(ca) Consejos Sociales: Caballo de Troya de las empresas por Federación Estudiantil Libertaria Destacado, FEL-Ibérica

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Dom Nov 19 08:00:03 CET 2017


¿Democracia en la Universidad? ---- La participación y la calidad democrática en las 
Universidades Públicas se sitúa en un peldaño similar al del resto de instituciones del 
Estado. Es decir, en ambas brilla por su ausencia, relegando toda participación política a 
depositar un voto cada cierto tiempo. Un voto que no implica representación alguna, si no 
que es una delegación total. La representación exige de condiciones entre representante y 
representada, algo que no se da en ninguno de los cargos electos de las instituciones 
oficiales, universitarias o estatales. ---- Si ya nos parecen una farsa los procesos 
electorales y las instituciones delegadas ¿Que cabe esperar de aquellas instituciones que 
rigen nuestras vidas y que ni siquiera pasan por un filtro electoral? Tenemos grandes 
ejemplos de este tipo de instituciones: Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. 
Entidades supranacionales al servicio del gran capital financiero para el control de las 
políticas nacionales.

En las Universidades Públicas encontramos nuestra propia entidad de control político al 
servicio de los intereses de las grandes empresas: los Consejos Sociales. En este cuaderno 
vamos a tratar de explicar y contextualizar su funcionamiento, así como poner cara a sus 
miembros y sus conexiones con el mundo de la empresa.

El Consejo Social de las Universidades Públicas se considera el órgano que debe establecer 
la adecuada relación entre la propia Universidad y la sociedad en la que se inserta, 
buscando la mayor calidad de la enseñanza y la investigación universitarias, y la 
intensificación de las relaciones con los ámbitos culturales, profesionales, económicos y 
sociales. Pero además de estas funciones de relación con otros ámbitos de la sociedad, el 
Consejo Social se concibe como un órgano de participación de las instituciones sociales en 
la vida universitaria, especialmente en las actividades de carácter económico, y en una 
doble dirección: la promoción de la colaboración de entidades sociales y económicas en la 
financiación de la Universidad, y la supervisión de las actividades económicas de la misma.
¿Quién gobierna la universidad?

La enseñanza y las instituciones que la forman no son neutrales, sino que están insertas 
en una sociedad determinada y están a merced de los intereses del modelo social en el que 
se desarrollan. Es por esto que los conocimientos que genera y transmite reproducen los 
valores de dicha sociedad. Estos valores son los de las élites políticas y económicas que 
controlan los medios de producción (y reproducción). En resumen, la enseñanza es un 
instrumento más al servicio del mercado. Es este el análisis del que partimos para dirigir 
nuestra acción hacia la transformación social, el aprendizaje colectivo y la generación de 
conocimientos para satisfacer las necesidades colectivas.

Todas las reformas educativas que se han sucedido durante todo estos años no han hecho 
sino adaptar la educación al capitalismo, en contra de la voluntad de la comunidad 
educativa. A fin de poder revertir esta situación vemos necesario que la base de la 
gestión educativa sea de autogobierno. Hoy en día la universidad de rige por tres órganos 
estructurados piramidalmente entre si:

El Consejo Social, donde participan representantes de las grandes empresas y partidos 
políticos para establecer, entre otras cosas, el presupuesto anual
El Claustro, supuestamente la entidad que se encargaría de la representación directa de la 
comunidad educativa
El Consejo de Gobierno, el órgano que gobierna de facto la universidad, compuesto por 
cargos elegidos indirectamente, por parte del rector, decanos y directores de departamentos.
Consejos sociales: Caballo de Troya de las empresas en la universidad.

Merece la pena detenerse a analizar los consejos sociales. Como ya hemos dicho, está 
formado por representantes de empresas, fundaciones o personas vinculadas a los grandes 
partidos políticos. Si algo brilla por su ausencia en la universidad eso es la democracia 
y la participación directa de la gente que la integra. Esto mismo se ve reflejado tanto en 
el claustro como en el consejo de gobierno, dos órganos que están lejos de ser 
horizontales. Sin embargo, la máxima expresión antidemocrática la encontramos en los 
consejos sociales. Si las universidades de todo el estado están mercantilizándose cada vez 
más y los tentáculos de las grandes empresas llegan a modelar planes de estudio y a crear 
sus propios másteres es en gran medida a causa de estos consejos sociales. Podríamos decir 
que son el "caballo de Troya" que se ha colado en nuestras universidades, el que que se 
encarga de que sus intereses condicionen el funcionamiento de la universidad, los 
contenidos que se imparten etc.

Basta echar un vistazo a los consejos sociales del estado para darnos cuenta de lo 
implicadas que están las empresas, fundaciones y partidos políticos en las universidades. 
Por ejemplo, el presidente del consejo social de la universidad de La Rioja es José Luis 
López de Silanes Busto, presidente de CHL, una empresa del sector petrolífero (sería 
interesante preguntarnos que interés tiene una empresa así en el gobierno de una 
universidad). Otro buen ejemplo es el de José Luis Feito Higueruela, miembro del consejo 
social de la universida Carlos III de Madrid y consejero de Bankia y de Red Eléctrica. 
Creemos que estos dos ejemplos ilustran a la perfección la naturaleza de los consejos 
sociales. Podríamos seguir con la lista, compuesta casi exclusivamente por lo que se suele 
llamar el BBVA (Burgueses, Blancos, Varones y Adultos). Aquí podéis ver una muestra de 
este tipo de personajes en las diferentes universidades del estado:

  U. de La Rioja
Finalmente, para acabar de ilustrar este apartado, veremos unos cuantos ejemplos concretos 
de la función de estos consejos sociales. Entre otros muchos, nos encontramos este:

"la creación, transformación y supresión de facultades, escuelas técnicas superiores, 
escuelas universitarias e institutos universitarios, así como la implantación, 
modificación o supresión de enseñanzas universitarias conducentes a la obtención de un 
título oficial".
De esta desmesurada capacidad para cambiar a placer facultades y estudios, entre otros, 
podemos encontrar un buen ejemplo en la Uiversidad Coplutense de Madrid, donde se está 
empezando a aplicar la reestructuración. Esta reforma implica fusiones de facultades como 
la de filosofía y filología. No hace falta decir que esta reforma no responde a razones 
académicas, sino a económicas y políticas. Sigamos con más ejemplos:

"Promover el establecimiento de convenios entre la universidad y entidades públicas y 
privadas orientados a completar la formación de los estudiantes y facilitar su empleo."
Aunque esté escrito de manera atractiva incluso para una estudiante que quiera completar 
su formación, enseguida nos damos cuenta que detrás de esto se esconden las prácticas no 
remuneradas, explotación pura y dura. Tristemente, podemos encontrarnos fácilmente con 
este tipo de situaciones en la mayoría de universidades del estado. Siguiendo esta línea 
nos topamos con esto:

"Promover orientaciones de la actividad universitaria adecuadas a las demandas del mercado 
laboral."
Ya ni siquiera se esfuerzan por ocultar la naturaleza de este organismo. Su influencia se 
extiende desde los planes de estudio hasta el ámbito de la investigación:

"Estimular la actividad investigadora de la universidad y en especial, promover aquella 
vinculada a los sectores productivos de su entorno, propiciando proyectos de investigación 
y desarrollo compartidos entre la universidad y las empresas o instituciones."
Es decir, que si tu investigación sobre física teórica o sobre poemas de Petrarca no 
produce ningún conocimiento "útil" para el mercado el consejo social se encargará de 
cerrar el grifo, como hemos ido viendo sobre todo durante estos último seis años. Incluso 
hay veces que las funciones del consejo social, sobre el papel, no parecen tan horribles:

"Realizar estudios sobre materias de su competencia y, especialmente, sobre la adecuación 
de la oferta de titulaciones y contenidos de los planes de estudios a las necesidades 
sociales."
Aunque suponemos que estas necesidades son tan "sociales" como lo es el propio consejo. 
Entre sus quehaceres encontramos algunos realmente llamativos:

"Formular sugerencias y propuestas al consejo de gobierno de la universidad tendentes a 
mejorar el funcionamiento de las actividades universitarias en sus distintos aspectos, y 
sobre todo de la calidad en la docencia y la investigación. A tal efecto el Consejo Social 
podrá recabar la realización de auditorías o solicitar informes e inspecciones de los 
órganos externos competentes para evaluar la calidad y el rendimiento de los servicios 
universitarios, incluida la docencia"
¿Un consejo formado por consejeros de Bankia y empresas petrolíferas se dedica a evaluar a 
docentes? Vistos los resultado hasta ahora, seguimos pensando que nuestra educación será 
de calidad cuando sea gestionada por toda la comunidad educativa, no por empresarios. Para 
acabar, un último ejemplo:

"Impulsar las actividades que permitan un acercamiento del alumnado universitario a las 
demandas de trabajo de las empresas, de la administración y de las instituciones para 
favorecer la inserción profesional de los titulados universitarios y tituladas 
universitarias."
Este último apenas necesita comentario alguno, no refleja más que la capacidad de este 
consejo de modificar los estudios en vistas a la producción y la inserción en el mercado. 
En efecto, cabría preguntarse por qué tantas carreras tienen una asignatura llamada 
"dirección de empresas" y nombres por el estilo cuando a priori no es para nada necesaria 
en la carrera. ¿No sería mejor poner una asignatura llamada "sindicalismo", partiendo del 
hecho de que la mayoría de estudiantes acabarán subordinadas a jefes y no como directoras 
de una empresa? ¿No sería mejor añadir a los contenidos una perspectiva de género, tan 
necesaria y tan ignorada? La cuestión, una vez más, es ¿mejor para quién?

Estos no son más que algunos ejemplos de las actividades del consejo social, un órgano del 
que por su secretismo sabemos poco a pesar de lo mucho que influye en nuestros centros.

Pasar a la ofensiva

Para transformar esta situación nos vemos obligadas a ir más allá de la crítica y 
organizarnos en torno a unos objetivos y dotándonos de estrategias. De poco sirve ir de 
huelga en huelga y de asamblea en asamblea reaccionando a los continuos ataques que nos 
vienen desde fuera. Y menos aun si lo hacemos sin pararnos a pensar con qué fuerzas reales 
contamos, sin plantearnos otros frentes de lucha en los que podríamos conseguir pequeñas 
victorias y acumular fuerzas. Debemos eleborar nuestro propio plan, seguir nuestros 
propios ritmos. El objetivo social sería la superación del capitalismo y con ella, la 
socialización de la enseñanza. Quizás la mayor incógnita en este asunto sea la estrategia 
concreta que debemos seguir. Aunque, a fin de cuentas, se trata de marcar objetivos que 
podamos superar mediante la acción colectiva y de este modo acumular fuerzas que nos 
permitan avanzar hacia la transformación que buscamos.

Nuestra propuesta estratégica central es la Gestión Comunitaria, la creación contrapoderes 
que se enfrenten al poder hegémónico. Estos ponen en marcha un proceso de deliberación, 
acción colectiva y organización. El objetivo de un contrapoder es inhabilitar al poder 
hegemónico, en este caso el gobierno de la universidad, y ser capaz de influirle y 
orientarlo, ir arrebatandole legitimidad para finalmente dinamitarlo.

La potencia de este contrapoder no está solo en su capacidad de hacerle frente al poder 
hegemónico, sino en su forma, en su capacidad para ganarle terreno y asumir determinadas 
tareas cotidianas, desde las más pequeñas (influir en horarios, realizar formaciones que 
den una perspectiva crítica a los contenidos, poner en práctica proyectos de apoyo mutuo 
entre estudiantes como bancos de apuntes, etc) a las más importantes, el gobierno mismo de 
las universidades.

Para poder constituirnos como contrapoder de poco sirve intentar resistir a la última 
reforma educativa o reunirnos en asambleas sin una estrategia clara, debemos constituir 
desde ahora comunidades de lucha desde donde enfrentarnos a los rectorados y empezar a 
ganarle competencias, empezar a autogobernar poco a poco aquello que el poder hegemónico 
controlaba. Solo un esfuerzo continuado que sea capaz de contar con experiencias pasadas 
podrá acercarse poco a poco a la transformación radical que buscamos.

https://felestudiantil.org/2017/11/consejos-sociales-caballo-troya-las-empresas


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