(ca) CGT-LKN Euskal Herria: 36 jornadas de huelga contra la privatización del ferrocarril en Francia

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Mar Abr 10 09:40:23 CEST 2018


El 3 de abril empezaron con gran éxito las 36 jornadas de huelga convocadas por lxs 
trabajadorxs ferroviarixs de aquí a junio (dos días de huelga de cada cinco) para defender 
su estatuto como trabajadorxs públicos y luchar contra la privatización de la empresa 
pública de ferrocarriles. ---- Macron se enfrentará a partir de hoy a su primer gran 
desafío en la calle. Los ferroviarios de Francia convocan huelga dos de cada cinco días 
durante los próximos meses. La razón es defender su estatuto como trabajadores públicos, 
mientras el Gobierno no cede en su estrategia de liberalización del trabajo, ya comenzada 
en la anterior legislatura cuando el ahora presidente de la República era ministro de 
Economía. ---- Antes del verano se quiere aprobar una reforma total de la Sociedad 
Nacional de Ferrocarriles (SNCF), en la que la supresión del estatuto de los ferroviarios 
es su punto más polémico, aunque no el único. La reforma se traducirá en la entrada de 
capital privado en la empresa pública, con el objetivo, según el Gobierno, de reducir los 
50.000 millones de euros de deuda de la SNCF.

Fiel a su estilo de los últimos meses, el primer ministro anunció que la reforma se 
realizará mediante la vía de ordenanzas. Estos decretos permiten "agilizar los trámites 
legislativos", es decir, no tener que pasar por debate parlamentario, lo que según el 
Gobierno no significa obviar el debate, ya que ya han pasado más de 300 horas de 
negociaciones con los sindicatos. Pero ésta no es la única razón; el primer ministro, 
Edouard Philippe, lo dejó claro en su intervención anunciando las reformas: "Si algunos 
intentan pervertir el debate ferroviario convirtiéndolo en un debate ideológico 
desconectado de las necesidades de movilidad de los franceses, el Gobierno tendrá que 
asumir su responsabilidad".

Antes de tomar esta decisión se encargó un informe de la situación del modelo ferroviario 
a Jean-Cyril Spinetta, exdirector de Air France: "La apertura a la competencia debe ser la 
ocasión de modernizar el ferrocarril y hacerlo más competitivo, será un éxito que se 
traducirá en la mejora de la calidad, la diversificación de servicios propuestos a los 
viajeros y una bajada de costes para los usuarios y las finanzas públicas".

Basándose en este informe y sus recomendaciones, se tomó la decisión de suprimir el 
estatuto para garantizar la competitividad de la empresa frente a otros competidores. La 
lectura que realiza el Ejecutivo es que es necesario modernizarse y eso conlleva la 
pérdida de ciertos derechos históricos que habían adquirido los trabajadores ferroviarios, 
que a partir de ahora se regirán por el Código del Trabajo como cualquier trabajador de la 
empresa privada. El primer ministro ha asegurado que los trabajadores que ya se encuentran 
al amparo del estatuto lo conservarán.

Cassandra trabaja en la venta de billetes de tren en la estación de París Saint-Lazare. 
Entró a trabajar en la SNCF hace dos años y medio y es la última de las personas 
contratadas en su servicio que disfruta del estatuto: "Tenemos que trabajar cada día más y 
más para aumentar la productividad, todo con el objetivo de facilitar la apertura a la 
competencia. Si el día de mañana nuestro puesto es transferido a una empresa privada, 
perdemos el estatuto". Explica que, a día de hoy, el estatuto les protege de los despidos 
colectivos, situación que cambiará con el nuevo modelo.

"Nuestras condiciones de trabajo son bastante complicadas, no somos privilegiados como 
intentan hacer creer", añade. En su caso, la lucha no es sólo por su propio trabajo, sino 
por solidaridad con los nuevos trabajadores que no tendrán ese estatuto: "El cambio de 
modelo en Francia no nos afecta sólo a nosotros, es una precarización general del mundo 
del trabajo".

En la SNCF ya hay trabajadores que no gozan de la protección del estatuto. Laura es 
argentina y lleva dos años trabajando en el control del tráfico ferroviario. En su caso no 
puede acceder al estatuto por no tener la nacionalidad francesa y haber sido contratada 
siendo mayor de 30 años, las dos razones por las que hasta ahora ciertos trabajadores eran 
excluidos. "En la SNCF no existe el despido por razones económicas, pero para un 
trabajador como yo es mucho más fácil para la empresa despedirnos", dice. Su puesto es de 
alta responsabilidad, "si me equivoco puedo causar accidentes". En su opinión la cuestión 
de la seguridad debe priorizarse a la de la rentabilidad y la puntualidad, ya que se trata 
de un servicio público: "Los trabajadores deben tener la estabilidad suficiente en su 
empleo para denunciar en caso de que la empresa intente hacer pasar esto por encima de la 
seguridad".

Ella también piensa que la reforma es un ataque global a los servicios públicos que no 
afectará sólo a los ferroviarios. Y explica que existe un debate entre lxs trabajadorxs 
sobre la modalidad de huelga y que los sindicatos podrían verse sobrepasados por las 
bases. La SNCF ha dejado de vender billetes para los días de huelga, "la empresa se adapta 
a la huelga gracias a que el sindicato mayoritario (CGT) realizó un calendario". Su 
sindicato, Sud Rail, apuesta por una huelga dura e indefinida ya que "a un ataque sin 
precedentes debe darse una respuesta sin precedentes". En los próximos días se decidirá si 
se mantiene el calendario o si se lanza una huelga indefinida.

Ante las reformas de Macron, la sociedad francesa continúa dividida. Por una parte la 
transformación de la SNCF no es ninguna sorpresa, y menos aún que la intención del 
Gobierno pase por la liberalización del trabajo. Cuando Macron ganó las elecciones y 
posteriormente se formó una Asamblea Nacional con amplia mayoría de su partido, ya se 
conocían sus intenciones a este respecto. La prensa nacional tampoco es muy favorable a la 
causa de los ferroviarios, presentándolos a menudo como privilegiados y categorizando sus 
derechos como reliquias del pasado. Sin embargo, la huelga del pasado 22 de marzo fue un 
éxito, con uno de cada tres trabajadores en huelga según la SNCF. Algunos líderes de 
partidos de izquierdas, como Mélenchon y Hamon, estuvieron presentes en la manifestación 
junto a los ferroviarios. También se ha abierto una caja de resistencia para los 
huelguistas, que en apenas una semana acumula más de 60.000 euros. Las previsiones a 
partir de hoy hablan de más de un 70% de huelguistas y de un país paralizado.

Los ferroviarios no son los únicos que están en pie de guerra. A día de hoy los 
funcionarios públicos, los universitarios, los trabajadores del sector de la energía y los 
de Air France, entre otros, se están movilizando contra diversas reformas del Gobierno. La 
lucha contra "Macron y su mundo", como muchos lo llaman ya, intentará aprovechar la huelga 
de los ferroviarios para hacerse fuerte. En un mes se cumplirán 50 años de las revueltas 
de mayo del 68 y de la mayor huelga de la historia de Francia, secundada por entre siete y 
nueve millones de trabajadores. El nuevo Código de Trabajo y las liberalizaciones, entre 
ellas la de la SNCF, son los mayores pasos atrás en materia de derechos laborales desde 
entonces. El seguimiento y la fuerza de las protestas serán decisivas, no sólo para los 
planes del Gobierno, también para el futuro de los franceses. La primavera no ha hecho más 
que comenzar.

https://www.elsaltodiario.com/francia/francia-los-ferroviarios-lanzan-36-jornadas-de-huelga-contra-la-privatizacion-del-ferrocarril

https://www.cgt-lkn.org/blog/archivos/5419


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