(ca) [Estado español] Hostelería en Cantabria. La precariedad en elparaíso

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Sat Oct 24 18:16:11 CEST 2009


Son momentos de crisis económica en que ciertos sectores se ven afectados
más que otros, véase el caso de la construcción ó el sector inmobiliario.
El sector de la hostelería, por el momento, parece aguantar el tirón, 
salvo los bares, cafeterías y restaurantes, que son los que más han
sufrido la crisis. Según las propias declaraciones de  el consejero de
Cultura, Turismo y Deporte del gobierno de Cantabria, Javier López
Marcano, los datos de ocupación hostelera, demuestran que Cantabria
“mantiene el tipo” ante la crisis y se sitúa entre las comunidades
autónomas que mejores resultados han registrado. En lo que se refiere al
norte de España, la ocupación fue sólo mayor en el País Vasco mientras que
en Asturias y Galicia fue menor que la registrada en Cantabria. La mayoría
de los visitantes que han visitado Cantabria eran de Madrid, seguidos por
los castellanos leoneses y los vascos.

En Cantabria, con una población activa de 276.700 personas, hay 210.800
asalariados, que comprenden a los trabajadores de los sectores público y
privado. De ellos, alrededor de 79.500, un 38%, no posee un contrato
estable, y otros 20.000 se encuentran en paro. El número de trabajadores
en situación de precariedad, es decir, aquellos que tienen contratos
eventuales más los que están buscando empleo, se acerca a los 100.000. Las
mujeres, los jóvenes y los inmigrantes son los sectores de la población
que más sufren la precariedad.

Ante esta situación, nos encontramos con que el sector hostelero, resulta 
una salida profesional para muchos de los afectados por la desaparición de
sus puestos de trabajo en otros sectores laborales.
Para gran parte de estos desempleados, entrar a trabajar en la hostelería
no supone una decisión fácil ni agradable, y deberíamos preguntarnos el
porqué.

La respuesta la podemos encontrar  en la mala consideración que se tiene
de este sector laboral, por las condiciones laborales que se encuentran
los trabajadores en la mayoría de estas empresas, donde el cumplimiento
del convenio de hostelería brilla por su ausencia. Horarios eternos, muy
por encima de las ocho horas estipuladas, con la consiguiente
incompatibilidad de la vida personal con la laboral, bajos salarios ó una
baja apreciación pública de dichos trabajos, son algunas de ellas.

Dándose la circunstancia de que en Cantabria, por una insistente tendencia
histórica a fomentar el turismo, este tipo de negocios han crecido de una
manera exponencial, y a pesar de darse una situación de prácticamente
monopolio turístico de la economía Cántabra, en detrimento de otros
sectores productivos, que pudieran tener un carácter más estable y menos
susceptible de variaciones climáticas y/ó económicas, nos encontramos con
que los derechos de los trabajadores de este sector tan importante, no
suelen ser respetados por los empresarios, que aferrándose a ese dicho
popular de que "mal de muchos consuelo de tontos", ó ese otro de "a río
revuelto ganancia de pescadores" se mantiene la practica generalizada de
la imposición de  unas condiciones laborales, impuestas previamente a la
contratación, en un "lo tomas ó lo dejas", claramente por debajo de las
condiciones establecidas en el convenio de hostelería de Cantabria.

Y ya que dicho convenio, se supone que existe por algo y para algo, los
empresarios, con este proceder, no solo vulneran los derechos de los
trabajadores, si no que también están perjudicando a su propio sector
empresarial, al que se supone que deberían proteger y dar prestigio. Más
aun, cuando un total de 154 empresas turísticas de Cantabria están
tramitando la certificación de calidad Q que concede el instituto para la
Calidad Turística Española (ICTE) y que en la actualidad ostentan
solamente dos establecimientos de la región. Una certificación que
acredita el cumplimiento por parte de los mismos de los requisitos
exigidos sobre gestión de calidad, prestación de servicios é instalaciones
y equipamientos. Pero parece ser que las prisas por ganar  dinero,
consiguen hacer olvidar, que mejorar las condiciones laborales, supone a
su vez, mejorar la calidad del servicio prestado.

El caso es, aunque algunos prefieren obviarlo, el convenio también ha sido
pactado por los empresarios, mano a mano con los sindicatos
colaboracionistas, UGT y CCOO. Y es por esto, que deberíamos preguntarnos
que sucede para que ni unos ni otros, parezcan tener interés en que se
cumpla con más entusiasmo.

Para los sindicatos a sueldo del estado, la mayoría de los negocios de
hostelería son pequeños y por lo tanto, los trabajadores de este sector
están dispersos, con lo que su organización y concienciación es harto
complicada, y no hablemos de la conquista de su afiliación sindical. Así
que los sindicatos mayoritarios, dependiendo como dependen económicamente
del numero de afiliados a la hora de reclamar fondos del estado (reciben
anualmente más de 32.000 millones de pesetas procedentes de las arcas del
Estado, sin contar las subvenciones destinadas a formación), prefieren
centrar sus esfuerzos en sectores laborales donde existe una mayor
concentración de trabajadores, por lo tanto una mayor presión social en
caso de conflictos y una mayor rentabilidad para dichos sindicatos con
menor esfuerzo.

La asociación de hostelería y los sindicatos UGT y CCOO firmaron el actual
convenio colectivo de hostelería de Cantabria, que afecta a una media de
cerca de 15.000 trabajadores, con una vigencia de cuatro años (2007-2010)
y un incremento salarial con cláusula de revisión del IPC más un 0,2 por
ciento en 2007 y 2008 y del citado índice de precios más un 0,4 por ciento
en 2009 y 2010, aunque recientemente, el Juzgado de lo Social número 1 de
Santander ha estimado una demanda de conflicto colectivo interpuesta por
los sindicatos firmantes del convenio, y ha confirmado que la subida
salarial de este ejercicio debe ser del 2,4.

Los sindicatos oficiales defendían que el IPC previsto que se debía tomar
como base para el cálculo era del 2 por ciento, pero la patronal tomaba
como referencia un 1,4%, seis décimas menos, en coincidencia con la
inflación con la que se cerró el año 2008. El Juzgado, de esta manera da
la razón a los dos sindicatos.

Los acuerdos están para cumplirse, no para que una de las partes
negociadoras los modifiquen a su antojo cuando les interesa, y menos,
cuando los sindicatos siempre hemos respetado las reglas del juego, en la
actual crisis y en épocas de bonanza económica, donde los aumentos
salariales estaban muy por debajo de las ganancias empresariales, la
sentencia viene a resarcir ligeramente a unos trabajadores que en general
tienen un sueldo bastante modesto y que no tienen culpa alguna de la
actual crisis económica, aunque la patronal insista en  convertirlos en
víctimas y paganos.

CNT-Santander.
Secretaría de prensa y propaganda.




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