(ca) Las Anarquistas, El Movimiento Social Y El Paro Agrario, Étnico Y Popular by Miliciano Libertario - Lucha Libertaria - Rebeldía

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Tue Jun 14 12:23:57 CEST 2016


Para iniciar, podríamos decir que el 2011 fue un año que marcó la historia de las 
protestas sociales alrededor del mundo, pues millones de personas salieron a las calles a 
combatir el Estado y el capital por medio de asambleas, marchas y acciones de hecho. 
Muestra de ello fueron el movimiento de las indignadas, las revueltas árabes, las marchas 
estudiantiles en Chile, las luchas obreras en México y Grecia y el levantamiento de las 
marginadas en Brasil que propiciaron un ambiente de lucha y resistencia que culminó con la 
caída de viejos dictadores, la denuncia de la gran desigualdad que reina en el sistema 
capitalista, y el fortalecimiento de los nuevos movimientos sociales[2]. Sin embargo, esas 
movilizaciones no nacieron de la nada pues son producto de la grave crisis civilizatoria 
que estamos viviendo actualmente y de las medidas represivas del Estado en su afán de 
dejarle las puertas abiertas al libre mercado y al modelo neoliberal.

LAS ANARQUISTAS, EL MOVIMIENTO SOCIAL Y EL PARO AGRARIO, ÉTNICO Y POPULAR

En medio de un nuevo escenario de disputa del pueblo colombiano, nos permitimos recordar 
un artículo escrito hace ya casi 2 años, en medio del Paro Nacional Agrario del 2013, que 
aborda la relación entre las protestas sociales y la fuerza creciente del movimiento 
anarquista en el país.

“Sólo una amplia y arrolladora revolución que abarque tanto a los trabajadores urbanos 
como a los campesinos sería lo suficientemente fuerte para derribar y romper el poder 
organizado del Estado, respaldado como está por todos los recursos de las clases 
propietarias” – Mijaíl Bakunin [1]

En vísperas de un nuevo paro nacional donde campesinas, indígenas y afrodescendientes 
ocupan nuevamente las calles de campos y ciudades, se hace necesario realizar un breve 
análisis del auge de los movimientos sociales alrededor del mundo durante los últimos 
años, de los paros agrarios del semestre pasado, del momento político-social que vive el 
país y del papel de las anarquistas revolucionarias en este momento coyuntural.

Para iniciar, podríamos decir que el 2011 fue un año que marcó la historia de las 
protestas sociales alrededor del mundo, pues millones de personas salieron a las calles a 
combatir el Estado y el capital por medio de asambleas, marchas y acciones de hecho. 
Muestra de ello fueron el movimiento de las indignadas, las revueltas árabes, las marchas 
estudiantiles en Chile, las luchas obreras en México y Grecia y el levantamiento de las 
marginadas en Brasil que propiciaron un ambiente de lucha y resistencia que culminó con la 
caída de viejos dictadores, la denuncia de la gran desigualdad que reina en el sistema 
capitalista, y el fortalecimiento de los nuevos movimientos sociales[2]. Sin embargo, esas 
movilizaciones no nacieron de la nada pues son producto de la grave crisis civilizatoria 
que estamos viviendo actualmente y de las medidas represivas del Estado en su afán de 
dejarle las puertas abiertas al libre mercado y al modelo neoliberal.

Crisis civilizatoria y revueltas sociales

Después del desplome financiero de 2008, donde muchas empresas quebraron y los gobiernos 
europeos y estadounidense tuvieron una grave depresión financiera y social[3], se vinieron 
implementando medidas de austeridad que provocaron el crecimiento abrupto del desempleo y 
la pobreza. Lo anterior, además de descomponer el tejido social y erosionar el aparato 
productivo, llevó a la clase trabajadora a emprender una gran lucha anticapitalista en 
defensa de sus derechos y en contra del poder político y los emporios económicos que 
fueron, paradójicamente, los que aumentaron sus riquezas en esos años.

No obstante, esa lucha en contra del gran capital no tuvo como único objetivo protestar 
contra la creciente desigualdad en el mundo, sino también denunciar la grave crisis 
civilizatoria que hemos estado viviendo durante los últimos tiempos como consecuencia de 
la destrucción del medio ambiente, de las guerras imperialistas, del saqueo de los 
recursos naturales de los países periféricos, de la represión militar contra las 
oprimidas, del consumo exacerbado de mercancías, de la devastación de las economías 
campesinas por parte de multinacionales agroindustriales, del agotamiento de hidrocarburos 
y reservas hídricas, de la mercantilización de los servicios públicos, de la 
superexplotación de la clase obrera y del acaparamiento de tierras y propiedades en pocas 
manos[4].

De esta manera, y viendo la gran decadencia del capitalismo que, lejos de suplir las 
necesidades básicas de la población, ha llevado al mundo a la destrucción y la barbarie, 
los nuevos movimientos sociales integrados, muchas veces, por sectores marginales y 
trabajadoras, han salido a las calles, han armado barricadas, han convocado huelgas 
generales[5], han quemado carros, se han enfrentado con los cuerpos represivos del Estado, 
han derrocado dinastías despóticas y hereditarias[6], y han propuesto formas alternativas 
de organización[7].

Desafortunadamente, algunos de esos movimientos se han desmovilizado y se han quedado en 
la mera resistencia olvidando la lucha por un cambio radical del sistema como se evidencia 
en el movimiento Occupy[8]; al contrario, otros movimientos han optado por seguir 
denunciando la injusticia y miseria del capitalismo como se demuestra en los movimiento de 
las estudiantes chilenas y las trabajadoras mexicanas.

Aún así, y a pesar de los altibajos que han tenido durante los últimos años, la llama 
libertaria de resistencia y lucha anticapitalista siguió ayudando a encender la rebeldía 
social en diferentes partes del mundo como se evidenció en el país más feliz y desigual 
del mundo donde miles de campesinas bloquearon vías en oposición a la política neoliberal 
de exterminio estatal del campo que busca parcelar la tierra en beneficio de las 
multinacionales y los terratenientes.

Paro Cafetero y Movilización campesina en el Catatumbo[9]

Los tratados de libre comercio y el olvido del campo, síntomas de la crisis civilizatoria, 
fueron los factores principales que propiciaron la movilización campesina de principios y 
mediados de 2013. Las labriegas y trabajadoras rurales de diferentes veredas, pueblos y 
departamentos se tomaron las calles del país paralizando el flujo del capital y las 
actividades administrativas de diferentes instituciones estatales. Unas cuantas semanas de 
bloqueos sirvieron para demostrarle al gobierno pro-imperialista de Juan Manuel Santos que 
las campesinas no habían sido exterminadas y que, contrario a lo que decían las 
intelectuales de derecha y los medios de comunicación burgueses, todavía seguían 
existiendo, resistiendo y combatiendo.

Ese fervor y sentimiento de rebeldía e insurrección del campesinado se reflejó en los 
múltiples bloqueos y en la redacción de los distintos pliegos de exigencias que 
provocaron, en muchos casos, que las clases dominantes y el Estado burgués colombiano se 
sentarán en la mesa a negociar. Dos acontecimientos despertaron la atención de la 
oligarquía cipaya y produjeron miedo entre aquellas que poseen el poder político y 
económico del país durante los meses de movilización campesina: El primero de ellos, fue 
el paro cafetero realizado en los meses de Febrero y Marzo de 2013 donde miles de 
caficultoras, desde recolectoras hasta empresarias[10], se tomaron las vías del país en 
busca de una solución eficaz a sus problemas que se manifestaban principalmente en la baja 
producción, la pérdida de ingresos monetarios por los bajos precios extranjeros, la 
reevaluación del peso colombiano, el alto costo de los insumos y la incapacidad para pagar 
los préstamos bancarios[11]. Al final del paro, y después de varias jornadas de 
movilización y represión en las calles, las campesinas lograron que el Estado les diera un 
subsidio para aliviar los costos de las cargas de café.

El segundo suceso que no dejo dormir a las poderosas fue la movilización campesina del 
Catatumbo que denunció la locomotora minera y promovió las zonas de reserva campesina en 
una región donde la violencia es el pan de cada día[12] y donde el cultivo de coca se ha 
convertido en la principal fuente de ingreso de la población rural[13]. 
Desafortunadamente, fueron más los costos que las victorias logradas por el campesinado 
del Catatumbo ya que la mano homicida del Estado cometió horrendos crímenes, entre los que 
se destaca la muerte de 4 campesinas, las detenciones arbitrarias, las amputaciones, las 
agresiones físicas y los saqueos[14].

La represión contra las justas luchas del pueblo oprimido seguirá siendo un arma del 
Estado para acallar la protesta social pues, dos meses después de la movilización del 
Catatumbo, el campesinado volvería a tomarse las calles por medio de marchas, plantones y 
bloqueos.

Paro nacional agrario y popular de Agosto de 2013

Viendo el incumplimiento del gobierno a las cafeteras y la falta de voluntad de las 
poderosas para frenar el avance de los tratados de libre comercio, el campesinado volvió a 
parar las actividades productivas del campo. Sin embargo, este paro sería distinto a los 
anteriores ya que participarían en él lecheros, paperos, cebolleros y cafeteros por lo que 
las acciones en las vías serían más grandes y tendrían más cubrimiento en los medios de 
comunicación privados y alternativos. Además, las trabajadoras rurales serían apoyados por 
estudiantes, transportadoras, profesoras, centrales sindicales y mineras artesanales, 
produciendo con ello, una gran rebelión que tenía como propósitos esenciales, sumados a 
los enunciados previamente, evitar que las tierras se siguieran utilizando para funciones 
diferentes a la producción de alimentos como se evidencia en el fortalecimiento de la gran 
minería y el agronegocio, eliminar la prohibición sobre la utilización de semillas 
nacionales para los cultivos en el campo, y exigir una inversión real en educación, salud, 
vivienda, servicios públicos y vías[15].

La fuerte movilización y las exigencias del sector rural, molestó a las clases dominantes 
y al imperio del norte que le pidieron ayuda a su santidad Juan Manuel Santos para que 
reprimiera a las campesinas mediante toda forma de vejámenes que dejaron al descubierto lo 
que ya sabíamos: el carácter criminal y paramilitar del Estado colombiano. Las cifras no 
pueden ser más desalentadoras ya que las asesinas a sueldo del Esmad junto con las fuerzas 
militares mataron 12 personas, hirieron 485, desaparecieron 4 y detuvieron arbitrariamente 
a 262[16].

A pesar de esta fuerte represión, las trabajadoras rurales, armadas con palos, machetes y 
azadones, siguieron en pie de lucha y lograron que el gobierno creara una mesa de solución 
a los problemas del campo. No obstante, el Estado colombiano, como buen hipócrita y 
mentiroso que es, no les cumplió a las campesinas deslegitimando las protestas pasadas y 
negociando con una burocracia que no representaba los intereses del campesino de a pie.

Promesas incumplidas en medio de elecciones parlamentarias y ascenso paramilitar

La creación del gran pacto agrario entre las jerarquías más altas de las organizaciones 
campesinas[17] y las representantes del gobierno, intentó aliviar los problemas del campo 
simbólica y mediáticamente pues no crearon, en seis meses de negociación, acuerdos 
alternativos y reales para acabar definitivamente con la miseria en el campo producida por 
el modelo neoliberal y el acaparamiento de tierras[18].

Lo anterior, se da en un contexto difícil para el pensamiento crítico y la movilización 
social pues las elecciones pasadas al senado de la república[19] y las múltiples masacres 
cometidas en Buenaventura junto con las graves amenazas contra dirigentes sociales dieron 
a entender que el modelo paramilitar nunca se había ido y que seguía vigente no solo en la 
instituciones estatales sino en barrios, veredas y universidades[20]. Es tanto el poder de 
la motosierra asesina que un ex presidente narco-fascista investigado por financiar y 
promover la creación de las Autodefensas Unidas de Colombia, ocupará una de las sillas 
parlamentarias en los próximos meses. Muchos dicen que hubo fraude electoral pero la 
verdad, lastimosamente, es que al pueblo que no lucha ni sale a las calles sino que se 
queda viendo telenovelas o trabajando todo el día sin, ni siquiera, tener tiempo para 
instruirse o pensar en la situación actual del país, idolatra a las políticas que poseen 
un carisma fuerte y un discurso contrainsurgente.

Pero no podíamos esperar más de las elecciones al congreso pues décadas de adoctrinamiento 
ideológico en el mismo seno de las masas oprimidas por medio de la escuela, la iglesia y 
los medios de comunicación han dado como resultado una ferviente adoración a los ídolos 
quienes, siendo fieles representantes de los intereses de la burguesía criolla y el 
imperialismo yankee, gustan de la represión, el amor a la patria, la desigualdad, el 
sexismo y el racismo.

Aún así, y a pesar del difícil contexto social y político en el que se encuentra el país 
como consecuencia del poder paramilitar, las campesinas y diferentes grupos sociales 
organizaron una gran cumbre agraria donde, en oposición al falso pacto agrario, acordaron 
lanzar un nuevo paro campesino, étnico y popular para este 28 de Abril. Este cese de 
actividades en el campo, tendrá como soporte esencial un pliego de exigencias que tiene 
los siguientes puntos esenciales: la creación de un nuevo plan de ordenamiento 
territorial, la instauración de una nueva política de reforma agraria que democratice la 
propiedad de la tierra, la suspensión de concesiones minero-energéticas dadas a las 
multinacionales, el establecimiento de un programa de sustitución de cultivos de coca, el 
desmonte de las estructuras paramilitares, la reparación integral a las víctimas de 
violaciones a derechos humanos, el aumento de la inversión social en educación y salud, la 
cobertura universal de los servicios públicos y la solución política al conflicto social y 
armado[21].

Siendo el pliego un arma fundamental de lucha, campesinas, indígenas y afro descendientes 
se volcarán a las calles nuevamente exigiendo soluciones a sus problemáticas. Sin embargo 
¿Cuál debe ser el papel de las anarquistas en el movimiento social que se avecina?

Inserción social y crítica al burocratismo

Las anarquistas como agentes sociales revolucionarias, no debemos alejarnos del movimiento 
social; al contrario, tenemos la gran tarea de participar en él mediante la lucha 
constante, el llamado a la horizontalidad, la critica a los órganos jerárquicos y la 
acción en las calles. Si bien entendemos que el gran movimiento de masas que se está 
gestando en este preciso momento tiene gran participación de dos fuerzas sociales 
importantes como lo son Congreso de los pueblos y Marcha Patriótica, tenemos la gran tarea 
de realizar un trabajo arduo en las masas llamando a la acción directa y la lucha de 
clases como en tiempos memorables hacían las compañeros del Grupo Libertario de Santa 
Marta a la clase obrera de las plantaciones bananeras de la United Fruit Company[22]. Es 
difícil pero no imposible la tarea, pues tenemos la capacidad organizativa de crear otro 
tipo de concientización entre el pueblo oprimido. Es en la lucha donde las desheredadas 
toman conciencia de su verdadera posición como individuos rebeldes y es en el combate 
contra el Estado donde las desposeídas se dan cuenta que esa bestias negra, como llamaría 
Bakunin[23] al Estado, tienen que ser destruida y extinguida sobre la faz de la tierra.

Debemos, del mismo modo, hacer una crítica certera a la utilización de los movimientos 
sociales para fines electorales o partidistas, pues los individuos que se organizan y 
protestan no son objetos que se utilizan para intereses particulares sino son sujetos que 
tienen voz y que tienen la capacidad de actuar y decidir sobre su destino. En este 
momento, donde se acercan las elecciones presidenciales, los partidos autoritarios 
buscarán cooptarse el movimiento social para ganar votos y así poder acrecentar su 
participación en el parlamento.

Por otro lado, tenemos que romper con el coyunturalismo y las practicas reivindicativas 
que lo único que generan es la instrumentalización de las justas luchas del pueblo 
oprimido a favor de intereses particulares. Por el contrario, tenemos que ir más allá de 
la solución de un pliego de exigencias y hacer un llamado a la revolución social que 
tendrá como objetivo principal la destrucción del capitalismo y el advenimiento de un 
nuevo sistema socio-económico, político y cultural. En nuestro caso, debemos lograr, como 
anarquistas, que las clases oprimidas se den cuenta no solo de la represión sino de la 
inutilidad, corrupción, manipulación y burocratización del Estado en pro de una conciencia 
antiestatista que logre canalizar la protesta social por la vía de la acción directa y la 
autonomía en busca de una sociedad de federaciones libres.

Sin embargo, ese advenimiento de una nueva sociedad libertaria será fruto de la lucha en 
las calles y de la unidad revolucionaria de todas aquellas que sufren, no solo la 
explotación del capital, sino la marginalización del Estado.

Llamado a conformar un frente único anticapitalista, a la organización desde abajo y a 
salirse de los cánones de la legalidad

Un deber urgente de las militantes libertarias que, actualmente, apoyan el paro nacional, 
agrario, étnico y popular y que han venido trabajando en las organizaciones sociales, es 
incentivar la unidad revolucionaria no solo entre campesinas, indígenas y 
afrodescendientes sino entre todos los sectores oprimidos y marginales del modo de 
producción capitalista.

Desempleadas, trabajadoras informales, amas de casa, presidiarias, habitantes de calle, 
desplazadas y, en si todas las pobres, deben conformar y organizar, como alguna vez diría 
Rodolfo Gonzáles Pacheco, un frente único[24] que luche y destruya el Estado y el capital. 
Además de los sectores sociales mencionados, una tarea necesaria e impostergable es 
motivar la organización del proletariado quien es la única clase social que podría frenar 
la producción y el consumo de mercancías pues son ellas las que sostienen las fábricas y 
empresas modernas.

No hay que olvidar que las trabajadoras asalariadas, quienes han venido sufriendo la 
explotación y extracción de plusvalía por parte de la capitalista desde hace más de dos 
siglos, son los individuos que han propiciado las más grandes revoluciones sociales que ha 
presenciado la humanidad[25]. Del mismo modo, ellas cuentan con una gran arma organizativa 
y revolucionaria que ha reivindicado el anarquismo desde el siglo XIX: la Huelga General. 
Este método de lucha, puede lograr inmensas revoluciones sociales no solo a nivel nacional 
sino internacional pues busca el cese de actividades productivas de todas las trabajadoras 
de un país lo que evidencia un inmenso grado de movilización. Sin embargo, sabemos que la 
tarea es difícil pues la fase neoliberal del capitalismo ha incentivado la precarización, 
la flexibilización y la tercerización laboral lo que ha provocado que las trabajadoras 
tengan pocas posibilidades de organizarse en contra del capital. Además, los sindicatos, 
no satisfechos con la persecución y estigmatización a la que son objeto, se han venido 
institucionalizando o burocratizando produciendo, con ello, una gran nivel de apatía 
antiorganizativa entre el seno de la clase obrera.

Dicho lo anterior, la conformación de este frente único anticapitalista como la inserción 
en el presente paro nacional agrario étnico y popular, debe venir de abajo a arriba, y no 
de arriba a abajo[26]. Lastimosamente, y esto se ha evidenciado en las marchas y bloqueos 
campesinos del año pasado, las agendas de movilización así como la toma de decisiones 
vinieron de las líderes y no de las bases; no se tuvieron en cuenta, en muchos casos, la 
voz de las de ruana quienes son las que cultivan la tierra. No por nada, se crearía ese 
pacto agrario de pacotilla y se desmovilizaría al campesinado y a los demás sectores en 
lucha[27].

Sabemos, del mismo modo y viendo la experiencia de los paros anteriores, que las 
dirigencias agropecuarias intentarán jugar con la legalidad firmando cualquier acuerdo que 
de solución al pliego de exigencias. Apoyamos esta forma de lucha, como táctica y no como 
estrategia, pues pensamos que las leyes no tienen que regir nuestras vidas y no se tienen 
que convertir en un fetiche fácil de utilizar en cualquier situación; es la autonomía, la 
acción directa y el asamblearismo, los procesos organizativos que nosotros incentivamos 
entre las clases subalternas.

Conclusiones

En síntesis, el auge de las movilizaciones sociales durante los últimos tres años ha 
propiciado un ambiente revolucionario que, además de combatir las políticas neoliberales 
implantadas por los diferentes Estados títeres del imperialismo, ha denunciado la 
desigualdad reinante en el mundo donde, por acuñar la consigna del Movimiento Occupy Wall 
Street, el 1% de la población concentra las mayores riquezas y el 99% restante se 
encuentra en el umbral de la pobreza.

Colombia no ha sido ajena a este ambiente de rebeldía social, pues el año pasado miles de 
campesinas se tomaron las calles de campos y ciudades para combatir la firma de los 
tratados de libre comercio, el auge del paramilitarismo, el desempleo rural, la 
destrucción ambiental, el agronegocio, la privatización de los servicios públicos, la 
falta de inversión en educación, vivienda y vías, y las violaciones a derechos humanos. 
Ante esto, el gobierno respondió con diferentes mesas de negociación que terminaron siendo 
espacios de discusión entre amigos.

Frente a las promesas incumplidas del gobierno y en medio del fenómeno paramilitar, que 
fue la herramienta armada que posibilitó la instauración del modelo neoliberal en tierras 
colombianas y el desenvolvimiento de las multinacionales en regiones ricas en recursos 
naturales, el campesinado, las afro descendientes y las indígenas han llamado a un nuevo 
paro nacional que debe tener no solo la participación de la izquierda tradicional sino de 
las anarquistas quienes tendrán la tarea de difundir los principios libertarios en ese 
movimiento social generando una conciencia antiautoritaria que logré canalizar la protesta 
social más allá de las reivindicaciones puntuales.

Como seguidoras de la idea y constructoras de mundos nuevos sin Estado, autoridad ni 
capital, los corazones que luchamos por la anarquía y la libertad tenemos la gran tarea de 
insertarnos en el movimiento social y apoyarlo no solo con ideas sino con acciones que 
promuevan caminos de autogestión, horizontalidad, y sub-versión. Es hora de salir a las 
calles con lo que tengamos en las manos; así como nuestros campesinas utilizaron sus 
machetes y azadones para defenderse de los cuerpos represivos del Estado, nosotras tenemos 
la gran responsabilidad de salir con palos y piedras en marchas, plantones y bloqueos 
combatiendo, conjuntamente con nuestros hermanas de clase, las instituciones estatales y 
apoyando las justas luchas del pueblo oprimido.

Un día un hombre de barba larga y barriga grande dijo: “Organizar las fuerzas del pueblo 
para realizar tal revolución, he ahí el único fin de los que desean sinceramente la 
libertad”[28].

Miliciano Libertario

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[1] Bakunin, Mijaíl. Tácticas Revolucionarias. Biblioteca Anarquista del Kolectivo 
Conciencia Libertaria. Página 40.

[2] Para el debate sobre el término “nuevos movimientos sociales” ver: Wallerstein, 
Immanuel. ¿Qué significa ser hoy un movimiento anti-sistémico? en OSAL (Observatorio 
Social de América Latina). Año III. No. 9. 2003; Zibechi, Raúl. Movimientos sociales: 
nuevos escenarios y desafíos inéditos en OSAL (Observatorio Social de América Latina). Año 
VII. No. 21. Septiembre-Diciembre. 2006; Touraine, Alain. ¿Nuevos Movimientos Sociales?en 
¿Cómo salir del liberalismo? Editorial Paidos. México. 1999.

[3] Al respecto ver: Amin, Samir. ¿Debacle financiera, crisis sistémica? Noviembre 25 de 
2013. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76484); Torres López, Juan. Diez ideas para 
entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones. 
Septiembre 10 del 2007. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55925); Álvarez Peralta, 
Nacho. La crisis económica mundial: la Unión Europea en el ojo del huracán. Marzo 1 de 
2014. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181391)

[4] Al respecto ver: Vega Cantor, Renán. Crisis Civilizatoria en Revista Herramienta No. 
42. Octubre de 2009. 
(http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-42/crisis-civilizatoria)

[5] Las huelgas generales más importantes presentadas durante los últimos años han tenido 
como epicentro central el continente europeo, especialmente aquellos países que han 
sufrido de políticas de austeridad. Ejemplo de ello, son las huelgas convocadas por la 
CGT, UGT y CNT, entre otras centrales sindicales españolas, los días 29 de Septiembre de 
2010 (29-S), 29 de Marzo de 2012 (29-M), y 14 de Noviembre de 2012 (14 N). En Grecia, la 
huelga del 5 de Mayo de 2010 tuvo gran acogida por parte de la clase obrera que se 
enfrentó con los cuerpos represivos exigiendo la reducción de impuestos y el cese a los 
recortes en gastos públicos.

[6] Ejemplo de ello, fue la primavera árabe. Ver Amir, Samin. La primavera árabe de 2011. 
Mayo 30 de 2011(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=129400 )

[7] Los casos más emblemáticos fueron los procesos organizativos de Occupy Wall Street 
(USA), el Movimiento 15-M (España) y el Movimiento de los Marginadas (Brasil) donde los 
manifestantes hicieron un proceso asambleario descentralizado, horizontal y sin 
participación del estado.

[8] Ver: Espinosa, Nick. Éxitos, desafíos y el futuro del Movimiento Occupy. Septiembre 25 
de 2013. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174461)

[9] Hacemos referencia solo a dos de las múltiples manifestaciones de protesta social que 
se produjeron durante el 2013 porque pensamos que, tanto el paro cafetero y la 
movilización del Catatumbo, influyeron considerablemente en la praxis revolucionaria de 
los demás sectores sociales. Para tener en cuenta, las otras movilizaciones que se 
hicieron durante ese año, además del paro nacional agrario y popular, fueron el paro 
minero, la minga indígena, las protestas estudiantiles, las marchas de la salud y las 
actividades en apoyo a Gustavo Petro. Para ahondar en el tema de la lucha social y 
política del año pasado, desde una mirada global, ver: Dorado, Fernando. Balance de las 
luchas populares de 2013. Enero 27 de 2014. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179964)

[10] Esta extraña unidad se debe, saliéndonos fuera del tema, de los tratados de libre 
comercio que afecta tanto a las campesinas trabajadoras como a las empresarias, a la 
excelente organización que ha tenido el campesinado. Ejemplo de ello, fue la colonización 
cafetera de finales del siglo XIX y la creación de la Federación Nacional de Cafeteros a 
principios del siglo XX. Revisar: Molano Bravo, Alfredo. El paro cafetero. Periódico El 
Espectador. Marzo 2 de 2013. 
(http://www.elespectador.com/opinion/columna-407905-el-paro-cafetero )

[11] Al respecto ver: Dorado, Fernando. El paro cafetero: una rebelión cívico-popular. 
América Latina en movimiento. Marzo 14 de 2013. (http://alainet.org/active/62426).

[12] Son múltiples los casos de desplazamiento forzado, masacres paramilitares y 
detenciones arbitrarias.

[13] Al respecto ver: Santos Niño, Carolina y Medina Gallego, Carlos. Catatumbo en llamas. 
Julio 1 de 2013. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=170499);

[14] Véase al respecto: Gutiérrez, José Antonio. Catatumbo. Junio 28 de 2013. 
(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=170381)

[15] Al respecto ver: Vega Cantor, Renán. La Rebelión de los “enruanados”. Septiembre 26 
de 2013. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174526)

[16] Comisión Nacional de derechos humanos de la mesa agropecuaria y popular de 
interlocución –MIA. Comunicado público 002: crítica situación de derechos humanos a 21 
días del paro agrario y popular. Septiembre 9 de 2013. 
(http://www.marchapatriotica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=678%3Amesa-de-paz-putumayo-2&catid=64&Itemid=275 
)

[17] Mediante este pacto, el gobierno ha buscado que el campesinado vea la tierra como un 
negocio y que las formas campesinas y ancestrales de producción sean sustituidas por las 
relaciones sociales de producción capitalistas. Al respecto ver: Ordóñez Botero, Harold. 
Mercantilización de la tierra y negación de los campesinos, indígenas y afrocolombianos 
como sujetos políticos. Abril 16 de 2014. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=183424)

[18] Véase al respecto: Agencia Prensa Rural. “No al pacto, vamos a la cumbre”. Marzo 14 
de 2014. (http://prensarural.org/spip/spip.php?article13636)

[19] Para entender detalladamente los resultados de las elecciones al congreso, revisar: 
Duque Giraldo, Horacio. Resultados electorales en Colombia: más de lo mismo y la izquierda 
en el limbo. Marzo 13 de 2014(http://www.lahaine.org/index.php?p=76060); Pinzón Sánchez, 
Alberto. Reflexión de las elecciones en Colombia: “Lucha de masas y nada de aventuras”. 
Marzo 10 de 2014. ( 
http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/82704-reflexi%C3%B3n-de-las-elecciones-en-colombia-%E2%80%9Clucha-de-masas-y-nada-de-aventuras%E2%80%9D.html 
  )

[20] Para comprender, claramente, la relación entre paramilitarismo y capitalismo, entre 
la motosierra y el dinero, revisar: López Espinosa, Luz Marina. Paramilitarismo y modelo 
de acumulación neoliberal. El Catatumbo o la crisis de un modelo. Octubre 19 de 2013 
(http://www.lahaine.org/index.php?p=72492); Gutiérrez Daltón, José Antonio. Uno, dos cien 
Buenaventuras por toda Colombia. Abril 17 de 2014. 
(http://www.anarkismo.net/article/26907); Vega Cantor, Renán. La motosierra y el libre 
comercio. Abril 21 de 2014. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=183611)

[21] Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular. Pliego de exigencias de la Cumbre 
agraria. Mandatos para el buen vivir, por la reforma agraria estructural, la soberanía, la 
democracia y la paz con justicia social. Abril 11 de 2014. 
(http://prensarural.org/spip/spip.php?article13670)

[22] Gómez Muller, Alfredo. Anarquismo y anarcosindicalismo en América Latina. La Carreta 
Editores E.U. 2009. Página 129

[23] Al respecto ver: Bakunin, Mijaíl. Dios y Estado. Sopena Editores. Barcelona. Página 96.

[24] Esta visión del frente único se asemeja mucho a la visión bakuniana de la flor del 
proletariado que, entiéndase bien, no hace alusión necesariamente al lumpenproletariado 
como quisieron insinuar las autoritarias alemanes de la I Internacional sino a los 
“incivilizados, desheredados, miserables y analfabetos”; es decir, todos los sectores 
marginales que odia el Estado y el capital por su rebeldía innata. Del mismo modo, y 
parecido a los planteamientos de Pacheco y Bakunin, Manuel Gonzáles Prada hablará de una 
“emancipación simultanea” de todas las clases sociales pues, en palabras de él, “todos nos 
vemos cogidos por el inmenso pulpo del estado”. Al respecto ver Gonzáles Pacheco, Rodolfo. 
El Frente Único en Carteles I (Selección). Ediciones Libertad; Bakunin, Mijaíl. La 
Internacional y Carlos Marx en Crítica al Marxismo. Ediciones Libertad; Prada González, 
Manuel. La Fiesta Universal. Marxists Internet Archive. 2012.

[25] Ejemplo de ello son la Comuna de Paris y las revoluciones rusa y española donde miles 
de trabajadoras combatientes tomaron las armas para combatir a las clases dominantes.

[26] En sus discusiones con las marxistas, Bakunin diría: “¿Qué han de hacer, pues, las 
autoridades revolucionarias -y procuremos que haya las menos posibles-, qué han de hacer 
para extender y para organizar la revolución? No han de hacerla ellas mismas mediante 
decretos ni imponerla a las masas, sino provocarla en las masas. No han de imponerles 
cualquier organización sino, suscitando su organización autónoma de abajo a arriba, 
trabajar bajo mano gracias a la influencia individual sobre los individuos más 
inteligentes e influyentes de cada localidad, para que esta organización esté de acuerdo 
con nuestros principios como sea posible. En ello reside todo el secreto de nuestro 
triunfo”. Bakunin, Mijaíl. La Libertad. Biblioteca Anarquista del Kolectivo Conciencia 
Libertaria. Página 68.

[27] Nada más parecido con la realidad que el paro nacional estudiantil del 2011 donde las 
jerarquías organizativas del estudiantado tomaron la decisión de cesar los bloqueos y 
movilizaciones.

[28] Bakunin, Mijaíl. Tácticas revolucionarias. Biblioteca Anarquista del Kolectivo 
Conciencia Libertaria. Página 40.
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https://luchalibertariablog.wordpress.com/2016/06/05/las-anarquistas-el-movimiento-social-y-el-paro-agrario-etnico-y-popular/

http://www.anarkismo.net/article/29339


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