(ca) Federation Anachista Gran Canaria: Crónica de la exitosa convocatoria de una Huelga de Alquileres

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Fri Jan 1 15:01:45 CET 2016


Antecedentes -- Hace tiempo, durante un desahucio, entablamos contacto con los vecinos de 
un bloque de 16 viviendas que sobrevivian en condiciones lamentables en el barrio gran 
canario de La Isleta. La mayoría eran migrantes, sin ingresos regulares y en una situación 
legal delicada. Esto les convertía en víctimas perfectas para especuladores inmobiliarios. 
Vivían de alquiler, pero la mayoría sin contrato o con contratos que vamos a definir 
simplemente como irregulares. Las condiciones de insalubridad eran insoportables y el 
alquiler de 350€ no se correspondía con los 25 m² de cada vivienda. A las plagas de 
insectos y roedores se sumaba el mal estado general de las viviendas. Examinando el 
inmueble descubrimos ademas que el arrendador tenía pinchada la luz.

Convocamos una asamblea y le propusimos a los vecinos que presionaran al propietario con 
denunciar sus chanchullos, hacer pública la situación del inmueble y que aprovecharan 
también la circunstancia de que la mayoría no podían pagar ya la renta (muchos debían 
varias mensualidades), o en breve se verían en esa situación, para inciar una huelga de 
alquileres hasta que se arreglaran sus condiciones habitacionales. Honestamente, muchos 
vecinos, por su situación, tuvieron miedo y la propuesta quedó en suspenso hasta esperar 
futuros acontecimientos. El contacto se había perdido, hasta hace poco...

El conflicto

Hace poco un vecino volvió a ponerse en contacto con nosotros. Nos informó de que el 
propietario quería traspasar el edificio entero a una inmobiliaria que había ido 
haciéndose con varías casas según los inquilinos se habían ido marchando superados por la 
situación. El hostigamiento era total, la higiene del inmueble (sospechan ellos que 
deliberadamente deteriorada) era ya un riesgo para la salubridad y los precios del 
alquiler cambiaban a voluntad del casero, siendo los arrendatarios cada vez más incapaces 
de hacer frente al pago. El propietario les comunicó que se fueran voluntariamente el 1 de 
enero o que los denunciaría por su situación irregular, y a los que no entraran en esa 
categoría, al carecer de contrato, simplemente los acusaría de ser okupas y los echarían 
con un desahucio por precario. Fue precisamente esta situación desesperada la que provocó 
que un vecino recordara nuestro antiguo ofrecimiento y se decidiera a llamarnos...

El desenlace

Convocamos varias reuniones y en la última se decidió por fin pasar a la acción. Aquellos 
que pudieran usar la vía legal denunciarían por su cuenta, pero la situación irregular de 
la mayoría les retraía de esta opción. El resto usaría una estrategia inequivocamente más 
directa: convocar a los medios de comunicación (preservando la identidad de los vecinos 
perseguidos simplemente por su lugar de nacimiento), boicoteo, escraches y principalmente 
una huelga de alquileres (negarse a pagar hasta que se aceptaran sus demandas). Esto se 
decidió pero no hizo falta llevarlo acabo... Informado el propietario de nuestras 
intenciones optó por ceder antes de verse envuelto en un conflicto mayor.

Finalmente ha aceptado establecer un acuerdo contractual formal, sufragar el saneamiento 
del edificio, rebajar los alquileres y renunciar a exigir los atrasos.

Conclusiones

Lo conseguido demuestra el pontencial que encierra la vía de la confrontación directa y 
nos ha permitido ejercitar la preparación de una herramienta revolucionaria que creemos no 
se da en el Estado español desde los años 30: la huelga de alquileres. Esta es una 
herramienta que no debe subestimarse. La posibilidad de un impago generalizado puede ser, 
como en este caso, suficiente por sí sola para lograr que se satisfagan nuestras demandas. 
En caso de que se produzca, entraña un conflicto de grandes proporciones pues supone el 
desalojo de cada una de las familias afectadas y esto supone, si hay un grado de 
implicación aceptable, la movilización de un barrio y de varios entornos familiares. Esto 
obliga a crear lazos de solidaridad y resistencia. Supone finalmente un conflicto directo 
con las instituciones políticas y económicas: de la policía y la judicatura a los bancos y 
las inmobiliarias.

Además hemos vuelto a corroborar la fuerza que tiene la presión y como es imposible 
alcanzar aunque sólo sean unos objetivos mínimos si no se planta batalla. No es la lucha 
social terreno para las palabras bonitas y las buenas intenciones. La necesidad de enseñar 
los colmillos marca el terreno.

Consideramos no obstante que es un éxito parcial. Nuestro objetivo no es conseguir una 
rebaja general de los alquileres ni hacer más tolerable una vida miserable bajo el abusivo 
Sistema capitalista. Pretenderlo supondría conformarse con lo mínimo, estancarse en el 
status quo, intentar curar al Sistema cuando no hay más opción que enterrarlo. Pero además 
de todo eso supondría también, y esto es algo que no debemos ignorar, que nos estaríamos 
olvidando de los más pobres, de los que ni siquiera podrían pagar un alquiler rebajado. 
Nuestro objetivo pasa, por tanto, por la liquidación de los alquileres, la supresión 
unilateral de las deudas hipotecarias y la gestión de la vivienda por vía directamente 
popular. Mientras tanto seguiremos presionando, porque experiencias como esta nos 
demuestran que no podemos desdeñar el aforismo que acuñó Sun Tzu en El Arte de la Guerra: 
"la mejor victoria es aquella en la que se derrota al enemigo sin necesidad si quiera de 
combatir".


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