(ca) cnt Catalunia, [OPINIÓN] ESTIMADO MANEL

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Lun Abr 23 08:43:38 CEST 2018


Estimado Manuel: ésta no es una respuesta sólo a ti sino que también es una respuesta a 
mucha gente que ha abandonado la CNT por motivos similares a los tuyos. A mucha de esta 
gente no tuve tiempo de contraponer sus opiniones (aunque me hubiera gustado) pero tu 
valentía al hacerlo público (cosa que t'honora) me da la oportunidad de poder darte mi 
punto de vista. ---- Dicho esto: ---- En mi trayectoria dentro la anarcosindical quizás no 
lo he visto todo pero he visto muchas cosas. Me he ido a casa, a veces, pensando que el 
mejor sería enviarlo a la mierda todo, pensando que con esta gente no avanzaríamos ni diez 
metros, pensando que es más fácil defender mis derechos y los de la clase trabajadora 
profesionalizando el sindicalismo, pensando que con gente que sólo sabe vomitar eslóganes 
el único que conseguiría sería convertirme en una cabeza-cuadrado más ... Sí: he tenido 
estas sensaciones muchas veces y las he puesto en frío con la almohada. Al día siguiente 
te despiertas y ves que el mundo sigue rulant, a su bola, estés o no estés tú y tus 
divagaciones y también entiendes tu insignificancia: despertador, curro, familia, dinero 
... Toda esta mierda.

Entonces, un día a la semana, o dos, o los que sean, te acercas a un local donde hay gente 
que piensa como tú. No exactamente como tú pero gente muy afín a ti. Y allí puedes hablar, 
debatir, generar opciones y alternativas. Cagarse en todo, si es necesario (todos lo hemos 
hecho) y caer en el nihilismo más estúpido ... Y al día siguiente continuar con el 
despertador, el encargado, las facturas y la mierda que es el capitalismo. Pero hay un 
espacio. Un espacio que te acoge sin preguntar y en el que puedes verbalizar todo lo que 
brota de tu vientre. Y donde además puedes materializar tus quejas, inquietudes y esperanzas.

Pero no: no es suficiente. Nosotros queremos un espacio perfecto donde, NOSOTROS, no 
encontramos ninguna rebaba ni ningún contratiempo. Donde la revolución será aquella que 
nosotros hemos definido y en la que, aunque se pueda bailar, no se podrá bailar porque ya 
tenemos decidido que bailar es de jipis. Todo lo demás sería contraproducente: tenemos un 
modelo, una guía y una práctica casi mesiánica de COM debe ser nuestra revolución: el 
resto son flores para los cerdos.

Y tenemos ejemplos a montones: a la metrópolis postmoderna de Barna surgen iniciativas de 
todo tipo que sólo tienen una característica en común: la incapacidad de mantenerse en el 
tiempo. Sólo el movimiento okupa resiste el embate pero no tiene nada que ver el 
movimiento okupa actual con el que se respiraba en la Hamsa o al Princesa. La actualidad 
es ghetto, sectarismo, purismo (Cada cual su: veganos, anarcos, indepen ...) y, en fin, 
tribalismo. Este es el marasmo que ha impregnado la Rosa de Fuego. Si la alternativa es 
ésta, mi amor, te hago dos besos y me despido de todos vosotros. Con un poco de suerte no 
habrá ninguna controversia y todo fluirá. Por dos razones. La primera porque ni no hay 
ningún objetivo a largo plazo. La segunda porque no hay ninguna implicación personal. Esto 
debe ser la fantástica posmodernidad líquida.

Volvemos a la CNT.

Ahora me pregunto: ¿cómo hemos llegado aquí? Más allá de la psicología personal de cada 
uno (cosa imposible de analizar), deberíamos centrarnos en la historia de la CNT. ¿Por qué 
hablamos de la CNT, no? Pues bien, la historia de la CNT nos demuestra que ésta ha salido 
adelante a pesar de la gente que la formaba. A pesar, sí.

Abandonamos el barco, hoy, 2018, por qué tal o cual no comparte nuestra visión sobre cómo 
debe gestionarse y sacar adelante la anarcosindical.

Se imaginan eso hace 80 años? Cuando la decisión era tomar las armas? Cuando la decisión 
era esconderse en la montaña y sabotear una dictadura fascista con el precio de la propia 
vida? Se imaginan estos dilemas comparados a la puta soflama "Abajo el trabajo"? No 
hacemos reír; nosotros no hemos tenido que tomar ninguna decisión trascendental en nuestra 
vida respecto a nuestros ideales. No tenemos ningún derecho a ponernos dramáticos porque 
es una farsa y una injusticia.

Hemos conmemorado 100 años de la vida de nuestra organización y esto ha sido posible 
gracias a una serie de gente que, con decisiones muy duras encima, ha hecho posible esta 
continuidad. Gente que ha pasado por dictaduras, penas de muerte, terrorismo de estado, 
escisiones, boicots desde dentro de la misma organización ... Y aquí estamos. Sin pena ni 
gloria. Empujando el carro; intentando ser la más mínima sombra de aquella gente que tomó 
nuestras ideas (tanto la de la autogestión de los procesos productivos como la de colgar 
el dueño) al máximo nivel práctico. Y si para llegar aquí me he de comer mucha mierda, 
ésta no es nada comparada con la que me hará comer el capitalismo hasta el día de mi muerte.

He comido mierda de todos colores y de todos los tamaños: me han dicho nacionalista cuando 
el Congreso de Córdoba pedimos cambiar de Comité "Nacional" en Comité "Confederal". He 
comido mierda cuando intentar enderezar la situación con Joaquín Costa. He comido mierda 
cuando me he posicionado a favor del derecho a la autodeterminación de los pueblos. He 
comido mierda cuando he defendido la entrada de la CNT a los CDR s ... Y me han dicho de 
todo cuando he apoyado algunas medidas o he renegado otros. Y qué? También he comido 
realidad cuando en un pleno regional un sindicato que conoces bien no tenía ni idea de lo 
que iba a votar y en el que se decidían cosas, a mi juicio, importantes. Y he callado. Yo 
y muchos otros. Y seguimos aquí.

¿Por qué lo importante, más allá de nosotros, es la idea. No nos ponemos trascendentes: no 
habrá lagrimita sino mala leche. Me repito: que nos ha llevado a poder conmemorar un 
centenario sino los miles de personas que, a pesar de no estar de acuerdo con según qué 
decisiones, han apoyado la CNT? Las mujeres que colgaban la ropa blanca en el balcón para 
avisar a los maquis, la gente que ha escrito libros para echar por tierra la falsa memoria 
franquista, la gente que custodiaba un sello anarcosindical que te llevaba directamente a 
la pena de muerte, la gente que custodiaba documentación, la gente que reconstituyó la 
organización, la gente víctima del terrorismo de estado ...

Toda esta gente aguantaron nuestra organización y estoy seguro de que en una asamblea 
habrían tirado los trastos a la cabeza. Pero para ellas había algo más importante.

Yo me considero heredero, sin ningún mérito, de toda esta gente. Entiendo que toda la 
mierda que me he tenido que comer no es ni comparable con lo que otra gente se tuvo que 
enfrentarse. Y yo seré parte de la rueda que haga que nuestra idea perdure. Nos han tocado 
tiempos de resistencia y supervivencia, está claro, pero quién sabe si gracias a nuestras 
vivencias y experiencias nosotros, nuestras hijas o nuestros nietos podrán, por fin, 
materializar este nuevo mundo del que tanto presumimos de momento acecha paciente desde 
nuestros corazones.

Un abrazo Manel.
Nos veremos pronto y al mismo lado de la barricada.

Marco HC
Militante de CNT Olot.

https://lasoli.cnt.cat/17/04/2018/opinio-estimat-manel/


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