(ca) sas madrid: Cuando hablamos de envenenar a la población no hay límites mínimos validos.

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Thu Jun 9 15:28:34 CEST 2016


A raíz del incendio del cementerio (consentido) de neumáticos de Seseña, se prodigan las 
apariciones en los medios de formación de masas de políticos y técnicos a sueldo de la 
Administración, que trasladan el mantra de que no hay peligro, de que los límites de 
exposición a las múltiples sustancias producidas por la combustión de la inmensa pira no 
tienen ninguna repercusión negativa sobre la salud de la población, casi dejando caer 
entre líneas que los límites de adaptación del cuerpo humano a los tóxicos son infinitos. 
---- Pero lo cierto es que las cantidades de tóxicos emitidas a la atmosfera durante estos 
días debido al incendio planificado del “almacén” de neumáticos, según Ecologistas en 
Acción (E.A.), serian cercanas al 6,5% del total de emisiones de partículas inventariadas 
en España durante todo un año (122.190 toneladas en 2014), organización que llega a 
afirmar que “solo este incendio, podría emitir a la atmósfera tantos HAP como a lo largo 
de un año en todo el Estado (265 toneladas se registraron en 2014)”.

También según E.A., “las emisiones de los cancerígenos benceno y benzo(a)pireno (BaP) 
alcanzarían respectivamente 150 y 5,6 toneladas, por citar sólo los contaminantes con 
límites legales de inmisión. A 300 metros del incendio se han medido 121 microgramos por 
metro cúbico de benceno (cuando el valor límite anual es de 5 µg/m3), y en la pluma del 
incendio se han detectado 3.000 ng/m3 de BaP (el valor objetivo anual es 1 ng/m3)”. 
También denuncian que se están dejando de medir los contaminantes más peligrosos como los 
hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), benceno, benzo(a)pireno y diversos compuestos 
volátiles y semivolátiles.

Todo ello gracias a la inacción desde hace años de políticos de todos los colores, 
demuestra, una vez más,  el nulo interés de las Administraciones por garantizar la salud 
de la población, al tiempo que deja meridianamente claro para quien quiera apreciarlo, su 
dependencia de los intereses de las empresas de turno.

Lo que el sentido común indica es que no hay garantía alguna de que los tóxicos no estén 
afectando a miles de personas en estos momentos, y que la dispersión de dichos productos 
debido al viento es difícilmente predecible, por lo que lo más lógico sería desalojar la 
zona por un tiempo prudencial, todo lo contrario de lo que están recomendando las 
diferentes Administraciones.

Seseña no es el primer caso. El año pasado ocurrió un incendio similar en Chozas de Abajo 
(León), que tardó casi un mes en extinguirse por completo, eso sí, con declaraciones de la 
Junta de Castilla y León calcadas de las que estos días nos están sirviéndolos los 
políticos de turno en Madrid y Castilla La Mancha.

Desgraciadamente mucho nos tememos que este nuevo incendio es un avance de lo que puede 
volver a ocurrir en cualquier momento, en cualquier punto del territorio nacional, dada la 
existencia de miles de depósitos legales e ilegales de sustancias toxicas sin ningún tipo 
de control.

Se están sucediendo las señales. El incendio que ha afectado a 240.000 hectáreas, obligado 
a evacuar a casi 100.000 personas, destruyendo Fort McMurray, la ciudad que surgió de la 
noche a la mañana gracias a la explotación de las polémicas arenas bituminosas de Alberta 
(Canadá), y que algunos llaman "Fort McMoney" (provocando la reducción de la producción de 
crudo canadiense en un millón de barriles de petróleo al día), es un nuevo aviso que 
debería reabrir el debate sobre la necesidad de replantearnos el modo vida consumista y 
depredador en el que estamos inmersos.

CAS mayo de 2016.

Enlace web CAS.

http://www.sasmadrid.org/index.php/comunicados/470-cuando-hablamos-de-envenenar-a-la-poblacion-no-hay-limites-minimos-validos


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