(ca) lasoli cnt cat: [OPINIÓN] EN LUCHA POR UNA POSIBILIDAD por DReVolta Garrotxa

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Vie Nov 17 07:19:55 CET 2017


Las últimas semanas en Cataluña han sido intensas, con una actualidad política cambiante 
difícil de digerir por los movimientos revolucionarios -articulats mayormente mediante el 
asamblearismo y la horitzontalitat- y esto provoca que cualquier análisis que hacemos 
pueda volverse obsoleto incluso antes de hacerse público. Sin embargo, de la misma forma 
que se empieza a constatar que la actualidad y las constantes llamadas a la movilización 
no pueden servir para cancelar el proceso de coordinación que estamos iniciando, todo ello 
tampoco debería poner freno a la necesidad de tejer discurso y estrategia. Con la modestia 
de estar hablando a título individual, me gustaría compartir mis reflexiones que espero 
que puedan resultar de utilidad. ---- Para empezar, y ya que mi trayectoria política ha 
articulado siempre dentro del anarquismo, me gustaría comentar que me parece una lástima 
que la mayoría de escritos libertarios sobre la actualidad política catalana giren en 
torno a la crítica o justificación del papel de las anarquistas en esta actualidad 
política. Aunque comparto los argumentos que justifican su participación, me sorprende que 
un movimiento político tenga que dedicar tiempo a justificar porque tiene que participar 
de lo que está pasando políticamente en el territorio donde se articula. En cuanto a las 
críticas, me sorprende aún más que, desde un discurso donde se intenta decir que las 
anarquistas no deben caer en ciertas contradicciones, se justifique precisamente que una 
revolucionaria asuma la más grande de todas las contradicciones:

Por lo tanto, entiendas que en este escrito reflexiono como persona con voluntad 
revolucionaria -y no desde ningún otro etiquetadas y sin dedicar muchas palabras a 
justificar la necesidad de participar en lo que está pasando, necesidad que considero 
obvia. Sin más preámbulos:

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA CATALANA

El camino hasta la situación actual pasará a la historia por contener algunas jornadas que 
difícilmente se borrarán de nuestro recuerdo: el 20 de septiembre y los ataques a la 
Consejería de Economía y la sede de la CUP, la masiva huelga general del 3 de octubre o el 
1O que, junto con la organización popular que lo hizo posible fue una demostración de 
fuerza del pueblo catalán. Tampoco podemos olvidar los embates del Estado especialmente 
simbolizados en la brutalidad policial del día del referéndum, los encarcelamientos de 
Jordi Sánchez y Jordi Cuixart (presidentes de ANC y Òmnium Cultural) así como otras 
detenidas y encausadas anónimas raíz autodefensa ante los hechos del día 1 o en días 
posteriores (6 hasta hoy).

Pero el pasado 10 de octubre nos encontramos con el primer síntoma claro de desfallecida 
por parte del Gobierno (catalán) ante el Estado (español). El Presidente Puigdemont nos 
sorprendió a todas «proclamando» la República Catalana por, pocos segundos después, dejar 
en suspensión la efectividad de esta proclamación. Vimos elucubrar mucho sobre las 
motivaciones que había detrás de esta maniobra, preocupadas por la posibilidad de un pacto 
entre élites que nos encaminara hacia un pacto fiscal. Sin embargo, los siguientes 
movimientos por parte del Estado exigiendo un posicionamiento claro por parte del Gobierno 
-a través de un requerimiento con unos plazos fixats- y finalmente la ejecución del 
artículo 155 de la Constitución en uno de sus planteamientos más duros imaginables -la 
suspensión de facto de la autonomía de Cataluña- nos hacen imaginar que de pacto nada,
Aunque a esta conclusión ya se podía llegar desde el 1 de octubre, ahora los hechos la 
reafirman con más convicción: la proclamación de la República Catalana es un paso 
fundamental para garantizar la posibilidad de una resolución positiva por pueblo catalán 
del conflicto que estamos viviendo.Para empezar, porque es la única salida coherente con 
el relato democrático por el que hemos apostado, y mantenernos fieles con nuestro relato 
es fundamental estratégicamente para no ser derrotadas: la fuerza del pueblo organizado 
hizo posible un referéndum con una participación superior en la que se podía esperar, no 
sólo teniendo en cuenta que la mayoría del unionismo optaría por no votar, sino también 
considerando la brutalidad policial que el Estado desató para impedir la celebración del 
referéndum. Teniendo todo esto en cuenta, el resultado del referéndum debe entenderse como 
legítimo y por tanto la proclamación se llevará a cabo.

Respecto a esto, se podría decir que muchas personas votaron el 1 de octubre y votaron que 
sí por rechazo a la represión del Estado y no por verdadera convicción independentista, 
pero no es precisamente el rechazo en España -y no el nacionalismo- lo que impulsa la 
mayoría del independentismo catalán? Al igual que muchas libertarias sabíamos lo que 
estábamos cediendo cuando votábamos que sí, todos los demás votos afirmativos tienen 
detrás matices invisibilizados por el mecanismo del voto. Las limitaciones del relato 
democrático sustentado en el voto las conocemos de sobra, pero aun tenía mucho sentido 
apostar por este relato: porque es lo que fuerza más contradicciones en todos los estados 
occidentales que dependen de él para mantener su poder, pero sobre todo porque la inmensa 
mayoría del pueblo catalán cree, y las revolucionarias debemos estar con el pueblo,

Más allá de la coherencia con nuestro relato, la proclamación efectiva de la independencia 
es ya una cuestión de supervivencia. La acción sin titubeos del Estado no podría denotar 
con más claridad que España no acepta rendiciones; y que no lo haga es altamente coherente 
con lo que representa el régimen postfranquista de 1978. Si España cede con el conflicto 
catalán ... seguro se verá forzada a ceder con otros territorios del reino, y por tanto 
supondría el fin del Estado español tal como lo conocemos. La supervivencia del régimen 
del 78 pasa, necesariamente, por una derrota absoluta de las pretensiones independentistas 
acompañada de una pérdida de autonomía y un castigo ejemplar en Cataluña. Cuando decimos 
que España no acepta diálogo, tenemos que entender que tampoco la aceptará si nos 
rendimos; por tanto ... porque lo deberíamos hacer?

La proclamación efectiva de la Independencia conlleva, por el contrario, seguir obligando 
al Estado ya los actores internacionales a mover ficha (sea a favor nuestro o muy 
probablemente a favor de España) y nos legitima a las catalanas a seguir adelante con el 
proceso constituyente que debemos emprender. Ciertamente se podría decir que en las 
catalanas no necesitamos que Puigdemont haga efectiva la independencia, que lo podemos 
hacer nosotros mismos con toda la legitimidad del mundo; pero siendo realistas tenemos que 
aceptar que el escenario más interesante y que más empodera al pueblo con toda su 
diversidad es aquel donde las instituciones catalanas, aunque muy legitimadas ante mucha 
gente, siguen el mandato democrático del pueblo catalán.

Muy al contrario de lo que se suele decir, la potencialidad de hacer mover ficha en España 
y Europa no se encuentra en las acciones que puedan emprender sendas gobiernos, sino en el 
divorcio que progresivamente se puede ir produciendo entre los gobiernos y los respectivos 
pueblos que subyuga . De eso, y del papel que debemos jugar para fomentarlo, hablaré más 
adelante en este mismo texto.

EL PROCESO CONSTITUYENTE DE LA NUEVA SOCIEDAD

La proclamación de la República Catalana juega un papel simbólico fundamental que nos abre 
las puertas a la necesidad lógica de decidir cómo será esta nueva república. Y aquí es 
donde resulta más fundamental que la izquierda revolucionaria catalana en toda su 
diversidad nos sepamos reconocer mutuamente como aliados. El objetivo: conseguir que el 
nuevo Estado que se está construyendo (independientemente de si depositamos alguna 
esperanza o no) lleve asociada una nueva manera de hacer como sociedad.Es decir, la 
cuestión no es tanto el qué sino el cómo. Hay quien busca un nuevo estado que garantice 
los derechos y libertades de las personas a través de la influencia de un movimiento 
popular y hay quien sencillamente queremos un movimiento popular que acabe suplantando al 
Estado que el subyuga. Que el tiempo y la lucha dé la razón a quien la tenga, pero es aquí 
y ahora que tenemos la oportunidad de generar este movimiento popular del que hablamos y 
el momento no nos esperará para siempre. En el otro lado tenemos una burguesía deseosa de 
demostrarle al mundo como el nuevo Estado catalán puede ser la envidia del neoliberalismo 
mundial. De nosotros y de nuestra madurez estratégica depende decantar la balanza del lado 
de la revolución.

Si acabamos ganando y la República Catalana se constituye, sin duda nos encontraremos con 
un estado mucho más legitimado que el actual Reino de España, por tanto también debemos 
aprovechar la coyuntura actual para exigirle a este estado una legislación favorable a la 
clase trabajadora. Hay quien puede permitirse el lujo de no pugnar por reformas legales, 
pero las que tenemos conciencia de clase sabemos de sobra la importancia de pugnar por un 
marco legal que nos permita fortalecernos y que nos garantice unos mínimos de calidad de 
vida. De hecho, la única manera en la que podremos construir efectivamente este movimiento 
popular con potencialidad revolucionaria es luchando por victorias reales y palpables, y 
eso hoy por hoy tiene mucho que ver con luchar por derechos y libertades plasmados en una 
legalidad estatal.

El unionismo español ha hablado a menudo de una mayoría silenciosa. Creo que esta mayoría 
es real, pero no es lo que ellos nos querían hacer creer: el unionismo ya se ha 
manifestado y ha quedado claro que se trata de una minoría ruidosa; al contrario, la 
mayoría silenciosa es un grueso de la clase trabajadora que siente demasiado rechazo por 
la burguesía catalana y su discurso nacionalista pero que a la vez rechaza el filofeixisme 
y discurso de derechas inherente al unionismo español. Por no hablar de todas las personas 
migrantes despreciadas legalmente dentro de España, que no pudieron votar el 1O y que 
siguen excluidas en la ley de transitoriedad catalana.Una de las misiones fundamentales de 
los movimientos revolucionarios es apelar a esa mayoría silenciosa y convencerla de la 
potencialidad desde una perspectiva de clase de sumarse al proceso constituyente de la 
nueva sociedad catalana, y esta misión la cumpliremos a base de hechos, a base de 
demostrar que estamos dispuestas a luchar por una sociedad inclusiva.

COMITÉS DE DEFENSA DE LA REPÚBLICA

Los Comités de Defensa del Referéndum, iniciativa surgida desde la Izquierda 
Independentista, recibieron especial afluencia la semana antes del 1O porque fueron vistos 
por la gente de los barrios y municipios como una herramienta efectiva para coordinarse y 
hacer posible logísticamente el referéndum. A raíz de esta gran afluencia y especialmente 
después del 1 de octubre, cada CDR fue desarrollando su carácter propio y tejiendo su 
propia autonomía.

Si hay algún espacio político que pueda representar la semilla del movimiento popular con 
potencialidad revolucionaria de lo que hablábamos antes creo que esto son los CDR. Ahora 
rebautizados como Comités de Defensa de la República, los CDR comienzan a convertirse en 
un actor relevante en el panorama político pero para hacerlo deben superar el reto de la 
coordinación.
Al principio del artículo hablaba de cómo los mecanismos organizativos horizontales 
chocaban con la actualidad política, que avanza a los habituales ritmos institucionales 
veloces tan propios de organismos verticales. En mi opinión, esta lentitud a la hora de 
ser propositivos provoca que los CDR vayan siempre a remolque de otros actores políticos, 
básicamente del Gobierno como portador de novedades institucionales y la Mesa por la 
Democracia (ANC, Òmnium, CCOO, UGT y otros) como organizadora de convocatorias. Aunque a 
menudo las iniciativas que surgen de estos espacios son de una necesidad tan obvia 
respecto en la actualidad política que no hay mayor reflexión que sumarse, sí que a menudo 
tienen un carácter que parece querer equilibrar la voluntad de movilización con la 
necesidad de que esta movilización no desborde a las entidades convocantes, y esta manera 
de hacer puede chocar con la necesidad de que sea el pueblo quien marque la agenda 
política desde abajo. Otro espacio de coordinación es la Plataforma Unitaria contra la 
Represión y por los Derechos y las Libertades (encabezada por los principales sindicatos 
alternativos que convocaron la huelga del 3 de octubre) de la que cabe esperar una mayor 
receptividad a los objetivos revolucionarios; pero para establecer una colaboración con 
cualquiera de estos espacios hay que desarrollar una entidad propia como actor político. 
Otro espacio de coordinación es la Plataforma Unitaria contra la Represión y por los 
Derechos y las Libertades (encabezada por los principales sindicatos alternativos que 
convocaron la huelga del 3 de octubre) de la que cabe esperar una mayor receptividad a los 
objetivos revolucionarios; pero para establecer una colaboración con cualquiera de estos 
espacios hay que desarrollar una entidad propia como actor político. Otro espacio de 
coordinación es la Plataforma Unitaria contra la Represión y por los Derechos y las 
Libertades (encabezada por los principales sindicatos alternativos que convocaron la 
huelga del 3 de octubre) de la que cabe esperar una mayor receptividad a los objetivos 
revolucionarios; pero para establecer una colaboración con cualquiera de estos espacios 
hay que desarrollar una entidad propia como actor político.

Los CDR necesitan mantener (o terminar de desarrollar) su autonomía local, a la vez 
necesitan la capacidad de actuar como actor político y finalmente necesitan la agilidad de 
poder coordinarse para actuar logísticamente. Y todo ello con capacidad de reacción para 
adaptarse a la cambiante actualidad política. Hasta ahora nos está costando salir de la 
horizontal pero lento modelo del consenso con delegación de mandatos específicos, y en 
este sentido la Plataforma Azad hizo una propuesta bastante interesante basada en el 
funcionamiento popular de Kurdistán sirio. El artículo, completo y contrastado con la 
experiencia real de una comunidad de 3 millones de personas, es de un valor que los CDR no 
podemos pasar por alto, y puede ser la clave para establecer el modelo de coordinación que 
necesitamos .

Elegimos el modelo que elegimos, creo que deberíamos dejar de obsesionarnos en el consenso 
absoluto y optar por la delegación complementada con un buen sistema de control y 
revocación de delegados y el funcionamiento por propuesta y adhesiones para poder actuar 
con agilidad como un agente político con voz propia. Los CDR tienen maneras de hacer muy 
diversas; en nuestras manos está decidir si potenciamos lo que nos une o si preferimos 
preocuparse en aquello que nos hace diferentes.

UNA HISTORIA DE RUPTURA: LLAMADA INTERNACIONALISTA

La independencia de un pueblo comienza con la autodeterminación de este propio pueblo, 
pero para ser efectiva, al menos en un mundo tan interrelacionado como este, necesita el 
reconocimiento de muchos otros pueblos. Si hablo de pueblos y no de gobiernos es porque 
una de las lecciones históricas que estamos aprendiendo estas semanas es que el pueblo 
consciente y organizado es capaz de hacer lo que quiera, y puede obligar al gobierno que 
se nutre a hacer cosas que de otra manera no haría.

El gobierno encabezado por la derecha catalana ha buscado alianzas gubernamentales en 
Europa, pero parece que lo que se ha encontrado es la camaradería de los gobiernos 
europeos con el eficiente gobierno español que tan bien ha seguido las políticas de la 
Troika. Difícil saber cómo han ido las cosas realmente, pero quizás la rebelión y 
capacidad de autogobierno que hemos demostrado las catalanas en días tan cruciales como el 
1O han jugado también su papel para asustar a los gobiernos europeos, que ven en la futura 
República un modelo social que no resultaría tan dócil a sus intereses.

De manera coherente con nuestros objetivos revolucionarios, una de las tareas que se nos 
presenta es buscar ahora complicidades de tú a tú con otros pueblos: tejer solidaridad 
internacionalista. Primeramente con el resto de pueblos bajo el gobierno de España. Para 
hacerlo debemos saber ir más allá de interpretaciones nacionalistas simplificadoras; 
debemos entender, asumir y promover la diversidad de la gente que vive en Cataluña. Del 
mismo modo que debemos ensanchar la base del proceso constituyente, tenemos que demostrar 
que lo que está pasando aquí y ahora es un ejemplo reproducible en todo el Estado, y que 
puede formar parte de un proceso colectivo de ruptura con el régimen postfranquista de 1978.

En un segundo término, debemos saber apelar al resto de pueblos del mundo y no caer en el 
etnicismo barato de decir que las catalanas somos un pueblo «cojonudo» bajo el yugo de los 
españoles, un pueblo que merece formar parte de la civilizada (y blanca) Europa frente a 
la no tan civilizada (y más bien africana) España. Al contrario, debemos apelar en pie de 
igualdad a los pueblos del mundo, y señalar a los gobiernos que conforman la Unión Europea 
como verdugos de la libertad de las personas y de su autodeterminación nacional.

REFLEXIÓN FINAL

Después de estas palabras, sólo me queda por decir que ante el que estamos viviendo no 
tenemos muchas certezas. Existe la posibilidad de «perder», que España salga reforzada de 
todo esto y empezamos una nueva fase del régimen del 78, donde la centralidad del Estado 
irá a más, la diversidad nacional y cultural de la península se verá aún más amenazada y 
los derechos y libertades de las personas retranqueen.

Quizá «ganamos» la República, pero de aquella manera ... No nos engañemos; es factible, 
incluso probable, que la República Catalana acabe siendo un Estado tan despreciable como 
el Reino de España. Muchas de las que hemos crecido al calor de los movimientos 
libertarios opinamos, a la vez, que ningún Estado nos hará efectivamente libres.

Sin todo esto, estamos en lucha por una posibilidad: la de conseguir construir una 
sociedad con más y mejores derechos y libertades para todas la

http://lasoli.cnt.cat/13/11/2017/opinio-lluita-possibilitat/


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