(ca) anarkismo.net: Zapata y el indígenismo by Lucha Libertaria - Rebeldía Contrainformativa -

a-infos-ca at ainfos.ca a-infos-ca at ainfos.ca
Tue May 3 10:34:12 CEST 2016


Hace poco hace 97 años (el 10 de Abril), moría Emiliano Zapata tras ser manipulado y 
engañado para ser abatido en una emboscada donde ni siquiera se encontraba preparado por 
las fuerzas estatales. Un militante, un revolucionario social que hasta el último día de 
vida luchó por la transformación total de la sociedad de forma conjunta con el pueblo, 
para alcanzar la verdadera justicia social. Zapata ,si bien nunca se definió o se tuvo 
conocimiento de un conciencia deliberadamente anarquista, su praxis y su lucha por la 
Tierra y la Libertad, son evidentemente una praxis libertaria. Además, es claro que se 
agrupó durante el periodo de la revolución mexicana, con gran cantidad de individuos 
libertarios, que variaban desde militantes del Partido Liberal Mexicano, durante su 
periodo comunista libertario, cuando había una enorme influencia magonista; hasta otras 
organizaciones como fueron las feministas libertarias, Las Hijas de Anahuac. Estos y 
muchos otros individuos que compartieron experiencias, charlas y luchas con Zapata fueron 
configurando en él, así no fuera con un discurso explícitamente anarquista, al Zapata que 
vendría a ser reconocido con el máxime: “La tierra es de quien la trabaja.”

Hace poco hace 97 años (el 10 de Abril), moría Emiliano Zapata tras ser manipulado y 
engañado para ser abatido en una emboscada donde ni siquiera se encontraba preparado por 
las fuerzas estatales. Un militante, un revolucionario social que hasta el último día de 
vida luchó por la transformación total de la sociedad de forma conjunta con el pueblo, 
para alcanzar la verdadera justicia social. Zapata ,si bien nunca se definió o se tuvo 
conocimiento de un conciencia deliberadamente anarquista, su praxis y su lucha por la 
Tierra y la Libertad, son evidentemente una praxis libertaria. Además, es claro que se 
agrupó durante el periodo de la revolución mexicana, con gran cantidad de individuos 
libertarios, que variaban desde militantes del Partido Liberal Mexicano, durante su 
periodo comunista libertario, cuando había una enorme influencia magonista; hasta otras 
organizaciones como fueron las feministas libertarias, Las Hijas de Anahuac. Estos y 
muchos otros individuos que compartieron experiencias, charlas y luchas con Zapata fueron 
configurando en él, así no fuera con un discurso explícitamente anarquista, al Zapata que 
vendría a ser reconocido con el máxime: “La tierra es de quien la trabaja.”

La praxis de Zapata y los agrupados alrededor de él que simpatizaban colectivamente con 
sus métodos, se manifestó de una forma clara, cuando durante la guerra civil se pudo 
llevar a cabo un proyecto verdaderamente transformador en el estado de Chiapas, México. 
Particularmente en Morelos. Donde estaba el ejército revolucionario, solo participaba a lo 
mucho de coordinador, y su trabajo se relegaba casi que solo a expropiar a los 
terratenientes y burgueses las tierras donde llegaba, y tras liberar el espacio de la mano 
con las comunidades, pasaba las tierras y los medios de producción a órganos colectivos 
autónomos para que se encargaran de organizarse por sí mismos, por el bien de la 
comunidad. Un ejercicio que fue bastante exitoso, en tanto en los sectores aledaños a 
Morelos, la gente pasaba problemáticas de racionamiento, de conflictos sociales y 
políticos, entre otros; mientras en Morelos, la producción y reproducción socioeconómica 
no era un problema, y el tejido social y comunitario empezó a reconstruirse gracias a los 
arreglos voluntarios y la construcción organizativa de la sociedad de forma solidaria y 
cooperativa que se empezó a gestar una vez el territorio había sido liberado de parásitos, 
en palabras de Zapata.

Y es que fue Zapata, con su lucha agraria, por la tierra, por el territorio, que 
traspasaba cualquier tipo de de diferencia entre las clases bajas, lo que importaba era la 
libertad, la democracia, la autonomía; uno de los que vendría a enseñar a gran parte de 
los intelectuales del movimiento obrero con una amplia visión obrerista europeocéntrica, 
donde el sujeto revolucionario es solo el proletariado industrial, y otros elementos como 
son los indígenas, debería someterse a la lucha obrera. Zapata adoptó una visión donde el 
territorio es el centro de la lucha revolucionaria, ya no es un espacio objectificado, 
como lo vio la geografía liberal, academicista, un espacio para la explotación de 
recursos. En cambio, es un espacio de producción y reproducción de relaciones sociales, 
con un contexto económico, político, social, cultural e incluso ecológico; y es que desde 
su propia praxis en Morelos, cuando solo se remitía con el ejercito revolucionario a 
expropiar los medios productivos y dejarlos en poder de la comunidad, se veía la clara 
idea de que eran los mismos pueblos quienes debían organizarse, de forma colectiva y 
cooperativa, aún rescantado sus propios métodos de insurgencia simbólica. Esto es, sus 
propias construcciones mitológicas y ritualísticas, que por parte de los indígenas no 
siempre se han enmarcado desde la visión difusionista europeocéntrica de elementos 
subyugativos, por los cuales la razón claudica y somete a la ignorancia. No, si bien 
Zapata era crítico de los elementos especulativos, la superstición y la influencia de 
estos en la facilidad para oprimir a los pueblos, Zapata comprendía que cada pueblo había 
construido sus propias cosmovisiones, y muchas de estas, como son las de los indígenas, 
tienen sus elementos de contrahegemonía, de rechazo a aceptar la total asimilación 
cultural forzada por la hegemonía dominante, por el cristianismo, por el clero; no, sus 
cuentos sobre la Pachamama y el Dios fuego; sobre las prácticas comunitarias, muy en 
sintonía con el anticapitalismo, que van desde el trabajo obligatorio, estando solo 
exentos quienes no pueden, como son los niños, ancianos o enfermos; o las festividades 
donde la producción sobrante se consume de forma colectiva y en prácticas comunitarias, no 
son necesariamente subyugantes.

Son formas de hacer contrahegemonía desde la misma historia que cargan ellos, de las 
luchas de sus antepasados y que ellos mismos tratan de no dejar desaparecer, pues es una 
lucha constante entre la historia de las clases subalternas, de su existencia; contra la 
historia dominante que los quiere hacer desaparecer como sujetos históricos, como 
individuos capaces de tomar sus riendas y no meramente agentes autómatas que recibieron el 
bien vivir, salvajes que fueron educados por los racionalistas colonialistas. Todos los 
mitos con elementos comunitarios, donde nosotros hemos sido creados de forma colectiva por 
los elementos naturales de la tierra, y tenemos nuestras profundas relaciones con el 
territorio y sus representaciones deificadas, no son sino las razones por la cual los 
diferentes pueblos indígenas se han levantado en gritos unificados por defender su 
territorio, sus espacios autónomos y por la construcción de espacios conjuntos de 
transformación.

Aquí es donde los procesos sociales y políticos,de base, a la izquierda, que buscan 
transforma la sociedad y que ahora en este momento deben considerar la cuestión indígena, 
deben cuestionarse profundamente el rol de estos en los espacios revolucionarios. Se puede 
rescatar las visiones zapatistas, que incluso han sido adoptadas en la actualidad por una 
innumerable cantidad de procesos revolucionarios, que van desde los icónicos Municipios 
Autónomos Zapatistas en Chiapas y su Ejército de Zapatista de Liberación Nacional, proceso 
organizativo de tipo libertario, que se ha vuelto un estandarte y una bandera de la 
mayoría de procesos libertarios y autónomos, hasta la reproducción en otros espacios 
comunitarios y barriales a través del globo, si bien no alcanzan tal magnitud. Y es que 
Zapata y su reivindicación por los zapatistas, gestó un avance en lo que respecta a 
indígena como sujeto histórico en la lucha revolucionaria. Esta cuestión es bastante 
aceptada en los sectores libertarios, pero siempre queda la duda en otros sectores más 
ajenos a esta metodología y praxis revolucionaria, como son los marxistas, que suelen 
mantener aún una visión bastante obrerista, caduca; y es que incluso algunos pensadores, 
desde una visión un poco más abstracta y que tocaría asentarla más en nuestro contexto 
histórico, ya se pensaban algo acertado que podría usarse para la cuestión indígena, como 
por ejemplo la visión dual de la religión y el misticismo que planteaba Gramsci. Una 
visión de esta, tanto como elemento subyugador, de sumisión a la ignorancia y por lo 
tanto, un elemento contrarrevolucionario; y por otro, desde su propia teoría de la 
contrahegemonía, como un elemento revolucionario, que desde sus prácticas y hábitos 
comunitarios y ritualísticos, construía nuevas formas de concebir la realidad, luchando 
contra el discurso dominante. Lastimosamente, Gramsci, por ser un abanderado de la 
heterodoxia marxista, suele ser en muchos casos no solo dejado de lado, sino denostado por 
sus visiones ‘anti-marxistas.’

La cuestión es que el indígenismo viene a ser importante a considerar en la actualidad, si 
bien se debió considerar desde el inicio de nuestras luchas conjuntas. Y tampoco es algo 
que se haya dejado de lado por parte de los revolucionarios colombianos. Ya a finales de 
los 80, y a través de los años 90, ciertos colectivos anarquistas como el Proyecto 
Cultural Alas de Xue llevaron a cabo una sincretización de las ideas anarquistas con las 
diferentes praxis políticas que llevan a cabo varias comunidades indígenas colombianas. De 
hecho, más que sincretizar, fue encontrar las manifestaciones libertarias en todas sus 
expresiones orgánicas y sociales, desarrollar un anarquismo más acorde al contexto de 
nuestra población. Es así que el PCAX se vuelve un pionero en lo que sería el 
anarcoindianismo, no solo en Colombia, sino en Latinoamérica, e incluso en Hispanoamérica. 
Sus investigaciones sobre Juan Tama, Quintín Lame y las diferentes organizaciones de base 
en el Cauca, permitieron ver que los diferentes principios anarquistas se manifiestan 
también en estos, sin necesidad de una retórica explícitamente libertaria. Pero sabemos 
que la lucha revolucionaria es un proceso de aprendizaje continuo, de prueba y error, de 
construcción y deconstrucción. Es importante porque vemos que hoy en día muchos procesos 
autónomos y revolucionarios están siendo abanderados desde sectores indígenas, y los 
diferentes movimientos sociales y organizaciones militantes están en un estado de 
ambivalencia, sobre si nuestras luchas son antagónicas, conflictivas o pueden unirse; y la 
pregunta en sí ya es muestra de un desconocimiento de los procesos que se llevan a cabo.

Para el caso Colombiano, la lucha indígena que se ha enmarcado en diferentes sectores del 
Cauca es importantísima. Si bien hay grandes organizaciones que aparecen alrededor de los 
procesos de transformación que se dan en el Cauca, como son la ACIN (Asociación de 
Cabildos Indígenas del Norte del Cauca) o el CRIC (Consejo Regional de Indígenas del 
Cauca), sin desconocer la importancia histórica que tienen estas organizaciones como otras 
organizaciones de menor magnitud, se hará mejor un análisis los proyectos políticos que se 
llevan abajo, en las colectividades que se conocen y se reconocen en la transformación, 
más allá de que adhieran o no a estas organización u otras organizaciones, y que 
participen de la transformación autónoma de los territorios.

Estas transformaciones son envidiables en muchos puntos: van desde la lucha incansable por 
una educación autónoma, que sea la misma comunidad quien pueda desarrollar desde su propio 
contexto, su propia naturaleza comunitaria, la educación que se va a llegar a cabo; en 
lugar de someterse está a esquemas y estándares importados. Los avances son notables, pues 
en la actualidad en las escuela se rescata la historia indígena, olvidada incluso en las 
universidades urbanas. Se trata de desaparecer la división entre el trabajo intelectual y 
el manual, que no solo tiene repercusiones en cuanto a la producción de la ciencia y de 
productos para la comunidad, sino también en cómo se va difuminando el elitismo del 
científico con respecto al obrero, campesino o indígena. Están procesos más avanzados de 
educación autónoma, como es la Universidad Misak en Guambía, por parte de la comunidad 
Misak; o están proyectos de contracultura, de contrahegemonía mediática, por parte de 
Tejido de Comunicaciones, el cual agrupa estaciones de radio como Nasa Stereo y Radio 
Payumat, páginas web e incluso distribución de publicaciones físicas en muchos casos.

Pero, sin minusvalorar estos y muchos otros procesos organizativos autónomos y 
revolucionarios por parte de los sectores indígenas, se rescata con mayor vehemencia lo 
que la comunidad Nasa, en apoyo con muchos otros sectores indígenas y la solidaridad de 
varias agrupaciones de base, que han venido llevando a cabo desde diciembre del 2014 el 
Proceso de Liberación de la Madre Tierra, si bien desde el 2005 la comunidad del Resguardo 
de Huellas ya había liberado la Finca la Emperatriz, pero fue desde el 2014 que empezó ya 
un proceso más sistemático. Lo que se llama La Liberación de la Madre Tierra, que es el 
proceso de acción directa, por el cual los indígenas, cansados de la burocracia y el 
abandono estatal, de la manipulación, de la persecución y el despojo de tierras por parte 
de gamonales y terratenientes, empiezan el proceso de recuperación de tierras, por encima 
de esa herramienta burguesa que es la ley, la jurisprudencia y retornan el territorio a 
quienes en realidad lo necesitan, lo merecen, lo deben tener: A la comunidad. Este proceso 
que inició en Caloto y Corinto, ya se ha incrementado a otros tres puntos de liberación, 
así que para inicios de este año ya había cinco puntos de liberación en el Cauca, y seguro 
que seguirá creciendo este proceso de transformación, donde el foco de la lucha es la 
recuperación de la tierra, por y para las comunidades.

Es así, como nosotros no solo rescatamos a Zapata, a los zapatistas, sino que también nos 
unimos al grito de las comunidades indígenas del Cauca, esperando que también se nos unan 
todos los sectores populares, en un gran grito por la liberación del CXAB WALA KIWE, que 
significa la liberación del Territorio del Gran Pueblo, y que va en sintonía con el 
propósito de unidad que están planteando en esta temporada, las diferentes organizaciones 
indígenas del Cauca, de formar la Minga Social, que es una construcción programática 
unificada para luchar por la transformación social. Porque los indígenas no se plantean 
una liberación fraccionada, porque desde que ocuparon la Hacienda la Albania a finales del 
año pasado y tuvieron disputas con las comunidades Afrodescendientes de Pílamo, porque 
vienen esperando 20 años para que la institucionalidad les conceda predios dentro de esta 
Hacienda; invitaron con todo el corazón a estas comunidades a no dejarse manipular por la 
institucionalidad y participar conjuntamente de la acción directa de recuperación de 
tierras. Porque así mismo, vienen tratando de gestar un proceso de autoorganización 
conjunta en los sectores de Buenos Aires y Suarez, con las diferentes comunidades 
afrodescendientes del sector, para gestar una provincia libre y autónoma, indígena y afro, 
y también, con ansias de que el sector campesino se una y sigamos construyendo la armonía 
popular que nos permitirá transforma socialmente en búsqueda de la sociedad que queremos.

Que no se nos olvide jamás, las palabras de Zapata en su Manifiesto a la Nación:

“Es más, el burgués no conforme con poseer grandes tesoros de los que a nadie participa, 
en su insaciable avaricia, roba el producto de su trabajo al obrero y al peón, despoja al 
indio de su pequeña propiedad y no satisfecho aún, lo insulta y golpea haciendo alarde del 
apoyo que le prestan los tribunales, porque el juez, única esperanza del débil, hallase 
también al servicio de la canalla; y ese desequilibrio económico, ese desquiciamiento 
social, esa violación flagrante de las leyes naturales y de las atribuciones humanas, es 
sostenida y proclamada por el Gobierno, que a su vez sostiene y proclama, pasando por 
sobre su propia dignidad, la soldadesca execrable.

El capitalista, el soldado y el gobernante habían vivido tranquilos, sin ser molestados, 
ni en sus privilegios, ni en sus propiedades, a costa del sacrificio de un pueblo esclavo 
y analfabeta, sin patrimonio y sin porvenir, que estaba condenado a trabajar sin descanso 
y a morirse de hambre y agotamiento, puesto que, gastando todas sus energías en producir, 
tesoros incalculables, no le era dado contar ni con lo indispensable siquiera para 
satisfacer sus necesidades más perentorias.

Semejante organización económica, tal sistema administrativo, que venía a ser un asesinato 
en masa para el pueblo, un suicidio colectivo para la Nación y un insulto, una vergüenza 
para los hombres honrados y conscientes, no pudieron prolongarse por más tiempo y surgió 
la Revolución, engendrada, como todo movimiento de las colectividades, por la necesidad.”
Related Link: https://luchalibertariablog.wordpress.com/2016/04/27/zapata-y-el-indigenismo/

http://www.anarkismo.net/article/29259


More information about the A-infos-ca mailing list