(ca) [Venezuela] Elecciones parlamentarias: ¡estamos fuera, pero no al margen!

a-infos-ca at ainfos.ca a-infos-ca at ainfos.ca
Sun Sep 12 21:05:24 CEST 2010


Elecciones parlamentarias: ¡estamos fuera, pero no al margen!----* En
pocos días serán esos comicios, sobre los cuales desde El Libertario
hemos expresado una clara posición de rechazo. Las razones para ello
se exponen detalladamente en nuestro # 60, de donde tomamos estos dos
textos sobre el tema. ----Tiempo de elegir----En la rutina anual de
una democracia ya muy vacía los venezolanos van a elegir una vez más.
La cosa, como es habitual, se presenta como de vida o muerte, algo de
lo poco en que coinciden oficialistas y oposición aunque por distintas
razones. Bueno, esto es un decir, porque los oficialistas siempre
coinciden en lo que les mandan coincidir y se oponen a lo que les
mandan oponerse, mientras que la oposición es una abstracción obtenida
de una mezcla de veteranos conocedores de todas las marramuncias
políticas (no mucho más que eso) y un puñado de jóvenes con un
yo-centrismo que no cabe ni en el ego de un argentino, aunque de
política parecen desconocer hasta las lecciones de Pocaterra acerca de
los venezolanos de la
decadencia. Pero olvidemos tales melodramas personales, porque de eso
estamos hasta la coronilla. Vamos a tratar de aportar algo desde otra
perspectiva a la reflexión sobre qué se va a elegir y qué nos ofrecen.

El ser humano vive distendido en el tiempo, vive en el presente con un
pasado en el morral que lo trajo hasta aquí y con vista a un futuro
que va conformando con sus acciones. Esta temporalidad extendida es lo
que nos hace seres humanos, es la que nos da identidad, conformada por
lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser, en lo personal y en
lo grupal. En el presente viven los dioses, porque para muchos así se
entiende la eternidad, como un siempre presente y también los animales
que no saben de su muerte futura. En el futuro pueden vivir los pocos
a los que se los mantiene en el presente. Pero lo propio de lo humano
es existir en esta temporalidad compleja siendo conscientes que, como
decía el filósofo, el pasado está preñado de futuro y lo que sembremos
hoy será lo que cosechemos mañana. Como ejemplo, si se siembra un
militar fracasado, sin palabra de honor, mentiroso, económicamente
irresponsable por haber sido mantenido por años y poco instruido en
otras artes, no se espere cosechar un estadista que traiga felicidad,
prosperidad y bienestar porque esto es lo mismo que sembrar yuca
esperando cosechar pollos.

Pues bien, las próximas elecciones tienen que ver con el tiempo,
tienen que ver con que ambos bandos pretenden cortarnos el tiempo,
cercenarlo y, en consecuencia, amputar nuestra libertad, nuestra
autodeterminación, nuestra vida. Porque para las próximas elecciones
lo que tenemos por delante es votar por un futuro sin presente, o
votar por un presente sin futuro.

- Aclarando el asunto

Esteban “Dido” (como lo llaman Laureano-Caballero) ha logrado que
buena parte de la población viva en su personal delirio
futurocentrista, exaltando un vicio que nos achacan a los
latinoamericanos: que a los líderes no les pedimos hechos, les pedimos
promesas. Todo gira alrededor de lo que se va a hacer y, como esos
carteles que dicen Hoy no se fía,
mañana sí, hoy nada se hace, dentro de 5 años si. Esteban ha logrado
que esta revolución sea como Moisés, quien caminó 40 años en el
desierto pero nunca llegó a la tierra prometida. Si algo caracteriza
al gobernante del proceso es que nunca ha dejado de ser candidato y,
como todo candidato, sólo conjuga los verbos en tiempo futuro. Para la
revolución el presente no existe y el pasado es una fantasía futurista
en permanente reconstrucción, donde un día Cristo resultará
marxista-leninista, Bolívar un proletario explotado por un empresario
gringo y Boves uno de los Amos del Valle. Cuando se escuchan las
peroratas del susodicho parece alguien entreteniendo a niños con esos
anillos por donde se soplan pompas de agua jabonosa que flotan un
instante y desaparecen. No hace falta enumerar las pompas de jabón con
que ha embelesado durante 10 años a buena parte de un país millonario
para mantener pobres a sus habitantes. Digo habitantes
porque hace tiempo que dejamos de ser ciudadanos.

La oferta oficialista es un futuro sin presente en qué apoyarse ni
pasado que sirva de plataforma porque cambia tanto como el futuro de
fantasía. En los asuntos que preocupan a la gente este gobierno es
como en una puerta giratoria, que da vueltas mirando a todos lados
pero siempre está en el mismo lugar mientras todo en derredor se
derrumba. En lo único que se avanza es en la riqueza de los
privilegiados boliburgueses. Cuando algo hace falta, como nuevos
ricos, lo arreglan comprando, aunque después se pudra. En esto se ha
llegado al colmo de comprar el anacrónico paquete político fidelista.
Y los Castro, 50 años chuleando internacionalmente, alquilando
soldados, médicos, deportistas al mejor postor, perderán el pelo, la
agilidad, la salud, pero no las mañas y encontraron al p… que todos
los días sale a la calle y vendieron caro. En lo económico, el proceso
es simple: Patria, Monopolio (en manos del holding HRCF C.A.) o
Muerte. La manera en que Esteban dispone de los bienes y ganancias
petroleras de una empresa que no le pertenece, resultado de precios
generados por el mercado que nada tienen que ver con costos de
producción o la retribución socialista a los trabajadores, es la
envidia de los salvajes capitalistas rusos, yankis y chinos con los
que hace negocios. Pocos de ellos se atreverían a despedir a la mitad
de los empleados de su empresa y, de hacerlo, nadie esperaría ser
aplaudido por ello, como pasó
con el mentado.

- ¿Del otro lado es diferente?

En la oposición electorera lo que tenemos es presente pero sin futuro
y con un pasado que mejor barrerlo bajo la alfombra. Los discursos
hablan de lo que no hay, lo que no se ha hecho, lo que se prometió en
falso. Con eso hay para horas, días, meses denunciando todo lo que fue
prometido y no se ha cumplido. Pero del futuro no dicen nada, pues se
desconoce qué dirección pretenden tomar más allá de la cantinela de la
democracia que ni siquiera sabemos cuál es (pero viendo cómo algunos
se comportan se parece mucho a lo que tenemos ahora). No hay programa,
no hay propuestas sobre la justicia, no hay leyes en carpeta que sigan
una orientación definida, no hay planes de cambio en la economía, nada
de la concepción social, no se discute la educación ni se define un
proyecto de salud. Ni siquiera pareciera haber un afán de poder a
largo plazo. El problema de hoy, que lo es, es levantar la basura, la
falta de agua, los cortes de electricidad y de eso hablan todo el
tiempo, pero nada más allá. Y es por ese más allá que no se levanta, o
se levanta, la basura, se impulsa o no la educación, se hacen o no se
hacen hospitales. Pero ese más allá no lo sabemos, ni en
partes ni en conjunto. Si llegaran al poder saldrán de carrera a
comprar un paquete político, como hizo Esteban con los Castro, para
que les diga que deben hacer, ¡pero ni siquiera sabemos dónde irán a
buscarlo!

Es bueno tener presente que no podemos ir a ninguna parte con quienes
amputan nuestro tiempo porque así se elimina nuestra
autodeterminación. Definitivamente el quehacer político necesita una
renovación, necesitamos fijar el calendario de una marcha colectiva
que recoja nuestro pasado para hacer un presente que nos proyecte a un
futuro mejor. Pero que sea nuestro tiempo. El oficialismo nos regala
un futuro de pompa de jabón y se queda con nuestro presente; la
oposición promete resolver el presente pero se reserva el futuro.
Ambos pretenden someternos recortando un trozo de nuestra
temporalidad, lo cual no debemos permitir si aspiramos resolver
nuestros problemas. Recuperar la temporalidad es el verdadero
acontecimiento político que tenemos que hacer todos para salvar
nuestro poder de decisión. Poco podemos hacer si nos resignamos a
correr tras burbujas sin saber dónde estamos parados o cuando no
tenemos idea de qué
estamos sembrando hoy para cosechar mañana.

*******************************************

 El juego parlamentario

El parlamento es una invención de la revolución democrático burguesa.
Se trata de un dispositivo para equilibrar el poder nacido en las
revoluciones capitalistas, la holandesa, las dos inglesas y la
francesa. La intención de separar sus funciones fue una creación de
todo el movimiento ideológico de la Ilustración para atenuar los
efectos de la dominación. Hamilton, Rousseau, Locke y Montesquieu
fueron quienes analizaron este aspecto. La Revolución Gloriosa inglesa
pudo afinar la
institucionalidad característica de la era moderna. Estableció un
modelo donde las competencias se centraban en el ente legislador y
contralor en medio de una monarquía constitucional. Era el esquema
óptimo para la eficacia de la estructura de opresión.

El movimiento socialista europeo del siglo XIX se dividió en cuanto a
la apreciación de la estructura de poder estatal. El marxismo asumió
la necesidad de tomarla para ejercer la dictadura del proletariado
bajo la premisa de una posterior evolución hacia el socialismo lo cual
ha sufrido un mentís en la experiencia concreta. Los ácratas pensaron
otra cosa:
había que destruirla para alcanzar la libertad con igualdad. La
socialdemocracia nace al calor de la Segunda Internacional y se
orienta hacia la participación en la institucionalidad burguesa para
buscar reformas destinadas a mejorar el modelo. Uno de los rasgos de
esta iniciativa era capturar el gobierno y a falta de ello, obtener
cuotas de poder para ser parte del establecimiento. Ejemplo de ello
fueron los partidos socialdemócratas del viejo continente y los
partidos comunistas
italiano y francés, que tuvieron amplia participación en el reparto de
las influencias en sus respectivos países llegando a conquistar
lugares importantes dentro de la gobernabilidad pero siempre sin poner
en discusión la legitimidad del esquema de opresión estatal.

En América Latina se dieron numerosos casos de formaciones marxistas
incluso muy radicales que terminaron en el juego de negociaciones para
integrarse al modelo estatista de dominio. En general, podemos
aseverar que en estos países, luego del fracaso del vanguardismo
guerrillero, la izquierda se propuso ocupar niveles dentro de la
democracia populista y
obtener cuotas de beneficios; incluso ha logrado manejar algunos
gobiernos sin diferencias esenciales con las administraciones de la
derecha, porque la estructura no permite otra conducta.

- El caso venezolano

Aquí no ha sido diferente al resto de la región. Desde la caída de la
dictadura perezjimenista se puede apreciar la frustración del sector
izquierdista. El éxito de la revolución cubana determinó que se
orientasen hacia una insurrección guerrillera con una obvia derrota
anunciada y a aventuras castrenses como el porteñazo y el carupanazo.
Posterior a la
derrota militar vino la política y moral. Los anteriores radicales
ahora eran defensores de la democracia representativa. Siempre los
renegados deben probar su fe ante sus mentores. El MAS devino en la
representación del eurocomunismo, el MIR desapareció, la Causa R
simbolizó el pragmatismo, el PCV siguió siendo un apéndice de la
embajada soviética y
formaciones menores de izquierda daban tumbos entre la lucha armada y
su incorporación a la legalidad.

La actitud casi unánime de la izquierda marxista fue buscar espacios
de poder y en el Congreso efectuar los negocios propios de ese cuerpo:
clientelismo, reparto de resortes de control y otras funciones
inherentes a esta viciada institucionalidad, evidenciando la
conciencia de su inserción en el populismo imperante. Así, cuando se
produce la asonada del 4-F los dirigentes del MAS y la Causa R fueron
los primeros en condenarla en nombre de la democracia. Con el
advenimiento del período chavista, esos sectores supuestamente
contestatarios se alinearon con el gobierno y con
la oposición. En ambos casos fueron a la cola de los principales actores.

Chávez hace lo que desea en su gobierno y el antichavismo tradicional
es más de lo mismo. Los comodines de izquierda están para reforzar.

- La naturaleza del parlamento

Las instituciones del poder están destinadas a conservar el statu quo.
Todos los escenarios del panóptico buscan su preservación y lo
concretizan como acertadamente lo señalaba Foucault al describir sus
rasgos en el régimen disciplinario del capitalismo. Las fuerzas
armadas, las cárceles, las fábricas, los sindicatos, las policías, el
gobierno, la administración pública, el parlamento y los tribunales,
son ejemplos del nivel básico de la dominación. El ente legislativo
cumple unas funciones del Estado y desde allí no puede hacerse otra
cosa que reiterar y confirmar su cometido. La actividad a desplegar
entra dentro del juego de negociaciones en ese espacio y nada más.
Pensar en otra finalidad es hacerse falsas ilusiones o participar en
el andamiaje del sistema.

La oposición venezolana piensa en triunfar en las elecciones del
próximo 26 de septiembre y en el peor de los supuestos, en obtener
prebendas dentro del cuerpo a elegir. Chávez se encuentra en una
situación delicada por su mal gobierno, pero con adversarios como los
del puntofijismo tiene una gran ventaja. De todas maneras, perdiendo
tal acto comicial queda la posibilidad de las transacciones propias
del parlamentarismo y no serían descartables, a pesar del sectarismo
chavista, arreglos en la Asamblea Nacional para seguir con la
experiencia militarista.

Con base en las apreciaciones precedentes es impensable participar en
una elección como las de septiembre. Si se quiere eliminar las
relaciones de poder no tiene ningún sentido llegar a la Asamblea
Nacional porque sería inútil para un proyecto de transformación. El
parlamentarismo otorga concesiones del poder para su ejercicio a esa
escala y muchos creen en esa posibilidad porque realmente la buscan.
En esta panorámica la abstención como sanción a la democracia
populista es un sendero para la promoción del rechazo a la ineficacia
del Estado venezolano.


More information about the A-infos-ca mailing list