(ca) El Federación Estudiantil Libertaria Análisis en la memoria

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Fri May 20 17:23:21 CEST 2016


El adanismo es algo crónico en el movimiento estudiantil. Cada generación de estudiantes 
piensa que es la primera en organizarse y luchar, provocando que el movimiento deba 
empezar de cero cada vez que surge, lo que dificulta su avance, el establecimiento de 
nuevos objetivos y su conquista. ---- La historia del movimiento estudiantil 
revolucionario en el Estado español sufre una doble ocultación. Primero, la de los propios 
contemporáneos, dado que el movimiento (a diferencia del sindical) nunca poseyó grandes 
organizaciones que se alargaran en el tiempo y el tardío acceso del proletariado español a 
niveles medios y superiores de educación convirtió este movimiento en un agente 
minoritario. En ocasiones marginado incluso por el resto de fuerzas revolucionarias. El 
segundo ocultamiento es el que la propia historiografía realiza, pues por lo general las 
referencias a los movimientos estudiantiles del pasado se limitan a unos cuantos tópicos 
que lo mismo sirven para explicar los levantamientos estudiantiles medievales que mayo del 68.

Dentro del movimiento libertario es el sector estudiantil el que ha perdido su memoria de 
una manera más drástica. Prácticamente todo afiliado de CNT o CGT conoce eventos como la 
Huelga de la Canadiense, Casas Viejas o los Hechos de Mayo y le sonarán nombres como 
Salvador Seguí, Federica Montseny, Buenaventura Durruti, Lucía Sánchez Saornil o García 
Oliver. El pasado de otras organizaciones como la FAI, las Juventudes Libertarias o 
Mujeres Libres, aunque de forma más esquemática, también es conocido. Pero no ocurre lo 
mismo con los triunfos y derrotas del movimiento estudiantil libertario.

Dado que la educación siempre tuvo un lugar de honor entre el programa del movimiento 
libertario –algo que aparece ya escritos como La instrucción integral de Bakunin o A los 
jóvenes, de Kropotkin y que en el Estado español se señala en la importancia que se da a 
un pedagogo como Ferrer i Guàrdia, la proliferación de Ateneos libertarios y escuelas 
racionalistas o el proyecto del Comité de Escuela Nueva Unificada (CENU) en la 
revolución–, la inserción del anarquismo en el movimiento estudiantil no tardó en ser 
también uno de los objetivos.

La primera organización estudiantil de tendencia libertaria sobre la que tenemos 
constancia fue la BONSF (Federación Búlgara de Estudiantes Anarquistas), que se funda en 
1932 vinculada al anarco-comunismo búlgaro de la Federación de Anarquistas Comunistas de 
Bulgaria (FAKB), movimiento que lleva a cabo una potente lucha entre 1919 y 1948, en 
ocasiones armada y finalmente desarticulada por el régimen del Partido Comunista Búlgaro.[i]

Durante la segunda república española la constitución de un movimiento estudiantil de 
masas queda muy limitada debido a que el acceso a una educación superior está limitado al 
estudiantado de origen burgués y pequeñoburgués. En total, la población estudiantil 
española no superaba las treinta mil personas.[ii] El anarquismo, ya completamente volcado 
por entonces a la labor sindical, estaba ampliamente implantado entre el proletariado 
industrial y los jornaleros sin tierras. Su presencia en otros sectores de la sociedad, 
como la intelectualidad, era mucho más marginal.

Así, las principales organizaciones estudiantiles serían la Unión Federal de Estudiantes 
Hispanos (UFEH), inicialmente republicana-progresista y posteriormente invadida por 
militantes de las JSU y el Sindicato Estudiantil Universitario (SEU), vinculado a la 
FE-JONS. Con todo, estas dos siglas eran motas de polvo en un mundo de grandes 
organizaciones de masas y antes de la guerra ninguna superaba los cinco mil adherentes.

Es comprensible pues que el anarquismo tardara tanto tiempo en crear su propia 
organización estudiantil con unas fuerzas tan limitadas. Lo hace en 1935, bajo el nombre 
de Federación Estudiantil de Conciencias Libres (FECL).[iii]

En esta primitiva federación encontramos militantes como Ada Martí, que contaba por 
entonces con veinte años. Escritora brillantísima que vería su vida, como tanta otra 
gente, muy dificultada tras la guerra.[iv] O Eduardo Vivancos, de solamente quince y que 
se convertiría, ya en el exilio, en un destacado miembro de la FIJL, esperantista y 
pionero del taoísmo en occidente.

La FECL defendía la formación de un estudiantado crítico. En su primera etapa, previa al 
estallido de la revolución, se dedicaría a la organización de charlas, debates, 
conferencias y excursiones, editando además una revista: Evolución. Tras la contundente 
respuesta proletaria al golpe militar señalará la necesidad de profundizar la revolución 
en el terreno educativo para derribar las relaciones de autoridad entre enseñantes y 
estudiantes y extender la educación a todo el pueblo trabajador.[v] Sus militantes 
gestionarán el “Institut LLiure” situado en el paseo de Gràcia, trabajando en la formación 
del proletariado.

El movimiento estudiantil libertario se desarrolla entonces en un momento de plena 
efervescencia revolucionaria que también afecta a la educación. El CENU, en manos de los 
sindicatos, logra la plena escolarización infantil en Cataluña y se funda en Barcelona la 
Universidat Popular para garantizar el acceso a la educación superior de una clase 
trabajadora que al fin maneja su propio destino.

Con el desarrollo de la guerra la FECL se va situando en contra de la línea oficial de la 
CNT-FAI, siendo muy crítica tanto con la colaboración en el gobierno de Largo Caballero 
como con el culto en torno a ciertos dirigentes –la propia Ada Martí escribiría un 
artículo criticando el endiosamiento de la figura de Durruti tras su muerte–. La FECL se 
sitúa por tanto en las posiciones de la Agrupación “Los amigos de Durruti”, contraria a la 
militarización de las milicias; o de Mujeres Libres, que reclamaba una profundización de 
la revolución en lo que se refiere a la liberación femenina. Las tres organizaciones 
serían, en consecuencia, marginadas del movimiento libertario oficial.

En diciembre de 1937 la FIJL convoca en Valencia una Conferencia Estudiantil[vi] a la que 
acuden tanto la FECL como los grupos estudiantes de CNT, presentes sobre todo en Cataluña. 
Se decide, aunándolos a todos, la fundación de la Federación Ibérica Estudiantil 
Revolucionaria (FIER), haciendo especial hincapié en no quedarse únicamente en el terreno 
del debate ideológico, sino conseguir una mayor implantación mediante el sindicalismo 
estudiantil. El movimiento sale reforzado en Cataluña, llegando a sacar una publicación, 
la revista Fuego.

Pero la organización llega tarde. La revolución ya había sido derrotada en mayo con el 
putsch estalinista que derriba al gobierno de Largo Caballero y pone freno a las 
principales conquistas. Sin embargo, el trabajo de los militantes de la FIER no cesa y 
muchos estudian o colaboran con los Institutos Obreros fundados en diciembre de ese mismo 
año. El propio Vivancos lo haría hasta que fuera llamado a filas, pasando a combatir 
dentro de la 26 División, antigua Columna Durruti. Como él, muchos otros militantes del 
movimiento estudiantil libertario ingresarían en un momento u otro en las milicias o en 
Ejército Popular.

Lamentablemente una organización como la FIER no tenía mucho sentido ni en la 
clandestinidad –donde la prioridad son los miles de presos– ni en el exilio –donde no hay 
ya estudiantes– y la organización muere con la victoria del fascismo. Aplazadas quedaban 
las ilusiones de sus militantes: promesa de un futuro mejor, en que estudiar no fuera un 
privilegio, en que el saber crítico estuviera por encima de la autoridad académica, de 
centros gestionados por las propias comunidades educativas. De una universidad realmente 
universal. El movimiento libertario, por su parte, tardaría mucho tiempo en recoger su 
testigo.

Hoy, a ochenta años de estas experiencias, se hace necesario recordarlas. Olvidar nuestra 
historia es renunciar a existir.

[i] Smichdt, MICHAEL, La línea anarquista comunista de masas: El anarquismo búlgaro en 
armas, en anarkismo.net, 2009.

[ii] Mitchell, BRIAN R., International historical statistics: Europe 1750-2000, Palgrave 
Macmillan, Basingstoke, 2003.

[iii] Fernández Soria, JOSÉ MANUEL, Cultura y libertad. La educación en las Juventudes 
Libertarias, Universidat de Vàlencia, Valencia, 1996.

[iv] Guillamón, AGUSTÍN, Ada Martí (1915-1960), en alasbarricadas.org, 2013.

[v] FECL (26 de agosto de 1936). Sentando Posiciones. Solidaridad Obrera nº1362.

[vi] Krimo, BEN (11 de diciembre de 1937). La Federación de Juventudes Libertarias convoca 
una magna conferencia nacional de estudiantes. Solidaridad Obrera nº1755.

http://felestudiantil.org/movimiento-estudiantil-libertario-la-memoria/


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