(ca) FAI, Tierra y Libertad #355 - Principios del sindicalismo revolucionario

a-infos-ca en ainfos.ca a-infos-ca en ainfos.ca
Mie Feb 21 09:50:41 CET 2018


1.- El sindicalismo revolucionario, basándose en la lucha de clases, tiende a la unión de 
todos los trabajadores dentro de organizaciones económicas y de combate, que luchen por la 
liberación del doble yugo del capital y del Estado. Su finalidad consiste en la 
reorganización de la vida social asentándola sobre la base del comunismo libertario y 
mediante la acción revolucionaria de la clase trabajadora. Considerando que únicamente las 
organizaciones económicas del proletariado son capaces de alcanzar este objetivo, el 
sindicalismo revolucionario se dirige a los trabajadores en su calidad de productores, de 
creadores de riquezas sociales, para germinar y desarrollarse entre ellos, en oposición a 
los modernos partidos obreros, a quienes declara sin capacidad para una reorganización 
económica de la sociedad.
2.- El sindicalismo revolucionario es enemigo convencido de todo monopolio económico y 
social, y tiende a su abolición mediante la implantación de comunas económicas y de 
órganos administrativos regidos por los obreros de los campos y de las fábricas, formando 
un sistema de libres consejos sin subordinación a ningún poder ni partido político alguno. 
El sindicalismo revolucionario erige, contra la política del Estado y de los partidos, la 
organización económica del trabajo, opone al gobierno del hombre sobre el hombre la 
gestión administrativa de las cosas. No es, por consiguiente, la finalidad del 
sindicalismo revolucionario la conquista de los poderes políticos, y sí la abolición de 
toda función estatal en la vida de la sociedad. El sindicalismo revolucionario considera 
que con la desaparición del monopolio de la propiedad debe desaparecer, también, el 
monopolio de la dominación, y que toda forma de Estado, encúbrase como se quiera, no podrá 
ser nunca un instrumento de liberación humana, antes al contrario, será siempre el creador 
de nuevos monopolios y de nuevos privilegios.
3.- El sindicalismo revolucionario tiene una doble función a cumplir: la de proseguir la 
lucha revolucionaria de todos los días por el mejoramiento económico, social e intelectual 
de la clase obrera dentro de los límites de la sociedad actual, y la de educar a las masas 
para que sean aptas para una gestión independiente en el proceso de la producción y de la 
distribución, así como para la toma de posesión de todos los elementos de la vida social. 
El sindicalismo revolucionario no acepta que la organización de un sistema social 
descansando totalmente sobre el productor, pueda llegar a ser ordenado por unos simples 
decretos gubernamentales, y afirma que solamente puede lograrse por la acción común de 
todos los trabajadores manuales e intelectuales, en cada rama de industria, por la 
gestión, dentro de las fábricas, de los mismos trabajadores, de tal manera que cada 
agrupación, fábrica o rama de industria sea un miembro autónomo en el organismo económico 
general y ordene sistemáticamente, sobre un plan determinado y sobre la base de acuerdos 
mutuos, la producción y la distribución como mejor interese a la comunidad.
4.- El sindicalismo revolucionario es opuesto a todas las tendencias de organización 
inspiradas en el centralismo del Estado y de la Iglesia, porque sólo pueden servir para 
prolongar la vida del Estado y de la autoridad, y para ahogar sistemáticamente el espíritu 
de iniciativa y de independencia del pensamiento. El centralismo es la organización 
artificial que supedita las llamadas partes bajas a las tituladas superiores, y que 
abandona en manos de una minoría la reglamentación de los asuntos de toda la comunidad (el 
individuo se convierte en un autómata de gestos y de movimientos dirigidos). En la 
organización centralista los valores de la sociedad son postergados por los intereses de 
algunos, la variedad es reemplazada por la uniformidad, la responsabilidad personal es 
sustituida por una disciplina unánime. Es por esta razón que el sindicalismo 
revolucionario asienta su concepción social dentro de una amplia organización federalista, 
es decir, de la organización de abajo a arriba, de la unión de todas las fuerzas sobre la 
base de ideas e intereses comunes.
5.- El sindicalismo revolucionario rechaza toda actividad parlamentaria y toda 
colaboración con los organismos legislativos, porque entiende que el sistema de sufragio 
más libre no puede hacer desaparecer las evidentes contradicciones que existen en el seno 
de la sociedad actual, y porque el sistema parlamentario sólo tiene un objetivo: el de 
prestarle un simulacro de derecho al reino de la mentira y de las injusticias sociales.
6.- El sindicalismo revolucionario rechaza todas las fronteras políticas y nacionales, 
arbitrariamente creadas, y declara que el llamado nacionalismo sólo es la religión del 
Estado moderno, tras la cual se encubren los intereses materiales de las clases 
poseedoras. El sindicalismo revolucionario no reconoce otras diferencias que las de orden 
económico, regionales o nacionales, producto de las cuales surgen las jerarquías, 
privilegios y opresiones de todo tipo (por raza, sexo, sexualidad o cualquier diferencia 
percibida o real), y reclama para toda agrupación el derecho a una autodeterminación 
acordada solidariamente a todas las otras asociaciones del mismo orden.
7.- Por idénticas razones, el sindicalismo revolucionario combate el militarismo y la 
guerra. El sindicalismo revolucionario recomienda la propaganda contra la guerra, y la 
sustitución de los ejércitos permanentes, los que sólo son instrumentos de la 
contrarrevolución al servicio del capitalismo, por las milicias obreras que durante la 
revolución serán controladas por los sindicatos obreros; exige, además, el boicot y el 
embargo contra todas las materias primas y productos necesarios para la guerra, a 
excepción del caso en que se trate de un país donde los obreros estén realizando una 
revolución de tipo social, en cuyo caso hay que ayudarles en la defensa de la revolución. 
Finalmente, el sindicalismo revolucionario recomienda la huelga general preventiva y 
revolucionaria como medio de acción contra la guerra y el militarismo.
8.- El sindicalismo revolucionario reconoce la necesidad de una producción que no dañe el 
medio ambiente, que intente minimizar el uso de recursos no renovables y que utilice 
siempre que sea posible alternativas renovables. Identifica la búsqueda de ganancias y no 
la ignorancia como causa de la crisis medioambiental actual. La producción capitalista 
siempre busca minimizar los costes para conseguir un nivel de ganancias cada vez más 
elevado para sobrevivir, y no puede proteger el medio ambiente. En concreto, la crisis 
mundial de la deuda ha acelerado la tendencia hacia las cosechas comerciales en detrimento 
de la agricultura de subsistencia. Esto ha causado la destrucción de las selvas 
tropicales, hambre y enfermedades. La lucha para salvar nuestro planeta y la lucha para 
destruir el capitalismo deben ser conjuntas o ambas fracasarán.
9.- El sindicalismo revolucionario se afirma partidario de la acción directa, y sostiene y 
alienta todas aquellas luchas que no estén en contradicción con sus propias finalidades. 
Sus medios de lucha son: la huelga, el boicot, el sabotaje, etc. La acción directa 
encuentra su expresión más profunda en la huelga general, la que debe ser, al mismo 
tiempo, desde el punto de vista del sindicalismo revolucionario, el preludio de la 
revolución social.
10.- Enemigo de toda violencia organizada por no importa qué clase de gobierno, el 
sindicalismo revolucionario tiene en cuenta que se producirán encuentros violentísimos 
durante las luchas decisivas entre el capitalismo de hoy y el comunismo libre de mañana. 
Por consiguiente, reconoce la violencia que pueda emplearse como medio de defensa contra 
los métodos violentos que empleen las clases dominantes durante las luchas que sostenga el 
pueblo revolucionario por la expropiación de las tierras y de los medios de producción. 
Como esta expropiación sólo podrá ser iniciada y llevada a feliz término por la 
intervención directa de las organizaciones económicas revolucionarias de los trabajadores, 
la defensa de la revolución debe encontrarse también en manos de los organismos económicos 
y no en las de una organización militar o parecida que se desenvuelva al margen de ellos.
11.- Es únicamente en las organizaciones económicas y revolucionarias de la clase obrera 
donde se encuentra la fuerza capaz de realizar su liberación y la energía creadora 
necesaria para la reorganización de la sociedad sobre la base del comunismo libertario.

(Estatutos de la AIT)

https://www.nodo50.org/tierraylibertad/355articulo10.html


Más información sobre la lista de distribución A-infos-ca