(ca) [Estado español] Crisis económica y lucha juvenil

a-infos-ca at ainfos.ca a-infos-ca at ainfos.ca
Sun May 24 03:22:47 CEST 2009


La crisis económica está en boca de todo el mundo y por ello se escriben
multitud de páginas intentando analizar sus causas y sus consecuencias.
Pocas publicaciones se refieren al impacto que tendrá la crisis sobre la
clase trabajadora y el cómo ésta puede responder(1) y aun muchas menos se
refieren a como va a sufrir esta crisis la juventud Ibérica. Es por ello
que en este artículo trataremos de identificar como le puede afectar a la
juventud la crisis económica y como puede ésta juventud dar una respuesta
en el terreno de las ideas, los valores y la acción anarquistas.

Crisis económica: causas.

Es conveniente que cuando hablemos de crisis económica veamos cuáles han
sido realmente las causas para no caer en el error de creer las mentiras o
medias verdades del poder. Para empezar es conveniente darse cuenta que el
sistema capitalista tiene un funcionamiento cíclico, con fases de
expansión y fases de recesión como la actual. La última fase notable de
recesión se dio entre los años 1990 y 1994. En la crisis que nos afecta
actualmente, y empieza a notarse a mediados de 2007, podemos identificar
por un lado factores internos del estado español y por el otro, factores
internacionales.

En lo que se refiere a los factores internos, encontramos por una parte
uno fundamental para entender la situación actual: la caída del salario
real o lo que es lo mismo, el robo por parte de la patronal de rentas del
trabajo con el objetivo de incrementar los beneficios empresariales. Los
datos son evidentes, pues en 1976 la parte de la renta nacional (PIB) que
estaba en forma de salarios en manos de los trabajadores ocupados (12’7
millones) era del 71% (29% de beneficios de los capitalistas). En 2008 la
parte del PIB de salarios de trabajadores ocupados (20'3 millones) cayó al
61% y en consecuencia, la parte de los capitalistas (unos pocos miles) se
incrementó al 39%. Esta situación implica que los trabajadores cada vez
tienen menos dinero para comprar los productos y servicios que venden los
capitalistas, por ello llega un momento (allá por 2006) en donde el
endeudamiento de las familias supera sus ingresos y ya ni tan solo el
crédito permite consumir porqué los salarios son muy bajos en comparación
con los precios. Esto es lo que los economistas llaman subconsumo. Pero
existe otro factor interno del estado español que explica la crisis. Es un
factor ligado a la oferta, a la producción de la economía, y se refiere a
lo que se llama desproporción de crecimiento entre sectores económicos. El
crecimiento económico español desde 1998, y también el de muchos otros
países como Inglaterra o EEUU, se ha basado en la inversión
desproporcionada en el sector de la construcción de vivienda. Este sector
tiene una fuerte capacidad de crear beneficios empresariales y puestos de
trabajo, también en el resto de la economía (pintura, fontanería, muebles,
electrodomésticos, etc.). Una vivienda es un producto muy caro, el más
caro que compramos los trabajadores en nuestra vida y por ello los
capitalistas vieron una posibilidad de inversión y especulación para
conseguir más beneficios llegando a saturar la producción de viviendas y a
que los trabajadores no pudieran pagar los precios tan elevados debido a
los bajos salarios.

En cuanto a los factores internacionales, encontramos la tan cacareada
crisis financiera que lógicamente bloquea cualquier intención de consumo
de los trabajadores o inversión de las empresas. Para entender la crisis
financiera nos tenemos que remitir a la caída de los beneficios de las
empresas productivas en las últimas décadas. Ello provocó que las
inversiones se desplazaran a la economía financiera (bolsa, fondos de
inversión, etc.), que permitía un beneficio más a corto plazo. Esto
implicó un desarrollo de productos financieros sin ningún tipo de control
(derivados, futuros, etc.) que han llevado al colapso al sistema
financiero y a pérdidas multimillonarias: el timo de vender lo que no
existe.

Fijémonos pues que la crisis financiera, la más explicada, no es la
fundamental para entender la crisis económica, sino que es la gota que
colma el vaso. Sin embargo a los capitalistas y poderosos no les interesa
que se sepa que las causas fundamentales de la crisis son provocadas por
ellos mismos en la esfera de la producción y la distribución de la renta
(no solo en el ámbito financiero) y que por lo tanto al ser los
responsables deberían ser ellos quienes pagaran los platos rotos.

Crisis económica: consecuencias para la juventud.

Una vez explicadas las causas, es importante analizar cuales serán las
consecuencias. La consecuencia fundamental es la caída de la producción,
el cierre de empresas y para los trabajadores el paro, el trabajo en negro
y la pobreza. Las previsiones de los diferentes organismos son desoladoras
para el estado español: 20% de paro en 2010 (4 millones de trabajadores),
e incremento de las tasas de pobreza de hasta un 35% de la población
total. Para ver qué significa este paro y todas sus implicaciones para la
mayoría de trabajadores hay publicaciones que se esfuerzan en desgranarlo,
sin embargo, el impacto que tendrá la crisis sobre los jóvenes no se ha
tratado demasiado en ninguna publicación. En efecto, la crisis económica
afecta a los jóvenes por muy diversas razones.

La primera es en el ámbito de la enseñanza, donde la situación de crisis
lleva al Estado a reducir el gasto en aquellas partidas que no le son
urgentes: si hay que escoger entre ayudar a la banca y al resto de
empresarios o invertir en mejorar las escuelas, institutos, universidades
y también dar becas para estudiantes, optará lógicamente como hemos
comprobado ya, por el primer paquete (2). El Estado también podría optar
en reducir gasto bajando sueldos a políticos, policías y militares pero
sabemos que esto sería un contrasentido, sobretodo en tiempos de crisis:
el poder paga bien a sus secuaces. Una segunda razón, relacionada también
con la enseñanza es que en una época de crisis no solo no se invierte en
enseñanza, sino que se ponen encima de la mesa propuestas para acelerar la
privatización, recortar los salarios de los trabajadores y otras reformas
“estructurales” con el objetivo de evitar gastos y hacer de la educación
un elemento cada vez más vinculado a los intereses empresariales. La
tercera razón por la que afecta la crisis a los jóvenes es la relacionada
con el trabajo. Al menos desde los años 80 los jóvenes han sido un grupo
social con enormes dificultades para acceder al mercado de trabajo y muy
expuesto a la precariedad laboral (3) y al paro (4). Así pues la bolsa de
paro juvenil se recondujo hacia el sistema educativo (alargando la
escolaridad obligatoria a los 16-18 años) y descargando en la familia los
principales costes de las políticas laborales. De hecho amplios sectores
de la juventud han sido años atrás, el banco de pruebas de las estrategias
de flexibilidad laboral que se están imponiendo hoy en día. Las medidas
provisionales destinadas a facilitar la inserción de los jóvenes terminan
extendiéndose a toda la contratación laboral (5). La precariedad laboral
es pues algo más que un tipo de contratación, afectando a prácticamente
todos los aspectos de la vida laboral y social, como por ejemplo la
pérdida de identificación con los oficios o la dificultad del acceso a la
vivienda y el tener unos ingresos insuficientes para sostener una familia.
Así pues, en un contexto de crisis económica, incrementa la dificultad que
tienen los jóvenes (y también los mayores de 45 años) para acceder a un
puesto de trabajo, porqué las empresas ante una abundante oferta de mano
de obra prefieren contratar a trabajadores con más experiencia. Los hechos
anteriormente relatados se agudizan por dos fenómenos: aquellos jóvenes
que estudian y necesitan trabajar deberán escoger o simplemente no
estudiar para trabajar en lo que sea. Asimismo las familias trabajadoras
difícilmente ya pueden soportar el apoyar a estos jóvenes, sus hijes, por
la carga del endeudamiento y porque la crisis impactará muy probablemente
en forma de pérdida del puesto de trabajo de al menos uno de sus miembros
principales. Existe pues un peligro real de desmembramiento de familias
donde los principales perjudicados son les niñes y jóvenes.

Con todo lo dicho ¿podemos hablar de una crisis social? Entre las
consecuencias de la crisis económica para la juventud encontramos que ya
se está dando una pérdida de expectativas de futuro, de ver irremediable
la precariedad laboral, etc. Asimismo, los jóvenes hoy en día no han
vivido ninguna crisis económica como la actual, y ello unido a que se ha
extendido la búsqueda de explicaciones simplistas a los fenómenos
sociales, conlleva un peligro real de que el fascismo cale entre la
juventud como salida a las frustraciones. Este hecho se ve agudizado por
la crisis de valores que impregna a la actual juventud, una crisis de
valores del capitalismo ejemplificada en la competitividad, el egoísmo, el
consumismo y la búsqueda del placer inmediato. Esta crisis de valores
implica una desactivación total de los mecanismos de defensa que
históricamente se ha dotado la clase trabajadora y la juventud rebelde.
Asimismo una crisis social se puede ver agudizada por la extensión del
consumo de drogas, totalmente normalizado entre la juventud, como sucedió
en la crisis económica de los 80. En esa época la extensión del consumo de
drogas acabó con la eliminación física y mental de toda una generación de
jóvenes potencialmente combativos. Sabemos que el Estado jugó un papel
determinante en permitir y potenciar esa situación.

Crisis y lucha juvenil

En vista de las nefastas perspectivas, ¿qué respuesta se puede dar? La
primera respuesta es la organización y el apoyo mutuo. Ahora más que nunca
es necesario extender redes de solidaridad y apoyo mutuo para reducir el
impacto de la crisis entre nosotres. Es imprescindible que trasciendan las
cuestiones políticas a las personales: seremos (somos) víctimas del
funcionamiento natural y habitual del sistema capitalista y por ello
tenemos que dar una respuesta inmediata a nuestres compañeres y amigues
para ayudarnos en la medida de lo posible a superar esta situación, con
apoyo moral y material. Por ello es necesario comprender que solo haciendo
nuestros los valores anarquistas de solidaridad, apoyo mutuo y acción
directa es posible contrarrestar los desmanes del terrorismo capitalista.
Una segunda respuesta puede ser el apoyar todas las luchas obreras,
principalmente aquellas que sirvan para evitar la destrucción de puestos
de trabajo, por todos los medios necesarios. Asimismo es necesario
responder a las agresiones del Estado y la patronal en forma de
ensalzamiento del fascismo, el militarismo o el control social. En un
contexto de crisis existe un descontento latente que puede explotar en
cualquier momento. Precisamente para controlar este descontento el poder
capitalista (político y económico) usa de forma directa a los políticos y
medios de comunicación, a la policía y a los militares. De forma indirecta
usa a los fascistas y a las drogas, así como a otros instrumentos de ocio
que mal usados (6) sirven para desviar la atención de los problemas y de
los medios con los cuales ponerles solución.

Así pues, tomando un poco el análisis anterior, una tercera respuesta
podría ser el trabajar en el plano ideológico para que la propaganda y
acción anarquista llegue a la mayor parte posible de la juventud. En este
sentido es importante intentar que dicha propaganda sea entendible por la
misma, es decir, que se pueda conectar con las mermadas inquietudes
sociales de la mayoría de jóvenes. Es en este contexto de crisis de
valores es donde el anarquismo tiene mucho que decir precisamente porqué
es necesario recuperar los instrumentos primarios de defensa contra el
capital y el Estado que es la conciencia de usado y explotado al antojo de
los intereses de unos pocos. La dinámica social capitalista ha llevado a
una falta total de formación política e ideológica y cada vez más se están
pagando las consecuencias, porqué precisamente esta formación es lo que
genera la cohesión y la organización.

Aitor Mena

---


Notas:

(1)Para ello se puede consultar el trabajo de: AA.VV. Cuadernos del ICEA
nº1: Crisis económica y resistencia obrera: la crisis mundial y sus
repercusiones en España. ICEA, 2009. http://iceautogestion.org
(Publicaciones).

(2) En España, casi un 70% de los contratos a jóvenes de 15 a 24 años son
en precario.

(4) La tasa de paro juvenil (menores de 25 años) llega al 25%, el doble de
la tasa de paro general.

(5) Por ejemplo las becas, los contratos en prácticas, a tiempo parcial,
etc. También, como no, la implantación de las ETT’s.

(6) Videojuegos, Internet, etc.




More information about the A-infos-ca mailing list