(ca) Fifth Estate #396, Summer 2016 Desafiando al Estado-Nación en Siria por Leila Al Shami (en)

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Sun May 22 12:09:16 CEST 2016


Las fronteras actuales de Siria fueran diseñadas por los poderes imperiales hace cien años 
en medio de la Primera Guerra Mundial como parte de un tratado secreto entre Francia y 
Gran Bretaña que buscaba repartirse el botín que suponía la desintegración del Imperio 
Otomano. El poder fue transferido de los amos occidentales a las élites locales a medida 
que el estado colonial cedía el paso al estado post-independencia. ---- Los tres ejes 
políticos que emergieron de la lucha anti-colonial -socialismo, nacionalismo árabe e 
islamismo- asumieron la idea de un estado fuerte como la base de la resistencia a la 
hegemonía occidental. En el caso de Siria, se dio paso a un régimen ultra-autoritario en 
el cual el poder se centralizó alrededor de un solo hombre en Damasco, Bashar Al-Assad; 
apuntalado por una potente burocracia estatal y las fuerzas de seguridad. Pero hoy, nuevas 
formas de organización están surgiendo desafiando la autoridad centralizada y el entramado 
estatal.

Durante la revolución contra Assad que comenzó en Siria en 2011, se liberaron grandes 
extensiones de territorio hasta el punto que, para el 2013, el régimen había perdido el 
control de alrededor del 80% del país. A medida que el estado se desintegraba las 
comunidades tuvieron la necesidad de crear estructuras alternativas para asegurar que la 
vida pudiese mantenerse funcionando en las nuevas zonas autónomas.

El modelo que emergió fue basado en la visión del anarquista sirio Omar Aziz, que publicó 
un escrito en noviembre de 2011, el octavo mes de la revolución, defendiendo el 
establecimiento de consejos locales.

Argumentaba que era incoherente que los revolucionarios participasen de las protestas por 
el día para luego volver a vivir en las estructuras jerárquicas y autoritarias que imponía 
el estado. Aziz creía que la actividad revolucionaria debía permear todos los aspectos de 
la vida y por ello defendía cambios radicales en las relaciones sociales y la organización.

Apoyaba y llamaba a crear organización autónoma y no jerárquica para el autogobierno, 
basado en los principios de cooperación, solidaridad y apoyo mutuo. Tenía la visión de los 
consejos como foros horizontalmente organizados a través de los cuales la gente podría 
trabajar conjuntamente para conseguir los tres objetivos primarios: gestionar sus vidas de 
forma independiente del estado; cooperar de forma colectiva; e iniciar una revolución 
social, local, regional y nacional.

Junto a sus compañeros, Aziz ayudó a establecer el primer consejo local en Zabadani, que 
fue seguido por otros similares en las ciudades sirias de Barzeh, Daraya y Douma.

Trágicamente, Aziz fue detenido en noviembre de 2012 por agentes de los servicios secretos 
del régimen de Assad y se le confinó a la infame prisión de Adad, donde moriría tres meses 
más tarde. Poco antes de su muerte declaró que: “No somos menos que los trabajadores de la 
Comuna de París, ellos resistieron 70 días y nosotros ya llevamos año y medio.”

Cientos de consejos locales han surgido a lo largo y ancho de Siria, trasladando el poder 
a las comunidades en detrimento del estado. Estas son estructuras administrativas civiles, 
y la mayoría han escogido sus cargos a través de procesos democráticos o por consenso- 
algo nunca visto antes en el régimen totalitario de Assad. Algunas de estas estructuras 
convocan elecciones cada 3 o 6 meses para revocar a los representantes que no están 
actuando correctamente y decisiones sobre las cuestiones a tratar se toman por voto 
mayoritario.

Se componen de activistas revolucionarios, profesionales y representantes de grandes 
familias o tribus. En la mayoría de los casos son independientes de las facciones o grupos 
políticos o militares, y en comunidades mixtas como Yabroud, Selemmiyeh y Manbij, los 
consejos locales incluyen representantes de los distintos grupos étnicos y locales.

En ausencia del estado, son los grupos locales los que garantizan el suministro de agua, 
educación y cuidados sanitarios para las comunidades locales. Han montado fuentes 
alternativas de energía, como energía solar, y cultivan la tierra para luchar contra el 
hambre en las comunidades asediadas.

Varios comités afiliados a los consejos, asumen distintas responsabilidades: el trabajo de 
relaciones con los medios, defensa civil y distribución de la ayuda humanitaria. Los 
consejos locales en los niveles de barrio o aldea están a veces conectados con los 
consejos provinciales más amplios. Escogen presidentes y co-presidentes y contienen un 
buen número de comisiones o departamentos como medios de comunicación, sanidad, seguridad, 
asistencia social, legal y servicios civiles.

Estos experimentos de auto-organización suceden en medio de un complejo entramado de retos 
y obstáculos. Las áreas liberadas han sido el objetivo principal de los ataques aéreos de 
Assad (y más recientemente de los rusos) en un intento por aplastar cualquier alternativa 
al régimen.

Los ataques continuos a estas zonas han contribuido al desplazamiento de su población y de 
ellas han salido muchos refugiados buscando la seguridad en el extranjero. La 
militarización del levantamiento, que empezó en el verano/otoño de 2011, lo transformó de 
un movimiento horizontalmente organizado, inclusivo y no sectario a una lucha entre 
facciones autoritarias tratando de conquistar la hegemonía y negar la libertad y la 
auto-determinación a las comunidades liberadas.

El ejemplo más claro de esto son las facciones islamistas más extremistas que han tratado 
de quitar el poder a los consejos locales para imponer sus propias estructuras paralelas 
como los Consejos Shura y los tribunales de la Sharia; a pesar de las protestas populares 
en los lugares en los que ha sucedido este desarrollo de la situación.

Estos grupos siguen siendo parte de la lucha armada contra Assad, (y ahora, con la 
implicación militar de los poderes imperialistas, también son parte de la lucha contra la 
ocupación extranjera) como también luchan contra el Daesh (ISIS). Pero ninguno de estos 
grupos ha formado parte de la lucha del pueblo sirio por la libertad, la justicia social y 
la auto-determinación. Buscan reemplazar un estado autoritario por otro.

Los consejos a nivel provincial suelen estar vinculados con la Coalición Nacional Siria 
(la oposición en el exilio) que a su vez está influenciada por las agendas de los poderes 
internacionales, sobretodo los gobiernos reaccionarios del golfo y occidentales. Debido a 
su dependencia financiera, su carácter de movimientos de base está seriamente 
comprometido. También hay otros obstáculos de tipo social.

La sociedad siria es muy patriarcal – a través de la familia, la tribu y la nación estado. 
Pocas mujeres forman parte de los consejos locales, a pesar del rol protagonista de las 
mujeres en agrupaciones revolucionarias y de la sociedad civil como por ejemplo los 
Comités de Coordinación Locales, o los numerosos centros sociales para mujeres en las 
zonas liberadas. Estos apoyan el activismo de las mujeres y su implicación en las esferas 
económica, política y social como un medio a través del cual desafiar las estructuras 
patriarcales.

En la región kurda del norte, la revolución social ha sido mucho más inclusiva con 
respecto a las mujeres. Los tres cantones kurdos (Jazira, Kobane y Afrin) declararon la 
autonomía democrática en enero de 2014, cada uno estableciendo un parlamento, varios 
ministerios y tribunales.

Juntos, los tres cantones conforman el territorio de Rojava que está liderado en gran 
medida por el Partido de la Unión Democrática (PYD). El PYD está fuertemente influenciado 
por las ideas del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) Abdullah 
Ocalan, quien a su vez fue influenciado por las ideas del anarquista norteamericano Murray 
Bookchin y defiende el nuevo paradigma político del Confederalismo Democrático.

Basado en los principios de democracia directa, igualdad de género y el ecologismo, el 
confederalismo democrático desafía el concepto de nación-estado, y en sustitución quiere 
crear autonomía regional y promover la auto-organización y el auto-gobierno.

A lo largo de Rojava las comunas son el medio por el cual la gente se une para buscar 
soluciones a sus necesidades y los retos de la vida diaria que afrontan. Cada comuna tiene 
varios comités adscritos a ella para tratar asuntos como la educación, la justicia, la 
alimentación, las cuestiones ecológicas y de autodefensa. Las decisiones se toman sobre la 
base del consenso.

Las comunas están unidas a los consejos de distrito que se componen de representantes de 
la comuna y partidos políticos y (al igual que las comunas) tienen una cuota de 
participación del 40% para las mujeres. Estas después están unidas a la administración 
cantonal a través de varios mecanismos que se coordinan con los consejos y el gobierno 
regional de Rojava.

Al contrario de otras áreas de Siria, Rojava se ha librado de la política de tierra 
quemada de Assad y sus alíados, permitiendo que estos territorios florezcan y se desarrollen.

A pesar de esto también afrontan una serie de retos. A pesar de su retórica libertaria, el 
PYD que domina la Administración Autónoma de auto-gobierno, es un partido autoritario que 
ha silenciado, detenido, y asesinado a otros grupos de la oposición kurda.

Las Unidades de Defensa Popular (YPG), dominadas por el PYD, y las Fuerzas Democráticas de 
Siria apoyadas por los EEUU han desarrollado recientemente ofensivas en zonas de mayoría 
árabe con el apoyo de los ataques aéreos rusos. Parece un intento de construcción de un 
estado que va contra las ideas de confederalismo democrático y genera el riesgo de un 
enfrentamiento inter-étnico.

Los kurdos afrontan a su vez continuos ataques del estado autoritario turco que trata de 
aplastar las aspiraciones de auto-determinación del pueblo kurdo tanto dentro de sus 
fronteras como en Siria. También se enfrentan a los ataques de los grupos islamistas 
extremistas, sobretodo el Daesh, Jabhat Al Nusra (vinculado a Al-Qaeda), y Ahrar Al Sham.

Por toda Siria, las estructuras e instituciones opresivas y jerárquicas han sido 
despedazadas y el pueblo está organizando sus comunidades y gestionándolas de forma libre. 
No ha habido mayor desafío al concepto de estado-nación en el mundo desde la Revolución 
Española de 1930.

Pero como se muestra arriba, estos experimentos de comunidades autónomas están amenazados 
desde muchos ángulos. Debido a la fuerza de la contrarrevolución, lo que pueda suceder con 
el colapso del estado sirio, es la imposición de más mini-estados, armados, vallados y con 
discursos retóricos que crean más división y un estado de guerra perpetua.

La solidaridad con los sirios en su lucha es vital. Aún así, muchos grupos que se 
identifican con “la izquierda” no solo no han mostrado su solidaridad con la revolución de 
los sirios, sino que han dado un apoyo infame a la contrarrevolución. Esto normalmente se 
debe a la ignorancia sobre el contexto sirio, el Orientalismo y una islamofobia creciente.

Muchos no han comprendido la enorme diversidad de los actores que están insertos en el 
conflicto en estos momentos, actores que a veces comparten objetivos similares (como el 
derrocamiento del régimen), pero que en última instancia tienen diferentes objetivos 
finalistas.

Existe una incapacidad para distinguir entre los grupos armados y la resistencia civil; 
entre los grupos armados que tienen una base democrática o cuya actividad se enmarca en la 
auto-defensa de sus comunidades y aquellos con una agenda autoritaria; entre aquellos que 
pretenden disolver las estructuras de poder tradicional y aquellos que solo buscan el 
poder para sí mismos.

La revolución tiene por delante muchos retos, y nadie debe llevarse a engaño pensando que 
una sociedad libre será el resultado. Los estados y la contrarrevolución son mucho más 
fuertes que nosotros. Aún así, en medio de todos estos retos, los anarquistas deben apoyar 
a los oprimidos y explotados, aquellos que están creando nuevas formas de organización en 
las circunstancias más difíciles y aquellos que se enfrentan a su total exterminio.

Las prácticas de solidaridad serán más fructíferas que las bravuconadas teóricas 
mal-informadas.

Leila Al Shami es co-autora, con Robin Yassin-Kassab, de Burning Country: Syrians in 
Revolution and War, Pluto Press (2016). Ha trabajado en el movimiento por lo derechos 
humanos en Siria y en otros países de Oriente Medio.

Es miembro fundadora de Tahrir-ICN, una red que conecta las lucha anti-autoritarias en 
Oriente Medio, el Norte de África y Europa. Ella vive en Escocia y tiene el blog 
leilashami.wordpress.com.

Traducido por Rodolfo Pedrero

Extraído en https://leilashami.wordpress.com/2016/05/12/challenging-the-nation-state-in-syria/


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