(ca) cgt catalunya: De la cama a la trinchera: las enfermas se organizan (y obtienen justicia!),Artículo de Àlex Tisminetzky y Homer Rosetti

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Mie Jul 4 10:19:22 CEST 2018


Hace unos días se hizo pública una sentencia justa. El TSJC ratificó la incapacidad total 
de la Natividad Gómez -la Naty-, la combativa compañera que acampó en octubre de 2015 ante 
el Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas (ICAM) bajo una pancarta que decía: "Me 
quiere ver muerta , pues ahora viviré aquí ". Su lucha por la pensión que le correspondía 
tras sufrir graves problemas de salud representó el punto de partida para una lucha más 
amplia en el marco de la PAICAM, la Plataforma de personas Afectadas por el ICAM. Ni los 
intentos de criminalización, ni las penurias económicas, ni los malestares físicos y 
anímicos, ni el largo vía crucis judicial la detuvieron. ---- Una historia de lucha en la 
calle y en los juzgados ---- El caso de la Naty no es ni un hecho aislado, ni tampoco lo 
debe ser su victoria. Es un caso más que demuestra donde nos lleva la judicialización de 
la enfermedad. Las administraciones aplican un doble castigo a las personas enfermas: 
primero, los deniegan sistemáticamente pensiones y aplican altas médicas injustas para 
después obligarlas a iniciar procesos judiciales largos y costosos para reivindicar sus 
derechos, que empeoran aún más su salud. Una verdadera bomba de relojería que necesita de 
potentes redes de apoyo mutuo y tejido social combativo.

La PAICAM nace precisamente para organizar el malestar de un colectivo que ha sufrido con 
especial saña las políticas de recortes de los últimos años: las personas enfermas. La 
Naty, sin buscarlo, se convirtió en 2015 en un símbolo contra los criterios restrictivos 
del Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas (ICAM) a la hora de dar bajas laborales. Una 
realidad que afecta a muchísimas personas y pone sus vidas al límite. El ICAM, que depende 
de la Generalitat, le dio el alta a pesar de los problemas de salud derivados de un 
infarto -y, posteriormente, un ictus- que le impedían desarrollar su trabajo en una 
empresa de telecomunicaciones, tras 18 meses de baja. Ahora, el Tribunal Superior de 
Justicia de Cataluña (TSJC) ha dado la razón una vez más a la Naty,

Esta sentencia no únicamente sobre la Naty. Es una sentencia que representa un golpe a los 
criterios injustos y economicistas a la hora de dar bajas médicas y pensiones por 
enfermedad. Es una sentencia que demuestra que se han de reivindicar los derechos (también 
a los Tribunales) porque a veces obtenemos justicia. Y es una sentencia que, sobre todo, 
nos enseña que la unión hace la fuerza. Porque sin la lucha colectiva y el apoyo mutuo que 
generó el caso de la Naty posiblemente no hubiera llegado hasta aquí. O al menos el camino 
hubiera sido mucho más solitario y doloroso.

Una sentencia que impugna la actuación del INSS

El juicio de invalidez de la Naty al Juzgado Social 17 de Barcelona contó con muchos 
aspectos poco habituales, y que lo convirtieron en un litigio especialmente «peculiar». 
Por un lado, la vecina de Bellvitge contó con el apoyo de muchas personas que se 
concentraron con pancartas y gritos de apoyo a la Ciudad de la Justicia, y que contrasta 
la soledad con la que pasan este trance tantas personas. Por el otro, las alegaciones del 
abogado del INSS no se centraron en si la trabajadora podía o no hacer su trabajo de 
Contable (el objeto de litigio), sino que se llevó a cabo una extensa explicación de su 
participación en movimientos sociales, su acampada ante el ICAM, la capacidad de estar en 
las redes sociales, y en definitiva de «mandar» un movimiento social contra las altas 
injustas. En conclusión, según las conclusiones del abogado del INSS, el hecho de que la 
Naty hubiera luchado contra la injusticia demostraba que el alta médica era correcta, y 
sus pruebas inculpatorias no eran médicos, sino tuits, carteles y manifiestos. El INSS, 
con su rencor contra quien señalaba sus vergüenzas, politizó el juicio.

Por el contrario, desde la defensa jurídica del Colectivo Ronda de la trabajadora, se 
aportaron informes de los especialistas de la sanidad pública, el peritaje de un Neurólogo 
especialista que ratificó las graves y crónicas patologías, un Técnico en Prevención que 
explicar en que consiste el trabajo de Contable, e incluso el testimonio de su antiguo 
jefe laboral, quien explicó detalladamente que durante años la Naty pudo hacer su trabajo 
perfectamente, pero a partir de sufrir el ictus, a pesar de sus enormes esfuerzos, le fue 
imposible.

La sentencia del Juzgado Social 17 del 10 de mayo de 2017 determina de forma clara y 
radical que la Naty no puede llevar a cabo su trabajo habitual de Contable. Todos, menos 
el ICAM y el INSS, vieron que le era materialmente imposible hacer su trabajo. La lectura 
de la sentencia no deja ninguna duda de que las alegaciones del INSS no convencieron al 
juez: «el Hecho de que la demandante puedo estar liderando una plataforma de protesta 
contra el ICAM y que puedo mostrarse activa en las redes sociales, no tiene nada que ver 
con las facultadas mentales necesarias para poder ejerci sume Profesión, por lo que la 
alegaciones del INSS en este sentido deberia ser rechazada sin Necesidad de mayores 
argumentos». Una impugnación radical, en un ámbito tan poco revolucionario como los juzgados.

Pero el INSS no aceptó tampoco las argumentaciones del Juzgado Social 17, y recurrir en 
suplicación, dando lugar a una nueva sentencia, ahora del Tribunal Superior de Justicia de 
Cataluña (TSJC), el pasado 6 de junio de 2018. De nuevo, tres magistrados del alto 
tribunal vuelven a desestimar todas las alegaciones del INSS, y reiteran que de la simple 
lectura de los informes médicos se concluye que es imposible que pueda hacer su trabajo de 
Contable.

Finalmente, con la sentencia firme del TSJC, nadie podrá discutir que la Naty sufría, ya 
cuando pasó por el ICAM la primera vez, unas patologías que le impedían llevar a cabo su 
trabajo. Y es Cosa Juzgada irrefutable que las altas del ICAM fueron injustas, 
terriblemente injustas.

El convenio economicista se renueva durante el 155

En el centro de la polémica está el Convenio entre el INSS, administración estatal, y el 
ICAM, administración autonómica catalana. Cataluña es la única Comunidad Autónoma que 
cuenta con las competencias de Tribunal Médico (tarea que asume el INSS al resto del 
Estado) y se acordó, desde la administración central, que «incentivaría» la 
«racionalidad»de la administración catalana, dando más dinero cuantas más altas diera y 
menos invalideces aceptara. Después de años de aplicación de estos acuerdos de 
«racionalidad» y «control» de las Incapacidades Temporales, las comarcas de Barcelona 
cuentan con la duración media de la baja (25 días anuales) que es la mitad de la del 
estado (42 días anuales), y mucho menor que Valencia (55 días) o Andalucía (55 días), por 
ejemplo.

Un Convenio vergonzoso, que las representantes del ICAM siempre han negado por activa y 
por pasiva, pero que sorprendentemente fue reconocido por el antiguo Consejero Comín en 
sede parlamentaria. El pasado 15 de diciembre de 2016, ante el Parlamento, declaró que el 
nuevo Convenio del ICAM con el INSS que estaban negociando no contaría con las cláusulas 
economicistas para dar altas que tenía hasta ahora, argumentando literalmente que «no toca 
que a los médicos se les exija por convenio dar menos altas o más cortas».

Pero el Consejero Comín no tuvo tiempo de hacer realidad su promesa. La situación política 
dio la oportunidad para la renovación del polémico Convenio en febrero de 2018, en plena 
aplicación del artículo 155, y con el Consejero Comín exiliado y el gobierno autonómico 
bajo control estatal. Firmado por el Estado por parte del Estado, y por el Estado también 
por la parte autonómica, el nuevo Convenio será aplicable de 2017 a 2020, y continúa con 
los mismos e idénticos criterios economicistas del control de las bajas.

Enfermedades silenciadas, patriarcado y capitalismo

La Naty, acampando frente del ICAM, dio un ejemplo de lucha que no olvidaremos. Mujer, 
enferma, cuestionada por su diagnóstico y finalmente ignorada por la administración, no 
aceptó la injusticia que vivía y decidió plantar cara. Como ella muchas otras personas, y 
especialmente mujeres, se vieron interpeladas por esta luchadora. Muchas de ellas 
afectadas por los Síndromes de Sensibilización Central (Fibromialgia, Síndrome de Fatiga 
Crónica, Sensibilidad Química Múltiple o Electrohipersensibilitat), estas enfermedades de 
las que todo el mundo habla, pero nadie las ve. Empezando por los médicos y las 
administraciones, aunque son altamente invalidantes. Quizás tiene algo que ver que la 
mayoría de afectadas son mujeres, que los síntomas no son visibles y son fáciles de 
silenciar, o que no son enfermedades rentables para la industria farmacéutica -porque no 
se curan con una "pastillita" -, y mucho menos para las administraciones, con el apoyo 
médico y económico que representaría su reconocimiento. Clara Valverde, antes enfermera y 
ahora cyberactivista de la Liga SFC (Síndrome de Fatiga Crónica), nos lo podría explicar 
mejor; pero está en la cama, muy enferma.

La negación de determinadas enfermedades y los desprecio por parte de las administraciones 
de las personas que han dejado de ser productivas para convertirse en una carga nos habla 
del mundo en que vivimos. El mismo que permite que inmigrantes sean tragados por el mar o 
que se produzcan impunemente violaciones en "manada". Es la combinación perfecta entre 
patriarcado y capitalismo, donde las mujeres, pobres y personas enfermas -y si eres las 
tres cosas, al tanto! -no tienen o tenemos más remedio que prepararnos para el combate 
como hizo la Naty. Y si es en buena compañía, mejor.

Hoy, esta sentencia nos demuestra que es posible abrir grietas, abrir camino para tantas 
otras personas que se encuentran y se encontrarán en situaciones similares. Grietas en la 
calle y los Tribunales, que a menudo van de la mano. El ICAM intentó criminalizar y 
castigar a quien defendía sus derechos y ha perdido. El futuro es para las que no se 
rinden. Felicidades, Naty.

* Alex Tisminetzky es abogado del Colectivo Ronda y Homer Rosetti es periodista y 
activista. Artículo publicado en Crítico.
http://www.elcritic.cat/blogs/legitimadefensa/2018/06/28/del-llit-a-la-trinxera-les-malaltes-sorganitzen-i-obtenen-justicia/

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article12886#.Wzedcp9fjCI


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