(ca) Ruptura Colectiva (RC): Desmontar el poder y la guerra de los de arriba

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Dom Jul 1 10:49:27 CEST 2018


Boicot electoral mediante acción directa y quema de casillas en los comicios de junio de 
2015. Tixtla, Guerrero. --- Colectivo El Zenzontle ---- Esta es una coyuntura dominada por 
las fuerzas de arriba, las de los dueños del dinero y del poder político. En su sistema de 
partidos y electoral no caben los intereses de trabajadores del campo y de la ciudad, 
menos aún las exigencias de los pueblos originarios. La falsa apertura a candidatos 
independientes mostró el trato racista y excluyente para la compañera Marichuy, vocera del 
Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena (CNI), sólo caben las firmas 
falsas por los "independientes" expanistas, expríistas y ex perredistas. El 1 de julio NO 
habrá una respuesta popular del tamaño del descontento y hartazgo de las mayorías. Le gana 
el voto hacia la conciliación de intereses y la pacificación representada por Andrés 
Manuel López Obrador, AMLO.
Nos esperaría un escenario parecido a una "revolución desde arriba" -en el sentido crítico 
que planteó Antonio Gramsci- para los años inmediatos, si es que no se impone el fraude 
mayúsculo que combine compra masiva de votos, relleno de urnas y conteo fraudulento en 
casillas y en los cómputos digitales.
La salida desde arriba supondría que la crisis política de las fracciones dominantes (con 
sus gobiernos y sus partidos) las haga reconocer un liderazgo progresista que acuerde con 
ellas un nuevo pacto, donde el candidato canjee el apoyo popular que le dan los 
descontentos y esperanzados por un acuerdo de inclusión de personeros de los de arriba 
"transformados" en el nuevo cuerpo de funcionarios y cargos de elección, así como el 
compromiso (al menos para los primeros años del sexenio) de no modificar las herramientas 
del sistema capitalista: cumplimiento de pagos de las deudas interna y externa, acatar las 
reformas estructurales, las privatizaciones y los contratos legalmente impuestos como 
"alianza público-privada" para sus megaproyectos. Claro que eso supone dejar del lado 
"progresista" enfrentar la corrupción, los salarios y prebendas de altos funcionarios y la 
austeridad en el presupuesto para que haya un guardadito que se distribuya en el gasto 
social, sin alterar la cuota y la masa de ganancias capitalista.
Para el caso de México, esa salida "progresista" entre los de arriba integra con un peso 
grande los despuntes de guerra económica, militarista y racista que conduce Donald Trump y 
se aplica como golpeo al TLCAN en terrenos de aranceles, reducción de las cuotas de 
exportación mexicanas y presión sobre el peso y la inflación, así como la más grave 
intervención represiva contra los migrantes mexicanos y latinoamericanos, golpear a las 
resistencias a los proyectos transnacionales, el sello fronterizo y la intervención 
militar y de espionaje al servicio de la "seguridad nacional" de Estados Unidos.
Las respuestas en los discursos de AMLO son básicamente dos: buscar el diálogo con Trump 
para crear una "alianza para el progreso" entre Canadá, EEUU y Centroamérica que genere 
"paz y prosperidad" (esa alianza tiene el mismo nombre de la que fue base de la 
contrainsurgencia en América Latina en los años sesenta y parte de los setenta y que en 
México trajo una guerra al pueblo inerme y a las guerrillas populares disfrazada con 
transportes y agentes "civiles" con "ayuda" para los marginados). Y dos: propone la 
defensa legal de los migrantes en los consulados en Estados Unidos, sin aclarar cuál será 
su comportamiento ante el Plan Mérida y la militarización de la frontera de México con 
Centroamérica bajo los Comandos gringos.
¿Acaso hay otra salida? Si se trata de la coyuntura electoral de los de arriba, NO la hay 
para las fuerzas fragmentadas de los pueblos, comunidades y colectivos autónomos e 
independientes. Pero sí si se construye un camino para un periodo mayor, el de resistencia 
y rebeldía organizadas y tendencialmente unitarias de los pueblos: primero de 
reconocimiento y respeto, segundo coordinar su defensa a nivel regional y nacional y 
tercero articularlas en un programa de lucha anti sistémico, no capitalista, no 
partidista, no patriarcal ni racista.
Las luchas independientes  tienen que seguirlo siendo en 2018 después de los resultados 
del 1 de julio, gobierne quien gobierne, ubicando al enemigo capitalista y sus proyectos 
para defender lo que nos quiere despojar y depredar, para conquistar espacios de autonomía 
y autogobierno como los que ya se crean dentro y más allá del CNI y que en este año 
incluyen a los gobiernos sin partidos, basados en normatividad comunitaria indígena y 
mestiza, y crecientemente urbana.
"Desmontar el poder de los de arriba" , el poder de Peña Nieto, Salinas, Fox, Calderón, 
Slim, Larrea, sus empresarios saqueadores y partidos (entre otr en s), como el del 
militarismo histórico responsable de cientos de miles de crímenes contra el pueblo, así 
como el del renovado asalto narco-paramilitar al Estado, con sus gobernadores, 
diputados-senadores, presidentes municipales aliados a las cortes y al aparato neoliberal 
de justicia que hace impune a un régimen asesino, sus elites y las fuerzas políticas 
tradicionales en guerra permanente contra indígenas, campesinado, l en s estudiantes, 
trabajador en s,  desplazad en s, indígenas, y/o defensores de la vida y el territorio, parece 
muy grande a las fuerzas que abajo resisten y se rebelan al sistema. Sin embargo es más 
grande la capacidad y potencial del pueblo organizado cuando se piensa, se decide y actúa 
por cuenta propia y se tiene disposición a superar el encapsulamiento que trajo la larga 
fase de falta de solidaridad y fraternidad brindada desde el pueblo a las y los agredidos 
por el sistema, así como por la desconfianza a los partidos clientelistas, corruptos e 
incluso corporativos y contrainsurgentes que hoy juegan en el terreno de los de arriba, 
así sea como comparsas.
Una meta visible es superar el forismo y frentismo entre cúpulas y asesores y hacer que 
los múltiples encuentros desde abajo sean de intercambio de experiencias para darnos una 
orientación eficaz para aplicar acuerdos y tareas claros de lucha y de organización 
conjuntas. Finalmente, necesitamos fortalecer los lazos antimperialistas para la defensa 
legítima de los pueblos, comunidades y organizaciones colectivas con el derecho humano a 
rebelarse contra los opresores y a crear otro mundo con formas de vida libre, digna y en paz.
(Editorial de la revista Comunera 34, junio de 2018)

Militantes del FUSDEG en Tierra Colorada, Guerrero, realizan una caravana a sus 5 años de 
fundación, logrando erradicar todo connato de violencia y extorsiones en su territorio.

La cooptación como violencia contra los movimientos

Oscar Ochoa Flores

Frente al espíritu colectivo de los pueblos en lucha hay una estrategia gubernamental que 
impregna todos los ámbitos de la sociedad: la cooptación. Entendida ésta como un sistema 
de integración de opositores al propio sistema que ellos combaten mediante prebendas u 
otro tipo de "premios", esta forma de embate contra los movimientos sociales es tan sutil 
que muchos de los cooptados ni siquiera intuyen que se están pasando al otro lado de la lucha.

Existen las cooptaciones mediante contratos, becas, nombramientos, premios nacionales y un 
gran sinnúmero de formas en las que los integrantes de los movimientos se ven obligados a 
modificar sus palabras, acciones y relaciones. Se ausentan de las asambleas y reuniones 
que tienen con sus colectivos correspondientes por asuntos de mayor importancia como 
reuniones con jefes, ruedas de prensa, ceremonias en las que son investidos con cierto 
aire de solemnidad y sus palabras adquieren seriedad para los medios de comunicación.

Así, el espíritu que con objetivos, principios y formas relacionarse se construyó de 
manera colectiva, ahora es abandonado por aquellos que son cooptados, distanciándose de 
sus grupos y comunidades y haciendo de los compañeros gente extraña para sus nuevos 
proyectos. Y aun cuando hay gran parte de responsabilidad personal en aquellos que se 
dejan cooptar, el efecto logrado es el que el sistema busca: desmovilizar a las cabecillas 
infringiendo con ello un daño mayúsculo en los movimientos, logrando en algunos de ellos 
la ruptura, la dispersión de sus fuerzas o su extinción.
La cooptación como violencia ejercida desde varias instancias de gobierno que muestran la 
cara "amable" del Estado y "reconocen tantos años de lucha" elevan el ego y pagan por él; 
todo ello  oculta precisamente el golpe ideológico, que arrebata la bandera del opositor y 
diluye la radicalidad de su lucha. Otro efecto de la cooptación es la conversión del 
discurso, obligando al cooptado a moderar sus palabras, las cuales dejan de ubicar al 
gobierno como enemigo, para situarlo como "árbitro" de las problemáticas sociales y 
políticas. Finalmente, se promueve la dependencia económica hacia el gobierno, logrando 
que el cooptado termine por ser un colaboracionista permanente vendiendo a "su base" como 
clientela de los poderes.

Dicha estrategia podría tener un éxito rotundo si los movimientos no se construyeran sobre 
principios de horizontalidad y autonomía que son los que les permiten tomar decisiones en 
colectivo y de manera libre, por lo que las consecuencias de la cooptación son limitadas. 
Contrariamente a lo que sucede con los partidos políticos, los sindicatos charros y otras 
formas corporativas de control masivo, al corromperse, encarcelar o eliminar a las cabezas 
de estos organismos, la base queda reducida a la inactividad o la desbandada si no se ha 
auto organizado, si no cultiva la autonomía.

Queda decir que la violencia ejercida contra los movimientos a través de la cooptación se 
ejerce con grandes recursos y fuertes sumas de dinero a fin de destruir su tejido social y 
restar poder político entre la población y el resto de los movimientos. Los programas 
sociales, las becas académicas, de investigación y creación artística cuentan en sus 
nóminas a algunos de los caídos, y una de las modalidades más efectiva es la postulación a 
cargos públicos a través de "partidos de oposición", la cual está contando como capital 
político la simpatía de los cooptados entre los electores.
El luchador político social que es cooptado, es aislado de su colectivo y muere ideológica 
y políticamente. La relación del sujeto con el colectivo es complementaria, pues todo 
sujeto se construye en colectivo, y es a partir de las interacciones que la vida 
individual adquiere matices y relieves. Los colectivos de lucha surgen en las 
interacciones personales que crean normas, propósitos, lenguajes, tiempos y espacios 
propios. Y la cooptación viene a romper, en parte, la creación de esos colectivos que 
representan tanto tiempo y dedicación a la lucha contra el sistema de dominación y muerte.

Sin embargo, los frutos de las acciones de resistencia nunca se extinguen por completo, 
dejan tra

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