(ca) Tierra y libertad #330: Un poco de anarquía en el día a día - Au temps d'anarchie (Paul Signac, 1894-1895)

a-infos-ca at ainfos.ca a-infos-ca at ainfos.ca
Thu Jan 21 17:33:21 CET 2016


Continúan surgiendo en el mundo situaciones, momentos, movimientos, experiencias, todos 
ellos marcados por metodologías profundamente libertarias, pero que casi nunca se definen 
como tales. Es preciso partir de esta realidad. ---- Lo que cotidianamente estamos 
constreñidos a vivir es convulso, propagador del caos mental y existencial. Un desorden 
contra natura impuesto y gestionado por fuerzas criminales ávidas de poder y de riquezas 
sin fin, dominadoras en esta fase del devenir de la humanidad. Entonces, ¿cómo pueden 
tomar cuerpo experiencias propagadoras de una visión anárquica, insertarse en tal ambiente 
perspectivas de innovación libertaria? La anarquía, por encima de cualquier prejuicio, 
debería ser "la más alta expresión del orden", como con sabiduría escribió Reclus.

Me ha inspirado una propuesta de Francesco Codello que encuentro particularmente 
estimulante: "Por otra parte, la idea dominante en la pedagogía tradicional de la 
continuidad del proceso de conocimiento viene ahora sustituida por una práctica de 
circularidad en espiral que, partiendo de la pregunta, poco a poco se desarrolla y, a 
través del papel positivo del error, retorna a un nivel cada vez más elevado haciéndose 
conocimiento activo y búsqueda compartida. De esta forma se produce un paso de un área de 
no conocimiento a otra de conocimiento, continua y sistemáticamente, que favorece una idea 
de construcción del saber basada en la experiencia y no en la transmisión".
Con síntesis y eficacia, Francesco trata una metodología educativa de tipo libertario. 
Encontrándome plenamente de acuerdo con los puntos que enuncia, de diferente manera los he 
tratado también yo en alguna ocasión. Lo encuentro interesante, no solo en el ámbito 
educativo específico sino también para experimentaciones en cualquier campo. Representan 
una postura científica que ilumina el camino para emprender experiencias con la mira 
puesta en horizontes de innovación. En las cosas con fondo de huella libertaria, 
cualquiera que sea su campo de acción, siempre hay un sustrato autoeducativo mutuo e 
intercambiable socialmente.

Son consideraciones particularmente importantes si se tiene en cuenta que la puesta en 
marcha de experiencias y tentativas, además de auténticos experimentos sociales, en su 
multiplicidad son la verdadera y única alternativa que se dibuja en el horizonte de los 
posibles cambios sociales radicales. Digo esto porque, como ya he analizado y afirmado 
otras veces en escritos precedentes (algunos publicados en este periódico), el panorama 
revolucionario clásico, que diseña el momento resolutivo a través de una indiscutible 
victoria en el combate con el poder, haciéndolo sucumbir, casi una palingenesia 
revolucionaria, es ahora imposible de proponer, privado como está de fundamento real.

Las semillas bajo la nieve

Dicho en pocas palabras, ya no existen más que en la fantasía palacios del poder que 
asaltar o derruir. Admitiendo que podamos hacerlo, podríamos destruir todos los palacios 
del poder o matar a todos los tiranos que identifiquemos, pero no conseguiríamos en 
absoluto ni siquiera arañar de manera significativa el dominio del que queremos librarnos, 
porque no habita ya en ningún palacio ni está representado por ningún déspota en 
particular. Para que las posibilidades de una revolución libertaria continúen vivas y sean 
realistas, resulta indispensable encontrar caminos y procesos de cambio no fundados sobre 
la ilusión de una forma cualquiera de revolución insurreccional, considerada todavía por 
demasiados como indispensable para la ansiada regeneración social libertaria.
Las posibilidades y las hipótesis de acción ya no se hallan solo en las lógicas de 
enfrentamiento, ni esencialmente en las contrapropuestas antitéticas a los poderes 
dominantes. Se buscan y se reinventan en todos aquellos ámbitos en general poco 
manifiestos o incluso invisibles, comprendidos en esa genial imagen metafórica que Colin 
Ward definió como "la semilla bajo la nieve", lista para ser fértil apenas se den las 
condiciones adecuadas. Sería verdaderamente fecundo, tanto para nosotros como para las 
generaciones libertarias venideras, si decidiéramos transferir el pensamiento y la acción 
de la dimensión proyectual del enfrentamiento para el derrocamiento del poder, como en la 
tradición en la que hasta ahora nos hemos educado, a la construcción desde ahora de la 
calidad social que se quiere proponer, en una lógica no ya del enfrentamiento, de la 
destrucción y de la insurrección, sino de la superación de las dimensiones del poder a 
través de la puesta en marcha de experiencias alternativas.

Metodologías profundamente libertarias

Sin duda, por ejemplo, hoy todos miramos con expectación, curiosidad e interés lo que está 
sucediendo en la Rojava, región kurda del norte sirio, y también a las realizaciones 
sociales que animan Chiapas, que desde hace dos décadas lleva adelante autónomamente una 
experiencia social avanzada y radical. Ambas, aunque no se declaren anarquistas, están 
desarrollando experiencias fundamentales desde el punto de vista libertario, en las que no 
por casualidad los anarquistas son los primeros en identificarse. Llaman nuestra atención 
porque están llevando adelante, con una inteligencia constante y profunda convicción, 
experimentos sociales en aspectos diferentes entre sí pero con idéntica acumulación de 
espíritu de libertad, que las incluye entre las posibilidades que desde siempre el 
anarquismo auspicia y propugna. Son sendas a recorrer que están preparando, junto a otras 
que todavía no han emergido (las famosas "semillas bajo la nieve"), lo nuevo a construir 
para desarrollar una calidad de vida social que ya no esté fundada sobre el dominio, sin 
el dominio como constante de las relaciones e interrelaciones.
La sintética propuesta de Codello citada más arriba tiende a sugerir un sentido y una 
metodología que van profundamente al encuentro del conjunto proyectual que estoy 
intentando diseñar. Nos dice que los procesos de aprendizaje en vez de ser lineales, es 
decir, prefijados y conformes a los designios del poder, deben estar caracterizados por 
una "circularidad en espiral", o sea no verticales, compartidos y mutuamente 
intercambiables, fundados sobre la horizontalidad y la reciprocidad en las relaciones 
experimentadas directamente. Es una experiencia que genera peticiones de participación y 
de intercambio, que estimula un anhelo que "poco a poco se desarrolla y, a través del 
papel positivo del error, retorna a un nivel cada vez más elevado, haciéndose conocimiento 
activo y búsqueda compartida".

Aquí asume un valor ejemplar lo que en otras ocasiones he llamado "autocorrección", es 
decir, la capacidad de ejercer sobre lo realizado una crítica tendente a perfeccionarse, 
en una lógica en la que el sentido del error desaparece: "No hay errores sino experiencias 
diferentes". De este modo, lo que se hace vive un pasaje fecundo y extremadamente 
significativo "de un área del no conocimiento a otro de conocimiento", porque es vivido 
directamente por todos los que participan. Todo esto favorece "una idea de construcción 
del saber fundada en la experiencia y no en la transmisión".
Una metodología extremadamente significativa, lista para favorecer experimentaciones 
basadas en la autoconstrucción y la autogestión, al mismo tiempo estimulante para 
autoeducarse en la autoconstrucción y la autogestión de forma compartida con los demás.
Como justamente subraya también Graeber, en esta fase histórica siguen surgiendo en el 
mundo situaciones, momentos, movimientos, experimentaciones y demás, todo marcado por 
metodologías profundamente libertarias, a menudo con claras características 
invariablemente anárquicas, pero que casi nunca se definen como tales. Habría que tenerlo 
en cuenta de forma oportuna, porque es una señal que indica que existe una salida 
espontánea de revuelta para buscar y experimentar situaciones de tipo libertario, incluso 
para construir desde ahora alternativas que den un sentido verdadero de liberación y de 
libertad social.

En cualquier caso, la gran mayoría de los anarquistas están inmersos en este signo de los 
tiempos, que entre otras cosas les mira directamente, de manera episódica y fragmentaria. 
Deberán formar parte plenamente para inclinarlo hacia un radicalismo coherente hasta el 
fondo, proponiendo experiencias propias y coherentes y valorando las ya existentes, 
tendiendo a crear una red difusa y autogestionada de relaciones entre las diversas 
experiencias que se están llevando a cabo.

Este conjunto múltiple deberá tender a ser un movimiento planetario, que agite y luche 
conscientemente para recorrer un camino realista hacia la anarquía, independientemente de 
si se define o no como tal.

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/330articulo2.html


More information about the A-infos-ca mailing list