(ca) federacion anarquista iberica: Ante el circo electoral de junio

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Tue Jun 28 10:59:20 CEST 2016


Son unos parásitos. ---- ¿Cuánto nos ha costado la XI legislatura? ---- La XI legislatura 
de la democracia en España arrancó el 13 de enero de 2016 con 265 senadores y 350 
diputados con la misión de legislar, formar gobierno y, por supuesto, llevarse su renta. 
Se puso fin a la legislatura con la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas 
elecciones el 3 de mayo del mismo año. Durante los 111 días que duró la legislatura más 
corta de la democracia nacida en 1978, hemos podido ser testigos de un circo sin 
precedentes: no querer formar gobierno. Por supuesto, todos ellos tendrán sus motivos para 
montar shows, vocear, legitimarse y dejar de ir al resto de sesiones que no interesan. 
Pero todo ello tiene un coste, y ese coste se lo pagamos nosotros de nuestro trabajo y 
nuestros impuestos.

Para ello, vamos a empezar en primer lugar con el coste del gobierno, que aunque siga en 
funciones con una actividad mínima, sigue cobrando. El Presidente del Gobierno cobra 6.583 
€ mensuales, la vicepresidencia percibe 6.185 € y los ministros, 5.806 € cada uno. Así 
mismo, el salario mensual de los secretarios de Estado, directores generales y demás altos 
cargos ministeriales es de 6.698 € cada uno. En esta XI legislatura, del 20 de diciembre 
de 2015 al 26 de junio de 2016 el señor Mariano Rajoy Brey nos saldrá por 39.498, la 
Vicepresidenta por 37.110, y los 14 ministros por 34.835 €. El gobierno nos saldrá por 
483.027 €, y la totalidad de sus altos cargos puestos a dedo por 8.117.299 €.

Los señores diputados de la cámara alta y senadores de la cámara baja, aun con el salario 
congelado desde 2010, cobran 2.813 € al mes en concepto de retribución básica. Recordemos 
que el salario mínimo interprofesional de un trabajador en España en el año 2016 es de 
655,20 € al mes, con una jornada de 40 horas semanales. Al sueldo base de los 
representantes parlamentarios hay que añadir la gratificación por el cargo que desempeña 
el diputado o senador, además de la indemnización por circunscripción, exenta de 
tributación: 870 € para los electos por Madrid y 1.823 € para el resto, además del 
transporte, las dietas y comunicaciones. El Presidente de las Cortes Generales y el del 
Senado perciben respectivamente 13.759 € (Patxi López, electo por Vizcaya) y 12.653 € 
(dado que Pio García Escudero es electo por Madrid). En caso de no ocupar ningún cargo de 
presidencia, vicepresidencia, portavocía o secretaría, el salario de cada diputado es de 
3.684 € o 4.637 €, según la demarcación territorial. El total de los salarios que 
percibirán los diputados, senadores y altos cargos del Ejecutivo asciende a 30.468.496 €.

Para un técnico titulado, el periodo de prueba es de 6 meses, y para el resto de 
trabajadores, el periodo de prueba es de 2 meses. A un trabajador durante este periodo de 
prueba se le puede echar de la empresa sin explicaciones. Los señores diputados, aun 
cobrando una barbaridad, no tienen periodo de prueba, y no solo eso, además están aforados 
(protegidos, como el caso de Pedro Gómez de la Serna, imputado) por la Ley Orgánica del 
Poder Judicial.

Un trabajador normal debe acudir todos los días a su puesto de trabajo y estar la 
totalidad de las horas desempeñando su labor profesional. Un trabajador de la hostelería o 
el comercio, por ejemplo, además debe echar más horas de lo normal, muchas veces sin 
remunerar. Un diputado puede saltarse las sesiones cuando le plazca, acudiendo solamente a 
las que le exija el partido por razón de votación o por ocupar un cargo dentro del 
parlamento, o tener una actividad mínima. Y se da el caso de diputados que han realizado 
un esfuerzo mínimo o ni siquiera se han molestado en hacer preguntas ni intervenciones 
parlamentarias.

Son unos ladrones.
La corrupción

Habrá gente a la que le den igual los casos de corrupción, que opina que somos los tontos 
los únicos que no robamos. Esta gente seguirá votando porque los políticos defienden sus 
intereses de clase. Y no nos engañemos, esos señores que viven en un piso de 400 metros 
cuadrados con dos asistentas internas sin contrato, y con la promesa de regular su 
situación, no viven de trabajar.

A los que nos ganamos la vida humildemente, el hecho de estar fregando portales, sirviendo 
comidas, construyendo casas o soldando tuberías, no nos hace ni pizca de gracia que 
aquellos que se dicen nuestros representantes, y viven muy bien en las administraciones 
públicas, nos roben el dinero de nuestros impuestos y de nuestro trabajo.

Además de las administraciones públicas del gobierno, tenemos también las administraciones 
de las comunidades autónomas y los municipios, legitimados a través del voto, con sus 
propios sueldos, su propia partida presupuestaria y su cantidad ingente de parásitos que 
viven de las rentas que les otorga un puesto en un ayuntamiento o en una comunidad 
autónoma. Por aportar algunos datos, algunas de las retribuciones en la Comunidad de 
Madrid en 2015 son de 103.090 € para la presidenta, 100.556 € para los consejeros o 93.855 
€ para los gerentes de organismos autónomos, administrativos y mercantiles, entre otros 
tantos cargos que existen.

Madrid es la segunda comunidad autónoma con más casos de corrupción. Algunos ejemplos más 
conocidos que seguro que nos suenan, son:

Caso Bárcenas: se descubre la existencia de una contabilidad B procedente de la 
financiación privada de constructoras, empresas de seguridad y otras donaciones. Entre 
5.000 y 15.000 € llegaban a secretarios ejecutivos, cargos públicos etc. Así, estas 
empresas recibían contratos a su favor. Este caso salpica al PP a nivel nacional.
Operación Púnica: detención de 51 políticos, ediles, funcionarios y empresarios por estar 
supuestamente implicados en una trama de corrupción que adjudicó servicios públicos por 
valor de 250 millones de euros en dos años a cambio de pagos y comisiones ilegales. A la 
trama hay vinculados políticos del PP y del PSOE tanto de la Comunidad Autónoma de Madrid 
como de diversos ayuntamientos. En la misma están involucrados Francisco Granados, número 
dos de Esperanza Aguirre cuando ostentaba la presidencia de la Comunidad de Madrid. Esto, 
además de la Gürtel, le costó la presidencia a Esperanza Aguirre.
Caso Gürtel: conglomerado de negocios con objeto de nutrirse de fondos de entidades 
públicas, en particular de algunos ayuntamientos y comunidades autónomas como la Comunidad 
de Madrid, Comunidad Valenciana y Galicia, así como para saltarse las prohibiciones 
legales en materia urbanística y medioambiental que habrían afectado a sus negocios 
inmobiliarios.

Caso Acuamed: operativo para detener a altos cargos de la empresa Acuamed (Agua de las 
Cuencas Mediterráneas, dependiente del Ministerio de Agricultura) y que apuntaba 
directamente a altos cargos del Ministerio de Agricultura como responsables o 
colaboradores en una trama para favorecer con dinero público a ciertas empresas, como FCC, 
Acciona o Abengoa.

Durante el periodo de gobierno provisional, se están sacando a la luz casos cuyas 
implicaciones van desde el propio seno del equipo de gobierno hasta diputados nacionales, 
regionales, alcaldes y la imputación del propio partido por blanqueo de capitales, daños 
informáticos y encubrimientos.

Un diputado del PP y otro miembro con el cargo de embajador han sido investigados por la 
Fiscalía Anticorrupción. Se han realizado registros en sus domicilios y oficinas y se les 
imputan delitos de corrupción en las transacciones económicas internacionales, cohecho, 
blanqueo de capitales y organización criminal por presuntamente cobrar comisiones a cambio 
de mediar para que empresas españolas consiguieran contratos en el extranjero. Además de 
Acuamed, llegó otra imputación al partido por destruir los ordenadores del extesorero Luis 
Bárcenas, antes de entregárselos al juez que investigaba la caja B.

No podemos olvidarnos tampoco de los «Papeles de Panamá», según los cuales Javier Soria, 
Ministro de Industria, habría tenido una sociedad off-shore en Panamá.

Sabemos que la lista es más larga, y no solo Madrid, Valencia, Baleares y la mayor parte 
de las comunidades o municipios donde han gobernado PSOE, PP o IU han sufrido diversos 
casos de corrupción donde los que se supone que nos «representan», no hacen más que 
parasitar de las instituciones, robar, malversar, enchufar, sobornar, y un largo etcétera.

«Todos los partidos políticos, sin excepción alguna, en tanto aspiren al poder público, no 
son sino formas particulares del absolutismo. No habrá libertad para los ciudadanos; no 
habrá orden en la sociedad, ni unidad entre los trabajadores, mientras que en nuestro 
catecismo político, no figure la renuncia absoluta a la autoridad, armazón de todo tutelaje.»

Pierre-Joseph Proudhon

Todo el poder para el pueblo, nada para el pueblo.
El capitalismo necesita al Estado y el parlamentarismo para que gestione la miseria.

Es cierto que el bipartidismo imperante en España se ha fracturado debido tanto a las 
circunstancias sociales como a los diversos escándalos de corrupción que se han destapado 
a lo largo de estos últimos años. Pero el orden social debe conservarse para que el 
sistema económico y los intereses de las clases privilegiadas no se pongan en peligro. Es 
así que el parlamentarismo debe modificarse y reinventarse para que el Estado siga jugando 
su papel fundamental y los engranajes del capitalismo puedan seguir girando. Así, el poder 
y la razón de Estado deben salvaguardarse empleando toda clase de arbitrariedades y 
desmanes contra el pueblo. Siempre es mejor tener a los súbditos atemorizados, pero sin 
pasarse de la raya.

La legitimidad del poder político en el estado democrático se consigue mediante el voto 
del pueblo en el marco de las leyes de un país. Ya no es la voluntad divina quien erige 
las monarquías. Pero no es el pueblo quien ejerce el control del gobierno. Proudhon afirma 
que es imposible eliminar las antiguas tradiciones absolutistas monárquicas solo en el 
terreno y conservarlas en todos los demás elementos, ya que se entrega la causa de la 
liberación social a un nuevo tipo de despotismo. La explotación económica, la opresión 
política y la servidumbre intelectual no son sino diferentes fenómenos producidos por una 
misma causa, la simbología de la idea monárquica y absolutista como forma de esclavitud 
humana. Afirmó que el capitalismo es «la monarquía de la economía», ya que convierte el 
trabajo en tributario del capital, del mismo modo que la sociedad rinde tributo al Estado 
y al espíritu de la Iglesia. Y al igual que el capital hace respecto al trabajo, lo hace 
el Estado y la autoridad en relación a la libertad.

Las organizaciones empresariales hacen presión en los distintos partidos a nivel nacional 
e internacional para que se legisle en su favor. La Troika (FMI, Banco Mundial y Comisión 
Europea) son organismos antidemocráticos en los que participan diversos lobby 
empresariales y grandes multinacionales que han dibujado un esquema neoliberal, marcando 
una serie de pautas, presionando y garantizando que los estados legislen en su favor.

Mientras, poco a poco, el neoliberalismo se implanta en España a través de las diversas 
políticas que van implantando tanto los conservadores y liberales (PP o C’s), como los 
social-liberales (PSOE) en todas aquellas instituciones públicas donde ejercen el poder. 
Así, poco a poco, las diversas reformas laborales van flexibilizando el mercado de 
trabajo, los hospitales son privatizados, la educación es cada vez más elitista o los 
grados de humanidades y ciencias sociales van desapareciendo mientras las grandes empresas 
empiezan a gestionar la educación o la sanidad.

El Estado nos dibuja un marco de «libertad» a través de distintas leyes que pactan la 
patronal y el poder político. A través de la violencia legitimada por la aceptación de la 
mayoría en las urnas, nos persuade para que no nos extralimitemos. Puede coaccionarnos 
mediante el uso tanto de la violencia psicológica como de la violencia física. Así, las 
brutales palizas de la policía que se muestran por los distintos medios de comunicación 
son otra forma de disuadirnos a la hora de desafiar el poder.

Así, si tanto una serie de trabajadores de una pequeña empresa como un grupo grande marcan 
una serie de movilizaciones que vayan contra el interés del empresario o del Estado, y se 
salgan una milésima de ese marco de actuación legal, salen a relucir las manifestaciones 
de la violencia institucional: desde una violencia más moderada con el objetivo de 
persuadir, pasando por las detenciones en manifestaciones, multas y juicios con una pena 
corta con mucho tiempo de espera, hasta otras con un objetivo más destructivo, como es el 
caso del aislamiento en FIES. Y solo tienen que ordenar prisión preventiva con «riesgo de 
fuga» o aducir «indicios fuertes de delito» para estar en la cárcel un largo tiempo sin 
sentencia judicial.

«El Estado implica violencia, opresión, explotación e injusticia erigidas en sistema y 
transformadas en fundamento de la sociedad. El Estado nunca tuvo y nunca tendrá moralidad 
alguna. Su moralidad y su única justicia es el supremo interés de la auto-preservación y 
el poder omnímodo, interés ante el cual toda la humanidad debe arrodillarse en adoración. 
El Estado es la completa negación de la humanidad, una negación doble: lo contrario de la 
libertad y la justicia humana, y una brecha violenta en la solidaridad universal de la 
raza humana.

Por democrático que pueda ser en su forma, ningún Estado —ni siquiera la república 
política más roja, que es una república popular en el mismo sentido que la falsedad 
definida como representación popular— puede proporcionar al pueblo lo que necesita, es 
decir, la libre organización de sus propios intereses de abajo arriba, sin interferencia, 
tutela o violencia de los estratos superiores. Porque todo Estado, hasta el más 
republicano y democrático —incluyendo el Estado supuestamente popular concebido por el 
señor Marx— es esencialmente una máquina para gobernar a las masas desde arriba, a través 
de una minoría inteligente y por tanto privilegiada, que supuestamente conoce los 
verdaderos intereses del pueblo mejor que el propio pueblo.»

Mijail Bakunin

Nosotros proponemos la abstención activa.
Pero si aun así quieres votar, no te desmovilices.

Mientras los políticos cobran una barbaridad y se ingresan el extra, los trabajadores 
seguimos cobrando lo mínimo, con contratos precarios, en fraude, como becarios o 
directamente sin contrato y sin alta en la Seguridad Social. Sabiendo las circunstancias 
que han llevado al desencanto a las diversas capas sociales y al nacimiento del 15-M, 
Podemos, a sabiendas por parte de sus dirigentes que el mejor escenario para la 
movilización es justamente el del desencanto y la agitación, ha sabido canalizar el 
descontento existente y el de aquellos desencantados del PSOE en la última etapa de Felipe 
González. Así, a través del modelo de socialdemocracia al estilo nórdico que ha perdido el 
PSOE, una propaganda que apela a las emociones y al sentimiento más que en la razón, y la 
propulsión mediática que recibe en distintos medios, tanto con críticas absurdas como con 
halagos, ha sabido ganarse a todo ese descontento.

Pero estas alternativas no pretenden superar el capitalismo. El capitalismo no tiene una 
ideología homogénea, sino que en el mismo conviven diversas tendencias e ideologías que 
pugnan entre el neoliberalismo salvaje y la economía de mercado más moderada con cierto 
proteccionismo del Estado. El PP, como C’s e incluso el PSOE, señalan un modelo de mercado 
con cada vez menor regulación por parte del Estado, menos impuestos, mientras que el papel 
de la protección social recaiga en la Iglesia Católica, así como en otras asociaciones que 
gestionen distintos recursos que se den desde el Estado. El modelo de Podemos, a grandes 
rasgos, es como el modelo socialdemócrata nórdico. Ve que los derechos sociales son 
fundamentos básicos del ciudadano, recauda impuestos a los que más tienen para que puedan 
aportar a servicios sociales accesibles universalmente. En España puede sonar raro que se 
diga que hay países en los que se hace campaña política contra la bajada de impuestos 
porque se sabe que el alto nivel de vida viene de la alta protección del Estado. Pero este 
sistema tiene una consecuencia que se puede apreciar actualmente: consigue elevar el 
índice de nacionalismo y de racismo, dado que los autóctonos no quieren compartir sus 
impuestos y sus recursos con las personas de fuera.

Los anarquistas proponemos la abstención activa en las elecciones por todo lo explicado 
anteriormente. La defensa del Estado y sus instituciones, y del capitalismo en sus 
diversas formas (liberal, socialdemócrata, centroeuropea, anglosajona, etc.), no va a 
acabar con la miseria y la desigualdad a las que estamos sometidos los trabajadores, tanto 
en España como en el resto del mundo. Las clases sociales seguirán vigentes: una élite 
seguirá parasitando del sudor de los trabajadores y tendrá mejor acceso a la educación y a 
la sanidad. Otros nos veremos abocados a la alienación del trabajo asalariado, o al paro 
con sus nefastas consecuencias: la inseguridad económica, la merma de las oportunidades 
vitales, el alcoholismo y la drogadicción, el deterioro de nuestra salud, los desahucios, 
hasta llegar al suicidio (la tasa de suicidio en España ha aumentado drásticamente desde 
el inicio de la «crisis económica»).

Pero si aun así decides votar, ten en cuenta lo que pasó en los años 90 con la caída del 
PSOE. Toda una generación de personas se desmovilizó, totalmente desilusionada por la 
deriva del partido y de su líder Felipe González, en el que tanta fe pusieron. Por eso, si 
te desanimas con la deriva que tomen los partidos que alcancen el poder, no tires la 
toalla. Sigue organizándote en todas aquellas organizaciones y colectivos horizontales, 
asamblearios e independientes del poder político y las subvenciones estatales. Plantemos 
cara a la explotación laboral y a las guerras del capital. Organízate en los puestos de 
trabajo, en las aulas, en redes de producción y consumo alejadas de la órbita capitalista 
y autogestionadas por los usuarios.

Sigamos construyendo y practicando el apoyo mutuo, la solidaridad y la resistencia contra 
el empuje del nacionalismo, el Estado, el capitalismo y el neoliberalismo, tanto aquí como 
en cualquier rincón del globo. Las movilizaciones de los trabajadores franceses son un 
buen modelo. La Bastilla deberá ser otra vez tomada.

Por la anarquía

Grupo Tierra

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