(ca) cgt-cyl, Valladolid: CGT en apoyo a las temporeras de la fresa noticias]

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Mie Jul 4 10:19:41 CEST 2018


Convocada por la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres, a la que pertenece CGT, 
este viernes 29 de junio, ha tenido lugar una concentración a las 20:00 horas en la Plaza 
del Portugalete en protesta por los abusos y agresiones que sufren diariamente las 
recolectoras de fresas en Huelva. ---- Muy a nuestro pesar somos conscientes de que las 
trabajadoras racializadas son invisibles ante las administraciones y a los ojos del 
feminismo institucional. Bien claro queda con la atención mediática de La Manada en 
detrimento de todo lo ocurrido en los invernaderos de Huelva.... ---- MANIFIESTO:
Estamos aquí para denunciar la VIOLENCIA RACISTA, NEOCOLONIAL, PATRIARCAL Y CLASISTA que 
están sufriendo las temporeras marroquíes que trabajan en los invernaderos de la fresa en 
Huelva.

Queremos empezar dando voz aquí en esta plaza de Valladolid a ellas, por lo que recogemos 
algunos de sus valientes testimonios:

"Él me llamó, pero yo no pensé que me fuera a hacer nada, ni agredirme, porque era mi 
jefe. Me subí en su coche. A medio camino paró y sacó su material. Vino por mi lado y me 
agarró con fuerza. Yo me defendía empujándole para alejarlo. Quería acostarse conmigo. Y 
me agarró con fuerza los pechos. Quería bajarme el pantalón y me cogía de arriba y de ahí 
abajo, me apretaba y me besaba."

"Hace cinco años trabajé en una compañía donde el jefe me acosaba sexualmente. Me amenazó 
y me dijo que si no tenía relaciones sexuales con él me despediría. Tenía miedo de perder 
mi trabajo porque tengo que cuidar de mis hijos. Todavía tomo pastillas para dormir y a 
menudo tengo pesadillas."

"Estaba yendo a la ducha cuando él entró en nuestra habitación. Él vino y me agarró la 
barriga. Le dije <<Estoy embarazada, aléjate de mí>>. Él me dijo que no había problema, 
<<sólo chúpamela o te doy por detrás>>."

"Aquí, se me ha usado y abusado. Han explotado la situación en la que estaba. Él me aisló 
y me obligó a ir con él. Amenazó con enviarme de vuelta a Marruecos si le rechazaba. Si no 
le sigo, dijo que me mataría. Estamos en medio de la nada. No hay nadie. Lejos de la casa, 
en medio de un campo. Me dijo que debería arrodillarme enfrente de él. Me forzó a tener 
sexo anal con él. No conocía a nadie. Ni siquiera conocía el idioma. Me dijo que no 
serviría de nada hablar con nadie, que nadie podría ayudarme. Dijo que si se lo contaba a 
alguien nos mataría a las dos. ¿Para esto he venido desde Marruecos? No puedo dejar de 
pensar en ello. Preferiría morir antes que volver a Marruecos, ¿qué debo decirle a mi marido?"

"Me maltrató y me pegó en la cara. Yo sólo quería mi pasaporte para volver a Marruecos."

"Para venir hasta aquí hemos tenido que gastar unos 700 euros entre viajes, pasaportes, 
visados, certificados médicos. Se me cae la cara antes de volver a mi país. Mis hijos 
están allí. Estoy endeudada y si vuelvo puedo ir hasta a la cárcel. Nos hemos dejado la 
piel. Si llego a saber que esto es así no hubiese venido por nada del mundo. Que no vengan 
más mujeres, por favor, que no vengan."

"Dicen que España es un país de derechos y justicia, pues nosotras queremos justicia y 
derechos para las mujeres que vienen a trabajar, que nuestra voz llegue a las autoridades 
responsables y que se enteren todas mujeres de Marruecos que esto no es un sueño, es una 
pesadilla"

"Es el infierno en la tierra."

"Esto es esclavitud."

En esta provincia de Andalucía se extienden 7000 hectáreas dedicadas al cultivo de la 
fresa, generando el 95% de la producción de fresa española y convirtiendo a Huelva en el 
mayor exportador mundial de la fresa. Se trata de una agricultura intensiva e insostenible 
ecológicamente. Los requisitos de contratación son los siguientes:

1. Ser mujer, según los empresarios, por ser trabajadoras más "delicadas, dóciles, menos 
problemáticas y más sumisas"

2. Provenir de zonas rurales de Marruecos, donde apenas hay empleo, prima el analfabetismo 
entre mujeres, y estas no pueden trabajar por el hecho de ser mujer

3. Estar casada, divorciada o viuda (en caso de viudez se la puede casar con un lugareño 
para mantener relaciones sexuales y ocuparse de las tareas domésticas)

4. Tener al menos un hijo menor de 14 años, para asegurarse de que la inmigrante no se 
quede en España tras el periodo de contratación

Estos requisitos son legales y acordados por los gobiernos de España y Marruecos, hechos 
posibles por la Ley de Extranjería de España, que mata y viola cada día.

En estos invernaderos trabajan 18000 mujeres marroquíes, en las siguientes condiciones: 
trabajan desde las 6 de la mañana hasta el anochecer, con una pausa de media hora al 
mediodía, por 30 euros al día; no reciben comida; tienen que pagar por su alojamiento, que 
consiste en contenedores chabolistas con colchones en el suelo, alojando a grupos de 8 a 
diez mujeres, sin aseos, sin cocina, con goteras, sin agua potable, con acceso a duchas 
sólo una vez por semana; muchas trabajan durante meses sin recibir aún su salario.

Las violencias que sufren por parte de sus jefes y supervisores incluyen violaciones, 
abusos sexuales, humillaciones, abusos de poder, insultos, coacciones, amenazas, palizas, 
etc. Ha habido denuncias en los últimos años pero estas no prosperan, las mujeres que 
denuncian desaparecen, vuelven o son devueltas a Marruecos. Compañeras del Sindicato 
Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras también han sufrido agresiones y amenazas por 
intentar informar a las trabajadoras de sus derechos.

El 1 de junio de este año, un centenar de temporeras marroquíes se manifestaron de manera 
espontánea reclamando su sueldo a los patrones y denunciando la explotación laboral en la 
empresa Doñana 1998, expresando su indignación y rabia con el grito "NO BIEN". En este 
mismo mes, un grupo de mujeres que se atrevió a denunciar los abusos sexuales en la misma 
empresa fueron metidas en un autobús al día siguiente en un intento de deportación 
irregular, antes de que pudieran rectificar las denuncias. Actualmente están escondidas en 
un pueblo andaluz por posibles represalias.

En este contexto racista y patriarcal de explotación laboral y abuso sexual, se las acusa 
a las temporeras que se atreven a denunciar de estar mintiendo y hacerlo por conseguir 
papeles (a pesar de ya contar con un visado legal por el contrato con la empresa). 
Gritamos, bien alto, como hemos hecho con la superviviente de la Manada, que nosotres, SÍ 
OS CREEMOS.

Como apunta la activista y abogada andaluza Pastori Filigrana, "si muchas mujeres sufren 
abusos en sus puestos de trabajo, imaginaos una situación de impunidad como estar en una 
finca inaccesible, con la libertad deambulatoria limitada, con miedo a perder el trabajo y 
siendo inmigrante. Son mujeres, son pobres, son inmigrantes. Son triplemente revolucionarias".

Todo esto se enmarca en una larga tradición de esclavitud y explotación de los recursos 
materiales y humanos racializados por parte del continente europeo-blanco. Se tratan de 
mujeres racializadas, obligadas a emigrar a Europa en busca de trabajo para mantener sus 
familias, porque los recursos de su país de origen han sido tomados por multinacionales 
extranjeras, mujeres que luego son explotadas y abusadas por empresarios blancos de 
nacionalidad española. NO ES UN CASO AISLADO, SE LLAMA PATRIARCADO, Y SE LLAMA 
NEOCOLONIALISMO.

Como señala la periodista flamenca Lucía Muñoz: "Las fronteras políticas de 14 kilómetros 
que separan al norte de Marruecos y al sur de España sólo se pueden destruir si acabamos 
con un sistema capitalista, colonial y de explotación. El modelo de consumo y de bienestar 
que se construye en occidente se sostiene a través del empobrecimiento y el sudor del sur. 
Echar la vista a un lado es ser cómplice de fincas como Doñana 1998, es ser cómplice del 
Ministerio de Agricultura y de la Junta de Andalucía".

Es hora de que las feministas blancas dejemos de movilizarnos menos y tardíamente por los 
casos de mujeres racializadas y migrantes, como ha quedado demostrado estos meses si 
comparamos las movilizaciones ante el caso de la Manada y las de las temporeras. Debemos 
hacer autocrítica y ESCUCHAR más que nunca a nuestras compañeras racializadas cuando nos 
comunican de nuevo que duele nuestro racista desorden de prioridades, que "hasta para ser 
violada es mejor ser blanca", que seguimos hablando de "el feminismo" (en lugar de 
"feminismos") como si sólo existiera el nuestro europeo, que los capataces de Huelva 
también son la Manada, que somos blancas y no lo vemos.

Todo esto, junto con el mediático caso de La Manada o los casi medio centenar en un par de 
años que han sido denunciados, como el de Canarias, Barcelona, Málaga o Valencia, 
evidencia que no son casos excepcionales y que con propuestas punitivas no solucionamos 
nuestros problemas, sino que se trata de intervenir a nivel estructural. Echamos en falta 
propuestas educativas, en vez de pedir penas de prisión. No queremos como remedio las 
mismas dinámicas y soluciones que nos someten. Es más, estos mecanismos no nos son útiles 
a todas, ya que el acceso a la justicia puede suponer un problema para las mujeres 
migradas como hemos podido constatar el Huelva. Este tipo de agresiones limitan nuestra 
libertad, pero además esta inseguridad colectiva está siendo utilizada para aumentar el 
control social.

Ante el esclavismo laboral y el abuso sexual que sufren desde hace años las temporeras 
racializadas en Huelva, gritamos en solidaridad: ¡ABAJO EL CAPITAL, ABAJO EL RACISMO, 
ABAJO EL PATRIARCADO, Y QUE VIVA LA LUCHA DE LAS MARROQUÍES!

#YoNoComproFresas

http://www.cgt-cyl.org/2018/06/cgt-en-apoyo-a-las-temporeras-de-la-fresa-noticias/


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