(ca) solidaridad obrera: SOMERAS Reflexiones tras la sentencia Por Arturo Acón Bonasa. Maquinista de Renfe, y militante - abogado de Solidaridad Obrera.

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Wed May 11 14:37:57 CEST 2016


¡Voy a empezar a creer que en este país existe la Justicia!, ha sido la frase más repetida 
de las muchísimas personas que me han felicitado, bien personalmente bien a través de mi 
Sindicato Solidaridad Obrera, al conocer la sentencia que declara nulo mi despido por 
haberme vulnerado RENFE los Derechos fundamentales de libertad sindical y de indemnidad 
así como a que me abone los salarios de tramitación desde que fui despedido hasta mi 
inmediata readmisión (fui despedido el 5/02/2014) y me indemnice por aquella fundamental 
vulneración con dieciocho mil euros. --- Y aquella frase es muy significativa para mí, no 
porque en este país no haya Justicia, sino porque todos los que han expresado su alegría 
por esta magnífica sentencia dan por hecho que conmigo sí se ha hecho Justicia. Tal era, a 
la vista de las incomprensibles acusaciones vertidas como motivos para despedirme y la aun 
más incomprensible posterior sentencia del Juzgado de lo Social que dictaminó mi despido 
procedente, la unánime opinión de todos los que, nunca podré agradecer bastante, así nos 
lo han expresado.

Decíamos en un artículo del Contramarcha hace apenas dos meses, que teníamos el ferviente 
deseo de que el Tribunal Superior de la Comunidad Valenciana, encargado de revisar la 
sentencia del Juzgado de lo Social de Alicante que decretaba mi despido procedente, al 
menos revisara el extenso (65 páginas), por necesidad, recurso de suplicación interpuesto 
contra dicha sentencia, así como también la muy extensa prueba documental aportada (2 
tomos con más de 1000 folios). Y el Tribunal Superior sí que lo ha revisado y con 
atención, hasta el punto de centrarse en el motivo principal del recurso, aquél que 
censuraba la sentencia del Juzgado por considerar que no se había vulnerado derecho 
fundamental alguno, ni siquiera observó la “inversión de la carga de la prueba”, obligando 
a RENFE a que diera una explicación razonada y probada de que no me había despedido por 
represalia.

En definitiva, el Tribunal Superior sentencia de manera contundente que fui represaliado 
por mi actividad sindical, de la que afirma no existir duda alguna de que me amparaba al 
tiempo de defender a mis compañeros en Barcelona en sede judicial, exponiendo una extenso 
acervo legal en su apoyo. Desmonta las pretendidas excusas de RENFE de que no advirtió mi 
presencia en un primer juicio, antes del que me costó el despido, repitiendo lo que en el 
juicio de Alicante quedó plenamente probado, que en dicho juicio actuaron como testigos de 
RENFE dos directivos y de que ejecutar la sentencia favorable recaída en el Juzgado de lo 
Social de Barcelona y confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya 
conllevó responder a una oposición feroz, en el que adujeron toda clase de peregrinas 
excusas, como intentar compensar días de descanso con días de descanso.

El Tribunal Superior de Justicia acogiendo el motivo principal del recurso no entra a 
enjuiciar los demás, aunque sí deja expresado que, aun no habiendo acogido la vulneración 
de Derechos fundamentales, hubiera tenido que declarar mi despido improcedente, puesto que 
ejerciendo de abogado en defensa de mis compañeros desde 1999, no importa el que lo 
hiciera siendo representante unitario de los trabajadores o no, como excusó RENFE para 
echarme, sino que debió poner fin a esa tolerancia, en su caso, previa advertencia.

Culmina el Tribunal Superior su impecable sentencia condenando a RENFE a que, además de 
los salarios de trámite, me indemnice con dieciocho mil euros por haber vulnerado de los 
Derechos fundamentales a la libertad sindical y a la indemnidad (no caben represalias por 
ejercitar derechos vía judicial), cantidad que coincide con la solicitada en nuestro 
escrito de demanda y que, en conclusiones en el juicio de Alicante, fundamenté en la 
mínima reparación que suponía dicha cantidad por haber destrozado una familia. No creyó lo 
mismo la Juzgadora de Alicante ni la representante del Ministerio Fiscal, que no solo no 
apreciaron vulneración alguna, sino que dejaron entrever que el castigo impuesto más bien 
era escaso.

La sentencia del Tribunal Superior es definitiva, como se dice en el ámbito del Derecho, 
pero no firme; es decir, cabe recurso de casación para la unificación de doctrina ante el 
Tribunal Supremo. Ocurre, sin embargo, que para unificar, primero hay que buscar otras 
sentencias que, con iguales o muy similares características, hayan resultado de signo 
contrario, lo que francamente en mi caso se hace difícil. Sin embargo, RENFE tiene todo el 
derecho a recurrirla y tener oportunidad de darle la vuelta -staff de abogados no le 
faltan- y ganas a nosotros de oponernos tampoco. Oportunidad que a mí me dio echándome a 
la calle, tras 34 años conduciendo trenes, y arrostrando a mi familia a la más absoluta 
precariedad, superada con creces gracias a la SOLIDARIDAD de muchas personas, 
organizaciones y, por supuesto, familiares y amigos. Pero, como peligraría la ya amenazada 
selva mundial, si tuviera que rellenar folios y folios agradeciendo tanto y a tantos que 
nos han apoyado desde el principio, me limito a dar las gracias a todos y expresar que: 
VIVA LA CLASE OBRERA y LA JUSTICIA aplicada a ésta.
En Alicante, a 6 de mayo y de 2.016.
http://www.solidaridadobrera.org/index.php?option=com_content&view=article&id=3017:reflexiones-tras-la-sentencia&catid=176:difusion-y-movilizaciones&Itemid=381


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