(ca) [Colombia] "Yidispolítica" y la re-elección de Uribe: la salida c esarista a la crisis institucional

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Sun Jun 29 00:45:26 CEST 2008


El fallo de la Corte Suprema colombiana en el caso de Yidis Medina por
cohecho para lograr la reforma constitucional que permitió la re-elección
de Uribe, es la chispa que ha hecho reventar la crisis institucional
colombiana, que venía enfrentando al poder Judicial y al Ejecutivo, ante
un Legislativo desacreditado y debilitado por la parapolítica[1]. Esta
crisis del Estado colombiano, se ha visto exacerbada por las tendencias
cesaristas y totalitarias del círculo de Uribe, que buscan una hipertrofia
del Ejecutivo por sobre el resto de los poderes del Estado, lo cual está
cada vez encontrando una mayor resistencia, aún entre sus propios
seguidores.

La Corte Suprema, con su fallo, ratificó que la reforma constitucional
votada en el 2004 que permitió la re-elección de Uribe en el 2006, es
ilegítima. El fallo es contundente y categórico: "La aprobación de la
reforma constitucional fue expresión de una clara desviación de poder, en
la medida en que el apoyo de una congresista a la iniciativa de enmienda
constitucional se obtuvo a partir de acciones delictivas (...) La Corte
Constitucional ha señalado que es posible advertir actos de desviación de
poder en los trámites que cumple el Congreso de la República, resultando
paradigmática tal circunstancia cuando por medio del cohecho se consigue
que uno de sus miembros apoye una iniciativa que no era de su agrado y que
inclusive rechazó públicamente (...) Tal respaldo definitivo para su
aprobación no surgió como fruto de su libre examen y convencimiento sobre
la bondades de la propuesta, sino gracias a las canonjías impúdicas que le
ofrecieron y recibió; entonces, deviene ilegítima la actividad
constitucional desplegada"[2].


Uribe: un gobernante de facto instalado en el poder mediante el soborno


Esta resolución abre una nueva dimensión a la crisis al reafirmar la
ilegalidad del gobierno de Uribe. Esta ilegalidad ya se había insinuado
con el caso de la parapolítica y con el hecho de que, muchos de los
parlamentarios que votaron la reforma, hoy se encuentran tras las rejas
por sus vínculos con el narco-paramilitarismo. Pero la resolución de hoy,
deja fuera de toda duda la ilegalidad de la susodicha reforma: el voto de
Medina siendo clave[3], fue obtenido mediante cohecho y ofertas de
prebendas, que al no cumplirse, hicieron que la ex-congresista decidiera
abrir esta Caja de Pandora.

Esto, obviamente, plantea una situación problemática para el uribismo. Si
la reforma que posibilitó la re-elección es declarada nula, entonces, el
acto electoral mismo de la re-elección no fue válido. Esto significa que
el gobierno de Uribe es un gobierno de facto. Ante esta situación, queda
abierta la cuestión de cuál debiera ser el curso a seguir de la crisis,
dado que Uribe, ciertamente, carece de la decencia necesaria para tomar
por sí mismo la decisión lógica de renunciar. Esta crisis, de momento,
puede resolverse tanto a favor de los que están por mantener el equilibrio
en los poderes del Estado y la legalidad consagrada en la Constitución de
1991, o bien puede acelerar el proceso de fascistización del Estado y
llevar a un “golpe” del Uribismo hacia los otros poderes para
desembarazarse de los factores que aún le generan ciertos contrapesos e
implantar así su proyecto totalitario de sello fascistoide.


¿Repetir las elecciones? Una nueva iniciativa para reforzar el régimen
autoritario y cesarista


Uribe, quien como hemos dicho, no tiene ni la dignidad ni la estatura
moral necesaria para renunciar, ha agudizado la crisis aún más al mostrar
que no está dispuesto a abandonar su proyecto totalitario: es más, está
aprovechando esta crisis para buscar la segunda re-elección, mediante la
convocatoria al Congreso para que tramite un proyecto de ley de referéndum
que permita la repetición de las elecciones del 2006[4]. De esta manera,
da la espalda a la resolución de la Corte Suprema que anula la validez de
la reforma que permitió la re-elección, al plantear que se repita el voto.
Lo que hace Uribe, de manera deliberada, es confundir los términos, y
apelar al populismo[5].

Tal propuesta, sin embargo, es una jugada peligrosa: pero es la única
carta que tiene, de momento, Uribe para tratar de superar su crisis de
legitimidad, a la vez que para impulsar el proyecto autoritario del cual
su re-elección indefinida es parte integral. Esta propuesta es un
contra-ataque desesperado que busca reforzar al régimen cesarista y
personalista. Pero a la vez, la propuesta lleva las cosas a un nivel al
cual ni siquiera muchos de sus mismos simpatizantes estarán,
probablemente, dispuestos a llegar.

La lluvia de críticas ya ha comenzado a caer: el presidente del Consejo de
Estado llamó a Uribe a respetar las decisiones de los tribunales[6] y los
dirigentes del Polo Democrático (Gaviria y Petro), ya han tildado a Uribe
de “dictador populista” y a su régimen de “totalitario”[7]. Los liberales
también tildaron las propuestas y la actitud de Uribe de estar signadas
por el autoritarismo[8]. Lo cierto, es que la iniciativa no refleja un
“giro” autoritario, sino que sencillamente refuerza y explicita lo que ha
sido la tendencia constante del proyecto político de Uribe.

El ex-alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, ha apelado en vano al sentido de
decencia de Uribe al decir que lo correcto sería la renuncia[9]. Otros han
denunciado la inconstitucionalidad de la propuesta[10], ya que la
posibilidad de la re-elección fue invalidada por la Corte Suprema al vetar
la reforma que el voto comprado de Yidis Medina hizo posible[11]. Si a
esto se suma que el Congreso al cual Uribe pide tramitar el proyecto de
ley de referéndum está completamente desacreditado por las investigaciones
de la parapolítica que tienen a 35 parlamentarios entre rejas, y a otros
tantos en proceso, entonces la propuesta aparece completamente carente de
lógica.


Los ataques desesperados de Uribe al Poder Judicial


Uribe, de momento, está llevando las cosas aún más lejos, al atacar
frontalmente al poder Judicial. Recordemos que ya la parapolítica había
generado bastantes roces, que a su momento, llevaron a que Uribe mismo se
querellara en contra de Valencia, presidente de la Corte Suprema[12]. Hoy
los ataques escalaron a un nivel de agresividad inaudito. Uribe no ahorró
palabras para insultar a la Corte Suprema: “La sala penal de la Corte
Suprema de Justicia aplica justicia selectiva", vocifera. Llama al fallo
sobre la Yidispolítica "la trampa del poder del terrorismo agónico para la
cual se han prestado magistrados de la Corte Suprema de Justicia“[13],
“para presionar indebidamente, mediante abuso de poder y usurpación de
competencias, a otros órganos de administración de justicia, a fin de
acusar a funcionarios honestos como parte del supuesto cohecho”[14].

Estas palabras son típicas de tiranuelos autócratas, los cuales suelen
tener ataques severos de paranoia... al punto que Uribe ve, en la decisión
de la Corte –basada en los hechos- ¡un complot del “terrorismo”![15] ¡Lo
que falta, es que ahora del súper-computador de Raúl Reyes, saque unos
nuevos archivos que “demuestren” la indudable “complicidad” de la Corte
Suprema con las FARC-EP!. Nada debiera sorprendernos a estas alturas...

No han faltado quienes han condenado esta actitud de obstrucción a la
justicia[16], cosa que, por lo demás, no es nada nuevo bajo el sol, sino
que otra más de las constantes del uribismo. El Nuevo Siglo, en su
editorial elocuentemente titulada “El Uribazo”, declara:

“(...) fruto del estado de ánimo presidencial, acusó a la Corte de abuso
de poder, usurpación de competencias, justicia selectiva, de atemorizar al
Congreso y de prestarse a la trampa del terrorismo. Nunca, en la historia
del país, se había presentado semejante rosario, lo que demuestra el
tamaño de lo que está en juego. Un hecho que, sin duda, no sólo corrobora
el crac institucional, sino colabora en la tensión económica, la
desconfianza inversionista y el demérito internacional”[17].

Pero Uribe no se ha detenido en las amenazas verbales, las
descalificaciones y acusaciones: ya empezaron también a poner denuncias
retaliatorias en contra de magistrados de la Corte Suprema[18]. Este juego
de acusaciones seguirá profundizando la crisis de legitimidad del Estado,
y aunque Uribe intente mediante estas acciones desesperadas mantenerse a
flote, lo que está logrando es alienar a su base de apoyo.


¿Luz al final del túnel? ¿Puede la crisis ser superada por lo pronto?


Lo más probable es que la crisis institucional en Colombia sea una crisis
de carácter prolongado, ante la falta de alternativas y ante el desgaste
del bloque hegemónico: ya hay varios de los socios de Uribe que están
cayendo por cargos de extralimitación de funciones y corrupción,
incluyendo al ex-ministro y embajador en Italia Sabas Pretelt, el
ex-director del DAS y paramilitar Jorge Noguera, el ex-viceministro
Angarita, el ex-ministro Diego Palacio y el ex-procurador general Adgardo
Maya Villazón[19], entre otros[20]. Y desafortunadamente para Uribe, no
tendrá manera de extraditar a Yidis Medina para así silenciarla, con lo
cual es probable que este círculo pueda seguirse ampliando (Esto, sin
mencionar la infinidad de consecuencias del fallo, ya que se resquebraja
no sólo la legitimidad del gobierno, sino también de sus decisiones
durante dos años de ejercicio ilegal).

Lo único que hoy en día puede garantizar la continuidad del uribismo, sea
mediante la figura cesarista de Uribe mismo o mediante un monigote a su
imagen y semejanza (un Santos, por ejemplo), es la debilidad política de
la propia oposición. Pero el continuismo uribista no es otra cosa que la
prolongación de un sistema en crisis aguda de legitimidad. Lo que si es
indiscutible, es que, de momento, todas las soluciones al conflicto, se
están barajando por arriba: el gran ausente en la crisis colombiana es el
pueblo organizado. La CUT se ha limitado a llamar a una movilización en
apoyo a la Corte Suprema[21].

No existe hoy en día una alternativa popular clara, con implantación de
masas, que pueda capitalizar la crisis a favor de los intereses populares.
Pero tampoco existe una fuerza que pueda superar la crisis desde arriba:
el uribismo se empantana cada vez más en su propia podredumbre por sus
vínculos con el paramilitarismo así como con el narcotráfico, y la
oposición parlamentaria (liberales y el Polo) no pueden plantear nada más
que la defensa a rajatabla de la Constitución del ’91 –la cual, en un
contexto de contrainsurgencia enmarcado por el Plan Colombia, se vuelve
una tarea de Sísifo, de nunca acabar.

Una alternativa que pareciera quedarle a Uribe para superar la crisis en
lugar de, sencillamente, prolongarla, sería un auto-golpe como el que
inauguró la triste década del Fujimorato en Perú. Y los paralelos sobran.
Pero este golpe temerario a la vez significaría el suicidio político de
Uribe, el cual fundamenta su proyecto en la construcción de un Estado
totalitario con fachada demócrata. Si la fachada se descascara, el rey
queda al desnudo y en un contexto político tan volátil como el colombiano,
ese sería un paso tal vez demasiado arriesgado, pero que no puede
descartarse del todo. Podría incluso argumentarse que el eventual
referéndum sería una de las formas de impulsar este auto-golpe, o al
menos, de intentar validarlo en las urnas.


Autoritarismo y Populismo


Sabemos que las crisis no pueden prolongarse eternamente. Y en Sudamérica
es costumbre que, cuando el sector hegemónico es incapaz de solucionar las
crisis por las “buenas” –y particularmente cuando el espectro popular
asola-, la salida autoritaria, manu militari, es LA carta a barajar.
Gaviria, del Polo, ha dicho que la re-elección que quiere convocar Uribe
lo convierte en un dictador populista que maneja al pueblo como otros
dictadores manejan la policía y el ejército[22]. Creo que esta visión es
parcialmente correcta (el populismo es, de hecho, un factor fundamental
del uribismo) pero falla en que sobredimensiona la capacidad de
movilización popular de Uribe, y minimiza la capacidad de movilización
militar de éste.

Un golpe al estilo de la “Marcha sobre Roma” de Mussolini no es factible
en Colombia. El apoyo a Uribe es un apoyo fanático, prepotente y agresivo,
pero no es un apoyo orgánico que pueda manifestarse en movilización de
masas constante ni en un discurso homogéneo, como quedó demostrado tras la
marcha del 4 de Febrero[23]. Ni tampoco es un apoyo tan hegemónico como el
que los medios nos quieren hacer creer: mientras nos siguen machacando, ad
nauseam, que Uribe tiene apoyo del 70%, 80%, 90% y 120% de Colombia, las
cifras oficiales del DANE son bastante más humildes, llegando la
aprobación a Uribe al 40%[24]. Y no está de más que recordemos que
aprobación no es lo mismo que apoyo.

Por otra parte, es difícil que una eventual repetición de las elecciones
del 2006, de llegar a ocurrir (lo que de por sí es altamente improbable
dado el nivel de oposición que esta iniciativa está enfrentando en las
instancias oficiales), pueda traducirse en resultados favorables a Uribe:
el contexto hoy es muy diferente al del 2006 y está marcado por la falta
de legitimidad institucional y una polarización que puede llevar a votar a
muchos de la vasta mayoría de indiferentes, lo cual muy probablemente
inclinaría la balanza contra Uribe. Cada vez más se puede apreciar el
rostro culebrero, mentiroso y mafioso del uribismo. Esto último no puede
ser pasado por alto, aunque el núcleo duro de apoyo al uribismo no deje de
ser importante y sabemos que estará para respaldar a Uribe pase lo que
pase.

Pero Uribe sí que tiene sus camisas negras y sus propios “fasci di
combattimento”: la nueva oleada de agresiones, amenazas y crímenes del
paramilitarismo demuestran que en momentos de crisis, la violencia del
régimen recrudece. En estas semanas, el asesinato de una mujer en Granada
(Antioquia)[25], de un dirigente afrocolombiano del Proceso de Comunidades
Negras cerca de Tumaco (Nariño)[26], las amenazas a grupos juveniles en
Medellín[27], a sindicalistas y dirigentes sociales en Bucaramanga[28] y a
organizaciones sociales y de derechos humanos en Barrancabermeja[29], nos
recuerdan que el espectro del paramilitarismo, supuestamente “exorcizado”
mediante la “desmovilización” y la Ley de “Justicia y Paz”, sigue vivo y
representa una fuerza presta a infundir terror cuando los poderosos lo
requieran.

Además, el ejército sigue siendo el principal aliado incondicional de
Uribe y una de las principales barreras a la salida negociada del
conflicto. Pese a la imagen que proyecta Colombia de ser una de las pocas
repúblicas latinoamericanas que no ha tenido más que un dictador militar
en el último medio siglo, por un breve período[30], lo cierto es que el
ejército ha jugado un rol importantísimo en la política colombiana, siendo
un poder de facto, no necesariamente subordinado al poder civil. La
importancia y el peso del ejército han aumentado enormemente desde la
implementación del Plan Colombia, el cual los ha engordado con sus
dólares. Hasta ahora, el ejército no ha tenido que intervenir
directamente: pero si la crisis se prolonga, la alternativa de la salida
militar a ésta puede aparecer como una alternativa viable para salvar al
régimen.

En este marco, la crisis institucional que pareciera ir tocando fondo
puede seguirse extendiendo por un tiempo aún indefinido, pero tendrá que
definirse en algún momento, a las “buenas” o a las “malas”. Pero los
plazos de este tiempo aún por definir, no son puestos por los de abajo
sino que por los de arriba: el movimiento popular colombiano ha de tomarle
el pulso a este factor y debe acelerar el tranco a la construcción de la
convergencia popular que pueda plantear una solución a la crisis acorde a
los intereses de los que tradicionalmente han sido excluidos y marginados.
E insistimos, los plazos para esta convergencia, son impuestos desde
arriba y la posibilidad de la profundización del autoritarismo hacia un
modelo abiertamente de sello fascista debiera ser seriamente considerada.
Solamente la materialización en alternativa de los sectores populares
organizados y con un programa de lucha claro y convocante puede sepultar
definitivamente la posibilidad del Tercer Reich de Uribe y la
consolidación del totalitarismo.


José Antonio Gutiérrez D.
27 de Junio del 2007





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[1] Ya habíamos escrito un artículo sobre la crisis institucional,
"¡Extraditados! Parapolítica y crisis institucional en Colombia"
(http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=8977) más una posdata al
mismo artículo "Posdata sobre la crisis institucional colombiana"
(http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=9006)

[2]
http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/recursosrelacionados/lo-que-dice-la-corte-suprema-sobre-la-aprobacion-de-la-reeleccion_4350688-1

[3] La reforma fue aprobada con 16 votos en contra y 18 a favor: el cambio
de Medina (que de estar en contra, pasó a votar favorablemente) rompió el
equilibrio y permitió la re-elección de Uribe, asunto que no estaba
contemplado en la Constitución.

[4]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/referendo-para-que-el-pueblo-ordene-repetir-elecciones-del-2006-anuncio-el-presidente_4350593-1
Para los alcances de la propuesta, se puede revisar
http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso-todos-los-escenarios-posibles

[5] En La Salida Populista, http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php, la
periodista Javiera Barrera menciona, claramente, que esta alternativa
revela un mayor "amor populista" que respeto por el "estado social de
derecho".

[6]
http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-consejo-de-estado-pide-uribe-y-csj-dejar-su-puja-reeleccion

[7]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/polo-democratico-califico-al-presidente-uribe-de-dictador-populista-al-buscar-nueva-eleccion_4350759-1

[8]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/actuaciones-de-uribe-parecen-mas-encaminadas-a-acentuar-la-crisis-que-a-resolverla-liberales_4351304-1

[9]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/alvaro-uribe-deberia-renunciar-en-vez-de-pedir-una-nueva-eleccion-afirma-antanas-mockus_4350705-1

[10]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/desconcierto-e-incertidumbre-por-propuesta-de-referendo-para-repetir-elecciones-hecha-por-uribe_4350803-1

[11]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/desconcierto-e-incertidumbre-por-propuesta-de-referendo-para-repetir-elecciones-hecha-por-uribe_4350803-1

[12]Un año de rounds entre Uribe y la Corte
http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php

[13]
http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/recursosrelacionados/la-respuesta-del-presidente-uribe-a-la-corte_4350692-1

[14]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/referendo-para-que-el-pueblo-ordene-repetir-elecciones-del-2006-anuncio-el-presidente_4350593-1

[15] También desestima la parcialidad del fallo en contra de Yidis Medina.
Según El Nuevo Siglo “Frente a ello, el presidente ipso facto y sobre la
marcha, recusó la decisión sobre Yidis Medina, calificándola de
“autoincriminación”, como si tal circunstancia no hubiera sido sometida
debidamente al acervo probatorio puesto que, en efecto, la confesión no es
prueba si no está cotejada en los documentos y las pesquisas que han
causado pasmo en la nación. Habló el presidente de antecedentes delictivos
de Medina, sin que conste fallo ninguno que así lo acredite. Se abstuvo,
ciertamente, de aducir demencia como lo había sugerido a través de su
abogado, pues el dictamen de Medicina Legal demostró que estaba plenamente
lúcida”. http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php?noticia=44220

[16]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/actuaciones-de-uribe-parecen-mas-encaminadas-a-acentuar-la-crisis-que-a-resolverla-liberales_4351304-1

[17] http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php?noticia=44220

[18]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/presentan-dos-denuncias-contra-magistrados-de-la-sala-penal-de-la-corte-suprema-de-justicia_4350867-1

[19]
http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloimpreso-extralimitacion-de-funciones

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-formulan-pliego-de-cargos-contra-sabas-pretelt-y-diego-palacio

[20] Ver “Radiografía de los procesos por el caso de Yidis”
http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php

[21]
http://www.cut.org.co//index.php?option=com_content&task=view&id=1298&Itemid=1

[22]
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/polo-democratico-califico-al-presidente-uribe-de-dictador-populista-al-buscar-nueva-eleccion_4350759-1

[23] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=7566

[24] http://www.dane.gov.co/files/comunicados/cp_ecp07.pdf ;
http://www.eltiempo.com/politica/2008-05-21/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4180527.html
;
http://colombia.indymedia.org/uploads/2008/05/encuesta_dane_mayo_21_08.pdf

[25]
http://www.nodo50.org/anarcol/index.php?option=com_content&task=view&id=877&Itemid=44

[26] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=9241

[27]
http://www.nodo50.org/anarcol/index.php?option=com_content&task=view&id=857&Itemid=44

[28] http://anarkismo.net/newswire.php?story_id=9217

[29] http://www.redcolombia.org/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=205

[30] Gustavo Rojas Pinilla, de 1953 a 1957.




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