(ca) I.F.A. tierra y libertad #333 - Contra el alcoholismo

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Sun Apr 17 09:09:12 CEST 2016


Presentamos un viejo texto de Luigi Fabbri (1877-1935) escrito como prólogo a un libro de 
Tomaso Concordia contra el alcoholismo. Sorprende la actualidad de sus planteamientos. 
---- No somos ni parciales ni simplistas. Consideramos la cuestión social como un conjunto 
de problemas ligados unos con otros, de los que algunos tienen una mayor y más urgente 
importancia, y otros menos; pero todos tan trascendentes que, si se deja uno sin resolver, 
los demás no pueden ser resueltos verdadera y radicalmente. ---- El problema más 
importante de nuestros días es indudablemente el problema económico, el problema obrero: 
la característica de la sociedad burguesa, contra la que estamos en guerra, es 
precisamente la explotación capitalista, la esclavitud del salario, que está íntimamente 
ligada con el privilegio político, la tiranía del Estado.

Pero nosotros no somos de esos que dicen: "Abolamos la explotación y eliminemos la 
autoridad del Estado, y todo estará hecho". La solución a la cuestión social significa 
también resolver problemas morales, educativos, sexuales, higiénicos, religiosos, etc. Son 
cuestiones secundarias, algunas muy secundarias, pero que no debemos en absoluto perder de 
vista.
Debemos preparar la llegada de una sociedad de libres e iguales trabajando todo lo posible 
en todos los campos y en todos los problemas humanos. En todos por lo menos debemos decir 
lo que pensamos, en coherencia con nuestros postulados libertarios.
La cuestión del alcoholismo es importantísima para nosotros, no solo desde el punto de 
vista higiénico y moral, sino también desde un punto de vista político y económico, e 
incluso desde el punto de vista de la práctica de la lucha que entablamos contra la 
sociedad burguesa.
Sin ninguna duda, la plaga del alcoholismo no se curará ni siquiera disminuirá en sus 
daños, mientras permanezca la actual constitución económica de la sociedad. Seríamos 
ridículos si nos dejásemos absorber en la cura de este mal olvidando el resto; mucho más 
ridículos si pensásemos, como ciertos apóstoles fanáticos de las sociedades de templanza, 
que el alcoholismo es la mayor plaga de la sociedad actual y, una vez curada, el resto irá 
mejor.
Pero tenemos necesidad de irradiar también en las masas obreras una fuerza de resistencia 
contra el vicio del alcohol. Obtendremos poco, pero esto contribuirá a la formación de las 
conciencias, habituará a un mayor número de individuos a la lucha contra la parte peor de 
sí mismos, y podrá ayudar eficazmente a un conjunto de obreros cada vez más fuertes y 
numerosos, que será el fermento sano de un movimiento reformador y revolucionario.
Cada vez es más necesaria la lucha contra el alcoholismo para limpiar el ambiente 
revolucionario de algunos defectos inherentes al asunto del alcoholismo. ¿Cuántos de 
nosotros no se convierten en un obstáculo, especialmente en los centros pequeños o en los 
grupos restringidos, por la influencia deletérea del alcohol? ¿Cuántas energías 
intelectuales no ahuyenta el alcohol de entre nosotros, convirtiéndonos en presa de la 
peor corrupción, no solamente íntima y personal sino también política y moral?
Nuestro estupendo amigo Tomaso Concordia ha escrito, respondiendo a esta necesidad de la 
educación revolucionaria, cosas muy eficaces, que muy oportunamente han sido recogidas en 
este volumen. Ahora son centenares y centenares los libros y folletos de propaganda entre 
el público, difundidos con millones de ejemplares, con los que se dan a la luz y se 
enseñan nuestras ideas. ¿Por qué entre tantos, no debería existir un librito como este, 
que eduque el espíritu y el cuerpo en la lucha contra el embrutecedor vicio del alcohol al 
menos entre la minoría que escucha más nuestra voz?
No nos ilusionemos sobre la eficacia de esta especie de propaganda. Sabemos que el número 
de nuestros lectores será limitadísimo. Seremos nosotros -debemos decirlo- los primeros en 
reaccionar contra una excesiva importancia dada al problema que nos ocupa, y contra una 
auténtica especialización de la propaganda a propósito del alcoholismo. Pero también sobre 
esto debe expresarse nuestra opinión.
Y por mucho que sean imperceptibles los frutos, no se habrá perdido nada. Nada se pierde 
en el mundo de las ideas, en el mundo moral ni en el mundo físico. Lancemos nuestro 
pensamiento en medio de los trabajadores, y antes o después fructificará en algo útil y 
beneficioso para la humanidad, tanto más si, no contentos con decir palabras vanas, 
sabemos añadir a la prédica la práctica, haciendo también en este campo restringido y 
secundario la mejor propaganda: la propaganda con el ejemplo.

Luigi Fabbri

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/333articulo9.html


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