(ca) cgt.org.es: Sexualidad múltiple y reciprocidad

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Jue Jul 5 08:10:41 CEST 2018


En el siglo pasado, Wilma Scott (1921-1985) se dispuso a demoler la etiqueta de género que 
pende de muchas profesiones con esta frase: "Los únicos trabajos que no puede hacer ningún 
hombre son ser una incubadora humana o amamantar, y el único trabajo que no puede hacer 
ninguna mujer es ser donante de esperma". ---- SECRETARIADO PERMANENTE DEL COMITÉ 
CONFEDERAL DE LA CGT ---- Lo que me hace retroceder a la frase de Wilma es que en su 
intento de restar importancia al género lo estaba reetiquetando de nuevo. El camino para 
el cambio no puede ser normalizar. La normalización es un proceso de resistencia propio 
del sistema.Hoy por hoy, gracias a la visibilidad de los colectivos LGTBIQ+, podemos 
asegurar que hay mujeres que pueden donar semen y hombres incubadora.Desde el feudalismo 
hasta ahora los mercados "autorregulados" dominan al mundo.La sociedad es gestionada en 
tanto que auxilia al mercado. En lugar de que la economía se vea marcada por las 
relaciones sociales, son éstas quienes se ven encasilladas en el interior del sistema 
económico y laboral. "El lucro es un móvil específico de la producción destinada al 
mercado", decía Aristóteles.Para el capital es imprescindible sexualizar, racializar, 
colonizar e imperializar los nichos de mercado y explotación. Para ello se valen del 
estado, de la religión y del miedo.El armario siempre ha sido un instrumento político de 
etiquetado y confinamiento. El inicio del relato del "cambio" sale de un sitio oscuro 
escondido, recóndito. Da igual que ese armario sea secreto, de cinco puertas o de puertas 
de cristal. El heteropatriarcado necesita parcelar nuestros deseos e identidades sexuales, 
es esa dominación de las infelicidades como factor de ganancia la que han llevado a la 
práctica durante siglos.Hace poco Aizole Araneta, sexóloga y activista trans, a través de 
las redes hacía una pregunta potenciadora: "¿Cuándo elegiste tu género?"Dado que el 
sistema nos construye con una identidad necesaria y mediatizada a la medida de sus 
intereses, aún no se había desarrollado nuestra consciencia cuando ya estábamos 
aleccionados por el factor género y todas sus etiquetas. Quizás la ceguera funcione un 
tiempo pero, cuando ves expoliada tus parcelas de libertad y felicidad, el único proceso 
consciente de supervivencia es la deconstrucción social, ética, moral y cultural.Este 
proceso de manera colectiva toma las calles como en el 8M, desarrolla movimientos como el 
#metoo y nos organiza para buscar nuevos horizontes. Hay muchas feministas que piensan que 
los colectivos LGTBIQ+ no están suficientemente implicados en la revolución que acaban de 
descubrir las feministas y, quizás sea justo la perspectiva contraria, que desde los 
movimientos feministas debamos reconocer como resistencia y revolución, a veces invisible 
a los ojos de patriarcado, toda la diversidad sexual y social que como una abanico 
multicolor se despliega con orgullo.La revolución sexual y social que afortunadamente se 
está llevando a cabo, está pulverizando las etiquetas y preconceptos sobre la sexualidad y 
las relaciones humanas. Así mujeres en edad productiva deciden no tener descendencia como 
opción consciente y vital, con independencia de la orientación de su sexualidad. La 
sexualidad sufre un desdoblamiento, se vuelve múltiple y al mismo tiempo impar. La 
heteronormativiad es cuestionada y las sensibilidades se multiplican, enriqueciendo la 
colectividad diversa de las siglas LGTBIQ+ que comienza a ser una maravillosa partitura de 
jazz que todas debíamos entonar, practicar y promulgar.Este cambio discursivo de conducta 
y sociabilización se traduce en nuevos modos de vida y de economía. El modelo de mercado 
de simetría centralizada se tambalea. La diversidad es esa arma de deconstrucción masiva a 
la que el capital, el estado y el patriarcado temen. La conquista de la igualdad está 
exponenciada por esta revolución identitaria que nos llevará a la reciprocidad entre 
personas. Faltan derribar muchos tótem y tabús para llegar al orgasmo "democrático" de 
género, pero es la clave del cambio de la igualdad efectiva y afectiva entre personas.La 
reciprocidad se sustenta en un modelo simétrico de organización. "La uniformidad es la 
muerte, la diversidad es la vida" (Bakunin)
Lo que me hace retroceder a la frase de Wilma es que en su intento de restar importancia 
al género lo estaba reetiquetando de nuevo. El camino para el cambio no puede ser 
normalizar. La normalización es un proceso de resistencia propio del sistema.Hoy por hoy, 
gracias a la visibilidad de los colectivos LGTBIQ+, podemos asegurar que hay mujeres que 
pueden donar semen y hombres incubadora.

Desde el feudalismo hasta ahora los mercados "autorregulados" dominan al mundo.

La sociedad es gestionada en tanto que auxilia al mercado. En lugar de que la economía se 
vea marcada por las relaciones sociales, son éstas quienes se ven encasilladas en el 
interior del sistema económico y laboral. "El lucro es un móvil específico de la 
producción destinada al mercado", decía Aristóteles.

Para el capital es imprescindible sexualizar, racializar, colonizar e imperializar los 
nichos de mercado y explotación. Para ello se valen del estado, de la religión y del miedo.

El armario siempre ha sido un instrumento político de etiquetado y confinamiento. El 
inicio del relato del "cambio" sale de un sitio oscuro escondido, recóndito. Da igual que 
ese armario sea secreto, de cinco puertas o de puertas de cristal. El heteropatriarcado 
necesita parcelar nuestros deseos e identidades sexuales, es esa dominación de las 
infelicidades como factor de ganancia la que han llevado a la práctica durante siglos.Hace 
poco Aizole Araneta, sexóloga y activista trans, a través de las redes hacía una pregunta 
potenciadora: "¿Cuándo elegiste tu género?"

Dado que el sistema nos construye con una identidad necesaria y mediatizada a la medida de 
sus intereses, aún no se había desarrollado nuestra consciencia cuando ya estábamos 
aleccionados por el factor género y todas sus etiquetas. Quizás la ceguera funcione un 
tiempo pero, cuando ves expoliada tus parcelas de libertad y felicidad, el único proceso 
consciente de supervivencia es la deconstrucción social, ética, moral y cultural.

Este proceso de manera colectiva toma las calles como en el 8M, desarrolla movimientos 
como el #metoo y nos organiza para buscar nuevos horizontes. Hay muchas feministas que 
piensan que los colectivos LGTBIQ+ no están suficientemente implicados en la revolución 
que acaban de descubrir las feministas y, quizás sea justo la perspectiva contraria, que 
desde los movimientos feministas debamos reconocer como resistencia y revolución, a veces 
invisible a los ojos de patriarcado, toda la diversidad sexual y social que como una 
abanico multicolor se despliega con orgullo.

La revolución sexual y social que afortunadamente se está llevando a cabo, está 
pulverizando las etiquetas y preconceptos sobre la sexualidad y las relaciones humanas. 
Así mujeres en edad productiva deciden no tener descendencia como opción consciente y 
vital, con independencia de la orientación de su sexualidad. La sexualidad sufre un 
desdoblamiento, se vuelve múltiple y al mismo tiempo impar. La heteronormativiad es 
cuestionada y las sensibilidades se multiplican, enriqueciendo la colectividad diversa de 
las siglas LGTBIQ+ que comienza a ser una maravillosa partitura de jazz que todas debíamos 
entonar, practicar y promulgar.

Este cambio discursivo de conducta y sociabilización se traduce en nuevos modos de vida y 
de economía. El modelo de mercado de simetría centralizada se tambalea. La diversidad es 
esa arma de deconstrucción masiva a la que el capital, el estado y el patriarcado temen. 
La conquista de la igualdad está exponenciada por esta revolución identitaria que nos 
llevará a la reciprocidad entre personas. Faltan derribar muchos tótem y tabús para llegar 
al orgasmo "democrático" de género, pero es la clave del cambio de la igualdad efectiva y 
afectiva entre personas.

La reciprocidad se sustenta en un modelo simétrico de organización.

"La uniformidad es la muerte, la diversidad es la vida" (Bakunin)

http://cgt.org.es/sexualidad-multiple-y-reciprocidad


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