(ca) Felipe Ramírez, primer secretario de Izquierda Libertaria: “Vamos a presentarnos con candidatos a concejales y alcaldes”

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Thu Jun 23 09:10:57 CEST 2016


Tras el acto fundacional de la semana pasada, Felipe Ramírez se transformó en el primer 
secretario de la IL, fuerza política que además de apostar por la confluencia y el 
fortalecimiento del movimiento social, entrará de lleno en la disputa institucional. 
Ramírez conversó con El Desconcierto y habló de los objetivos de esta nueva colectividad, 
donde no descartan la posibilidad de un frente amplio de izquierda. ---- Por Sebastián 
Flores at mechtac ---- NOTAS RELACIONADAS ---- 14.06.2016 ---- Mario Desbordes (RN) acusa al 
FEL de ser un movimiento que aboga por “la destrucción total de la sociedad” ---- 
10.06.2016 ---- Izquierda Libertaria se lanza oficialmente como fuerza política nacional 
en el Teatro Novedades

7.06.2016
“Cambiemos La Historia”: La apuesta de RD para los municipios de Chile
“Forjando alternativa revolucionaria, crece y avanza la Izquierda Libertaria” es el 
cántico que retumba en las paredes de un repleto Teatro Novedades. El histórico recinto de 
barrio Yungay posee capacidad para 500 personas, pero acá adentro fácil hay 600. Banderas 
rojinegras se agitan al viento y las manos aplauden al ritmo de un bombo. No hay militante 
que se quede sin entonar el grito de guerra. Mientras todo esto sucede, Felipe Ramírez 
Sánchez (27) se baja del podio donde acaba de dar su primer discurso como vocero y Primer 
Secretario de la directiva.

“Somos trabajadores, estudiantes, pobladores y familia. En definitiva, chilenos y 
chilenas. No descansaremos hasta recuperar todos y cada uno de los derechos que le fueron 
arrebatados al pueblo de Chile”, dijo casi al terminar su elocución, bajo la atenta mirada 
de delegaciones provenientes de distintos lugares del país e invitados del mundo político, 
sindical, estudiantil y social, entre ellos Gabriel Boric y Cristián Cuevas.

El acto fundacional del pasado sábado 11 de junio es quizás el más importante hito en la 
corta vida de Izquierda Libertaria (IL). Es la culminación de un proceso de 15 años que 
comenzó con el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) y que hoy se plantea contra el 
sistema neoliberal y a favor de un sistema socialista libertario, feminista, ecológico, 
patriótico y antimperialista. A Ramírez lo acompañan en la mesa directiva Daniel Pérez 
(Sec. Político), Camila Fuentevilla (Sec. Orgánica), Ricardo Olivero (Sec. de Frentes), 
Gael Yeomans (Sec. de Relaciones Políticas), Óscar Menares (Sec. de Relaciones Políticas) 
y Luna Follegati (Sec. de Contenidos y Comunicaciones).

“Vamos a presentarnos con candidatos a las elecciones municipales, en concejales y en 
alcaldes, en algunas comunas del país donde tenemos presencia”, dice Felipe Ramírez, quien 
comenzó su militancia política activa desde su época secundaria, luego estudió Periodismo 
en la U. de Chile y fue uno de los cuadros más reconocidos del FEL, participando 
activamente de los espacios políticos y llegando a asumir el cargo de Secretario General 
de la Fech durante el 2012. Ha pasado casi una semana desde el evento fundacional y el 
vocero de IL, que hoy trabaja en la Dirección de Comunicaciones de la misma universidad, 
aceptó regalarle unos minutos de su hora de almuerzo a El Desconcierto para conversar 
sobre los desafíos y las propuestas que su recién estrenada colectividad tiene en lo 
inmediato y a futuro.


¿Cuál es la sensación que te dejó el evento de lanzamiento de Izquierda Libertaria?

En términos generales, fue un éxito. Se cumplieron las expectativas que teníamos en cuanto 
a asistencia y logramos reunir un sector representativo de la militancia en términos 
nacionales, vinieron compañeros de toda las regiones y las instancias donde tenemos 
militancia: habían compañeros del frente estudiantil, del trabajo sindical, de iniciativas 
medioambientales, de trabajos territoriales, de comités de allegados y del frente 
feminista. Además el teatro estaba lleno, habían muchos asistentes que no eran militantes 
que querían conocernos. Eso nos tiene súper satisfechos.


Al acto asistieron representantes de otras colectividades como Izquierda Autónoma (IA), 
Revolución Democrática (RD) y la Unión Nacional Estudiantil (UNE). ¿Lo sienten como un 
espaldarazo a su proyecto? ¿Es posible confluir políticamente con éstas y otras 
organizaciones?

Estamos bien contentos de que un buen arco de fuerzas políticas y sociales nos acompañaron 
con delegaciones. Nosotros tenemos ahí dos visiones que son complementarias. Una tiene que 
ver con las organizaciones políticas de izquierda propiamente tales, donde buscamos dar 
primero un debate que nos permita llegar a algunos acuerdos en términos generales. No 
estamos pensando en una fusión entre las distintas organizaciones ni nada -aunque no 
descartamos en el futuro ir convergiendo con fuerzas-, pero sí en dar un debate que nos 
permita llegar a acuerdos en términos estratégicos respecto a las tareas que se tienen que 
desarrollar en los próximos cuatro años, estando mediadas por las elecciones del 2017, ya 
sea en términos de las reformas que tenemos que avanzar, de la construcción de un programa 
que nos permita aunar a las expresiones sociales movilizadas, que nos permita entregarles 
en el fondo un esqueleto o una base de una alternativa a los pueblos de Chile. Y por otro 
lado, tiene que ver con las fuerzas sociales y nosotros.

La idea de un frente amplio de la que tanto se habla.

Lo mencioné en el discurso central de la actividad: estamos a disposición y vamos a 
trabajar por la configuración de un bloque donde confluyan fuerzas políticas, pero sobre 
todo fuerzas sociales movilizadas que nos permitan profundizar este mismo trabajo de 
manera paralela. O sea, la generación de pautas programáticas que nos permitan pensar e ir 
prefigurando el Chile que nosotros queremos. Pensar y prefigurar cuáles serían las 
reformas y qué carácter deberían tener, superando también el punto muerto en que se 
encuentra la Nueva Mayoría y la necesidad de que sea la gente -la base, la ciudadanía, los 
trabajadores organizados y los no organizados también- quienes sean protagonistas de un 
proceso de esta naturaleza.

En relación a la convergencia que se pueda tener con otros grupos de izquierda, tú 
mencionaste que hay que distanciarse de lo que hace la Nueva Mayoría. Sin embargo, hay dos 
fuerzas políticas -que son Revolución Democrática y el Partido Comunista- que están ahí, 
entre esos dos mundos. ¿Hay posibilidades de construir alianzas con estos partidos?

Los dos casos son bien diferentes uno del otro. Con Revolución Democrática hemos sostenido 
un diálogo durante todo este tiempo y nos hemos encontrado en varios espacios. En el 
frente estudiantil hemos competido en algunas federaciones en conjunto, con listas 
integradas por ambas fuerzas y otras fuerzas políticas. Lo que sí, y nosotros se lo hemos 
dicho transparentemente, toda posibilidad de avanzar hacia una alianza política en 
conjunto está mediada por tres líneas rojas. Una tiene que ver con una transformación en 
el país a través de una Asamblea Constituyente con espacios efectivamente vinculantes, 
donde la gente pueda participar sabiendo que su voz va a ser escuchada y va a ser 
influyente. La segunda es marcar una diferencia completa y radical con los casos de 
corrupción y financiamiento empresarial hacia las fuerzas políticas de izquierda. En 
términos políticos nosotros establecemos una independencia respecto al empresariado y, por 
lo mismo, una fuerza que se diga progresista y que reciba financiamiento desde ese sector 
-como Penta o SQM- no es una fuerza política con las que nos podamos aliar.

Como lo es el PRO, el PS o el PPD, ¿no?

Justamente el tercer punto tiene que ver con la Nueva Mayoría, y ahí se mezcla con el tema 
del Partido Comunista, con el cual hemos conversado y tenido reuniones como con cualquier 
otra fuerza política. Nosotros declaramos al principio del gobierno de la Nueva Mayoría 
que estábamos abiertos a colaborar para que las reformas fueran efectivas y realmente 
representaran el espíritu de las luchas sociales que se estaban desarrollando y 
respondieran a las necesidades de la mayoría del país. Sin embargo, vemos que con el 
gobierno de la Nueva Mayoría eso no ha sucedido, y si bien no nos negamos -por supuesto 
que no- a seguir conversando con el PC y con otras fuerzas políticas, entendemos que hoy 
nuestros procesos estratégicos y nuestras lecturas del país, difieren. Podemos tener, 
obviamente, concordancias puntuales. Podemos, por ejemplo, confluir en momentos de 
movilización. De hecho, confluimos con los compañeros del PC en el espacio sindical, en 
algunas movilizaciones sobre la reforma laboral el año pasado. Pero hoy tenemos 
diferencias que son importantes en términos políticos.


Tengo entendido que aún no hay una definición respecto a si la IL se va a configurar como 
un partido político legal. Quería preguntarte cómo va la discusión al respecto y cuál es 
el debate que se da en la interna.

La discusión fundamental no tiene que ver tanto con la necesidad de inscribir un partido 
en términos legales, porque en el fondo eso es para ir a elecciones. Nosotros vamos a 
presentarnos con candidatos a las municipales, con concejales y alcaldes, en algunas 
comunas del país donde tenemos presencia. También vamos a participar al interior de 
candidaturas desde la confluencia de espacios sociales donde estamos, y apoyar a otras 
candidaturas que son independientes, pero que representan también lo que nosotros queremos 
sacar adelante. La decisión sobre si vamos a inscribir una herramienta electoral va a ser 
mediada por dos cosas: los resultados de las municipales y cómo éstas configuran el 
escenario de manera posterior y, por el otro lado, el esfuerzo por la confluencia -por 
carriles paralelos pero interconectados- entre las fuerzas sociales movilizadas y las 
organizaciones de izquierda.

O sea, ser partido como un medio y no como un fin en sí mismo.

A nosotros no nos quita el sueño el tener necesariamente esta herramienta para nosotros 
como Izquierda libertaria. Estamos dispuestos a hacerlo si es necesario, pero para 
nosotros la prioridad está en trata de generar este espacio de unidad social que permita 
plantearse de cara a las bases, a los afiliados de las organizaciones sociales, al 
conjunto de los pueblos de Chile, a la necesidad de construir una alternativa. Y definir 
ahí, en conjunto con los sectores que se reúnan en este espacio, qué característica tiene 
que tener un aparato electoral al servicio de ese programa. Lo que en el fondo a nosotros 
nos interesa es que si se levanta una herramienta electoral, esta represente genuinamente 
a sectores que tienen capacidad política, que están dispuestos a movilizarse y que no van 
solamente a votar, sino que se están haciendo cargo de las transformaciones de Chile, con 
un contenido programático que este respaldado por esos sectores. No nos interesan 
candidaturas donde hayan rostros, nos interesa un programa transformador donde hayan 
compañeros que sí, asuman liderazgos, pero que haya una base activa detrás de ellos.

¿Esa es la apuesta que hacen en Estación Central? La candidatura de Doris González al 
municipio es vista como una especie de emblema de la entrada de la IL a la disputa 
institucional.

Claro, exactamente. La candidatura de Doris, y en particular el caso de Estación Central, 
es emblemático porque la candidatura surge de Ukamau que es una organización compuesta por 
vecinos comunes y corrientes, por pobladores, por gente que está luchando por tener una 
casa. Están luchando por el derecho por tener una casa por la que han estado trabajando, 
por lo que han ahorrado y eso han decidido trasladarlo no solamente al tema de la 
vivienda, sino que a pensar el barrio y la comunidad que quieren construir. Ahí nosotros 
rescatamos profundamente el proceso de participación que tienen los vecinos y como ellos 
también, desde su propia experiencia, decidieron dar el salto hacia la política 
institucional. Lo que a nosotros nos interesa es poder proyectar estos procesos, apoyarlos 
y también hacernos parte, de manera humilde, en ese ejercicio.

De los distintos frentes que integran la Izquierda Libertaria -sindical, territorial, 
estudiantil-, llama la atención la presencia primaria del frente feminista. ¿Cómo ha sido 
el proceso de trabajo y desarrollo del feminismo al interior del colectivo?

El frente feminista nace hace un par de años atrás, de manera interna, por una decisión 
que nosotros tomamos más bien de principios, de que era necesario avanzar hacia una 
articulación de una lectura feminista de la realidad nacional. Para eso, nuestra 
organización también tenía que hacerse cargo de eso y necesitábamos desarrollar procesos 
de formación interna e interiorizar esos elementos para aplicarlos en nuestra vida 
cotidiana y militante. Ha sido un proceso intenso, no exento de tensiones internas porque 
el partiarcado y la cultura machista están integrada en las pautas culturales cotidianas 
de todos nosotros, y sobre todo en una organización como la nuestra, que está compuesta 
por estudiantes universitarios, por vecinos, por pobladores, por dirigentes y militantes 
sindicales, por gente que trabaja, que tiene necesidades, que tiene familia. Implica el 
desafío de formarse, de interiorizar estas lecciones y comenzar a aplicarlas en las 
relaciones sociales normales. Pero estamos satisfechos, creemos con todo que es el paso 
correcto, que es necesario someterse a estas tensiones y sacar las lecciones correctas 
para poder crear efectivamente un país más justo.


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