(ca) ¡Lucha tu yuca, taíno! Entrevista a dos libertarios cubanos Por TopoTabernario

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Tue Jan 5 12:35:09 CET 2016


Una visión libertaria de Cuba ---- Isbel Díaz Torres es biólogo, poeta y activista social. 
Al igual que el historiador Mario Gonzalo Castillo Santana. Ambos forman parte del 
Observatorio Crítico Cubano1, del Taller Libertario Alfredo López y de la antirracista 
Cofradía de la Negritud, entre otros. Vinieron de gira en verano, para difundir la campaña 
de crowdfunding que les permita abrir sede, y esta es su visión libertaria y crítica de la 
realidad cubana. ---- 1 http://observatoriocriticocuba.org ---- - Empezando por los 
últimos acontecimientos oficiales en Cuba. La embajada estadounidense de nuevo abierta. Y 
próxima visita del Papa. ¿Cuál diríais que es la situación política, económica, social, de 
libertades, etc, ahora mismo en la isla? ---- Isbel: Cuba vive un sostenido e inequívoco 
proceso de restauración capitalista, liderado por las élites político-militares 
empoderadas en la isla.

Este proceso –que implica la liberalización de la economía, con la habilitación de 
conocidos mecanismos de inversión extranjera, renegociación de la deuda externa, obtención 
de créditos en organismos internacionales, promoción de “Áreas Especiales de Desarrollo” 
al margen de las legislaciones laborales vigentes y con flexibilización para el libre 
actuar de las empresas foráneas, entre otras;– cuenta con el entusiasta apoyo de buena 
parte de la población, que manipuladas por los medios de información (todos estatales) 
creen que estas “aperturas” tendrán un significado positivo para sus economías domésticas, 
sobre todo aquellas medidas orientadas a la promoción de la propiedad privada, en la forma 
de pequeñas empresas llamadas “cuentapropistas”, y que en realidad son el germen de la 
clásica explotación de unas personas sobre otras.

Todas estas transformaciones económicas de los últimos años no han llevado aparejado 
cambios en las estructuras políticas, que persisten en un esquema antidemocrático, no 
participativo, no transparente, y de represión del pensamiento y la expresión en menor o 
mayor grado. En Cuba no existen movimientos sociales, y la representación política es 
legal solo a instancias del Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas, 
dos instituciones burocratizadas que de “comunistas” solo llevan el nombre. Estas son 
algunas de las medidas tomadas: los precios de los productos en los comercios minoristas 
en divisa son grabados hasta con un 240% de su valor; se avanza en la aplicación de un 
complejo sistema tributario que establece 19 tipos de impuestos, tres contribuciones, y 
tres tasas; se aprobó una nueva Ley de Seguridad Social que aumentó en cinco años la edad 
de jubilación; se sigue reduciendo la cantidad de alimentos que llegaban mensualmente a la 
población con subsidio estatal; se recorta el gasto público en las esferas de Salud 
(cierre de consultorios y policlínicos, concentración los servicios especializados), 
cultura (reducción de presupuesto, cierre de premios), y deporte (reducción de 
presupuesto), avanza el reconocimiento y legalización de la propiedad privada y los 
micronegocios privados; a partir de 2011 se comenzó el despido masivo de miles de 
trabajadores provenientes del sector estatal, con el fin de alcanzar la cifra de 1,5 
millones de personas en cinco años; continúa la militarización de la sociedad, con la 
ubicación en el Consejo de Estados, de Ministros, Buro Político y Comité Central, y la 
Asamblea Nacional de altos jefes militares fieles a Raúl Castro y su programa; así como el 
empoderamiento de empresas subordinadas al ejército, que controlan renglones como la 
producción agrícola, las infocomunicaciones, la seguridad ambiental, las inversiones, el 
turismo, la construcción, y en cualquier sector estratégico en vías de expansión. Por 
último, la aprobación de un nuevo Código de Trabajo que promueve la explotación privada 
del trabajo obrero, no garantiza la real participación obrera en la gestión y toma de 
decisiones, reduce las vacaciones remuneradas para los empleados por cuentapropistas (a 
quienes no concede el derecho a establecer Convenios Colectivos de Trabajo), deja fuera de 
su cuerpo a los cooperativistas y otros trabajadores, esconde sus Reglamentos asociados, y 
no reconoce el derecho a la huelga.

- Una de vuestras preocupaciones es el ecosistema y su degradación debido a esta posible 
alianza con el capitalismo salvaje. ¿Qué amenaza a la isla?

Isbel: Hasta el momento las implementaciones realizadas obvian ostensiblemente los ámbitos 
social y ecológico, sin que indicadores de sostenibilidad como “conservación”, “derechos 
humanos”, “participación social” puedan ser verificados. Muchos de los objetivos 
económicos propuestos implican acciones de irreversible impacto ambiental negativo, entre 
ellas la deforestación y sobreexplotación hídrica asociada al desarrollo del turismo, 
sobre todo la promoción de campos de golf a todo lo largo de la isla, incluidas Reservas 
de la Biosfera como la Península de Guanahacabibes. Estos campos de golf están asociados a 
inmobiliarias en las que el país coloca como principal incentivo la concesión del derecho 
de superficie por 99 años a los extranjeros, a quienes permitirá además que adquieran 
propiedades a perpetuidad. Por otra parte está el mantenimiento de una matriz energética 
contaminante basada en el petróleo. El país continúa invirtiendo millones en 
infraestructura. Después de la intensiva modernización de las plantas termoeléctricas 
llevada a cabo hace diez años, ahí están ahora los trabajos en la refinería de Cienfuegos, 
el ducto de Cienfuegos a Matanzas, el almacenaje para 600 mil barriles en Matanzas, el 
megapuerto de El Mariel a un costo de unos mil millones de dólares, a lo que se suma 
además la implementación de técnicas de fracking para extraer crudo de los yacimientos más 
explotados del país, ubicados en Boca de Jaruco. Como último ejemplo, la promoción de 
tecnologías agrointensivistas, en específico el cultivo de semillas transgénicas, es otra 
de las áreas que demuestra que el gobierno cubano no se detendrá ante nada en su búsqueda 
del crecimiento económico.

En la actualidad, en manos de empresas militares cubanas como CUBASOY, de manera no 
transparente, avanza la introducción de cultivos transgénicos en la agricultura cubana, 
sobre todo maíz y soya, que forman parte de la dieta humana básica en la isla. El proceso 
se realiza sin informar a la población de tales características y sus posibles 
implicaciones higiénico-ambientales.Además, el Centro de Ingeniería Genética y 
Biotecnología trabaja en la producción de otros organismos transgénicos como: boniato, 
tomate, papa, arroz, y una variedad de pez como la claria transgénica.El actual 
acercamiento de EE.UU. implica un nuevo riesgo, dado que sabemos que el 70 % de los 
alimentos procesados en ese país contienen productos transgénicos. Debido a la saturación 
de su mercado y a la fuerte oposición a sus productos agrícolas en Europa, las firmas 
estadounidenses de semillas y en general de agronegocios, han vuelto su mirada a China y 
América Latina, para aumentar en crecimiento y ganancias.En una jugada de politiquería 
barata, estas grandes empresas promotoras de transgénicos han formado la Coalición 
Estadounidense de Agricultura por Cuba (USACC), con el “noble” propósito de lograr el 
levantamiento del bloqueo, pero que en realidad buscan extender su mercado.

- Como opositores libertarios, ¿os sorprenden estas últimas transformaciones? ¿sufrís 
algún tipo de advertencia para que todo se desarrolle según lo previsto?

Isbel: No hay sorpresa posible, puesto que los anarquistas del Taller Libertario Alfredo 
López hace cinco años venimos advirtiendo el real carácter del sistema cubano. No ha 
habido ningún cambio de sentido, sino que ahora estos cambios tienen lugar con alguna 
celeridad y más al desnudo, confirmando nuestras denuncias. Muchas de las 
transformaciones, sobre todo las más cosméticas, han funcionado como respuesta a los 
sistemáticos pedidos de la oposición de derecha en la isla: acceso a la telefonía móvil, 
acceso a los hoteles de lujo, eliminar las prohibiciones para viajar fuera de la isla, 
liberalizar la comercialización de casas y automóviles, avanzar en la profesionalización 
del deporte, ampliar elacceso a Internet. Si miramos estos cambios, obtendremos una imagen 
distorsionada de la realidad social, donde estas medidas tienen un muy reducido impacto 
popular, y contribuyen al crecimiento de las desigualdades, provocando una ya evidente e 
inmoral estratificación de la sociedad, con el establecimiento de élites empresariales, 
militares, y partidistas, que se reparten los beneficios. Para los libertarios cubanos, 
nuestras demandas han tenido una respuesta justo en el sentido contrario, como hemos visto.

No obstante, el sistema insiste en invisibilizarnos, estrategia que implica mecanismos de 
represión más sofisticados y poco evidentes, diferentes a las tradicionales golpizas y 
arrestos irregulares con que tratan a la tradicional disidencia de derechas. Nuestros 
activistas reciben amenazas personales por parte de oficiales de la Seguridad del Estado, 
entidad que se empeña en infiltrar sus agentes en nuestras filas. Además, recurren a 
nuestros centros de trabajo con el propósito de desacreditarnos, acusarnos de 
contrarrevolucionarios asalariados por el imperio yanqui, agentes de la CIA, y cuanta 
calumnia puedan inventar. Uno de nuestros militantes ha perdido su empleo en dos ocasiones 
por su labor libertaria, pero eso no nos amedrenta. Nuestros teléfonos tienen escuchas 
permanentes, y todas nuestras acciones son supervisadas por agentes vestidos de civil. No 
obstante, como hace mucho renunciamos al anonimato y al trabajo clandestino, nada de eso 
nos detiene. La peor parte es que tal actividad del Ministerio del interior, muchas veces 
interfiere con nuestro empeño de laborar en las comunidades, y de ampliar nuestra membresía.

- ¿Qué es el Observatorio Crítico cubano? ¿Cómo nace y qué actividades desarrolla? ¿Cuáles 
son las dificultades que tenéis que sortear? ¿Y el apoyo de la gente?

Isbel: El Observatorio (OC) ha tenido dos momentos. Hasta el 2014 fue una red que 
implicaba la suma cualitativa de varios proyectos socioculturales que, desde una red de 
colectivos autogestionarios, contribuían al desarrollo de los contenidos liberadores y 
populares latentes en la sociedad cubana. Investigadores, críticos, profesores, artistas, 
promotores culturales, activistas comunitarios, comunicadores, e integrantes de 
movimientos emergentes, compartimos un espacio de diversidad, diálogo y protagonismo 
solidario. En esos escenarios de Cuba y el planeta, analizábamos y articulábamos 
vivencias, prácticas y saberes liberadores como alternativa a alienaciones capitalistas, 
autoritarias y coloniales.

La red fue consecuencia natural (y deseada) de los eventos anuales promovidos por la 
Cátedra Haydée Santamaría desde el año 2006, pero consolidó su funcionamiento a partir del 
2009. Desde ese momento el proyecto global creció considerablemente en activistas, 
alcance, profundización de sus posicionamientos y creatividad en sus dinámicas organizativas.

A partir de 2015, sin embargo, a raíz de analizar nuestro real impacto y la crisis de 
varios de los proyectos constituyentes, el OC pasó a configurarse ya no como una red, sino 
como un colectivoactivista auto-organizado por integrantes que creen posible, hoy y 
mañana, un mundo donde la vida cotidiana tribute a la consecución de la libertad y las 
potencialidades plenas de cada habitante del planeta. Nos definimos como 
antiimperialistas, anticapitalistas, antiautoritarias, ecologistas, respetuosas de la 
pluralidad y diversidad, antirracistas, antisexistas, solidarias, horizontalistas, 
antiburocráticas y antimilitaristas.

Nuestro propósito es crear espacios libres de relaciones de dominación y promover el 
activismo afín a los principios abrazados por nuestro proyecto. Para ello, interpelamos 
crítica y propositivamente la realidad política y social, actuamos en las comunidades, 
operamos plataformas tecnológicas, convocamos encuentros, y concertamos acuerdos. Nuestro 
espacio decisorio soberano es la Asamblea de nuestros integrantes.

Las dificultades han sido las mismas que señalamos anteriormente, pues los anarquistas que 
integramos el Taller Libertario Alfredo López, también formamos parte de este colectivo 
más plural.

- En lo laboral, ¿qué pasa en los centros de trabajo? ¿hay paro? ¿hay explotación?

Isbel: Las luchas obreras de los siglos XIX y XX han sido apagadas por los desempeños de 
la actual Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que insiste en mantenerse fiel a las 
élites partidistas, sin importar los caminos que estas emprendan, huérfanas de un 
posicionamiento crítico y verdaderamente anticapitalista y antiautoritario. El XI Congreso 
de la CTC celebrado en 1961 confirmó la pérdida de autonomía cuando los delegados 
renunciaron a casi todas las conquistas históricas del movimiento obrero: los nueve días 
de licencia por enfermedad, el bono suplementario de navidad, la jornada semanal de 44 x 
48 horas, el derecho de huelga y el incremento del 9.09%, entre otros. La CTC ha sido 
justamente la herramienta que ha usado el gobierno para implementar sus recientes medidas 
(los despidos masivos, el aumento de la edad de jubilación, la aprobación de un Código 
Laboral antiobrero, y otros). En los centros de trabajo reina la desidia y el desencanto. 
Con un salario promedio de 20 dólares al mes, los trabajadores cubanos acuden diariamente 
a sus puestos en las empresas estatales sin esperanzas de mejorar sus condiciones de vida, 
sin poder decidir en las decisiones empresariales, sin ningún control sobre la producción 
ni los destinos de esta. Es por eso que la perspectiva de un nuevo explotador con una cara 
más moderna y tecnologizada (las empresas inversoras extranjeras) han despertado la 
esperanza en ese sector de la población. No quieren convenios colectivos de trabajo, ni 
vacaciones pagadas, ni Órganos de Justicia Laboral… lo que quieren en un salario mayor al 
actual, y si es en divisas, tanto mejor.

- Se habla por lo bajo, en los medios de comunicación occidentales, de racismo y 
homofobia. ¿Qué hay de cierto?

Isbel: Es cierta la reemergencia en Cuba de expresiones de racismo y discriminación 
racial, tanto a nivel de individuo y sociedad, como al interior de las instituciones 
estatales y en general las estructuras de poder. La profunda crisis de los 90 y la pequeña 
“retirada” del Estado, junto a las forzosas aperturas que debió permitir entonces, 
condujeron a que el racismo oculto aflorara, esta vez con una carga de cinismo y desnudez 
verdaderamente ofensivos. De tal modo, las actuales reformas económicas relacionadas con 
la liberalización del mercado, ensayadas sin ninguna legislación que proteja de modo 
efectivo los sectores más vulnerables, han significado a la postre ejercicios de 
discriminación racial. El racismo institucional ha pasado con total “naturalidad” a las 
exclusiones por motivo de color de la piel en los micronegocios vinculados al turismo, a 
la sub-representación de negros en las aulas universitarias, y su sobre-representación en 
cárceles y barrios marginales.Después de más de 50 años del triunfo revolucionario de 
1959, al interior de las poblaciones afrodescendientes también se reproducen los 
estereotipos discriminatorios, y se siguen los patrones de consumo y estándares de belleza 
producidos desde las élites de poder económico y político, quienes a su vez los toman de 
los estándares globalizados.

Las Lesbianas, Gays, Bisexuales, y Transgéneros hemos obtenido logros significativos en 
los últimos años, después de sufrir una profunda represión durante las primeras décadas 
posteriores a 1959. Un rol decisivo en ello lo ha tenido la presencia de esa comunidad y 
sus problemáticas en la obra de los artistas del patio. No obstante, el principal impulso 
ha sido dado por el involucramiento de Mariela Castro (hija del actual presidente), con un 
trabajo de visibilización y sensibilización sobre esta realidad.En el último congreso del 
PCC, se logró incluir un acápite que refrendara el derecho de las personas a no ser 
discriminadas por motivo de orientación sexual. Sin embargo, la concreción de esta 
política en leyes y prácticas reales todavía no se ha logrado aún. En su esencia, la 
actividad política, al menos la legalmente reconocida, permanece en manos de determinados 
sectores e instancias oficiales, dejando a un lado (cuando no silenciando) una tímida y 
precaria actividad de actores independientes. El activismo LGBTI, por ejemplo, no logró 
colocar el tema de la discriminación en el ámbito laboral dentro del nuevo Código de 
Trabajo, a pesar de que muchos y muchas lo planteamos en nuestras asambleas; sino que lo 
logró la diputada Mariela Castro. Ello no significa, por supuesto, que no exista un 
activismo LGBTI desde la sociedad civil; sino que su influencia real permanece casi nula, 
a consecuencia del actual ordenamiento socio-político de la isla. Es por eso que las 
modificaciones del Código de Familia, famosas en la isla pues se dice que contienen una 
propuesta de reconocimiento a la unión legal entre personas del mismo sexo, ha sido 
relegado para su aprobación durante años.

El incipiente activismo independiente por los derechos LGBTI en Cuba, lucha por una 
legislación sustantiva que legitime nuestros derechos, y nos proteja de manera efectiva de 
las discriminaciones en los ámbitos públicos, institucionales, familiares, así como 
servicios públicos de la economía estatal y privada; insertada en una Ley General Contra 
las Discriminaciones. También demanda el libre acceso de grupos civiles (no estatales) a 
los medios de comunicación para desarrollar campañas públicas contra la discriminación, 
amplificar las demandas, visibilizar nuestra realidad y problemáticas, y construir 
comunidad. Por supuesto, la demanda por la libertad de asociación es parte de esta lucha, 
que estimule el crecimiento y organización de la sociedad civil sensibilizada con la 
promoción y defensa de nuestros derechos. La comunidad busca el reconocimiento legal de 
las familias homoparentales, base fundamental para una necesaria legalización futura de la 
adopción y acceso a los métodos de reproducción asistida; así como la necesidad de un 
cambio de estrategia para garantizar el reconocimiento de las uniones legales en parejas 
homosexuales, de cara al inminente cambio constitucional que se cocina ahora mismo de 
espaldas a la gente.

- Habéis introducido el concepto de memoria histórica…

Mario: Hemos estado personalmente al tanto de lo que en España se ha discutido 
intensamente bajo el alero de un concepto como el de “Memoria Histórica” y la diversidad 
de posturas que se han generado, y especialmente cómo este concepto ha sido puesto en 
buena medida en función de nacionalizar y estatizar la memoria colectiva en torno a la 
llamada guerra civil y la dictadura franquista. Acá, sin embargo, cuando hablamos de 
memoria histórica casi siempre le hemos puesto un apellido: popular y proletaria, dos 
palabras que han sufrido un descrédito casi universal, y Cuba no ha estado fuera de ello. 
Pero en una sociedad donde el dispositivo policíaco-cultural del Estado cubano ha 
monopolizado para sí la representación folklorizada tanto de lo popular como de lo 
proletario, y donde las nuevas sensibilidades conservadoras y de derechas que se están 
delineando han borrado estas palabras de su vocabulario (como en todos lados), varios en 
nuestro circuito ácrata y de activismo contra el racismo y el coloniaje cultural hemos 
ocupado este juego de términos para definir un accionar público que libere del régimen de 
amnesia oficial a tantos nombres de luchadores y luchadoras sociales, experiencias 
liberadoras, espacios y saberes producidos desde el mismo mundo popular y proletario en la 
Isla. De otra forma hoy simplemente no quedarían huellas de sus existencias, quedando 
condenados a la infame memoria histórica del poder y sus intelectuales orgánicos (cínicos 
desencantados o entusiastas militantes, producen lo mismo). Creo que un componente 
importante de nuestros empeños por desarrollar una perspectiva libertaria y 
antiautoritaria en Cuba debe pasar por producir otra memoria histórica sobre el devenir de 
nuestra sociedad, que alumbre y contraste las alternativas que han existido al orden 
establecido durante más de medio siglo.

- ¿Qué salvaríais de la revolución?

Isbel:

Su voluntad (en algún momento) de levantarse como experimento político-social-económico 
diferente a las democracias burguesas que dominan el mundo.

El alcance universal de sus servicios de salud y educación (que hoy están en peligro), y a 
pesar que a nivel de calidad, estos dejan mucho que desear.

Su antiimperialismo, dando por descontado que siempre fue un discurso parcializado, pues 
no incluía las prácticas también imperialistas de Rusia o China, y que hoy mismo está 
totalmente apagado.

Un cierto sentido de igualdad y dignidad, que aún persiste escondido entre la gente, y que 
es herramienta fundamental para identificar las injusticias, y desmontarlas.

Mario:

Las energías de renovación espiritual, de descolonización cultural, de dignificación del 
mundo popular, el deseo de conocimiento universal que en ciertos sectores sociales y 
momentos puntuales generó el hecho revolucionario de 1959 en Cuba.

- La izquierda occidental se niega a ser crítica con el estado autoritario y le echa la 
culpa siempre al embargo. Toda crítica es capitalista. ¿Qué les diríais desde vuestra 
mirada libertaria y dentro de la isla?

Isbel: No es posible seguir pensando que la represión, la falta de libertad, la 
corrupción, la falta de transparencia, solo son condenables cuando las ejerce la derecha. 
Regímenes autoritarios que se autoproclaman de izquierda, han sido expresión inequívoca de 
estos mismos desmanes, y Cuba no es excepción. Además, no es posible construir el 
socialismo con reformas capitalistas. Un trabajador despedido es un trabajador despedido, 
en Cuba o en España. Sé que Cuba ha sido siempre un referente para la lucha mundial por su 
oposición al imperialismo yanqui, pero ya ni eso nos queda, después del actual 
acercamiento entre ambos Estados, y el inminente levantamiento del bloqueo. Los 
libertarios cubanos hemos estado solos por décadas, pero ahora, con la emergencia de 
gobiernos “progresistas” en América Latina, nuestra circunstancia es menos particular, y 
se asemeja mucho más a las luchas de los libertarios en Venezuela, Argentina, o Brasil. Si 
les interesa Cuba, busquen las verdades fuera del discurso oficialista (que en esencia 
desprecia las luchas de los explotados en el mundo). No digo que sean mis palabras las 
depositarias de la verdad; solo digo que allí, en el poder de las élites militares y 
partidistas que dominan todos los medios de comunicación en la isla, definitivamente no 
está la verdad.

Mario: Yo les diría que Cuba además de ser una sociedad que ha servido de referencia para 
buena parte de los partidos de izquierda en el mundo, es una sociedad con un Estado, un 
gobierno, cárceles, barrios burgueses, clases medias cosmopolitas, barrios marginales, con 
racismo, sexismo, centralismos. Cuba, además de los importantes indicadores de calidad de 
vida que puede exhibir al mundo, es también una sociedad común que sufre los embates 
diversos del estatismo, los imperialismos y el capitalismo nacional. Esas embestidas no 
disminuirán, sino que se harán mucho más agresivas y evidentes, y los esfuerzos 
dialécticos que en un pasado cercano sirvieron de fundamento a los famosos “apoyos 
críticos a la Revolucion [El Estado] Cubana”, en los próximos años ya no servirán de 
mucho. Por tanto, hágannos parte de ese mundo que sufre y se enfrenta a esa máquina de 
opresión estandarizada y global que se puede encontrar en todos lados.

Ante los rumbos que están tomando los timoneles del Estado cubano, seguir sosteniendo que 
cualquier crítica a Cuba es pro-capitalista es un acto de arrogancia ideológica fenomenal 
y suicida, frente a una derecha neoliberal y pro imperialista cubana que cada día gana más 
espacio y adeptos. La solidaridad internacional debe servir de contrapeso a la solidaridad 
de la derecha internacional que también está muy consciente de lo que significa destruir 
el mito Cuba, a pesar de todas sus falencias.

- Cuáles son vuestros proyectos.

Isbel: Son muchos los proyectos en los que estoy involucrado. El Guardabosques es un 
proyecto ecologista que ha ido radicalizándose con el paso del tiempo. También formo parte 
del Proyecto Arcoíris, un grupo anticapitalista e independiente que lucha por los derechos 
de la comunidad LGBTI. De más reciente creación es CUP (Consumidores y Usuarios 
Protegidos) que intenta activar a la gente en pos de la autodefensa de sus derechos ante 
los abusos y atropellos de las instituciones estatales y privadas cubanas. Pero el más 
integral, el que más energía me consume, es el Taller Libertario Alfredo López. Ahora 
mismo estamos lanzando un crowdfunding para obtener plata y poder tener en 2016 nuestra 
sede: un Centro Social y Biblioteca Libertaria. Con esta sede funcionando muchas de 
nuestras dificultades podrán ser resueltas, y nuestro impacto social será tremendo. 
Esperamos poder contar con la ayuda de todos y todas.

por [Juana Vázquez]

Equipo de El Topo

Isbel Díaz Torres (1976). Licenciado en Biología. Poeta. Como activista social, forma 
parte del Observatorio Crítico Cubano, del colectivo ecologista El Guardabosques, del 
Taller Libertario Alfredo López, del colectivo LGBT Proyecto Arcoíris Anticapitalista e 
Independiente, del colectivo antirracista Cofradía de la Negritud. Columnista fijo en el 
portal digital Havana Times. Co-fundador y co-editor de los boletines digitales: Compendio 
OC, Ahí te Va, y El Guardabosques.

Mario Gonzalo Castillo Santana (1975). Licenciado en Historia. Master en Estudios 
Interdisciplinarios en América Latina, el Caribe y Cuba. Como activista social, forma 
parte del Observatorio Crítico Cubano, del Taller Libertario Alfredo López, del colectivo 
antirracista Cofradía de la Negritud, y del Grupo de Acción Cultural Anamauto. Es 
integrante del Grupo de Trabajo Anti-Capitalismos & Sociabilidades Emergentes (CLACSO). Ha 
desarrollado activismo e investigación militante en torno a las sociabilidades y las 
culturas políticas de las inmigraciones chinas y africanas a Cuba, así como del mundo del 
trabajo cubano y la impronta del anarquismo.

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/35525


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