(ca) I.F.A. - tierraylibertad #335 - 14 años cultivando autogestión

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Wed Jun 22 10:07:13 CEST 2016


Surco a Surco (SaS) es una cooperativa unitaria de producción, distribución y consumo de 
productos ecológicos de huerta nacida en 2002 en Madrid. Este colectivo propone un modelo 
alternativo de producción y consumo basado en la agroecología, la autoorganización y el 
asamblearismo, suprimiendo la intermediación entre productores y consumidores. Este modelo 
organizativo va más allá de los grupos de consumo ecológico tradicionales, ya que no se 
establecen relaciones comerciales entre las personas productoras y los grupos de consumo 
pertenecientes a la cooperativa, sino que ambas partes están igualmente comprometidas en 
un proyecto cuyo objetivo no es el lucro sino la satisfacción de necesidades. ---- Origen 
y evolución ---- El proyecto nace en enero de 2002 en Montejo de la Sierra con un Grupo de 
Trabajo (GT) de dos personas y un único grupo de consumo, La Piluka, en el Barrio del 
Pilar, con 15 cestas o unidades de consumo. Surge como una iniciativa de autoempleo 
cooperativo en el que las 2 personas del GT comienzan a producir hortalizas ecológicas 
contando con el apoyo de un grupo de consumo. Se da desde el principio una relación de 
compromiso mutuo en la que las personas trabajadoras se comprometen a producir y 
distribuir las verduras y el grupo de consumo a consumir y participar en la gestión 
(planificación de la huerta y financiación).

Tras un primer año duro y caracterizado por una gran precariedad, en febrero de 2003 la 
parte productiva del proyecto se traslada al Valle del Tiétar, a unos 100 km de Madrid, 
entre los municipios de La Iglesuela (Toledo) y Casavieja (Ávila), en busca de un clima 
más propicio para la producción hortícola. En la elección del nuevo emplazamiento influyó 
también la presencia de un incipiente movimiento de jóvenes neorrurales en dichos pueblos, 
que llegaban con ganas de revitalizar la zona. Es en esta nueva ubicación en el Valle del 
Tiétar en la que la cooperativa se consolida definitivamente y en la que permanece hasta 
hoy. En 2003 se decide, por votación entre varias propuestas, adoptar el nombre de Surco a 
Surco. También se amplía el número de personas consumidoras, con la creación de un nuevo 
grupo de consumo en La Casika, Móstoles, y se adoptan por cercanía y afinidad los 
mecanismos de funcionamiento del BAH! (Bajo el Asfalto está la Huerta), cooperativa 
agroecológica pionera en Madrid que llevaba por entonces tres años en funcionamiento bajo 
los principios de cooperación, autogestión, asamblearismo, anticapitalismo e inserción en 
los movimientos sociales.

A partir de 2003 la cooperativa se asienta y aumenta de tamaño hasta estabilizarse en 
torno a seis o siete grupos de consumo y unas setenta unidades de consumo. A lo largo de 
los años el proyecto evoluciona en muchos aspectos. Desde el punto de vista de la 
organización, se crean comisiones de trabajo para responder a distintas necesidades como 
el manejo de la contabilidad o la mediación en conflictos internos, descargando así de 
responsabilidades al GT. En cuanto a la cooperación con proyectos afines, son múltiples en 
estos años las colaboraciones con otras cooperativas similares como el BAH! o La Zarzosa, 
iniciativas de autoempleo local, etc. En el plano comunicativo, en 2007 se crea la página 
web, albergada en Sindominio (http://wp.sindominio.net/surcoasurco/). El último cambio 
importante ha sido la constitución en 2013 de una asociación para dotar al proyecto de 
personalidad jurídica y poder asegurar la cobertura sanitaria de las personas del GT.
Este proceso de consolidación y evolución no ha estado exento de dificultades. La 
precariedad económica ha sido casi una constante desde la creación de Surco a Surco. La 
cooperativa ha venido funcionando con balances de ingresos y gastos muy ajustados para 
mantener una cuota mensual asequible, lo que ha tenido como contrapartida una escasa 
capacidad de ahorro y una capacidad de respuesta limitada ante imprevistos como averías 
mecánicas, enfermedades, maternidad de las trabajadoras, etc. Es por esto que se recurre 
frecuentemente a mecanismos extraordinarios de financiación como fiestas o venta de 
camisetas o calendarios. Por otra parte, se han generado en ocasiones debates éticos o 
políticos muy intensos en torno a distintos temas como la explotación animal o la 
conveniencia o no de que las personas trabajadoras de la cooperativa fuesen dadas de alta 
en la Seguridad Social. En algunos casos estos debates, así como otros conflictos de tipo 
personal u organizativo, han producido tensiones internas importantes que han motivado el 
abandono del proyecto por parte de algunas personas así como cambios en la composición del 
GT y en la estructura de algunos Grupos de Consumo.
No obstante, a pesar de las dificultades de todo tipo inherentes a la construcción de una 
iniciativa colectiva como esta, la estructura se ha mantenido y también la ilusión de las 
personas participantes por mantener vivo el proyecto. Tanto el GT como los grupos de 
consumo se han ido renovando a lo largo del tiempo en un proceso que ha aportado savia 
nueva. Las nuevas personas trabajadoras o consumidoras descubren en Surco a Surco un 
espacio de encuentro y aprendizaje colectivo, y contribuyen con su trabajo y sus 
conocimientos a mantener y mejorar la cooperativa.


Fotos de Raúl Díaz-Obregón

Estructura y funcionamiento

En la actualidad Surco a Surco está formada por un Grupo de Trabajo (cuatro personas que 
se reparten dos jornadas de trabajo) y siete grupos de consumo repartidos por diferentes 
barrios de Madrid: Aluche y La Ramona, ambos en el barrio de Aluche, Carapiés y Karakola 
en el barrio de Lavapiés, Batán, Villaverde y La Piluka, del barrio del Pilar. Entre los 
distintos grupos suman setenta y cinco unidades de consumo.
El objetivo del proyecto es proporcionar alimentos de calidad a las personas 
pertenecientes a la cooperativa a través de un proceso autogestionado basado en la 
cooperación y la corresponsabilidad que trata de romper las barreras entre producción y 
consumo. Las personas del Grupo de Trabajo (todas residentes en el Valle del Tiétar) se 
encargan de realizar la planificación anual de los cultivos y constituyen la principal 
fuerza de trabajo, por lo que reciben una asignación económica además de la cesta semanal 
de productos de la huerta, pero sin que esto constituya una relación salarial o laboral de 
carácter vertical, dado que el capital de la cooperativa es social y la gestión horizontal 
y asamblearia. La estructura de relaciones de la cooperativa desmercantiliza en cierta 
medida el consumo, ya que el valor de los productos no es el del mercado sino el que se 
acuerda entre todas las personas participantes, de manera que se asegure la viabilidad del 
proyecto.
Uno de los principios de la cooperativa es la apuesta por la agroecología, en sentido 
amplio. Así, practica una agricultura ecológica de temporada, sin abonos de síntesis ni 
fitosanitarios, que incorpora los saberes tradicionales de la zona y trata de priorizar 
las variedades hortícolas locales, preocupándose también de establecer redes de 
cooperación y apoyar otros proyectos afines tanto en el Valle del Tiétar como en Madrid.
Para sostener económicamente el proyecto, cada unidad de consumo aporta una cuota mensual 
fija a la cooperativa. Además, se realizan actividades colectivas complementarias para 
mejorar la financiación. Con los recursos obtenidos se sufraga el gasto corriente y se 
genera una caja de resistencia para hacer frente a gastos imprevistos y mejorar las 
condiciones de las personas del Grupo de Trabajo. Cada semana, el GT realiza la cosecha, 
transporta los productos de la huerta a Madrid y los reparte por los locales de los 
distintos grupos. Tanto los Grupos de Consumo de Madrid como el Grupo de Trabajo funcionan 
de forma autónoma, cada uno tiene su asamblea mensual, y diferentes maneras de 
organizarse. Muchos de ellos compran alimentos que no se producen en la huerta de Surco a 
Surco a distintos productores para completar la cesta de la compra y a menudo realizan 
actividades lúdicas o divulgativas no directamente relacionadas con la cooperativa. 
Mensualmente, representantes de cada grupo se reúnen en la asamblea general, en la que se 
presentan las cuentas, se valora la situación de los grupos y se comentan las novedades e 
incidencias. La asamblea general funciona también como órgano ejecutivo: los asuntos 
importantes se suelen debatir primero en los grupos y después se llevan a la asamblea 
general, en la que se ponen en común las posiciones y se toman las decisiones intentando 
siempre alcanzar consensos. Además, una vez al año se celebra una asamblea plenaria en la 
que se discuten algunos temas con mayor profundidad.
Sin embargo, las asambleas no son el único espacio de participación en la cooperativa. 
Existen varias comisiones, integradas principalmente por personas de los grupos de 
consumo, que realizan una serie de tareas necesarias para el funcionamiento de la 
cooperativa: contabilidad, gestiones administrativas, producción de planta hortícola o 
semilla, gestión informática, planificación de actividades extraordinarias de 
financiación, mediación en conflictos, etc.

Otra forma que tienen las personas consumidoras de colaborar con el sostenimiento de la 
cooperativa es la participación en los llamados sábados verdes, también de frecuencia 
mensual. Se trata de jornadas de trabajo comunitario en las que algunas personas de los 
grupos de Madrid se desplazan a la huerta para ayudar en las labores agrícolas bajo la 
dirección del GT. Estas jornadas, además de aportar tiempo de trabajo ofrecen a las 
personas consumidoras la oportunidad de conocer y establecer vínculos con la tierra que 
les abastece de productos y constituyen además un espacio de encuentro e intercambio entre 
las personas de los distintos grupos, así como entre las personas productoras y consumidoras.
Como se ha comentado anteriormente, Surco a Surco no es la única cooperativa agroecológica 
de estas características, sino que existe un buen número de experiencias de larga 
trayectoria similares a Surco a Surco por sus principios, objetivos y funcionamiento a lo 
largo y ancho de la geografía española. Estas cooperativas, a pesar de su tamaño reducido, 
sus problemas y contradicciones, muestran cómo se pueden satisfacer necesidades básicas a 
través de un proceso de organización colectiva articulado a través de relaciones 
horizontales. Son ejemplos prácticos y replicables de un modelo de producción y consumo 
alternativo al impuesto por el capitalismo globalizado; un modelo que antepone la 
satisfacción de las necesidades de la mayoría de las personas al enriquecimiento de unas 
pocas y que cuida del medio ambiente que sustenta la vida.

Yago Martínez

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/335articulo5.html


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