(ca) apoyomutuo.net: CONFEDERALISMO Y AUTODETERMINACIÓN: LA “ESPAÑA DE LA RABIA Y DE LA IDEA”

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Fri Jan 1 15:13:30 CET 2016


“Suele decirse que el Estado-Nación se preocupa por el destino de la gente común. Esto no 
es verdad. Es, más bien, el gobernador nacional del sistema capitalista mundial, un 
vasallo de la modernidad capitalista, la cual está más profundamente enredada en las 
estructuras dominantes del capital de lo que solemos asumir. Es una colonia del capital. 
Sin considerar cuán nacionalista el Estado-Nación pueda presentarse, sirve en la misma 
medida a los procesos capitalistas de explotación”. -- Abdullah Öcalan ---- La crisis de 
acumulación capitalista ha dado como resultado en el aspecto territorial español un 
aumento de las posturas independentistas, principalmente en Catalunya desde 2012, tema que 
sigue sin resolverse ya que el Estado no permite ejercer el derecho a la autodeterminación 
a sus partes integrantes. Apoyo Mutuo quiere dejar claro que este derecho debe ser 
reconocido y puesto en práctica por cualquier comunidad que forme parte del país, sin duda 
alguna, es inaceptable que la Constitución y resto de leyes se conviertan en un cerrojo en 
este y otros temas mientras que, en otros casos como los derechos sociales, sean normas de 
ciencia-ficción.

Dicho esto, entendemos que la batalla prioritaria no es replicar el Estado-Nación a otra 
escala, más o menos progresista. Menos cuando ese proceso está dominado por fuerzas 
derechistas o liberales. El reto es sustituirlo por un régimen democrático, una república 
obrera real en la que manden sus habitantes en pie de igualdad: con propiedad y toma de 
decisiones colectiva. Es necesario un proceso constituyente. El proceso constituyente no 
es un grupo de hombres burgueses de edad avanzada llenando papeles que garanticen la 
dictadura del dinero durante décadas, sino un auténtico y genuino procedimiento en el que 
la clase trabajadora, la que sostiene el país, establezca la forma democrática con la que 
nos autogobernemos. No queremos una “transición” como la que ya vivimos, queremos una 
transición real.

En ese proceso constituyente tendremos que abordar también la forma territorial a adoptar. 
En este sentido, planteamos:
Soberanía. Un proyecto democrático es absolutamente incompatible con formas supraestatales 
hechas al servicio del proyecto político de los magnates y potentados. La ruptura con la 
Eurozona y la Unión Europea son condición indispensable si se quiere hablar de soberanía, 
frente a buena parte de lo que considera el patrioterismo actual. Esta declaración no 
equivale a aislacionismo: frente al capital global es difícil que un país por su cuenta 
pueda resistir, por lo que su federación con otros deberá llevarse a cabo en cuanto sea 
posible.

Confederalismo. El confederalismo democrático, como cualquier otro sistema, funcionará por 
niveles o escalas. Desde el municipio, pueblo o barrio al país, cada nivel tendrá su 
autonomía, marcada siempre por la decisión colectiva en sus líneas generales. Por 
supuesto, cada nivel de asociación debe ser creado por sus integrantes, y no desde 
despachos. La descentralización tendrá un papel crucial, pero también es necesario ser 
conscientes de que los niveles más altos tendrán su importancia para marcar normas comunes 
de obligado cumplimiento. Estas normas deberían servir para garantizar el equilibrio 
territorial entre zonas con más y menos recursos, así como para salvaguardar unos mínimos 
que los niveles inferiores tuvieran libertad para aumentar o mejorar.

Derecho de autodeterminación. Estamos convencidos y convencidas de que un proyecto de país 
que pueda solucionar los problemas sociales que sufrimos, como el que intentamos trazar 
desde aquí, será lo suficientemente atractivo como para que todo su pueblo quiera formar 
parte de él. Sin embargo, también existe la posibilidad de que haya territorios que no 
deseen formar parte de la confederación y emprender su camino por su cuenta. Si defendemos 
la autodeterminación bajo el lamentable orden de cosas, también lo defenderemos cuando 
manden los ahora explotados. Por lo tanto, la confederación deberá establecer un protocolo 
adecuado para que esa decisión se pueda tomar en el territorio correspondiente y para que 
la desconexión, de darse, se haga de forma razonable para ambas partes.

Son, estas tres líneas políticas, un pequeño intento de empezar a combatir las visiones 
derrotistas sobre una presunta inmutabilidad negativa de este país, y regalárselo como 
siempre a “esa España inferior que ora y bosteza”. Frente a ella estaba, y está y estará 
más todavía, como también decía Machado: la “España de la rabia y de la idea”.

http://apoyomutuo.net/confederalismo/


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