(ca) Chile, periodico ellibertario - LA GRAN MASA

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Tue May 24 14:04:47 CEST 2016


Según la teoría clásica de la democracia concebida por los pensadores liberales del siglo 
XIX, la sociedad está compuesta de una comunidad de públicos de opinión. Cada comunidad de 
opinión, forma su criterio bajo un proceso de discusión entre sus miembros. Algo que debe 
ocurrir de manera autónoma y racional. Según estas ideas, el individuo culto, leído e 
informado conversa libremente y debate dentro de asociaciones y partidos con la esperanza 
que la verdad y la justicia surjan de la integración de los diferentes puntos de vista. 
Esas opiniones producidas de la libre discusión compiten entre sí y una de ellas “vence”. 
Esta es la que el público ejecuta o instruye a sus representantes para que la ejecuten en 
su nombre. Es en el público donde radica la legitimización de la democracia y la de todos 
los asuntos públicos. Las constituciones y las leyes de casi todas las sociedades modernas 
están basadas en estas afirmaciones y creencias. Todas estas teorías se alimentan de la fe 
en el intelecto, la racionalidad y nobleza humanas, muy en boga entre los pensadores e 
intelectuales de siglos pasados. Sin embargo, para nadie es un secreto que hoy la realidad 
es otra. Estas ideas, cuando los comparamos con lo que realmente sucede en la actualidad, 
parecen más un cuento de hadas. Aunque es una gran mentira, la teoría clásica de la 
democracia es la versión oficial de cómo funciona nuestra sistema social.

La sociedad moderna, más que una comunidad de públicos autónomos, es una sociedad de 
masas. El individuo moderno se encuentra en una posición aislada dentro de una sociedad 
fragmentada dominada por pequeños grupos. El poder de la sociedad y sus instituciones 
sobre el individuo es inmenso. El individuo promedio en vez de crear sus criterios, sus 
criterios son impuestos por los medios masivos de comunicación, donde recibe mucho más de 
lo que él podría aportar. Son las elites, sobre todo las políticas y las económicas, las 
que dominan a la masa, no al revés. La masa no tiene autonomía frente a la autoridad 
institucional. Es la autoridad la que penetra a la masa reduciéndola para controlarla, 
manipularla y canalizar sus acciones. El rol de la masa es uno pasivo, simplemente 
reacciona a lo que le imponen.

La masa es la nueva mayoría en el mundo actual. Ese colectivo, hoy mimado por casi todos, 
está conformado de un populacho, que a pesar de saber leer y escribir porque pasó por el 
colegio y la universidad, es inculto, ignorante, apático, y sumamente irracional. Hoy se 
celebra el no tener cultura, ni educación, y se ridiculiza con demasiada frecuencia a todo 
aquel que lee y piensa con un poco más de profundidad. Hoy en día, el individuo pensante 
es excluido por ser considerado como alguien molesto y necio, la preferencia siempre la 
tiene el sumiso, el dominable que se deja llevar.

Los grandes medios de comunicación, que cada día están en menos manos, sobre todo la 
televisión, tienen a la gran masa como su audiencia predilecta por ser la más rentable. 
Las figuras públicas como los políticos y las celebridades de moda, como también los 
productores de programas y contenidos, saben muy bien que para que algo se venda debe 
ajustarse a la medida de la gran masa. Todo debe ser superficial, básico y trivial para 
que pueda ser digerido con facilidad por la masa. El chisme, el chiste de mal gusto, el 
último crimen, la linda chica en paños menores, el más reciente escándalo sexual, el 
esoterismo barato, el melodrama rosa, los gritos, las peleas y lo grotesco son la fórmula 
para llegar al éxito de sintonía. La incultura es lo que da el rating en nuestros días.

Francamente, no podemos conformarnos con tanta mediocridad. No podemos ser cómplices de 
este monstruo, habiendo tanta belleza en el mundo. No seamos tan ingenuos como para creer 
que todo lo que viene de los medios es bueno y verdadero. Debemos dudar, pensar, analizar, 
formar nuestras propias opiniones. No tenemos que ser como todos. Nacimos para ser únicos 
y extraordinarios, no para imitar, no para ser borregos. Lee, piensa, sueña, crea. Seamos 
geniales y hagamos de este mundo, algo más.

Gustavo Godoy

http://periodicoellibertario.blogspot.com.es/2016/05/la-gran-masa.html


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