(ca) La vida sigue - (Texto del Grupo Pensamiento Crítico como balance del 2015) por Anarquistas Gran Canaria Federación

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Wed Jan 20 14:47:31 CET 2016


El año 2015 ha quedado atrás sin pena ni gloria. Las elecciones han pasado —da igual el 
resultado— y los nuevos padres de la patria tomarán decisiones que afectarán a nuestras 
vidas, generalmente para mal. Ojalá nos equivocáramos en esta predicción pero la historia 
habla por sí misma, solo resta dejar pasar el tiempo para obtener la confirmación. En 
realidad, no hay nada nuevo de lo que extrañarse. El balance más positivo que podemos 
hacer es el que viene derivado de nuestro aprendizaje, de nuestra práctica cotidiana. Los 
trescientos sesenta y cinco días pasados no han sido fáciles, ni lo serán los siguientes 
porque todavía no ha llegado el momento de relajarnos y bajar la guardia, al contrario; el 
tiempo presente nos exige más esfuerzo, y, sobre todo, inteligencia colectiva. Muchos 
proyectos auspiciados bajo el impulso libertario han salido adelante y de ello deberíamos 
sentirnos satisfechos. En los éxitos y en los errores hemos crecido un poco más, incluso 
hasta es posible que nos hayamos vuelto personas más sabias.

La experiencia de la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC) en la Comunidad «La 
Esperanza» es un buen ejemplo de lo que hablamos. El gran trabajo que han realizado ha 
tenido sus frutos aunque esos frutos hayan supuesto un gran esfuerzo para sus inspiradores 
y más de una decepción; a fin de cuentas, vivimos donde vivimos, y el camino de 
construcción de una nueva sociedad está plagado de obstáculos, unos visibles y otros no. 
La Comunidad «La Esperanza» ha sido una de las ocupaciones mayores de Europa. La opción 
que en su momento tomó la FAGC con respecto al problema de la vivienda fue no limitarse a 
ir a la contra de las indignas políticas sociales del Estado o simplemente ejercer 
resistencia —como se suele hacer en la mayoría de las ocasiones, o al menos eso es lo que 
parece—, llegaron más lejos, y elaboraron un proyecto complejo pero bastante bien situado 
en su entorno social. Desde el principio han pretendido que sean las personas implicadas 
en la ocupación las que gestionen sus necesidades básicas. En ese contexto ha existido una 
labor pedagógica —no siempre lograda— de concienciación sobre los significados del Apoyo 
Mutuo y el poder de la asamblea como órgano de administración comunitaria. Un compañero 
participante definió la experiencia como pasar de la teoría a la propaganda por la acción, 
como objetivo a corto plazo; a largo plazo, hacer que las personas participantes 
interiorizaran un modelo de acción social y de vida, sin atajos, sin dirigismos, sin 
delegación de poder salvo en los aspectos técnicos. Evidentemente, el proyecto será lo que 
decidan sus participantes, luego el resultado final es incierto mas a pesar de ello muy 
valioso. La FAGC lo ha explicado bien en su comunicado de fecha 30 de noviembre de 2015. 
Han aprendido que el trabajo bien hecho no significa necesariamente una devolución justa y 
equilibrada por parte de los que se han beneficiado de él —sin generalizar—. Si nuestras 
mentes estuvieran abiertas al cambio y preparadas para la revolución no estaríamos, 
probablemente, escribiendo estas líneas, no serían necesarias. Por tanto, si bien la 
estrategia ha sido buena, quizá un cambio de táctica no les ha venido mal para paliar las 
frustraciones propias de las luchas, casi siempre difíciles, cuando no perdidas de 
antemano. Además, su experiencia, al ser comunicada, pasa a formar parte de nuestro saber 
colectivo. (Para ampliar la información sugerimos consultar la web de la FAGC. 
http://www.anarquistasgc.net/)

La experiencia de la FAGC en la Comunidad «La Esperanza» nos recuerda mucho la Comunidad 
«La Cecilia» organizada en Brasil entre 1890 y 1894 bajo los principios libertarios y que 
llegó a estar compuesta por 300 personas. Deseamos que la vida de «La Esperanza» sea más 
larga.

El artículo Ideal y Realidad de Malatesta es una reflexión precisa y contundente sobre el 
contraste entre nuestros ideales y el medio ambiente en que nos desenvolvemos. Es 
indudable que aunque no nos guste es muy difícil vivir absolutamente al margen, a lo sumo 
nos desenvolvemos en las periferias del Sistema, y aunque pidamos lo imposible —es 
necesario hacerlo así—, la práctica nos enseña que las tácticas pueden ser diferentes en 
función del contexto y el momento histórico, y el resultado nada seguro.

Hay que afrontar la realidad con lo que somos y tenemos, no solo por los distintos niveles 
de conciencia política que existen sino también por el propio desarrollo interior y 
conductual de los que nos consideramos adeptos a La Idea. Aunque siempre pregonemos que la 
conciencia transformadora, la lucha política, está intrínsecamente unida a la vida 
personal, mucho nos tememos que nuestras conductas con esas otras personas que denominamos 
afines en ocasiones dejan que desear. Evidentemente, queremos cambiar el estado de las 
relaciones de dominación, pero de manera prioritaria tendríamos que tener presente dónde 
nos hemos educado, y por tanto, el bagaje autoritario que arrastramos, lo que nos obliga a 
transformarnos primero a nosotras mismas. Nuestras conductas aisladas, incluso entre 
compañeras y compañeros distan de guardar la suficiente coherencia con la tan ensalzada 
moral libertaria. Quizá una consigna que nos debería impulsar hacia adelante sería: 
¡Cambiemos el mundo cambiando nosotros primero!

Así, mientras avanzamos dos pasos, retrocedemos uno, y pensamos en el objetivo siguiente, 
sentimos en nuestros cogotes el aliento de los perros de presa del Estado, amenazadores, 
advirtiéndonos con sus operaciones fantasmas que están ahí. Su preocupación y vigilancia 
nos indica que no debemos estar haciéndolo demasiado mal cuando inspiramos sus planes 
represivos y no nos quitan el ojo de encima.

No podemos dejar de apuntar algunas notas al ruido producido por la bofetada que sufrió el 
Presidente Rajoy durante el mes de diciembre. El escándalo ha sido mayúsculo. Hasta las 
buenas gentes han reprobado el acto por insólito, obviando que él ha sido y todavía es el 
máximo responsable en nuestro país de las políticas neoliberales que han infligido un gran 
sufrimiento a millones de personas. Los tertulianos, los políticos profesionales y los 
aprendices de brujo, que todavía están en el banquillo, se han apresurado a condenar el 
acto y a explicar a quienes les han querido oír que hay que respetar las reglas del juego. 
La sumisión es la ley del Estado. Cedemos nuestra libertad a cambio de una falsa 
seguridad. Y si deseamos cambiar algo para eso tenemos los votos cuatrienales. Uno de 
estos contertulios, que pueblan habitualmente los alienantes programas televisivos, dijo 
con mucha cordura: Por suerte, la tensión que ha habido estos años, al final se ha 
reconducido hacia los procesos electorales. Es decir, hemos sido aplastados por el 
denominado posibilismo y el aventurerismo cínico, que no ignorante, de los nuevos 
políticos con cara de niños que juegan en las rodillas de sus padres sistémicos, 
conscientes de que aunque lloren y protesten, sus progenitores siempre van a decir la 
última palabra. Eso sí, les dejará incordiar un poco, siempre y cuando no molesten 
demasiado y cumplan las reglas. La población, la ciudadanía, las gentes de este nuestro 
país, cree los discursos de los unos y los otros porque también cree en Dios, y, por 
supuesto, en absoluto confían en sus propias fuerzas y capacidad revolucionaria derivada 
de la suma de voluntades. Desde luego, es mucho más fácil votar que enfrentarse al 
todopoderoso Estado.

Desde estas páginas solo podemos desear a todas las personas que a diario construyen una 
nueva realidad desde sí mismas, un feliz y próspero viaje hacia ese horizonte de 
autorrealización y lucha que supone abrazar La Idea.

Publicado por Anarquistas Gran Canaria Federación en 1:49

http://www.anarquistasgc.net/2016/01/la-vida-sigue.html


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