(ca) POR UNA UNIVERSIDAD DEMOCRÁTICA AL SERVICIO DEL PUEBLO - APOYO MUTUO ANÁLISIS

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Sab Nov 11 12:02:41 CET 2017


Desde hace años existe una ofensiva neoliberal sobre todos los niveles de la educación: 
atacando los derechos laborales de los docentes, reduciendo la financiación de los centros 
públicos y aumentando las tasas educativas, introduciendo perspectivas empresariales en 
los programas, estableciendo evaluaciones centralizadas tanto a estudiantes como a 
docentes… Una ofensiva que lleva años teniendo una gran influencia en la actividad 
científica y el trabajo investigador. Así, no es ninguna novedad la inestabilidad y 
precariedad laboral de los investigadores, las valoraciones cuantitativas que llevan a la 
obsesión por publicar a cualquier precio, el negocio de la publicación científica, la 
competencia agresiva por la obtención de fondos de investigación… realidades que dibujan 
un panorama científico en el que la ciencia se encuentra supeditada a criterios meramente 
económicos.

La universidad pública, como punto de encuentro de la actividad formativa y científica, es 
un espacio asediado por estos procesos. De tal modo que la institución que debería servir 
para desarrollar una lectura crítica de la realidad actual y que podría plantear vías de 
avance para construir una sociedad democrática y justa, se encuentra reproduciendo lógicas 
mercantiles y trabajando por el mantenimiento del status quo. Algunas de las consecuencias 
específicas de esta ola neoliberal en la universidad española son:

Segregación económica. Por medio de subidas de tasas y reducciones en el sistema de becas 
se establecen para las clases trabajadoras itinerarios educativos funcionales a los 
intereses del mercado. Estas medidas tuvieron una importante respuesta popular durante las 
protestas contra la implantación de Bolonia, que han tenido un eco posterior en la 
contestación al tasazo universitario (establecido en el RD 14/2012) y al modelo 3+2 (3 
años de grado y 2 de master).

Reducción de la financiación pública. La educación pública no sólo es más cara, si no que 
como consecuencia de la infrafinanciación, empeora su servicio. Esto permite mejorar las 
posibilidades de las universidades privadas, que históricamente no han estado a la altura 
del sistema público en España. Las públicas además se ven obligadas a competir entre sí 
por financiación, lo que aumenta la importancia de los criterios mercantiles en su gestión 
(especialización, competencia, rentabilidad…).

Precarización del trabajo académico e investigador. Tal y como están denunciando 
organizaciones y colectivos de investigadores como Ciencia para el Pueblo, Ciencia con 
Futuro y Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios. El cambio repentino e ilegal 
realizado por el Gobierno a miles de contratos predoctorales ha permitido sacar a la luz 
una pequeña parte de las pésimas condiciones laborales de los investigadores.

Imposición de programas con contenido ideológico. Las asignaturas relacionadas con la 
cultura empresarial difunden una perspectiva capitalista del mundo laboral y, al mismo 
tiempo, promueven la creación y la gestión de empresas como modelo de triunfo social.

Establecimiento de organismos externos de gobierno, como los Consejos Sociales, con 
representantes empresariales que establecen líneas educativas funcionales a sus intereses 
y marcan los presupuestos de las Universidades Públicas.

Noam Chomsky realiza un análisis más extenso sobre el modelo neoliberal de universidad en 
su texto “Sobre el trabajo académico, el asalto neoliberal a las Universidades y cómo 
debería ser la educación.“.

Frente a este proyecto de las élites, la propuesta de gestión comunitaria defiende una 
universidad crítica y democrática. Un modelo de universidad que sume a toda la comunidad 
universitaria y al resto de la sociedad en construir una institución de formación e 
investigación de calidad, relevante, crítica, implicada en los problemas sociales.

La universidad no puede vivir de espaldas al territorio en el que se asienta, a los 
debates y las problemáticas de sus gentes. Para evitarlo debemos incorporar a la comunidad 
universitaria y al resto de la sociedad al debate sobre la universidad pública, sobre los 
planes de estudio y la labor investigadora. La universidad debe dar ideas, visiones y 
soluciones a las cuestiones que preocupan a nuestra sociedad: la desigualdad fruto del 
sistema económico dominante, la crisis política y de valores en Occidente, el agotamiento 
de recursos, el previsible colapso ecológico…

Las reformas neoliberales señalaban que la universidad se movía en una esfera propia, 
aislada, pero lo hacía desde una visión muy limitada de lo que constituye la sociedad: las 
empresas y los mercados. Esta perspectiva era una excusa que permitía socavar la autonomía 
universitaria e introducir lógicas empresariales y de negocios. La orientación de las 
instituciones educativas no puede ser impuesta por presiones económicas que tienden a 
mirar a corto plazo y exigir determinado tipo de trabajador-herramienta. Al contrario, 
esta puede y debe de servir de contrapeso a las prácticas propagandísticas y las 
estrategias de presión política del poder económico, ofreciendo análisis científicos 
independientes, críticos y rigurosos; que partan de la idea de que la ciencia consiste, 
ante todo, en dudar y comprobar.

Necesitamos una universidad imbricada en la sociedad, popular, universal, con altura de 
miras para aportar nuevos puntos de vista desde los que afrontar el futuro que nos espera. 
Para lograrlo, por supuesto, es necesario romper con esa visión sesgada que defiende el 
neoliberalismo y que identifica a la sociedad con las empresas, pero también es necesario 
ser críticos con modelos universitarios previamente existentes. Debemos diseñar una 
gestión que cuente con organismos populares y estrategias de participación de la sociedad; 
una propuesta que permita hacer de la universidad una institución útil para el pueblo.

Del mismo modo, necesitamos que el trabajo educativo y universitario revierta en la 
sociedad. El conocimiento no debe estar únicamente al alcance de unos pocos, sino de todas 
las personas sin barreras económicas, de clase, género, orientación sexual u otras. La 
universidad debe contribuir a este objetivo en la medida de sus posibilidades, poniendo en 
valor las actividades divulgativas y de difusión cultural. Pero también debemos luchar por 
una educación superior gratuita para todas las personas.
Estas son, por tanto, algunas de las propuestas de Apoyo Mutuo en la lucha por una 
universidad democrática:

Luchar por la eliminación de tasas académicas y trabajar por la gratuidad en el acceso a 
la educación universitaria (y al resto de niveles educativos).

Reivindicar la recuperación de la financiación pública; mejorar la transparencia en la 
asignación de fondos y en los convenios firmados por la universidad.

Mejora de las condiciones de trabajo en la carrera investigadora, cumplimiento de los 
derechos laborales de los investigadores y eliminación de los periodos de trabajo sin 
remuneración.

Impulsar espacios populares representativos de los diversos grupos de la comunidad 
universitaria (PAS, PDI, PDIF, alumnos, etc.), que ejerzan una labor fiscalizadora sobre 
la gestión universitaria y aspiren a la gestión comunitaria.

Poner en valor (como parte de la actividad del personal docente/investigador) los actos 
divulgativos y de difusión cultural que brinden acceso al conocimiento a sectores no 
universitarios, priorizando el acercamiento a grupos de población infrarrepresentados en 
la universidad.

https://apoyomutuo.net/universidad-democratica-al-servicio-del-pueblo/


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