(ca) cgtcatalunya El Congreso Obrero de Santos, un centenario brillante del anarcosindicalismo catalán - Artículo de Joan Zambrana

a-infos-ca en ainfos.ca a-infos-ca en ainfos.ca
Vie Jul 6 06:57:16 CEST 2018


A finales de junio se conmemora el centenario del Congreso Obrero de Santos que la 
Confederación Regional del Trabajo de Cataluña (CRT-C) celebró desde el día 28 de junio 
hasta el 1 de julio de 1918 en el Ateneo Racionalista Obrero de Santos (Calle Vallespir 
núm. 12) de la ciudad de Barcelona. ---- La relevancia y trascendencia de este congreso 
del obrerismo catalán, de conocida orientación revolucionaria y libertaria mismo tiempo, 
ha sido resaltada por diferentes historiadores catalanes y también para otros dentro del 
ámbito del Estado español, destacando especialmente que con él se inicia la sostenida e 
irreversible etapa de fortalecimiento del anarcosindicalismo ibérico, representada por 
Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

No nos equivocaríamos demasiado si afirmáramos que muchas iniciativas organizativas del 
anarquismo ibérico a lo largo de su dilatada historia estuvieron engendradas en el seno de 
los diversos movimientos libertarios catalanes. En el caso concreto del Congreso de 
Santos, las influencias y sugerencias fueron determinantes, tanto con respecto a las 
resoluciones organizativas aprobadas, como el destacable espesor de asociados y militantes 
implicados en este proyecto colectivo.

Haciéndome eco -de una forma totalmente libre- del título del libro de Xavier Díez El 
anarquismo, hecho diferencial catalán, podríamos decir que el Congreso de Sants de la 
CRT-C formaría parte de esta narrativa plural alternativa al capitalismo proyectada y 
soñada por multitud de mujeres y hombres que (mal) vivían en nuestra casa y que luchaban 
por una nueva sociedad sin ningún tipo de explotación.

En esta dirección de vibrante ansiedad revolucionaria, es necesario destacar la influencia 
positiva y estimulante que ejercieron los primeros tiempos de la Revolución rusa de 1917 
para el conjunto de los movimientos obreros europeos, también por los de raíz catalana. 
Era la primera revolución de afianzamiento socialista, nítidamente popular y proletaria al 
mismo tiempo, y eso era fuertemente valorado por los sectores sociales con más voluntad y 
anhelo de emancipación social.

Como ha señalado el reconocido historiador Josep Termes, en un ensayo sobre los orígenes y 
repercusiones de la Revolución rusa en Cataluña, fueron los propagandistas anarquistas los 
primeros y mejores difusores de esta emergente revolución proletaria, al menos en su 
periplo inicial.

El Congreso de Santos enmarcaría en este momento de encrucijada histórica, esperando y 
deseando al mismo tiempo que muchos de los sueños proletarios de liberación social fueran 
exitosos. A modo de ejemplo, en la Memoria del Congreso, redactada por el Comité de la 
CRT-C en diciembre de 1918, nos turba unas breves reflexiones de apoyo a estos anhelos: 
"Nuestras primeras palabras, nuestros deseos y nuestras admiraciones son para ellos. A 
todos os prometemos que nuestros actos estarán inspirados en sus hazañas y que tendremos 
como honor propio proseguir el camino que nos ha remarcado ".

El Congreso de Santos: elementos relevantes de reflexión y de análisis

De las muchas y útiles reflexiones que podríamos elaborar alrededor del Congreso de 
Santos, me gustaría destacar especialmente dos, que he considerado podrían ser las más 
relevantes a la hora de acotar un análisis más clarificadora de esta cumbre del 
anarcosindicalismo catalán.

La primera de ellas, que a mi juicio ha sido poco reconocida, se fundamenta en la exitosa 
capacidad demostrada por los propagandistas libertarios para agrupar, de una forma más 
cohesionada y consistente, al movimiento obrero catalán. Esta era una de las carencias más 
recurrentes para intentar resolver de forma prioritaria. Los mismos protagonistas lo 
afirmaban a menudo en las páginas del periódico Solidaridad Obrera (órgano de la CRT-C) y 
el Congreso de Sants lo encaró y solucionar de una forma claramente satisfactoria.

En el Congreso estuvieron representados 73.860 asociados, con 164 delegados que 
pertenecían a 153 sociedades obreras y sindicatos de las principales comarcas de Cataluña. 
Unos datos muy relevantes, que es importante hacer valer para que no se habían dado hasta 
aquellos momentos, certificando los inicios del crecimiento asociativo en torno a la 
Confederación Regional del Trabajo de Cataluña.

Si bien la mayor parte de los afiliados provenían de la ciudad de Barcelona, con 54.572 
asociados, es también bastante destacable la participación de afiliados de muchas ciudades 
y pueblos de comarcas como fueron Sabadell, Terrassa, Badalona, Mataró, Manresa, Igualada, 
Reus, Tarragona, Lleida, Sant Feliu de Guíxols y Palafrugell, por enumerar algunas de las 
principales ciudades representadas en el encuentro.

Parecía, hasta estos precisos momentos, que la CRT-C era prioritariamente una organización 
vinculada al movimiento obrero de la ciudad de Barcelona, pero con una articulación 
sindical frágil al resto de ciudades de las comarcas catalanas. Con la dinámica favorable 
iniciada en el Congreso de Sants se empezarían a disipar algunas de las carencias 
recurrentes del obrerismo catalán con su conjunto, tanto en lo que tiene que ver con las 
cuestiones de orden organizativo, como las relacionadas con el ámbito ideológico que 
fragmentaban y paralizaban la posible cohesión de fuerzas sindicales en el Principado.

Después del Congreso de Santos la CRT-C convertiría, durante mucho tiempo y por méritos 
propios, la organización referente del movimiento obrero catalán. El sindicalismo 
libertario había hecho realidad, ahora ya si de una forma más sólida y acertada, la 
indiscutible influencia ideológica que ejercía, por diversos medios, sobre las clases 
trabajadoras de nuestro país.

La segunda consideración a destacar, sin duda la más reconocida cuando hablamos del 
Congreso de Santos, sería la propuesta y aprobación de una nueva forma de articulación 
sindical colectiva mediante los llamados Sindicato Únicos de Ram o de Industria que 
abarcaba toda la estructura organizativa de la CRT-C. Esta nueva herramienta sindical 
quería sustituir las viejas maneras de agruparse los trabajadores catalanes, que provenían 
del último tercio del siglo XIX y se basaban en las antiguas Sociedades Obreras, donde se 
priorizaba el oficio como eje nuclear de su agrupamiento básico.

La reflexión colectiva desarrollada en el Congreso de Santos respecto a los Sindicatos 
Únicos fue bastante extensa y participativa. Las ideas-fuerza que se ofrecieron al debate 
congresual, basculaban dialécticamente entre la prioritaria necesidad de englobar al mayor 
número de trabajadores en potentes organizaciones sindicales para luchar contra la 
burguesía, y por otro lado una posición de corte inmovilista que seguía defendiendo la 
validez del oficio como elemento prioritario de hermanamiento proletario. Un debate que 
mayoritariamente fue resuelto por los congresistas decantándose por la aprobación e 
implementación de los llamados Sindicatos Únicos de Ram o de Industria, valorándolo como 
la mejor y más útil forma de agrupamiento obrero para luchar contra la burguesía.

Esta resolución congresual no suponía ni una centralización jerarquizada, ni tampoco una 
estructuración burocrática de los sindicatos, como algunos habían supuesto y criticado. 
Las asambleas de trabajadores asociados seguirían siendo los ejes distintivos de la 
renovada organización sindical, que mantendría los rasgos característicos más reconocidos 
de la filosofía sindical libertaria. Además, los delegados participantes en el Congreso de 
Santos, siendo conscientes del cambio sustancial a desarrollar, ofrecieron un margen de 
tiempo prudencial para que todos los sindicatos pudieran adecuarse a la nueva 
estructuración sindical aprobada.

Som coneixedors, per les diverses referències aparegudes posteriorment al diari 
Solidaridad Obrera, que en la major part dels casos la transició organitzativa va ser 
eficient i es va resoldre favorablement a finals d'aquell mateix any. Després del Congrés 
de Sants, la CRT-C va engegar una extensa campanya arreu de Catalunya amb el nom 
Excursions de Propaganda, per donar a conèixer els diferents acords i resolucions i animar 
a la resta d'organitzacions obreres catalanes a sumar-se al nou projecte sindical sorgit.

El historiador Manel Lladonosa, que es el autor del único libro dedicado exclusivamente al 
Congreso de Santos, nos informaba -de una forma muy documentada- que el día 8 de diciembre 
de 1918 la CRT-C había celebrado una Asamblea Regional en la ciudad de Barcelona en la que 
participarían 254 entidades obreras de toda Cataluña, representando a 345.000 afiliados. 
Unas cifras de afiliación realmente fuerza destacables, tan sólo medio año después de la 
celebración del Congreso de Sants.

Posteriormente, a finales de 1919, la CRT-C llegaría a su cuota mayor de afiliación 
durante este periodo, agrupando un total de 427.000 asociados en el marco de su destacada 
participación en el II Congreso de la CNT celebrado en Madrid. Como han señalado algunos 
conocidos historiadores catalanes, esto suponía el agrupamiento mayoritario de las clases 
populares catalanas alrededor del anarcosindicalismo.

* Artículo del historiador Joan Zambrana publicado en la Directa
https://directa.cat/el-congres-obrer-de-sants-un-centenari-brillant-de-lanarcosindicalisme-catala/

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article12887#.WzecpZ9fjCI


Más información sobre la lista de distribución A-infos-ca