 
esta violencia.
La solución a este conflicto podrá llegar solamente cuando las instancias de ruptura 
llevadas a cabo por quien intenta el asalto a los muros de la prisión de Gaza se salden 
con esas instancias de ruptura, poco visibles pero presentes en Israel: esas instancias 
que han llevado a un aumento del número de deserciones y resistencia en el servicio 
militar, y a miles de personas a protestar en diversas oleadas contra las políticas, tanto 
militaristas como clasistas del gobierno de Tel Aviv.

https://www.nodo50.org/tierraylibertad/359articulo3.html


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