(ca) cgt andalucia: Primeras sorpresas en la gran fosa de la guerra

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Dom Feb 11 06:58:10 CET 2018


El espacio Pico Reja del cementerio de Sevilla es cuatro veces más grande de lo que se 
creía. En la fosa pueden estar los restos de Blas Infante, junto con los de un millar 
largo de represaliados ---- La arqueóloga Inmaculada Carrasco, que ha concluido los 
trabajos de delimitación de la fosa común de Pico Reja, en el cementerio de Sevilla y 
donde se cree que están los restos de Blas Infante, entre al menos otros 1.103 
represaliados constatados por los investigadores, avanzó ayer los resultados de estas 
tareas. Entre ellos destaca que la fosa, que creían de 175 metros cuadrados a lo sumo, 
ocupa en realidad hasta 700. ---- En ella los cuerpos aparecen desordenados, y además hay 
otra sorpresa: las investigaciones de, entre otros, José Díaz Arriaza y otros 
memorialistas situaban la fecha de funcionamiento de la fosa entre el 21 y el 31 de julio 
de 1936 (aproximadamente), 10 días en los que los asesinatos en masa tras el golpe de 
Estado bastaron para colmatarla.

Sin embargo, entre los seis cuerpos hallados en una cata de dos metros cuadrados han 
aparecido dos cuerpos cuya muerte se tuvo que producir entre marzo de 1938 y abril de 
1939, posiblemente brigadistas internacionales de origen centroeuropeo.

La arqueóloga ofreció estos datos en una rueda de prensa respaldada por el alcalde, Juan 
Espadas (PSOE) y el consejero de Administración Local (de la que depende la política de 
memoria democrática) y vicepresidente de la Junta Manuel Jiménez Barrios, en el salón de 
gobierno de la casa capitular.

Los trabajos, coordinados por la empresa TCA Geomática tras un contrato de la concejalía 
de Educación, explica el Ayuntamiento en un comunicado, se desarrollaron entre noviembre y 
diciembre de 2017, aunque los datos no se han hecho públicos hasta asegurar el lugar y 
dotarlo de vigilancia permanente, si bien este periódico comprobó ayer que al lugar se 
podía acceder sin restricciones ni controles.

En todo caso, Carrasco explicó que los restos óseos de la fosa común Pico Reja se 
encuentran en general en «buen estado de conservación», salvo los que se encuentran 
dispersos más cerca de la superficie y que se han visto afectados por las labores de 
jardinería en la zona a lo largo del tiempo.

MADUREZ DEMOCRÁTICA

El lunes se reunirá la comisión de memoria que coordina las actuaciones de la Junta, la 
Diputación y el Ayuntamiento para conocer de forma oficial estos resultados. Para este año 
decidirá cómo se emplean los 300.000 euros destinados para proseguir la excavación y 
exhumación de los asesinados por el golpe de Estado del 1936 en esta fosa, un trabajo que, 
explicó Carrasco, se prolongará «dos o tres años» según su experiencia con excavaciones 
similares. «En todo caso cada exhumación es la que marca su ritmo, no se puede traer a más 
personas para correr más» .

Los políticos comprometieron que habría fondos tanto para 2018 como para 2019 y 
siguientes, aunque aún no hay fecha para el reinicio de los trabajos, que consistirán en 
la excavación y exhumación. El Consistorio explicó que la ciudad de Sevilla dedicará una 
partida en los presupuestos que intenta consensuar de 210.000 euros, más un suplemento de 
otros 110.000 si se admite una enmienda del grupo socialista en el pleno municipal.

Las tres administraciones implicadas decidirán cuando se reúna la comisión, cómo se 
ejecutan los próximos trabajos en la fosa, quién los paga y quién los dirige, explicó el 
alcalde. El vicepresidente autonómico en todo caso destacó que se trata de una muestra de 
«madurez democrática» el enfrentarse al pasado histórico, en este caso, el más doloroso, 
para saber la verdad.

NI SIQUIERA ES LA MÁS GRANDE

Pico Reja, una zona hoy ajardinada al fondo del cementerio de San Fernando, no es la mayor 
fosa común del cementerio de Sevilla. La supera la conocida como del Monumento, con el 
doble de víctimas, y en todo el recinto, que se sepa, hay ocho. Siempre ha sido un secreto 
a voces que Pico Reja estaba abarrotada de restos de defensores de la República asesinados 
en 1936.

En todo caso, que se sepa el cementerio esconde los restos de unos 4.000 represaliados, y 
la fosa del Monumento unos 2.400. El equipo de Carrasco -tres arqueólogos, una 
antropóloga, delineantes. topógrafos y dibujantes- ha logrado demostrar que allí hay un 
espacio con cadáveres a muy pocos centímetros del suelo -incluso 10- y que hay cuerpos con 
evidencias de haber sufrido una muerte violenta, en ocasiones con la huella de un balazo 
en el esqueleto.

De hecho, investigadores como Díaz Arriaza señalan a Pico Reja como el lugar más probable 
para los restos de Blas Infante (asesinado el 11 de agosto), de los mineros de Riotinto 
acribillados en una emboscada en Camas los primeros días de la guerra cuando acudieron en 
auxilio de los civiles leales a la República que resistían en Triana, de los concejales 
del último ayuntamiento democrático antes del estallido de la guerra, diputados y alcaldes 
de localidades de la provincia que se hallaban el fatídico sábado 18 de julio de 1936 en 
Sevilla. También deberían estar por la fecha de su asesinato los obreros que defendieron 
la Telefónica en la plaza Nueva el 18 de julio (algunos tiros aún son visibles en la 
fachada) y empleados municipales. Entre los masacrados ilustres, además del padre de la 
patria andaluza es posible que se hallen los restos del alcalde Horacio Hermoso (Izquierda 
Republicana), regidor de Sevilla el 18 de julio de 1936; de su predecesor (1931-1933) José 
González Fernández de la Bandera (Partido Republicano Radical) y del diputado Manuel 
Barrios Jiménez, del PSOE, ejecutado junto con Blas Infante.

A los 10 días de arrojar cadáveres en ella se llenó y el nuevo lugar donde se arrojaron 
los cadáveres de represaliados fue la fosa del Monumento, aunque al menos hay dos 
excepciones que no pudieron ser arrojados allí antes de 1938.

Las investigaciones previas señalaban que la fosa ocupaba parte del jardincillo, pero al 
llegar los arqueólogos vieron evidencias óseas más allá de este terreno, que confirmaron 
con un plano de 1941 y pequeñas excavaciones parciales. La fosa podría ocupar hasta 700 
metros cuadrados.

Algo que cuadra además con el número de muertos. Se temían que en una fosa de 175 metros 
cuadrados la excavación tuviera que ser mucho más profunda solo para que cupiesen los 
restos de los 1.103 represaliados.

MISTERIO EN CRISTAL DE BOHEMIA

De los seis cuerpos encontrados en las catas arqueológicas dos son con seguridad mujeres y 
tres hombres. Los cuerpos tienen impactos de proyectiles, explicó Carrasco, y están 
depositados «de forma caótica», por lo que no se trata de un enterramiento, sino que los 
arrojaron allí. Entre los objetos «asociados a los restos» aparecieron una medalla con San 
Juan en el anverso y San Rafael en el reverso y, más extrañamente, una pieza de cristal de 
Bohemia correspondiente a un colgante.

El colgante ha sido clave para determinar que su dueño estaba vivo cuando se supone que se 
cerró la fosa a finales de agosto de 1936, puesto que el fragmento de cristal tiene una 
inscripción que solo pudo hacerse entre 1938 y 1939, al contener la denominación oficial 
de la desaparecida Checoslovaquia en uso solo durante ese periodo:?esko-Slovensko.

Posiblemente el cuerpo corresponda a un brigadista internacional. Cómo acabó allí esa 
persona es algo que se escapa a los arqueólogos, de momento.

A otro de los cadáveres hallados en estas catas le falta una pierna, lo que ha hecho 
suponer a los investigadores que provenga de un hospital. Pero ya entra de lleno en el 
terreno de la especulación si los golpistas ultimaron a un herido en los combates que se 
sucedieron en Sevilla entre el 18 y el 22 de julio de 1936. En todo caso se corresponde 
con alguien intervenido quirúrgicamente y que no sobrevivió.

Pese a que en Pico Reja se presume que se encuentra el Padre de la Patria Andaluza, Blas 
Infante, arrojado allí tras ser asesinado el 11 de agosto ante un pelotón a pocos metros 
del cortijo de la Gota de Leche -entonces, a cuatro kilómetros de Sevilla, hoy integrado 
en el casco histórico-, el objetivo de estros trabajos ni de las exhumaciones que llegarán 
después no es localizar sus restos y rescatarlos, al estilo de las búsquedas que se han 
sucedido en las cercanías de Granada del cadáver de Federico García Lorca. «Vamos a 
delimitar y certificar que dentro de esta fosa hay víctimas de la represión», explicó ayer 
la arqueóloga, «no a poner nombres».

FIGURAS Y ANÓNIMOS

El alcalde añadió que no hay garantías de que se pueda identificar a todos, por lo que la 
comisión analizará y decidirá cuál será el destino final de los restos, aunque el lugar 
será señalado como espacio de la memoria democrática y de recuerdo a las personas 
desaparecidas allí. Pero esa fase, la de la identificación, la de la búsqueda de 
familiares y el cotejo de ADN está todavía en el horizonte.

Y es que pese a que el alcalde describió que Pico Reja sea el lugar donde esté arrojada 
gran parte de la corporación municipal de 1936, figuras del sindicalismo y la política 
sevillanas de entonces, e incluso intelectuales, porque cuadra la fecha de su muerte con 
la de funcionamiento de esta máquina de hacer desaparecer cuerpos, «además hay muchas 
personas anónimas, que ahora desconocemos», describió Carrasco.

VERDAD Y REPARACIÓN

El vicepresidente de la Junta defendió en la rueda de prensa que la implicación del 
gobierno andaluz es «total», ya ha facilitado todas las autorizaciones pertinentes para 
que se puedan localizar esta y otras muchas fosas y se pueda ofrecer en democracia una 
reparación a las víctimas, conociendo la verdad y divulgándola con «rigor y sensibilidad». 
Lo defendió, apuntado queda más arriba, como un signo de «madurez» de la democracia.

No obstante, entidades como Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía, 
pionera -y durante muchos años, defensora en solitario de la causa- de la memoria 
histórica con las víctimas del franquismo, solicitaron sin éxito personarse en la 
intervención arqueológica Pico Reja. Quieren recuperar los restos del maestro José Sánchez 
Rosa y de centenares de otros anarquistas y anarcosindicalistas arrojados a esta fosa 
común. Ante la falta de familiares de los fusilados -por su propia desaparición, por la 
diáspora o por la represión que se prolongó durante años-, este grupo reivindica erigirse 
en «familia ideológica» de los desaparecidos anarquistas. Los familiares, explica el 
ayuntamiento, sí han podido visitar los trabajos y el Consistorio ha mantenido «contacto 
permanente» con ellos.

QUÉ PASÓ EN SEVILLA

Todavía hay un azulejo en la plaza de la Virgen de los Reyes que exalta lo que ocurrió en 
Sevilla al comienzo de la Guerra Civil. «Sevilla agradecida a Su Madre Reina y Abogada. 
Sábado 18 de julio de 1936». Un azulejo colocado durante el franquismo para conmemorar su 
fecha fundacional y vincular este golpe de Estado a una intervención sobrenatural, además 
ligada a las tradiciones de religiosidad popular de Sevilla. La realidad fue mucho menos 
sublime y comenzó cuando el general Gonzalo Queipo de Llano se subleva contra el Gobierno 
de la República a las dos de la tarde en su edificio de la Capitanía, que entonces estaba 
en la Gavidia, tras deshacerse de los militares que simplemente se mantuvieron neutrales, 
sin oponerse al golpe ni defender al régimen. A partir de ahí comenzaron cinco días de 
combates desiguales en la ciudad: 4.000 militares sublevados en Sevilla más los refuerzos 
que comenzaron a llegar del norte de África una vez controlada la base aérea de Tablada 
contra un pueblo mal armado.

Los barrios populares de Triana y el entorno de la Macarena y San Julián fueron tomados a 
sangre y fuego, y la represión fue atroz desde el primer momento.

Es en esos días de barricadas cuando desde Huelva intentan llegar los mineros de Riotinto 
-masacrados tras una traición de los guardia civiles que los acompañaban y una emboscada 
en Camas- cuyos cuerpos posiblemente estén en Pico Reja junto con los de centenares de 
defensores de los barrios pobres de Sevilla: los sublevados fusilaban o mataban allí mismo 
a todo el que resistía o que se imaginaban que resistía.

Un balance de la represión en los meses siguientes destaca miles -entre 3.000 y 6.000 
personas- fusiladas por los alzados, frente a 13 muertos sublevados.

https://www.cgtandalucia.org/blog/6565-primeras-sorpresas-en-la-gran-fosa-de-la-guerra-.html


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