(ca) FALV, periodico Acracia #73 - Emma Goldman: El sueño de una anarcafeminista

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Sab Feb 3 09:32:21 CET 2018


Nació el 27 de junio de 1869, en Lituania ocupada por Rusia. Emma comenzó desde temprana 
edad a batallar en esta vida. Luchó contra todo lo que le parecía injusto, y contra todo 
lo que tuvo que padecer: el cinismo puritano, atrapado por las garras del patriarcado; y 
el capital, defendido por el Estado. Las primeras escaramuzas que vio fueron las de su 
padre, el cual fue una pesadilla desde que tiene memoria. Golpeaba y humillaba a su madre, 
la cual aceptaba sumisa su rol de mujer y ama de casa. Con muchos esfuerzos, a los ocho 
años su madre la envió lejos a estudiar a una buena escuela en Prusia Occidental. Sin 
embargo, su tio que la alojaba y recibía el dinero que su familia dificultosamente 
enviaba, decidió sacarla del colegio y robar el dinero recibido. Entró a trabajar a una 
fábrica en San Petersburgo a su corta edad de 13 años, viviendo la más cruda realidad que 
el capitalismo tenía para los trabajadores.
Su padre, fue nuevamente quien le mostró todo lo que odiaba de esta sociedad patriarcal y 
capitalista: le había arreglado un matrimonio, asegurandole que le daban "un buen precio" 
por ella. Por supuesto se resistió, incluso, amenazó con lanzarse al Volga si él no 
desistía. Se vio obligada a expatriarse para Estados Unidos no sólo por esto, sino que 
también por aquellos años los judíos eran perseguidos casi en todo el mundo. En Rusia Emma 
vivió la dura realidad de los pogroms, que eran levantamientos masivos, coordinados o 
espontáneos para linchar, aniquilar, humillar y expropiar los bienes de un grupo 
religioso, étnico o particular de la población. En su condición de pobre y desheredada, en 
EEUU inmediatamente entró a otra fábrica. Allí se casó con un ruso pero al poco tiempo se 
separaron. Hubo un acontecimiento que para ella lo cambió todo, sacando a relucir su 
ímpetu flamante y fogoso para siempre. Ese evento fue lo acontecido con los mártires de 
Chicago, tras la protesta obrera de Haymarket.
Era 1886, el alcalde saludaba en lo que parecía ser una marcha pacífica de obreros 
exigiendo lo justo: que cesen las exhaustivas jornadas de trabajo, y que el salario sea 
digno para vivir todos los días del mes.Ahí estaban los jornales, los carpinteros, los 
mecánicos y operarios, algunos con sus familias, algunos con pancartas. Todos estaban ahí 
porque creían que una vida mejor les era posible. Mas el manto negro de los eventos que 
iban a continuar no pudo ser previsto por sus víctimas, y los enemigos tampoco de sus 
consecuencias. Apenas el alcalde salió del lugar, la policía comenzó a disparar contra la 
multitud reunida pacíficamente. Entre la batalla contra el aparato represivo del estado 
americano, una bomba fue arrojada a la policía, y causó varios muertos entre los mismos 
oficiales. Cinco anarquistas fueron los mártires fusilados por el carnicero tribunal 
estatal, un 11 de noviembre en 1887, y 3 más encarcelados. Desde ese momento, rompió con 
su esposo, ya no soportaba la vida que la sociedad le permitía como mujer, y como obrera, 
y con toda la pasión de su cuerpo, decidió volcar su vida hacía una vida revolucionaria, 
hasta el fin de sus días.

Emma mantuvo su vida como obrera, sin embargo estudió de manera autodidacta en todo 
momento que le fue posible. Ella sabía que para vencer a quienes nos quieren tener 
vencidos, había que aprender, comprender, e imaginar nuevos mundos. Muy pronto comenzó a 
compartir su visión liberadora de la vida, volcando su pasión en enérgicos discursos, 
orados en actividades y actos públicos. Muy pronto además, comenzaría a escribir. Tras un 
amorío con el famoso anarquista Johann Most, al tiempo después ya estaba unida entonces 
junto a su <eterno> compañero Alexander Berkman, con el cual encabezarían una lucha contra 
el capital, la autoridad y el patriarcado que les tomaría toda su vida, y más. Además de 
Berkman, Emma también estaba unida junto a un pintor, componiendo su relación entre tres. 
Cabe destacar que esto no significó ningún problema nunca para ellos, que se amaron 
intensamente. Ambos, convencidos en que la acción es el motor de cambio en este mundo, y 
motivados por frenar las torturas, persecuciones y horribles desgracias que estaban 
viviendo los obreros por el capitalismo, decidieron ajusticiar a un millonario empresario, 
Henry Clay Frich, magnate de la industria del acero, pues fue responsable de la muerte de 
diez obreros durante las protestas de Hamestead Steel a manos de la patronal verduga. Su 
gran inconveniente era que no tenían el dinero suficiente que esta empresa requería. Había 
que viajar a Pennsylvania, y además adquirir armas. Siempre fuerte, siempre valiente, ella 
aceptó la decisión de su compañero, y quiso estar junto a él en todo momento. Sin embargo, 
y a muy pesar de ella y por temas meramente económicos, Berkman viajó solo a concretar el 
atentado. Emma Goldman incluso intentó recurrir a medidas extremas para reunir el dinero, 
de las cuales nos dice: "Un sábado por la noche, bajé a la 14 Street y me puse a pasear 
como había visto que hacían las pobres chicas que realizaban tan triste oficio". Mas 
imposibilitada de negar su libertad, y su eterna soberanía sobre su cuerpo, no pudo 
realizar la prostitución, y tuvo que quedarse abajo del viaje.

El atentado de su compañero al empresario y asesino Henry Clay Frich dio en el blanco, 
pero no con los resultados esperados. Si bien lo hirió de gravedad, el bastardo pudo 
recuperarse tras su estado crítico. Berkman fue sentenciado a 22 años <de los cuales 
cumplió 14> por casi matar a un asesino, mientras que Clay Frich gozaba de su libertad con 
diez ataúdes de trabajadores a su espalda. Emma desde fuera de prisión organizó una ardua 
y larga defensa, en la que terminó explotando el sucio pus del sistema penitenciario. Fue 
detenida y presa en varias ocasiones, acusada de pacifista, de alterar el orden público, 
corromper a la mujer y demases, sin embargo nada de eso desalentaba su garra para luchar 
por la anarquía: libertad, fraternidad y justicia, era lo que sus sueños, deseos y 
acciones anhelaban. Viajó por diversos lugares de Estados Unidos promulgando la anarquía y 
el feminismo. Llegó a Rusia bolchevique festejando la revolución Rusa, pero se fue con el 
más triste pesar y arrepentimiento. Pudo rescatar a su salida "Historia del Movimiento 
Makhnovista", y es gracias a esta obra que occidente conoció la represión del Ejército 
Rojo sobre los anarquistas del ejército Negro en Kronstadt. Organizaba conversatorios 
feministas donde enseñaba a las mujeres a usar anticonceptivos, cosa que, fue muy 
reprochada en la época. Durante la revolución Española mostró su inquietud y preocupación 
sobre la contrarrevolución que Stalin ejercía en la República. Murió en 1940 a sus setenta 
años, en Toronto, Canadá. Hoy, a casi ochenta años de su muerte y a casi 150 de su 
natalicio, Emma nos enseña con su mensaje de amor y lucha, de entendimiento y acción. Aquí 
estamos, humildes y agradecidos por tu vida, que es prueba férrea de tu voluntad 
inquebrantable como mujer valiente, y como anarquista comprometida con un mañana para 
todos, y todas.

por Diego Vásquez.

Ilustración: La Cabra.

"El sueño de una anarquista: Cada cual entrará al matrimonio con fuerza física y confianza 
moral mutua. Cada cual amará y estimará al otro, y ayudará a trabajar no solo por su 
propio bienestar, sino, siendo felices ellos mismos, desearán también la felicidad 
universal de la humanidad. La prole de tales uniones será fuerte y sana de mente y cuerpo 
y honrará y respetará a sus padres, no por que sea su deber hacerlo, sino porque los 
padres lo merecen. Serán instruidos y cuidados por la comunidad toda y serán libres de 
seguir sus propias inclinaciones, y no habrá necesidad de enseñarles el servilismo y el 
vil arte de asediar a sus semejantes. Su propósito en la vida será, no obtener poder por 
sobre sus hermanos, sino ganarse el respeto y la estima de cada miembro de la comunidad." 
Emma Goldman.


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