(ca) anarkismo.net: Jesús Santrich: advertencia de lo que se viene by José Antonio Gutiérrez D.

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Dom Abr 15 07:25:59 CEST 2018


Jesús Santrich es el primero que buscan encarcelar y extraditar, pero la intención del 
gobierno y del bloque oligárquico es ver a toda la dirigencia -y también la base- fariana 
tras las rejas, deportada o muerta. ---- Santos, el dizque presidente de la paz ---- Jesús 
Santrich: advertencia de lo que se viene ---- Hay quienes dicen que el problema de 
Colombia es que su pueblo no tiene memoria. Sin embargo, esa es sólo parte del problema. 
La otra parte del problema, quizás la más importante, es que la oligarquía colombiana 
tiene demasiada memoria. Es una oligarquía rencorosa y vengativa que no olvida y que no 
perdona a quienes osen cuestionar sus privilegios o siquiera perturbar su digestión. Como 
los déspotas de antaño, ellos pueden matar, desaparecer, violar, reprimir, mutilar y no 
pasa nada... ¡pero ay de quien ponga en entredicho la legitimidad de sus riquezas 
acumuladas mediante el fraude y la violencia desnuda! Así pasen décadas, apenas tengan la 
oportunidad de cobrarse en sangre algún susto que les hayan hecho pasar, se la cobran. La 
insistencia de las FARC en la reconciliación cae en oídos sordos, porque no hay con quien 
reconciliarse. A esta oligarquía -de médula terrateniente- no le interesa otra cosa que la 
más cochina venganza en contra de quienes participaron de un movimiento insurgente de 
fuerte raigambre campesina, un movimiento que buscó la justicia para los del campo y una 
transformación del país, pero terminó entrampada en un acuerdo de paz hecho a la medida 
del gobierno de Santos en el cual las estructuras opresivas contra las que alguna vez se 
alzaron en armas, quedaron intactas. Ahora que están sin armas y aisladas, tanto de sus 
bases sociales después de su salida de los territorios en que hacían presencia, como de 
una izquierda que no ha sabido construir procesos de unidad, la oligarquía tiene la 
oportunidad para hacer leña del árbol caído.

El último golpe que recibe este fracasado proceso de paz -convertido a pasos acelerados en 
una humillante rendición-, es la captura de Jesús Santrich por orden de Estados Unidos, 
quienes quieren extraditarlo a sus mazmorras para tenerlo junto a Simón Trinidad, como los 
cazadores cuelgan cabezas de bestias salvajes en sus roñosos muros. Todo se coordinó para 
que coincidiera con la visita de Míster Trump el sábado. Pero Míster Trump dejó a Míster 
Santos con los crespos hechos, porque ha dado prioridad a sus delirios bélicos en Siria. 
Sin embargo, Santrich está ahí, en la cárcel, a la espera. Santos, el Nóbel de la Paz, 
hizo correr sangre campesina con la masacre del Tandil (Tumaco), en Octubre del pasado año 
-bastó que el gobierno de EEUU exigiera respuestas en la lucha contra los cultivos de 
coca, para que Santos regara sangre colombiana para su amo[1]. Ahora, quieren ver rodar 
las cabezas de farianos, y Santos, que fantasea con ver a toda la dirigencia fariana 
muerta o tras las rejas, concurre de manera entusiasta. Acá no hay mera sumisión del 
gobierno colombiano -no se puede culpar sólo a los EEUU. Acá el Estado colombiano es 
igualmente responsable, y si cabe, aún más. El gobierno de EEUU puede tener la influencia 
que tiene en Colombia porque la oligarquía colombiana, en cabeza de este gobierno, se lo 
permite.

¿Por qué Santrich?

¿Por qué empezó el gobierno esta cacería de brujas con Santrich? Vieron a quién era al 
primero que había que callar y usarlo como una advertencia de lo que les puede pasar a los 
farianos desmovilizados que no se porten bien. Santrich es uno de los pocos de la 
dirigencia de las FARC que ha hablado con claridad sobre el fracaso del proceso de paz, 
sin temor a meter repetidamente el dedo en la llaga. Santrich no ha mostrado un 
arrepentimiento de Magdalena, defendiendo la legitimidad de la rebelión de la que hizo 
parte por casi tres décadas. Esta actitud de dignidad, que para la oligarquía es 
arrogancia, ha hecho que le tengan una animosidad particularmente enconada: él ha 
soportado durante meses la más grotesca persecución por parte de los medios e incluso por 
parte de ciertos dirigentes de las FARC arrepentidos, que deploran su radicalidad, y no 
han vacilado en atacarlo -directa o indirectamente- en sendas diatribas. Santrich se 
movilizó por la liberación de los presos, aun sufriendo una miserable campaña de 
desprestigio por parte de quienes afirmaban que buscaba quitarle protagonismo al acto de 
entrega de armas. Y por último, Santrich criticó de manera abierta la entrega apresurada 
de armas. En sus propias palabras:

"En la base del pensamiento genuinamente fariano nunca estuvo presupuestado entregarle a 
nadie, menos a un tercero las armas, y en esto quiero recordar las palabras del camarada 
Manuel cuando dijo a un periodista argentino: ‘De acuerdo con la experiencia que hemos 
acumulado a lo largo de 40 años de lucha, para resolver los problemas sociales de este 
país se requiere de la presencia de las FARC. Nosotros haremos un acuerdo en algún 
momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo 
acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese 
es un tema estratégico que no vamos a discutir'. (...) Creo que estas palabras tienen 
absoluta vigencia. Llevan a pensar que, como FARC, conociendo la catadura históricamente 
traicionera de este régimen, cometimos un error estratégico y estructural al haber 
convertido la dejación en entrega de armas sin que los aspectos centrales del Acuerdo se 
hubiesen concretado, al menos en sus bases y en el diseño fáctico de sus garantías de 
cumplimento."[2]

Van por todos

Jesús Santrich es el primero que buscan encarcelar y extraditar, pero la intención del 
gobierno y del bloque oligárquico es ver a toda la dirigencia -y también la base- fariana 
tras las rejas, deportada o muerta. Esta intención ya quedó clara con el montaje que se 
hizo con los supermercados Supercundi, tras lo cual la voz unánime del establecimiento 
llamó a quitarle los "beneficios" a los ex comandantes guerrilleros[3]. También queda 
claro por donde quieren seguir: en el grupo de cuatro arrestados, se encuentra también un 
sobrino de Iván Márquez, otro de los que identifican como de la "línea dura" a la que hay 
que aplastar. Pero van por todos, hasta por los más blandos. Habrá a quienes los utilicen 
durante algún tiempo, para pasearlos por todo el país pidiendo perdón y llamando a la 
calma a unas bases que se han visto burladas, pero que no quepa la menor duda de que 
cuando ya no les sirvan, se desharán de ellos de manera para nada ceremoniosa. Es su 
naturaleza y lo han venido demostrando históricamente en todos los procesos de paz. Esto 
no había que ser un genio para verlo venir. El mismo Santrich, de manera profética, lo 
había previsto respecto a la Justicia Especial para la Paz:

"Esta JEP quedó convertida en una letal trampa para colocar solo a la insurgencia en el 
banquillo de los acusados, mientras se amplía el manto de impunidad para los militares y 
los llamados terceros agentes del Estado. Tal trampa buscará, con la ayuda de la corrupta 
fiscalía, colocarnos en manos de la venal y descompuesta justicia ordinaria hasta 
llevarnos a la cárcel. En este plano lo que se viene para los excombatientes de las FARC 
es la más pertinaz y vengativa persecución judicial, que irá de la mano de la persecución 
paramilitar e incumplimientos de todo tipo, como el de terminar de liberar a los más de 
medio millar de compañeros y compañeras que siguen en prisión."[4]

Pero el gobierno se adelantó y ni siquiera han querido esperar a la JEP para adelantar el 
linchamiento jurídico de los ex guerrilleros, mientras garantiza la impunidad para agentes 
de Estado, así como para los oligarcas que financiaron y se enriquecieron con el 
paramilitarismo. Esto a lo que asistimos no es más que un burdo montaje mediante el cual 
pretenden asesinar la personalidad de Santrich y denigrarlo como si se tratara de un 
narcotraficante. ¿Cómo podría Santrich haberse involucrado en las actividades mafiosas 
que, sin aun entregar pruebas, los EEUU y la Fiscalía afirman que abría tomado parte, si 
vivía en un barrio rodeado de ejército y acompañado permanente por miembros de la Unidad 
Nacional de Protección del Estado? Exigir al Estado colombiano, ante lo espurio de estos 
cargos, un proceso "legal, transparente y justo para Jesús Santrich"[5]es una soberana 
estupidez. Este Estado no puede garantizar nada de esto. ¿Es necesario insistir, a esta 
altura del partido, que esto es un remedo de juicio político, y que, por lo mismo, no hay 
ni habrá garantías de ninguna clase? Esta actitud suplicante recuerda las patéticas cartas 
del partido socialista italiano, en pleno auge del fascismo, pidiendo a Mussolini que 
ordenara a las bandas fascistas que dejaran de matar a sus militantes[6]. Es hora de 
abandonar los eufemismos y cualquier ingenua ilusión en la naturaleza dizque democrática 
del gobierno de Santos. Al montaje hay que llamarlo por su nombre y hay que exigir la 
liberación inmediata de Santrich.

Acabando con la ilusión de la paz a garrotazos

A garrotazo limpio están acabando con lo poco o nada que iba quedando del proceso de paz. 
No hay que esperar a Iván Duque para que haga trizas el acuerdo de paz: en realidad esta 
tarea ya se ha adelantado eficazmente en el gobierno de Santos. No se puede seguir tapando 
el sol con un dedo e insistir que solamente se trata de tropiezos, de dificultades 
pasajeras, o de "desafíos". En lugar de abrir un espacio político, las FARC se han ido 
progresivamente quedando sin espacio alguno, en parte por sus propios errores, pero sobre 
todo por la guerra sucia que la oligarquía en su conjunto ha venido librando para impedir 
que puedan desarrollar su actividad política, guerra en la cual los garrotazos al acuerdo 
de paz y los incumplimientos de éste, cumplen un rol primordial. Que no se hagan ilusiones 
en las FARC que llegarán a ocupar sus curules: por medios legales o extralegales, la 
oligarquía neolaureanista está determinada a no permitirlo y a tratar de acabar con toda 
la izquierda en el Parlamento -el caso del senador Alberto Castilla como botón de muestra. 
En lugar de permitir un avance de los movimientos populares y de la izquierda "legal", 
como pronosticaban los socialbacanos seguidores ciegos de las tarugadas de Daniel Pecaut, 
la desmovilización de las FARC-EP ha sido seguida de un incremento de los asesinatos a 
líderes sociales y el copamiento paramilitar de los territorios, bajo las narices del 
propio Ejército que hoy ocupa gran parte del territorio abandonado por los ex insurgentes. 
Mientras tanto, los mismos que se enriquecieron con la guerra -más algunos cuantos 
advenedizos de todo el espectro político que olieron la oportunidad de negocios que se 
cocinaba en la Habana- ahora buscan enriquecerse con la paz[7]. Con paz o con guerra, es 
la misma oligarquía de siempre la que seguirá enriqueciéndose a manos llenas mientras el 
pueblo acumula solamente carencias.

En medio de la desmovilización, en medio del aislamiento en el que quedó esta nueva-vieja 
fuerza política, hay que buscar la manera de practicar la solidaridad con Jesús Santrich, 
quien ha dado nuevamente una muestra de dignidad al adelantar una huelga de hambre. Esto 
no es fácil. El retroceso del movimiento popular respecto a los niveles de movilización 
del 2012-2013 es evidente y el tema del acuerdo de paz no ocupa un lugar central en la 
agenda popular. Pero la represión que enfrenta Santrich avanza a todo el movimiento 
popular y a dirigentes de izquierda, que enfrentan los montajes judiciales de la Fiscalía 
y el plomo paramilitar. Como dice un proverbio haitiano, el pavo nunca debe reírse cuando 
despluman al pollo. Hoy, la exigencia de libertad para Santrich y para todos los presos 
políticos y de guerra que abarrotan las cárceles, debe ir de la mano de un cuidadoso 
recalibramiento político, de una lectura crítica y franca de los errores cometidos, de una 
renovación de la agenda política por la transformación social y la unidad de todos los 
sectores golpeados por este modelo económico-social.

José Antonio Gutiérrez D.
11 de Abril, 2018

[1]http://anarkismo.net/article/30570 y http://anarkismo.net/article/30580
[2]https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[3]https://www.lafm.com.co/politica/todo-esta-contemplado-estamos-negociando-con-angelitos-santos-sobre-supercundi/
[4]https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[5]https://prensarural.org/spip/spip.php?article22934
[6]Una colección de estas cartas se encuentra en la obra de Daniel Guérin, "Fascismo y 
Gran Capital".
[7]https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/el-laberinto-de-los-dineros-de-la-paz-articulo-748709

https://www.anarkismo.net/article/30920


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