(ca) periodico-solidaridad: La “democracia en la medida de lo posible”: las y los ejecutados políticos en el gobierno de Patricio Aylwin Por Su Celis

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Fri Apr 22 08:35:59 CEST 2016


El 26 de junio de 1990 un joven obrero metalúrgico de 23 años, militante de las Juventudes 
Comunistas, recibe un disparo en el cráneo de un carabinero de civil, mientras pintaba un 
mural por el natalicio de Salvador Allende en la comuna de Lo Espejo. ---- Osman Yeomans 
Osorio murió el 27 de junio en el hospital Barros Luco, convirtiéndose en el primer 
asesinado en democracia, solo tres meses después, de que Patricio Aylwin asumiera la 
presidencia de Chile. ---- Al igual que Osman, 96 personas fueron asesinadas en 
procedimientos policiales (1), 33 de ellos con militancia reconocida en grupos de 
izquierda, entre el 11 de marzo de 1990 y el 11 de marzo de 1994. ---- ¿Violencia 
innecesaria? ¿Violación a los Derechos Humanos en democracia? ¿Excesos? ¿Política 
represiva? ¿Pacificación y aniquilamiento subversivo (2)?

Marco Ariel Antonioletti (21 años), militante del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL), murió 
ejecutado el 15 de noviembre de 1990 por un disparo en la frente durante el asalto a la 
casa donde se refugiaba en la Villa Japón y que pertenecía a Juan Carvajal, quien fue 
asesor de Michelle Bachelet en su primer gobierno.
Lo cierto es que el primer gobierno post dictadura es sin dudas un período complejo que 
estuvo marcado por la desarticulación de los grupos políticos de izquierda que no apoyaban 
los pactos que se realizaron para retornar a la democracia.

El Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el Movimiento Juvenil Lautaro, y algunas 
estructuras derivadas del MIR sufrieron la represión en democracia, luego de definir la 
continuidad de su lucha de forma violenta, fuera de los grupos gobernantes y la 
institucionalidad pactada.

La constitución de 1980, la impunidad de la que gozaban los violadores de Derechos 
Humanos, los enclaves autoritarios y la instalación y consolidación del modelo económico, 
eran algunas de las razones por las que estos grupos no estaban dispuestos a dejar su lucha.

La respuesta del gobierno de la Concertación, liderado por Patricio Aylwin no se dejó 
esperar. Las acciones que los grupos rebeldes ejecutaron aceleraron la represión y la 
institucionalidad que se creó para ello. Los rebeldes fueron perseguidos, encarcelados, 
torturados y en algunos casos asesinados.

La política emanada del gobierno se basó en detectarlos, infiltrarlos y desarticularlos 
por la vía del encarcelamiento y en otros casos, directamente del aniquilamiento, poniendo 
al servicio de esta tarea todos los recursos necesarios: policiales, económicos, políticos 
y mediáticos.

Oficialmente, los asesinados en democracia son solo excesos policiales, ya que el Estado 
deja de reprimir y perseguir a las personas por razones políticas desde el 11 de marzo de 
1990. Sin embargo, el otrora líder de la inteligencia durante los primeros años de 
democracia, en el consejo de seguridad pública, señala que cuando se fijan las directrices 
del accionar del consejo, se planean como un problema político el accionar y existir de 
los grupos rebeldes.

“Uno no podía derrotar a los grupos que tenían una cierta idea política o un cierto 
idealismo político. Si no se les derrotaba política y socialmente, procurando su 
aislamiento. Fue una tarea política, donde los componentes eran la parte policial, bueno 
ellos saben hacer la tarea, son los expertos en seguir. Descubrir cosas, evidencias, 
tratándose de una lucha política uno tenía que ganar la simpatía de la población.”(3)

Internamente entonces, si eran un problema político pero formal, legal y discursivamente, 
se hablaba de excesos policiales cometidos contra delincuentes que ponían en peligro la 
naciente democracia. De esta forma no se podía hablar de violación a los derechos humanos, 
sino que de excesos policiales o violencia innecesaria.

Durante los 4 años del gobierno de Aylwin se genera una institucionalidad que entrega el 
marco para reprimir y desarticular a los grupos rebeldes. Esto se logra principalmente por 
4 áreas: la legislación construida a la medida (leyes Cumplido, extrañamiento, delación 
compensada, etc.); la creación del Consejo de Seguridad Pública (La oficina) a través de 
la cual se infiltró a los grupos rebeldes; la impunidad de la que gozaban los antiguos y 
los nuevos violadores a los Derechos Humanos; y la re significación de los sujetos 
rebeldes, cambiando el discurso oficial y mediático tradicional contra los luchadores.

Hasta hoy, se mantienen elementos de ese marco represivo. La re significación de los 
sujetos rebeldes y su trasformación en delincuentes comunes y violentistas, podemos verlo 
hasta hoy, cuando las organizaciones sociales salen a la calle a exigir sus derechos. O 
cuando las fuerzas represivas actúan en completa impunidad al agredir a un estudiante, 
pescador o poblador.

El gobierno de Aylwin sin dudas comenzó la una transición a la democracia, una transición 
que reprimió y sentó las bases de una democracia protegida, una democracia que permitió el 
asesinato en la más absoluta impunidad. Una democracia que se disfraza para conseguir su 
objetivo, mantener el sistema económico. Una transición que parece no acabar, hasta que 
las clases populares digan otra cosa.

Notas:

(1) Cifra manejada por el CODEPU

(2) Concepto utilizado por el historiador Pedro Rosas Aravena, tomado de políticas 
utilizadas en países como Alemania e Italia y expuesto en su libro Rebeldía, Subversión y 
Prisión Política.

(3) Marcelo Schilling, entrevista agosto 2010

http://www.periodico-solidaridad.cl/2016/04/19/la-democracia-en-la-medida-de-lo-posible-las-y-los-ejecutados-politicos-en-el-gobierno-de-patricio-aylwin/


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