(ca) verba-volant, Hablemos del fascismo moderno, parte II (gr, pt)

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Jue Nov 9 07:12:29 CET 2017


En esta entrada publicamos la segunda parte de una serie de artículos temáticos sobre la 
diacronía del fascismo en el territorio del Estado griego. El artículo original, titulado 
"Hablemos del fascismo moderno" y subtitulado "actualizando nuestro análisis y organizando 
la guerra contra sus raíces y no sólo contra los fascistas declarados", fue publicado en 
la página web de la colectividad anarquista de Volos Manifesto. La primera parte se puede 
leer aquí. ---- Recordemos como nació y se agrandó la peste fascista ---- "La nación no es 
la causa, pero sí es el resultado del Estado. Es el Estado quien crea la nación y no es la 
nación quien crea al Estado...La nación es la lucha artificial por el Poder político, 
exactamente como el nacionalismo nunca ha habido nada más que la religión política del 
Estado moderno. El pertenecer a una nación nunca está determinado por causas naturales 
profundas, como el pertenecer a un pueblo. El pertenecer a la nación siempre tiene razones 
políticas y está basado en aquellas razones del Estado tras las cuales se encuentran 
siempre los intereses de las minorías privilegiadas." (Rudolf Rocker, 1937, Nacionalismo y 
Civilización).
El fascismo apareció como una corriente ideológica-política a principios del siglo XX y 
unas décadas después tomó la forma de un Poder estatal autoritario. Teniendo como ejes 
principales de su influencia política en el cuerpo social el nacionalismo y el racismo, 
brindó relativamente rápido sus "obsequios" a las clases burguesas pudientes de aquel 
entonces, las cuales lo adoptaron y lo apoyaron plenamente. En una época de revueltas 
sociales y de revoluciones de clase, en un período histórico crucial para la reproducción 
del sistema capitalista, el fascismo formó rápidamente las condiciones sociales políticas 
y autoritarias adecuadas para que se reprimieran los oprimidos, durante el enfrentamiento 
de clase desarrollado en aquel entonces entre opresores y oprimidos, y para que se montara 
el matadero de los estratos sociales inferiores a nivel mundial. La "nación"-Estado y la 
guerra son hermanos gemelos. No puede existir el uno sin el otro, y harán todo lo posible 
para coexistir.
En líneas generales es conocida la evolución de esta guerra mundial. Muchas decenas de 
millones de proletarios se masacraron, teniendo fe ciega en alguna bandera "nacional". 
Millones de súbditos fieles a la Soberanía e impregnados de la propaganda nacionalista y 
"patriótica" de los Estados fascistas o no, sacrificaron sus vidas, sin ningunas 
resistencias sociales y políticas fuertes, constituyendo las fichas reciclables en el 
tablero de ajedrez capitalista internacional. Es un tablero de ajedrez en el cual las 
clases burguesas "nacionales" de las coaliciones estatales en conflicto, así como la clase 
dominante burocrática del capitalismo estatal la Unión Soviética capitalista, se 
disputaban de manera belicosa "espacios vitales nacionales" (nuevos mercados, nuevas 
fuentes de materias primas, vías comerciales, infraestructuras, e.tc.). Se disputaban la 
extensión territorial de su soberanía y una posición mejor o más privilegiada en la 
división del trabajo a nivel mundial en la posguerra. Además de los millones de los 
proletarios sacrificados en los campos de las batallas por los intereses de los soberanos, 
y además de los millones de civiles indefensos asesinados en los bombardeos constantes de 
ciudades y de áreas habitadas, con las ejecuciones masivas sistemáticamente organizadas, 
con las torturas y los pogromos, en las decenas de campos de concentración, de trabajo 
forzado y de exterminio masivo, el fascismo-nazismo, teniendo ya entidad estatal, reveló 
en la práctica sus raíces: Explotación de clase, racismo, nacionalismo, patriarcado.
Los batallones de asalto organizados por la socialdemocracia alemana antes e la guerra 
(Freicorps) para reprimir las revueltas de clase y sociales, constituyeron el germen de la 
creación de los respectivos batallones de asalto nazis (SA). Millones de judíos, de 
personas de habla eslava, romá, comunistas, anarquistas, homosexuales, así como personas 
de identidad cultural, política y religiosa diferente de la dominante, primero se pusieron 
en el punto de mira con el lavado de cerebro de Goebbels, acusados de ser "seres 
inferiores", "animales", "terroristas", "traidores de la nación", "enemigo interno" y 
"miasmas", fueron encarcelados en campos de concentración y de trabajo forzado, 
constituyendo durante muchos años el potencial obrero que trabajaba gratis para la clase 
burguesa, hasta que al final la mayor parte de ellos fue llevada a los crematorios, donde 
fueron exterminados masivamente. La sangre de decenas de millones de peronas regó el árbol 
horrendo del fascismo-nacionalismo, e hizo aumentar drásticamente los beneficios de los 
soberanos. Al lado de esta imagen horrorosa de los campos de concentración nazis, hay otra 
que los vencedores de esta guerra mundial han logrado borrar de la historia: La de los 
campos de concentración montados en EE.UU. durante la guerra. Su concepto (inspiración) 
era semejante al de los nazis. En ellos perecieron en aquel entonces los ciudadanos 
americanos de origen japonés. También, decenas de miles "americanos-japoneses" sufrieron 
durante muchos años (después de la guerra) el nacionalismo-"patriotismo" y el racismo del 
Estado "democrático" de EE.UU.
En el territorio del Estado griego la dictadura de Metaxás (el régimen fascista 
establecido el 4 de agosto de 1936), siguiendo los pasos del fascismo italiano y del 
nazismo alemán, teniendo el respaldo de la corte (el cual, sin embargo, pertenecía a la 
esfera de influencia británica), constituyó una receta parecida de gestión política por 
parte del Capital "nacional", cuyo objetivo era la represión inmediata y absoluta del 
movimiento obrero de aquella época, de sus organizaciones y de los partidos comunistas, 
que aspiraban al derrocamiento revolucionario del capitalismo. En aquel entonces la 
Inglaterra "democrática" no tenía el menor problema de colaborar y ayudar a un régimen 
fascista. Este hecho demuestra una vez más en el decurso de la historia cuán hipócrita y 
falso es el denominado "antifascismo" de la democracia burguesa contemporánea, y cuán vil 
es su versión moderna: El "espectro institucional".

http://verba-volant.info/es/hablemos-del-fascismo-moderno-parte-ii/


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